Como dice Andrés Amorós, en su obra Toros, cultura y lenguaje (1999:172):
"No hace falta ser un experto lingüista para advertir su carácter más evidente: no es un lenguaje intelectual, abstracto. Todo lo contrario: nace de la experiencia inmediata. Es visual, intuitivo y muy pintoresco. Por eso lo adopta tan ampliamente el pueblo: porque rima a la perfección con su gusto por la expresividad"
Joaquín Vidal denunciaba en el País ("El rajao", 18.08.1997) el empobrecimiento de ese lenguaje:
Hay una nueva jerga taurómaca creada por banderilleros malos y apoderados analfabetos que ha convertido el riquísimo vocabulario taurino en palabrería inútil. No se crea, sin embargo, que ha sido éste un fenómeno gratuito. Las nuevas definiciones se corresponden a los nuevos conceptos del toreo con exactitud matemática.
El vocabulario taurino clásico daba voz a las múltiples circunstancias del toro y de la lidia -que siempre tenían su aquel, mientras en la tauromaquia moderna toro y lidia se definen con cuatro palabras pues no hay nada más que contar: el toro sirve o no sirve; la lidia ni existe.
No comparto la insultante opinión de Vidal (empeñado siempre en denostar el toreo moderno elogiando el antiguo que no conoció). Es cierto que el vocabulario de antes daba voz a las circunstancias de la lidia de entonces, pero no lo es menos que el moderno vocabulario taurino da voz a las circunstancias del toro y la lidia de ahora.
Expresiones antiguas han dejado de usarse y han aparecido otras nuevas, en un proceso lógico pues no se usa lo que no sirve y, por contra, son necesarias nuevas expresiones para designar comportamientos y suertes nuevas. Al contrario de lo que afirma el revistero del País, no son cuatro, ni mucho menos, las voces que hoy se necesitan para definir el complejo comportamiento del toro actual en la plaza.
Vamos a analizar someramente esa evolución lingüística para comprobar que Vidal se equivocaba en sus apreciaciones. Revisemos la Tauromaquia de Hillo, el primer tomo del Cossío y el libro el Toreo en teoría de Raúl Galindo.
Tauromaquia de Pepe-Hillo (1789)
Hillo distingue en su Tauromaquia los siguientes tipos de toros en función de su comportamiento en la plaza:
- Toro franco, boyante, sencillo o claro
- Toro que se ciñe
- Toro que gana terreno
- Toro de sentido
- Toro revoltoso
- Toro abanto o temeroso
No voy a entrar en esas seis definiciones que supongo harto conocidas. Si me parece oportuno señalar que Montes en su Tauromaquia mantiene esa misma clasificación (quizás con más matices y precisión en su análisis), pero incorporando reglas para la lidia de los toros burriciegos.
![]() |
Lo que aconsejaba Hillo para los toros de sentido (Lámina XII de la edición de 1804 de su Tauromaquia). Hoy eso sería inaceptable. |
El Cossío. Tomo I (1947)
José María de Cossío también analiza el modo de acometer las reses pues, de ellas, deduce los principios fundamentales del toreo, siguiendo en eso a Hillo y Montes.
Cossío considera que el poder del toro (o la ausencia de poder) es determinante para su comportamiento. Al margen de esa circunstancia (que, como indico, para él es determinante), considera los siguientes matices o diferencias en la forma de embestir.
La evolución del toreo que se produce desde la época de Paquiro hasta el año 1947 obliga a introducir nuevos términos taurinos que maticen las diferencias del comportamiento del toro que pueden ser relevantes para la lidia de ese momento histórico.
![]() |
| Una imagen ilustrando el análisis del comportamiento del toro y sus posibles consecuencias publicada en El Cossío (edición de 2007. Tomo 4-p. 229) |
El toreo en teoría de Raúl Galindo (2014)
Casi 70 años más tarde, la evolución del toreo de muleta ha traído la necesidad de enriquecer la jerga taurina con nuevos términos que permitan matizar el comportamiento del toro, fundamentalmente en la muleta.
Por lo que respecta a la conducta del toro, Galindo analiza los siguientes aspectos o matices de la misma:
- Fijeza- Recorrido- Humillación- Jurisdicción- Apertura- Obediencia o franqueza- Repetición- Reposición- Velocidad- Ritmo- Sentido- Entrega- Desentendimiento- Asiento- Dureza- Duración- Fondo- Aflicción- Clase- Continuidad
Son 20 (y no 4 como afirmaba Vidal) los términos necesarios si queremos definir con precisión el comportamiento del toro de nuestros días
Algunos de esos 20 términos ya se usaban en los años cuarenta. A veces, con el mismo sentido y otros con sentido diferente (p.e. la dureza). Otros son novedosos y han venido de la mano de un mejor comportamiento del toro en la plaza. Un comportamiento que de la errática y dudosa bravura (hablo en general) del pasado ha llevado a la bravura adobada con nobleza (sigo hablando en general) del presente. O dicho, más sencillamente, cada vez los toros son menos mansos y más bravos (hoy día los toros condenados a banderillas negras son prácticamente inexistentes, mientras que son legión los indultados por su noble bravura).
Lo que está claro es que el lenguaje taurino no se ha empobrecido con el tiempo, como sostenía Vidal, sino que, por el contrario, se ha enriquecido con nuevos términos nacidos de la necesidad de matizar, con mayor fineza en el análisis, el comportamiento del toro y el toreo de nuestros días.
![]() |
| El toro de Cuvillo con el que Emilio de Justo reaparecía el pasado domingo 21 de agosto en Almería. Un toro enclasado, bravo y noble, al que Emilio le cortó las dos orejas. |
Adenda. ¿Que es la clase?
Propongo un juego. Definir qué se entiende por clase o toro enclasado. La solución en la próxima entrega de este blog. Se admiten definiciones...



%20T4-229.jpg)


















