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sábado, 2 de junio de 2018

Prevaricación

Por Jose Morente

El Presidente José Magán, en el palco de las Ventas, a punto de provocar un altercado de orden público por mor de su incompetencia y desconocimiento.
Artículo 82 del vigente Reglamento de Espectáculos Taurinos

1. Los premios o trofeos para los espadas consistirán en el saludo desde el tercio, la vuelta al ruedo, la concesión de una o dos orejas del toro que haya lidiado y la salida a hombros por la puerta principal de la plaza. Únicamente, de un modo excepcional, a juicio de la Presidencia, podrá ésta conceder el corte del rabo de la res.

2. Los premios o trofeos serán concedidos de la siguiente forma: los saludos y la vuelta al ruedo los realizará el espada atendiendo, por sí mismo, a los deseos del público que así lo manifieste con sus aplausos. La concesión de una oreja se realizará por el Presidente a petición mayoritaria del público; la segunda oreja de una misma res será de la exclusiva competencia del Presidente, que tendrá en cuenta la petición del público, las condiciones de la res, la buena dirección de la lidia en todos sus tercios, la faena realizada tanto con el capote como con la muleta y, fundamentalmente, la estocada.
(...)

Artículo 33.7 Los espectadores, mediante su exteriorización tradicional, podrán instar la concesión de trofeos a que se hubieran hecho acreedores los espadas al finalizar su actuación.


Definición de prevaricación (de Wikipedia)

La prevaricación, o prevaricato, es un delito que consiste en que una autoridad, juez u otro servidor público dicta una resolución arbitraria en un asunto administrativo o judicial a sabiendas de que dicha resolución es injusta y contraria a la ley. Es comparable al incumplimiento de los deberes del servidor público. Dicha actuación es una manifestación de un abuso de autoridad

Está sancionada por el derecho penal, que busca la protección tanto del ciudadano como de la propia Administración. Para que este delito sea punible, debe ser cometido por un servidor o juez en el ejercicio de sus competencias.

La misión de los jueces es la de aplicar el derecho vigente al caso concreto. El ejercicio de esa función se denomina «jurisdicción», es decir, la esfera o el ámbito en el cual se puede desenvolver un funcionario judicial. Cuando un juez se aparta voluntariamente de la aplicación del derecho al caso concreto comete un delito del derecho penal que se denomina prevaricato.


Declaraciones del presidente José Magán tras la corrida del 11 de mayo 
(El País-Alejandro Martinez))

Para mí, no había mayoría y creo que la faena no era de oreja”. Así explica el presidente de la plaza de toros de Las Ventas, José Magán Alonso, su decisión de no conceder la oreja a Saúl Jiménez Fortes tras la faena al sexto toro del cuarto festejo de la Feria de San Isidro, celebrado este viernes en el coso madrileño. Su decisión no solo fue muy contestada en la plaza, con una fuerte bronca de gran parte del público, sino también en muchos medios de comunicación taurinos y en las redes sociales.

Pero Magán Alonso, inspector jefe de la Policía Nacional, no se arrepiente: “Soy consciente de la decisión que tomé y estoy convencido de que era lo que tenía que hacer”, ha afirmado en declaraciones a EL PAÍS. “La plaza de Las Ventas da mucho y creo que hay que mantener su identidad. No es lo mismo dar orejas en Madrid que en Guadalajara, Toledo o Aranjuez. Madrid tiene que ser más exigente. Así lo entiendo y trato de hacerlo”.





Poco que añadir

La verdad es que el tema da poco de sí. El reglamento vigente establece taxativa y claramente que la primera oreja la concede el presidente a petición mayoritaria del público. No hay más. Ni la calidad de la faena, ni la categoría de la plaza, ni el comportamiento del astado, ni cualquier otra circunstancia entran o pueden entrar en liza. Gustará o no, pero eso es lo que estipula el reglamento a cuyo cumplimiento están obligados los presidentes de las plazas de toros.

El 11 de mayo pasado, la faena de Saúl Jiménez Fortes al sexto toro de la tarde concitó la admiración y entusiasmo de los espectadores de las Ventas que, de forma mayoritaria, solicitaron la concesión de la oreja para el diestro malagueño. Oreja que el Presidente denegó. En su descargo, el señor Magán adujo en entrevista a Alejandro Martínez de El País dos argumentos: Que no había mayoría y que la faena no era de oreja.

Lo primero (que no había mayoría), no se sostiene a la vista de lo expresado mayoritariamente por el público en la plaza (que no es sólo y necesariamente exhibiendo pañuelos, como aclara el reglamento actual pues tan tradicionales son ya los gritos de júbilo y demanda de trofeos como el sacudir de moqueros blancos, prendas ya en desuso) y los revisteros en la prensa (de forma unánime). Lo segundo (que la faena no era de oreja), menos aún pues sólo prueba la incompetencia y desconocimiento del toreo por alguien a quien se le encomienda la delicada misión de presidir una corrida.

Lo grave es que los motivos aducidos: la valoración del mérito ("la faena no era de oreja") o la función autoasignada de defender la supuesta categoría de la plaza ("Madrid tiene que ser más exigente") son inaceptables e indefendibles pues van contra la letra y el espíritu del reglamento.

En ese contexto solo hay dos opciones: O el presidente desconoce el reglamento taurino, lo que lo inhabilita directamente para el cargo por incompetente (incompetencia que avala el crítico de El País, Antonio Lorca), o bien desdeña, desecha, menosprecia, subestima, posterga y se burla de ese reglamento que, en teoría, tiene la obligación de aplicar, como se deduce de sus propias declaraciones, lo que presupone, lisa y llanamente, que incurre en prevaricación. Así de sencillo. 

Otra cuestión es la de los intereses espurios de quien nombra y mantiene en el cargo a este tipo de Presidentes. Eso sí habría que investigarlo.

La repulsa al hecho que comentamos ha sido unánime. Tan unánime que hasta la Asociación Nacional de Presidentes de Plazas de Toros de España (ANPTE) se lamentaba de lo sucedido en las Ventas el día 11 de mayo y cuestionaba los criterios de nombramientos de presidentes taurinos en la Comunidad de Madrid.
Epílogo. No hay dos sin tres.

Lo peor es que el Presidente era reincidente pues ya en su debú en el cargo, el día 8 de abril, negó otra oreja mayoritariamente solicitada al novillero Carlos Ochoa.

Y como no hay dos sin tres, el sábado 26 de mayo, también a otro novillero, Francisco de Manuel, el Presidente de ese día (Gonzalo de la Villa  Parro) le privó de la salida a hombros por la Puerta Grande de las Ventas al negarle la primera oreja de su segundo novillo pues ya había cortado otra al tercero, la tarde de los interesantes novillos de Fuente Ymbro). Fuimos testigos.


jueves, 18 de mayo de 2017

La Fiesta necesita Presidentes con fundamento

Por Jose Morente

En el cuarto de la tarde el Fandi puso un tercer par doble pero aunque estuvo sensacional le negaron la oreja. Ya es la segunda vez (la primera fue Sevilla) en la que  desde un palco sin fundamento se niega al Fandi un trofeo más que merecido.(Fotografía agencia EFE)

Pareaba el Fandi a uno de sus toros. Por un extraño del burel o un error de cálculo del torero se quedó este con un palo en la mano. Era el tercer par. Haciendo uso de un derecho inveterado y tradicional solicitó del Palco permiso para colocar otro par. El Usía lo denegó.

Así lo cuenta Barquerito:
Era su única tarde en el abono de Madrid. De ella se llevará un recuerdo amargo: la manera humillante en que el palco le negó su derecho a prender al primero de la tarde un cuarto par para compensar el haberse quedado en la mano con uno de los palos del tercero. En el brindis preceptivo al presidente, El Fandi hizo una reverencia bufa. La vergüenza torera. De ella hizo alarde la tarde entera. 
Sin embargo, desde el punto de vista reglamentario, el Presidente tenía razón. El apartado 1 del artículo 76 del Reglamento vigente (el nacional) establece que:
Ordenado por el Presidente el cambio de tercio. se procederá a banderillear a la res colocándole no menos de dos ni mas de tres pares de bənderillas.
El artículo es más que discutible pues contradice la tradición taurina en la materia que permite a los espadas decidir cuando cambiar el tercio. En efecto, el reglamento de 1962 (mucho más racional y tradicional en este tema) no estipulaba el número de pares mínimos o máximos, los que quedaban a potestad del Presidente, salvo cuando el tercio lo protagonizaba el matador o matadores, en cuyo caso la suerte se daba por terminada cuando el espada de turno lo decidiera (art. 101 "in fine" del reglamento de 1962)

Pero una cosa son los reglamentos y otra la aplicación de los mismos. Y la realidad es que, la falta de sensibilidad y sentido común de muchos Presidentes a la hora de aplicar el Reglamento, resulta palpable y evidente. Sentarse en el Palco (o en el Tendido, tanto da) con una idea estereotipada sobre como se aplica un Reglamento o sobre las calidades o cualidades de toros y toreros es, además de un despropósito, una flagrante injusticia. Siempre se ha dicho que ir a la plaza con la faena hecha es de malos toreros. Ir a la plaza con esos prejuicios es -añadimos- de malos aficionados.

Puede que ese sea parte del problema. Que en los Palcos no siempre se sientan buenos aficionados. A veces, ni siquiera se sientan aficionados, ya sean buenos o malos.

En Madrid, hay un proyecto para hacer posible que los Presidentes de las corridas sean eso, aficionados pues hoy sólo pueden desempeñar esa función los funcionarios del cuerpo de policía.

No niego que puedan existir policías que unan, a su profesión, conocimiento de las cosas del toreo. Pero una cosa no tiene nada que ver con la otra. Ser funcionario de policía, como ser arquitecto, bombero o electricista, no garantiza que se tengan depurados conocimientos en materia taurino.

Presidir una corrida no es sólo un ejercicio de autoridad. Al contrario, pues la autoridad está para otras cosas, sino un ejercicio de conocimiento de la historia del toreo y de sus tradiciones, un ejercicio de sensibilidad y de responsabilidad.

Necesitamos Presidentes con rigor y seriedad pero que extremen el respeto a los toreros y a los públicos. A los primeros porque se juegan la vida y a los segundos porque son los que sostienen económicamente el espectáculo.

La Fiesta necesita Presidentes con fundamento.

El Presidente, Javier Cano Seijo negando al Fandi, con gesto hosco, la posibilidad de poner un cuarto par

viernes, 22 de abril de 2016

Un presidente con fundamento

Por Jose Morente

Un Presidente con fundamentodon José Luque Teruel. A su derecha, el veterinario Alfonso Herruzo Herrera y a su izquierda, el asesor, Luis Arenas (Fotografía Arjona-Aplausos)
Hace tiempo que venimos quejándonos de la actitud de la mayoría de los presidentes de las Plazas de Toros de estos tiempos. E incluso, a algunos de ellos, lo hemos enviado, con respeto y cariño eso sí, a nuestra peculiar y particular Cárcel de Papel.

Es justo por eso que, de forma recíproca, destaquemos a quien ocupa el palco cuando se conduce con fundamento y sentido común. Lo que no suele abundar, máxime en esta época donde lo que abunda (y, por desgracia, lo que se enseña y aprende) es el rigorismo reglamentista más absurdo..

Vaya por delante que el Reglamento es necesario (aunque convendría unificarlos y, en algún caso, modificarlo). Pero una cosa es aplicar el Reglamento y otra subirse al Palco cargado de filias, fobias, resquemores, desconfianzas, dudas y malos humores. Algunas lógicas y, quizás justificables, pero, la mayoría de ellas, fruto evidente del desconocimiento. Del desconocimiento de la historia del toreo (¡Cuantos errores se propician por eso!); del desconocimiento de las condiciones de los toros (¡Cuantos errores provocan los hierros!); del desconocimiento de la técnica del toreo (¡Cuantos errores causan  los tópicos!) y del desconocimiento de los gustos del público (¡Cuantos errores surgen por confundir nuestros gustos con los de la mayoría!).

Por eso, cuando aparece un Presidente que aúna conocimiento y sentido común y, a eso, le añade la sensibilidad de un buen aficionado, no podemos por menos que aclamarlo y proclamarlo.

Don José Luque Teruel se ha estrenado este año en el Palco de la Real Maestranza con nota de sobresaliente. Y no sólo por el acierto en todas decisiones sino por la rapidez con las que las ha tomado.

Por ejemplo, la prontitud y las pocas dudas con la que concedió el indiscutible indulto a "Cobradiezmos"de Victorino o la seguridad y rapidez con la que concedió las dos orejas a Paco Ureña, unas orejas que los puristas de siempre reputaban en la propia Plaza de excesivo premio pero que el tole-tole posterior a la corrida ha convertido en indiscutibles.

La concesión de dos orejas a Ureña fue discutida en la plaza por más de un aficionado que luego no ha tenido más remedio que callarse (Fotografía de Arjona-Aplausos)
Y ojo que no se trata aquí sólo de fomentar la concesión de trofeos aunque no estaría de más para contrarrestar a tanto presidente cicatero y a tanto aficionado de esos que presumen -falsamente- que a ellos no les importan las orejas, sobre todo cuando son merecidas, sino de poner los puntos sobre las íes. Sobre todas las íes, pues la actuación presidencial no se reduce a conceder o no las orejas.

Un detalle que lo dice todo. Transcurría, con muchas dificultades, el tercio de banderillas del quinto miura (un cinqueño con mucho sentido, hasta el punto que fue el único de la última corrida de feria que parecía realmente un miura). Marco Galán había pasado ya en falso dos veces por el pitón izquierdo por lo que corrió tuerno y entró a banderillear su compañero, Fernando Sánchez quien clavó un par sensacional exponiendo mucho. Vuelve a coger los palos Marco y tiene que pasar en falso otra vez porque el miura vuelve a cortarle con mucho peligro. El presidente sacó inmediatamente el pañuelo blanco cambiando el tercio cuando el toro sólo tenía dos palos clavados en el lomo.

Fernando Sánchez en el burladero medita. Parear a un miura con sentido y que corta el viaje no es nada fácil (Fotografía Maurice Berho-Mundotoro)
Para muchos, esa decisión podría catalogarse de antirreglamentaria. Para mí, resulta una decisión acertada. Las pasadas en falso (¡ya iban tres!) agudizan el sentido del toro que cada vez se vuelve más ilidiable y acrecientan con ello el riesgo del torero (en este caso, Javier Castaño) que tiene luego que ponerse delante.

Que a los miuras no se les puede pasar en falso en banderillas, ya lo decía Dulzuras en su Catecismo Taurino en 1908. También decía que se les debería pasar de las varas al tercio final sin ponerles banderillas pues no las necesitan. El consejo sigue siendo válido en muchos de estos toros un siglo después
Bien están los reglamentos ya lo hemos dicho. Pero, por encima de ellos, está la lógica de una lidia adecuada y, sobre todo, la vida de un hombre en juego. Eso es más importante que cualquier reglamento y eso es lo que supo ver y valorar el nuevo presidente de la Plaza de Sevilla, don José Luque Teruel.

Del nuevo presidente hemos dicho que tenía fundamento. Conviene que lo expliquemos brevemente. José Luque Teruel es hijo del banderillero Andrés Luque Gago.y su padrino de bautismo fue Luis Miguel Dominguín. 

¡Como para no saber de toros!

Andrés Luque Gago
Reseña del Ruedo de 23 de enero de 1973 dando cuenta del bautizo del nuevo Presidente de la Plaza de Sevilla. En la fotografía, aparecen su padre, Andrés Luque Gago  y, detrás del sacerdote, Luis Miguel Dominguín (Recorte obtenida del magnífico blog de fabad "Aula Taurina de Granada") 

domingo, 18 de octubre de 2015

La cárcel de papel taurina (VII) ¡Fuera del palco!

Por Jose Morente

El desatino total y absoluto. Por esta tremenda estocada negó el Presidente D. Francisco Bentué a Talavante la segunda oreja del quinto toro (Prueba documental nº 1)

Vuelvo del campo justo a tiempo de ver la corrida de Zaragoza, del máximo interés -para mí- pues se enfrentan un figurón del toreo, Alejandro Talavante, en la que ha sido posiblemente su mejor temporada, y Alberto López Simón, el torero que más empuja de todos los que vienen empujando. Es muy bueno para todos que se abran los carteles de las Ferias.

Toros de Garcigrande, que siempre ponen el punto de emoción que da el toro que embiste con codicia, para Talavante y toros del Vellosino para López Simón. Sin sorteo, Nadie es perfecto.

No voy a reseñar la corrida pero resumo telegráficamente. Devolución fulgurante del primero de la tarde (¿Tan rápido, porqué?). Devolución del tercero, después de banderillas pues se había lesionado en el primer lance de recibo (¿Tan tarde porqué?). Dos sobreros para Talavante que dan pocas opciones y la tarde cuesta arriba para el extremeño. Enfrente, un López Simón disparado hacia arriba con dos faenones, de mucho mérito, marca de la casa con lo que ya está todo dicho.

En estas, que sale el quinto toro de Garcigrande y Talavante, da cumplida réplica a López Simón, al público y a la propia historia del toreo..
Faenón de los que hacen época a un toro encastadísimo que embestía con todo. El toro que quieren (y necesitan) las figuras verdaderas. Emoción a raudales. Grandioso el toro y el torero. Faena de la que se hablará muchos años.

Talavante se tira a matar de verdad pues quiere asegurar el triunfo. Estocada hasta la empuñadura de la que sale enganchado y trompicado el torero, de tanto como expone, pero, por fortuna, sin consecuencias. El público estalla y se desborda. Se piden con muchas fuerza las dos orejas aunque, para una faena así, las dos orejas se me antojan poco premio.

El palco tarda en dar los trofeos... Ya estamos... Lo de siempre... En el plus comentan que la estocada está tendida. Lo estará pero, tal y como ha ejecutado la suerte, eso no es demérito ni justificaría, en ningún caso, la negativa.

El presidente concede sólo una oreja y se cierra en banda. Hace un claro gesto de que no va a conceder la segunda. El público protesta como pocas veces se protestan estas arbitrariedades presidenciales.
Protagonismo absurdo de quien no debe ser protagonista. Desconocimiento de las más elementales normas básicas del toreo de quien está obligado a conocerlas. Falta de sensibilidad ante lo que el torero ha hecho en la plaza  de quien debe hacer gala de ponderación y equilibrio y, sobre todo. Chulería infinita del que piensa que su criterio es más importante que el de toda una plaza. Provocación con incitación a la algarada de quien tiene como principal misión ser garante del orden público. El toreo es una fiesta popular ¿Tanto cuesta entenderlo? A los poderes públicos, parece que sí.

Una historia que se repite demasiadas veces y una actitud que sólo encuentra el apoyo de algunos reglamentistas ¿Hasta cuando?
Sale el sexto y López Simón, lo que no era nada fácil, vuelve a calentar la plaza con su toreo-verdad. Gran tarde de toros. ¡Viva el toreo!

Pese a todo, el enfado NO se me pasa y presento la correspondiente denuncia ante el Tribunal de la Cárcel de Papel con sedeen Madrid. Es la única instancia de este país con capacidad de deshacer este entuerto ¡Que decidan los jueces de la Cárcel de Papel taurina!



En Madrid, a 18 de octubre de 2015, reunidos los miembros del Tribunal Superior del Toreo para juzgar al Presidente de la Plaza de Toros de esta ciudad, don Francisco Bentué, por su negativa a conceder la segunda oreja al diestro don Alejandro Talavante por su faena al quinto toro de la corrida celebrada ayer sábado en la Plaza de Toros de Zaragoza

RESULTANDO Que el diestro don Alejandro Talavante cuajó, al quinto toro de la tarde de nombre de la ganadería de Garcigrande, una faena de excepcional calidad a la altura de la excepcional calidad y bravura del toro, destacando por la justeza en sus movimientos y por el buen trazo de los muletazos así como su excelente concepto del toreo y su probada capacidad creativa.

Este Tribunal no cree pecar de exageración si califica a esta faena como una de las mejores realizadas por diestro alguno esta temporada en las plazas españolas. Lo que se considera hecho probado.

RESULTANDO Que también tuvo indudable mérito por su exposición y riesgo la estocada con la que el diestro remató su faena,. Se aporta como Prueba Documental nº 1, fotografía de dicha estocada. Lo que también se considera hecho probado

Dicha estocada puede parangonarse en emoción a algunas de las que realizaron a la largo de la historia del toreo aquellos diestros que cimentaron su fama en esta suerte, tales como Frascuelo, Mazzantini, Varelito, Luis Freg, etc., y cuyos nombres parece oportuno traer a colación en esta Sentencia.

RESULTANDO Que la absoluta mayoría de los plaza solicitó para don Alejandro Talavante la concesión de las dos orejas del toro como merecido premio por la faena realizada. Lo que también se considera hecho probado.

RESULTANDO Que la Presidencia otorgó la primera oreja pero se negó en redondo y de forma inexplicable a conceder la segunda. Lo que también se considera hecho probado.

CONSIDERANDO Que la negativa del Presidente Sr. Bentué, a la concesión de los trofeos solicitados parece fundamentarse en la colocación tendida del estoque, argumento que este Tribunal no puede aceptar pues supondría desconocer nuestra jurisprudencia en la materia y, lo que es más grave, desconocer o contravenir los criterios seguidos en la concesión de trofeos por los Presidentes de las Plazas de toros de mayor categoría desde los remotos tiempos en que se vienen concediendo las orejas como trofeos a los lidiadores, criterios que priman la ejecución frente a la colocación, hecho que el señor Bentué como buen aficionado no puede desconocer. Como no puede (o no debería) desconocer  la diferencia que existe entre un bajonazo o golletazo intencionado y una estocada tendida como fue la que nos ocupa.

Por todo ello, extremar el rigor, en la valoración de la colocación tendida del estoque, primando el resultado frente a la ejecución, como se ha hecho, puede resultar un criterio cómodo para el aficionado de tendido que de tal modo procediera, pero es siempre un criterio altamente desacertado e injusto, especialmente si se aplica desde el Palco.

CONSIDERANDO Por lo anterior, que el argumento esgrimido no pasa, en todo caso,  de ser una pobre justificación de una decisión injustificable, lo que agrava aún más los hechos enjuiciados.

CONSIDERANDO Que la decisión Presidencial, como opuesta al sentir popular,  tiene un carácter negligente y despótico que no sólo no es garantía alguna de pureza y seriedad del espectáculo o de la necesaria vigilancia de sus posibles vicios, como algunos aficionados pretenden, sino que, antes al contrario, dicha forma de actuar cae de lleno en la arbitrariedad incompatible con el ejercicio de la autoridad y provoca el total rechazo y descrédito de dicha autoridad.

Dado además, que corresponde a los poderes públicos arbitrar los cauces adecuados para el ejercicio de los legítimos derechos de los ciudadanos (expresión, reunión, etc.) pero no imponer sus dudosos e indefendibles criterios, dicha actitud, claramente antidemocrática, debe ser reprobada y sancionada por este Tribunal ya que puede incitar a la algarada y consiguiente alteración del orden público.

CONSIDERANDO Que no cabe oponer a todo lo anterior que la negativa de concesión de la segunda oreja se pueda justificar en el estricto cumplimiento del Reglamento Taurino vigente pues no existe artículo reglamentario alguno que ampare tal pretensión.

CONSIDERANDO Que vienen siendo ya demasiado frecuentes en nuestros cosos y por parte de los Presidentes de las plazas de Toros, actitudes similares a la que hoy se enjuicia, por lo que este Tribunal esta obligado, en aras de ejemplaridad, a extremar el rigor en la persecución de estas conductas cuya gravedad algunos pretenden ignorar o minusvalorar.

CONSIDERANDO Que, al margen de los anterior y dado lo evidente del error cometido, existen dudas más que razonables que nos impiden considerar que nos encontramos ante un mero error Presidencial, por lo que parece oportuno iniciar las pertinentes diligencias para depurar e indagar sobre las causas reales y últimas que pudieran subyacer detrás de la anómala decisión enjuiciada sin que,  a priori, quepa descartar ninguna posibilidad al respecto.

CONSIDERANDO Que los actuaciones judiciales de este Tribunal deben extenderse contra quien o quienes nombraron a don Francisco Bentué para el cargo que ocupa, con objeto de depurar las responsabilidades en las que han notoriamente han incurrido.

Por todo ello, a la vista de lo anterior y consideradas la prueba documental aportada.

FALLAMOS Y CONDENAMOS

don Francisco Bentué, a la pena de Prisión de tres años y un día en la Cárcel de Papel de esta Villa y Corte. Dicha pena de prisión incondicional, acarrea la de inhabilitación perpetua para el cargo de Presidente de las corridas de toros por su probada incapacidad para el desempeño de las funciones que corresponden a dicho cargo.

A quien o quienes nombraron a don Francisco Bentué para el cargo de Presidente de la Plaza de Toros de Zaragoza, a la pena de Prisión de un año y un día en la Cárcel de Papel de esta Villa y Corte.

Lo que declaramos en Madrid para su inmediata ejecución.

Entradilla de ABC digital

Don Francisco Bentué. Las actitudes intransigentes y despóticas deberían ser incompatibles con el ejercicio del cargo de Presidente de Plazas de Toros, cargo para el que se precisa un talante democrático y un mínimo de sensibilidad del que algunos usías carecen.