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martes, 6 de septiembre de 2022

Ampliando nuestra biblioteca taurina (VIII) Pepe Alameda

Por Jose Morente

Si hay un autor taurino cuyos libros es obligado leer (y releer) ese no es otro que Pepe Alameda cuya visión no se basa en el tópico sino en el conocimiento real de las claves del toro y del toreo.

Si hay un escritor taurino al que sea obligado leer, ese es José Alameda, seudónimo de Carlos Fernández Valdemoro, también conocido como Pepe Alameda.

Pepe Alameda nació en Madrid en la calle Goya y aunque se dice que fue en 1912, el dato no es preciso. De niño conoció a Joselito en Marchena y, más tarde, llegó a torear en el campo con Juan Belmonte. Vivió en México desde 1940 donde murió en 1990.

Periodista, polemista, escritor, poeta. Pepe Alameda es quien más y mejor ha escrito de toros. En sus libros fue poniendo poco a poco todos los puntos sobre todas las íes, desentrañando aquellas claves del toreo que no supieron ver quienes, como Corrochano, Cañabate o Clarito, nunca se pusieron delante de un toro.

El toreo arte católico y Disposición a la muerte (Edición del Casino Español, 1953)

El primer libro de Pepe Alameda El toreo Arte Católico, incorpora un artículo "Disposición a la muerte" publicado en 1944 en la revista El hijo pródigo.

Ese ensayo es muy interesante primero porque ahí se esboza la idea que luego plasmaría en su célebre slogan radiofónico "el toreo no es graciosa huida, sino apasionada entrega" y, segundo, porque siendo partidario de Joselito, el artículo hace una apasionada defensa de  Belmonte, refutando las tesis del libro "El arte de birlibirloque" de José Bergamín que acababa de reeditarse en México.

El cuerpo principal "El toreo arte católico" recoge el contenido de una conferencia publicada el 23 de marzo de 1953 en el Casino Español de México. La tesis que sostiene, quizás explique la inquina que el puritanismo anglosajón claramente protestante viene manteniendo contra la fiesta de los toros. 

Los arquitectos del toreo moderno (B. Costa-Amic, México, 1961)


Portada de la 1ª edición.

Portada de la reedición de Bellaterra (Barcelona, 2010)

La publicación de este libro (aunque poco conocido en España), provocó una fuerte reacción del belmontista Luís Bollaín en su obra última "El toreo". Alameda se dio cuenta que Belmonte no podía ser el "inventor" de la faena en redondo por naturales porque siempre (salvo muy escasas ocasiones) toreó en ochos. Como quiera que fue Chicuelo el primero que triunfó en México engarzando y ligando naturales en redondo, a él atribuyó el invento. La respuesta de Bollaín, gurú del belmontismo fue muy dura contra Alameda y contra Chicuelo:

«No he conocido un caso de chicuelismo igual que al de ese buen escritor taurino de España, aunque enraizado en Méjico que firma sus trabajos con el seudónimo de José Alameda. Hace unos años escribió un libro de exaltación chicuelista: Los arquitectos del toreo moderno. Y como sin duda le parecieron flacos y pobretones los estereotipados elogios a la “gracia”, la “pinturería”, el “donaire”, el “duende”, la “vista torera”…, que en verdad merece en justicia más que nadie este gran artista de la “Alameda” de por aquí –la de los Hércules sevillanos–, el “Alameda” de por allá se echó a buscar un elogio original gordo y sonoro, y encontró este: Chicuelo –vino a decir– es el verdadero arquitecto del toreo moderno, el que halló solución al problema planteado por Belmonte y que Belmonte no supo resolver, el verdadero revolucionario del arte de torear»

No creo, en eso coincido con Bollaín que Belmonte se planteara un problema que no supo resolver, y no lo creo porque su toreo iba por otra línea (la del toreo cambiado o en ochos). Lo que sì está hoy muy claro para los tratadistas imparciales es que Belmonte no pudo ser arquitecto del toreo moderno en redondo, sencillamente porque ese modo de torear le era completamente ajeno. Sus aportaciones son otras. 

Por lo que respecta a Chicuelo, Alameda matizaría su papel en esa historia del toreo moderno en sus postreros libros, pasándolo de inventor a genial transmisor.

Los heterodoxos del toreo (Grijalbo, 1979) 



Uno de los libros más interesantes de Pepe Alameda y un canto a la inventiva y la creatividad en el toreo, algo que suele ser denostado por los puristas. 

El comienzo "Sobre la olla podrida de la crítica" es un ataque demoledor contra la crítica de los años 70 aquella que, por motivos inconfesables y espúreos, se convertía en protagonista y que, por su desconocimiento simplón, tanto daño ha hecho a la fiesta.

Como los ensayistas y periodistas taurinos suelen formar parte de la afición más dogmática e intransigente, la literatura taurina conviene leerla con prevención. Disconforme con los planteamientos tradicionales, Alameda ensalza en este libro a los grandes heterodoxos que en el toreo han sido: Cúchares, El Espartero, Reverte, Rafael el Gallo, Belmonte, Carmelo Pérez, La Serna, Arruza, Procuna y el Cordobés. La lista puede ser discutible (y lo fue) pero lo importante es la tesis principal del libro y su defensa de la heterodoxia.

Eso sí, el final es un emocionante epílogo ortodoxo dedicado a aquellos otros toreros -los ortodoxos- que sostienen el toreo. 
"A pesar de la literatura belmontista (que, de hecho, es contra Gallito) la figura de José emerge y se robustece cada día. A pesar de la literatura antimanoletista (esta sí, declarada) no se desdibuja el perfil de Manolete"

Bingo.


La pantorrilla de Florinda y el origen bélico del toreo (Grijalbo, 1980)

En la pantorrilla de Florinda, Alameda reúne diversos ensayos sobre los que volverá en posteriores publicaciones. 

En el primero, dividido en dos capítulos y cuyo tema da título al libro, ahonda en algunas de las tesis mantenidas ya en su conferencia "El torero arte católico" y, en concreto, analiza el origen bélico del toreo. 

En "La voz de los toreros" evoca a Joselito, Belmonte y Rafael el Gallo, Gaona y Manolete. 

El capítulo que sigue "Toreros graves y toreros leves" recoge uno de esos análisis geniales de Alameda y el elogio a aquellos toreros que, frente a la hondura -tan glosada- se elevan al torear: Chicuelo, Pepe Ortíz, Pepe Luis Vázquez. 

El libro lo remata con un capítulo dedicado a Goya y otro a Lorca. Entre medias un "Apunte a la tradición mexicana en el toreo".

Podemos oír a continuación la voz de Pepe Alameda leyendo el texto "La voz de Joselito":


Crónicas de sangre (Grijalbo, 1981)


Si se habla de toros, la sangre y la muerte no pueden obviarse -guste o no guste-. Alameda hace inventario de esa tremenda lista de cogidas mortales y también de aquellos que pudieron serlo y no lo fueron.

Termina, no podía ser de otra forma con un soneto dedicado a Manolete que luego recogerá en su siguiente libro y que finaliza así:

Fiel a tí mismo, de perfil te veo
como te verás eternamente
esqueleto inmutable del toreo.

Seguro azar del toreo (Salamanca ediciones, 1983)

Su primer y único libro en verso dedicado a los toros. Un lujo y una maravilla.

Como muestra, copio el dedicado a Joselito:

Encomio de Joselito
(Para Andrés Gago, que alcanzó a verlo)

Fue Joselito el primero
en oficio, el más seguro
y fue también el más puro
por su entrega de torero

¡Qué prodigio en el albero
que dominio el del doncel
qué natural, qué verónica!

(... que maravillosa crónica
si yo fuera en el papel
como en la arena era el)

Historia verdadera de la evolución del toreo (Bibliófilos taurinos de México, 1985)

Si el más conocido es el siguiente libro, el Hilo del Toreo, su germen está en este otro publicado por la Unión de Bibliófilos Taurinos de México. Un libro que tuvo muy poca difusión (era una tirada limitada) aunque a España llegaron -por suerte- algunos pocos ejemplares. 

Capítulo a capítulo, Alameda repasa la historia del toreo, desmontando tópicos y clichés y abriendo a la luz la verdadera historia de nuestra Fiesta. No hay un título más acertado en un libro que puso todos los puntos sobre todas las íes. 

Cuando lo lees y yo tuve la fortuna de leerlo relativamente pronto, las piezas del puzle encajan. El toreo aparece como es, con total claridad y desaparecen las contradicciones entre lo que se ha dicho y la realidad de lo que ocurre en el ruedo.

Flipante es el capítulo dedicado al toreo moderno en redondo pues Alameda encuentra en una vieja película de Achucarro la pieza que le faltaba. En ella aparece Joselito toreando en redondo a uno de los toros la tarde de los siete toros de Martínez. José gustaba de torear al natural en redondo, y muchas tardes iniciaba así sus faenas tras un pase por alto, algo que no había sido suficientemente valorado ni por historiadores ni por ensayistas, hasta que lo reveló Alameda. Un valiente intelectualmente hablando, pues solo los valientes con capaces de rectificar errores.

Muerto Joselito, la literatura belmontista borró a Gallito y colocó a Belmonte como único inventor del toreo moderno. Una falacia que no resiste el más mínimo análisis. pero que haría fortuna. Perdido el hilo del toreo, la afición -aleccionada por una crítica equivocada- iba a demonizar el toreo que, desde Manolete, se viene haciendo en las plazas.

Un galimatías sin arreglo posible porque los eslóganes simplones (y el de Belmonte inventor del toreo moderno lo es) funcionan mejor y calan más que las verdades complejas. Pero el toreo no es simplón, sino complejo como sabía y explicó Pepe Alameda.


El hilo del toreo (Espasa Calpe. 1989)


El culmen de su bibliografía. La obra donde Alameda compendia y recoge todo lo que había ido plasmando en sus artículo anteriores. 

Es la obra fundamental para entender de verdad la historia del toreo y lo que se ha escrito sobre el toreo, corrigiendo yerros y desafueros. El libro de Alameda, "limpia, fija y da esplendor" al entendimiento del toreo desde la praxis y no desde la teoría falsa que es aquella a la que nos habíamos acostumbrado leyendo a quienes nunca se habían puesto delante de un toro. Para disfrutar del toreo no hace falta haber toreado, pero para explicar y desentrañar el toreo, sí. No lo digo yo, sino que lo dijo Domingo Ortega en una entrevista con Cañabate muy difundida en Internet.

Y hablando de Ortega, Alameda desentrañó el meollo de la Conferencia del Ateneo, que tanto daño ha hecho. Ortega puso el acento en la acción de cargar la suerte como piedra angular del toreo, pero Alameda desvela el truco:
"(...) No se comprende que el conferenciante lo redujera todo al movimiento inicial de echar la pierna de la salida hacia adelante, como base de una técnica opuesta al toreo enhilado o paralelo del cordobés [Manolete]. 
El toreo de Ortega era mucho más que aquel primer movimiento. Limitado a él como si el torero después debiera quedarse inmóvil esperando a que el toro volviese por su terreno, es una simpleza, es lo que hacen todos los que se creen que torean como Ortega.

Pero lo importante del toreo de este era la continuación de los pasos, para ir tomando el terreno que el toro iba dejando al pasar, al andarle al toro o andar con el toro. No los pases, sino los pasos (...)

Domingo fue un gran apasionado.

Aunque no lo pareciera, podía en él más el corazón que la mente. No escribía el hombre de análisis, sino el hombre de lucha. Seguro, por intuición, de que una sola idea corta y repetida como un solo clavo sobre el que se remacha, una bandera, un eslogan, en un momento preciso de acción, puede más que el desarrollo de una teoría."

Lo sorprendente es que tantos y tantos aficionados, críticos y ensayistas cayeran en ese error. Más sorprendente cuando ahí están las películas de Domingo Ortega toreando donde hace lo contrario de lo que dice.

Todavía no entiendo como tras la publicación de "El hilo del toreo" los ensayistas no se han lanzado a reescribir de manera inmediata la historia del toreo que, hasta entonces, nos habían contado, rectificando sus errores.

Por suerte para nosotros, para sacarnos del error, para poder entender cabalmente el toreo.... existió Pepe Alameda. 

 

 Addenda. 

Y para rematar, citemos dos obras más. 

Una del maestro (su biografía "Retrato inconcluso" de 1982) y otra sobre el maestro (el libro de Clarinero "La apasionada entrega de Pepe Alameda" de 1993)







viernes, 31 de marzo de 2017

Ampliando nuestra biblioteca taurina (VII) Novedades sobre Manuel y José

Por José Morente



Portada del Catálogo de la Exposición "Manolete visto por Finezas". Un pase de castigo del Monstruo

Manolete visto por Finezas.

Como este año se cumple el centenario del nacimiento de Manolete se están organizando por toda España, comenzando por Córdoba, numerosos actos en honor del diestro a quien llamaron el Monstruo.

Uno de esos actos, el más madrugador, ha sido la exposición "Manolete visto por Finezas" con contenidos del Museo de Paco Laguna (el más importante de los dedicados a la memoria de este torero) y una selección de fotografías del IV Califa obtenidas del archivo Finezas (16.000 negativos de temática taurina), recientemente adquirido por la Diputación Provincial.

El Catálogo, que me llega gracias a la gentileza de mi buen amigo Ángel Berlanga, no tiene desperdicio e incluye varios impagables textos de Finezas II (Hijo del primer Finezas que, antes de fotógrafo fue mozo de estoques de Manuel Granero), de Antonio Gázquez (Comisario de la Exposición) y de nuestro amigo Ángel, a más de una magnífica selección de fotografías ilustradas con opiniones sobre Manolete de toreros, ganaderos, periodistas y aficionados, recopiladas por el propio Ángel. 

El Catálogo es imprescindible para aficionados, para amantes de la fotografía taurina y para cualquiera que considere importante preservar nuestra memoria histórica.

Portada de "Solo Joselito solo". La tristeza de la mirada del mejor de los toreros, interpretada por Anna Claramonte

Solo Joselito solo-Poderío y mármol

Ya hace unos años el dúo formado por Vincent Climent y Javier Vellón nos sorprendían con un interesante libro sobre el mejor de los toreros: Joselito el Gallo.

Ahora, después de aquel "Joselito 1920" centrado en la última tarde del torero de Gelves, el nuevo libro sobre Joselito de estos autores se dedica a las corridas en solitario que mató el diestro de Gelves. 

Fueron nada más que 25 tardes en las que Joselito se acarteló en solitario. Como bien dijo Corrochano, ¿con quien mejor podía competir este torero que consigo mismo?

Una recopilación de artículos publicados en la prensa de la época acompañada por esas viejas fotografías de las revistas de entonces, son nuestro pasaporte para un viaje  que nos llevará a un pasado esplendoroso y soñado.

Un pasado donde, además, se encuentran casi todas las claves de nuestro presente. 


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Manolete. La culminación de un sueño (XI) Bibliografía manoletera

Por Jose Morente


Manolete enfrascado en la lectura de un libro

Si la bibliografía belmontista es tremendamente amplía, no le va a la zaga, la dedicada al diestro de Córdoba muerto en Linares hace ya unos demasiados años.

No están aquí ni mucho menos, todos los libros que se han publicado sobre Manolete pero si los que tengo en mi biblioteca. Me parecía interesante revisar y airear estas viejas y nuevas portadas.

--oo0oo--

Sassone, Felipe. El caso Manolete-(Y varias divagaciones taurómacas...)
Editorial Mediterráneo, 1943




Villa, Antonio de la. Manolete-Otra época del toreo
México. Editorial Leyenda, S.A., 1946



Urrutia, Julio de. La despedida de Manolete
Madrid, Editorial Radar, S.L., 1947



Martínez Gandía, Rafael (ed.). Vida, triunfo y muerte de Manolete
Madrid, Fotos Marca, 1947



García Santos, Manuel. ¡Manolete! El dolor de su vida y la tragedia de su muerte
Madrid, s.e., 1947



K-HITO. Manolete ya se ha muerto-muerto está que yo lo ví
Anaquel de Dígame, 1947



Castillo Casas, Juan. Manolete-Cumbre de la torería
México D.F., Editorial Pax-México, 1948



Puente, J.V. Arcángel-Novela del torero Manolete
Madrid, Rivadeneyra, 1960



José Luis de Córdoba. Manolete en el recuerdo
Córdoba, Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, 1982 (3ª ed. 1987)



Mira, Filiberto. Manolete-Vida y tragedia
Valencia. Aplausos, 1984



Soto Viñolo, Juan. Manolete-Torero para olvidar una guerra
Madrid, delfos, 1986



Laguna, Paco. Tauromaquia de Manolete 
Córdoba. s.e.. 1987-1997 (Tomos I, II, III, IV y VII)



Narbona, Francisco. Manolete-50 años de alternativa
Barcelona, Espasa-Calpe, 1989 (Col. La Tauromaquia 21)



Miletich Berrocal, Juan Elías. Manolete en la plaza de toros de Lima
Lima, Rubicán editores, 1998



González Viñas, Fernando. Sol y sombra de Manolete
Barcelona. Berenice, 2002



Arco, Fernando del. Parnaso manoletista-800 poemas dedicados a Manolete
Madrid, Egartorre, 2006.



Medina, Tico. El día que mataron a Manolete.
Jaén. Almuzara. 2009



González Viñas, Fernando. Manolete-Biografía de un sinvivir
Jaén. Editorial Almuzara, 2011





sábado, 20 de febrero de 2016

Ampliando nuestra biblioteca taurina (VI) Flamenco y toros

Por Jose Morente



Aunque casi todo el mundo sostiene o acepta que el flamenco y los toros son dos actividades íntimamente relacionadas, resulta sorprendente comprobar que no son muchos los textos que se han escrito analizando y estudiando las relaciones entre ambas actividades artísticas y culturales.

Vamos a dar un repaso a algunos de los textos dedicados a esa temática.



1. Anselmo González Climent. "Flamencología. Toros, cante y baile (1ª ed., Madrid: 1955)

En 1955, Anselmo González Climent, sanroqueño afincado en Argentina publicaba el libro que iba a servir para bautizar a la -entonces incipiente- nueva ciencia de la flamencología. Una ciencia necesaria (el flamenco es tan digno objeto de estudio como cualquier otra actividad cultural) como denostada y discutida, quizás por algunos de esos planteamientos radicales y erróneos que se produjeron en los primeros pasos de esta disciplina. 

Flamencología era, en realidad, la segunda edición -corregida y aumentada- de otro libro de Anselmo González Climent, publicado en 1953 y que también en su título hacía mención a las relaciones del flamenco con el toreo: "Andalucía en el toreo, el cante y la danza".

Y es que hablar de flamenco, hablar de cante o baile, sin hablar de toros, no parece posible.






2. Mario Penna. Los gitanos, el flamenco y los toros.  (2ª ed. Sevilla: Signatura ediciones, 2013) (1ª ed. italiana., Storia e storie del flamenco: 1968)

Si los dos primeros libros dedicados a toros y flamenco, fueron obra de un autor argentino, el tercero se debe a la pluma de un italiano. Lo que corrobora nuestra opinión de que, si en Italia hubiese toros, los italianos serían de seguro unos grandiosos aficionados (algunos ya lo son como se encargan de demostrar diariamente los entusiastas miembros del Club Taurino Italiano).

El libro de Mario Penna es, en realidad -lo delata su título original-, una historia del flamenco que, como es lógico, no se entiende sin hablar de los gitanos y del toreo. Por eso creo, que el título de la traducción al castellano es bastante acertado.

En cualquier caso, lo que merece la pena es el contenido. Y, en eso, la capacidad analítica del autor, sorprende y da que pensar. Un libro para saborearlo igual que se saborean las buenas faenas o se paladea el buen cante.

Poquito a poco. 



3. Toros y arte flamenco. Fernando Quiñones/José Blas Vega (en El Cossío. Tomo VII, 1ª ed., 1982)

En 1982, Fernando Quiñones y José Blas Vega, publicaron dentro del Tomo VII del Cossío (el dedicado a las artes), un enjundioso y completo estudio (unas 80 páginas) donde se analizaban las relaciones del toreo con el flamenco de forma exhaustiva.

Un listado, relativamente completo de flamencos taurinos y taurinos flamencos, precedido por una amplía reflexión sobre el nexo de unión entre el flamenco y los toros y rematado con un estudio sobre la influencia del toreo en el baile flamenco y en las letras del cante flamenco.

Un trabajo definitorio y casi definitivo sobre los vínculos entre flamenco y toros. 






4. Cante y toros-Un ensayo de aproximación. Alfredo Arrebola (1ª ed., Málaga: Universidad de Málaga, 1991)

Un pequeño librito que sirve de introducción al tema. Como su propio título indica, un pequeño ensayo, una aproximación al cante y al toreo elaborado a partir de una docena de artículos publicados inicialmente en el Diario malagueño "El Sol del Mediterráneo"




5. Revista "La Caña nº 2" (1992)

No es un libro sino un número extraordinario de la revista flamenca "La Caña". Un número que sólo por esa portada donde Manolo Caracol le "enseña" a torear a Paco Camino, ya merece la pena.

Pero hay mucho más: El árbol genealógico de los Gómez-Ortega (que luego dio lugar a un libro dedicado en exclusiva a esa saga familiar tan flamenca y tan torera); La historia, contada por Antoñete, de la grabación del disco de villancicos que hizo con Rafael Gitanillo y Curro Romero; Un pequeño vocabulario tauro-flamenco; Un trabajo sobre el cartel flamenco taurino y unas cuantas cosas más, todas de mucho interés.

Imprescindible.





6. Santísima Trinidad. Pablo García Mancha (1ª ed., Bodegas Ontanón: Logroño, 2010)

Lo último que se ha escrito de interés sobre toros y flamenco.... y, sobre, vinos. Un libro que ya comentamos en su día en nuestro blog. 

Publicado en 2010, este tri-ensayo del periodista logroñés Pablo G. Mancha es de obligada lectura. 

En toros, sus pasiones -amplías y acertadas- son José Tomás, Morante, Pablo Hermoso y su paisano, Diego Urdiales. En flamenco, sus dioses mayores son -también con criterio amplío y acertado- Paco de Lucía, Camarón, Chano, Carmen Linares,.. 

En vinos, la Rioja, por supuesto.

Como se trata de un texto de periodista (que recopila artículos de prensa e incluye fragmentos de entrevistas), el estilo es ameno y directo, sin merma de jondura, por lo que se lee de un tirón y se queda uno con ganas de más.

Como ocurre con el buen cante, el buen toreo y el buen vino.

domingo, 25 de enero de 2015

Ampliando nuestra biblioteca taurina (V) Bibliografía gallista reciente

Por Jose Morente
la foto (2) - copia
La bibliografía gallista de la última hornada
Como es lógico, no podía faltar en este blog y dentro de la serie destinada a los repertorios bibliográficos una entrada dedicada a lo que se ha escrito sobre Joselito el Gallo. Era una necesidad ya perentoria.
No obstante, hay que hacer una advertencia previa y es que sólo recogemos hoy aquí las publicaciones más recientes. Los viejos textos sobre Joselito tendremos que buscarlos en las librerías de viejo o (ahora, por suerte) en las bibliotecas digitales.
Dicho esto y recordando que la bibliografía gallista es muy exigua (nada que ver con la copiosa producción dedicada a Juan Belmonte, el diestro con mayor percha literaria de la historia) y, en cierto sentido, desafortunada, vamos a citar los títulos que sobre Joselito el Gallo se han publicado en los últimos años.
1. El rey de los toreros- Joselito el Gallo. Paco Aguado (1ª ed., Madrid, Espasa Calpe, S.A., 1999)
1999 Joselito Aguado Portada 001
En 1999, Espasa Calpe publicaba la que es, sin duda para mí, la mejor biografía de Joselito el Gallo. El libro “El rey de los toreros” de Paco Aguado.
Un libro hoy día agotadísimo y buscadísimo por los aficionados y que esta pidiendo a gritos su reedición.
Paco Aguado recorre en sus páginas la biografía del Coloso  de Gelves apoyado en las fechas claves de su carrera que dan título a sus capítulos y que son (la duda ofende pues Joselito fue torero, sólo torero y nada más que torero) fechas taurinas.
Lo mejor del libro es que, dado el conocimiento del toreo por dentro que tiene su autor, nos desvela las claves taurinas de una figura desdibujada en el tiempo y cuyos perfiles muy mitificados se alejan mucho de lo que realmente fue.
Joselito fue un grandioso torero, probablemente el mejor de los toreros, pero no ese ídolo falso y acartonado que se han inventado algunos aficionados y que sólo les sirve para oponerlo a los toreros que han ido viniendo después.
Al contrario, en José están todas las claves del toreo moderno. Es Joselito el torero que pone las bases de la evolución posterior de la fiesta tanto en el aspecto ganadero (seleccionando los encastes adecuado y configurando la figura del veedor), como en el empresarial (diseñando con Espeluy las Plazas Monumentales e implicando en ello a algunos amigos inversores) como en el propiamente taurino (esbozando y definiendo el toreo en redondo que seguirían Chicuelo y Manolete). Joselito es, en resumidas cuentas, el primer arquitecto del toreo moderno
Eso es lo que nos cuenta, de forma magistral, Paco Aguado.
2. Gallito. Joel Bartollotti (1ª ed., Union des bibliophiles taurins de France, 1997)
1997 Gallito Bartolotti
No sólo la foto de portada es impresionante con Joselito escoltado por Caracol (su mozo de espadas) y Pickman (uno de sus mejores amigos) sino que se trata del mejor y más lúcido resumen sobre el toreo y la influencia de Joselito.
Un libro que (la única pega) está escrito en francés y cuya traducción quizás sería conveniente plantearse.
 Bartolotti hace un repaso a la vida del torero y nos vuelve a contar su biografía con tal justeza y precisión que nos parece leer algo nuevo.
Un gran libro sobre un gran torero.
3. José Gómez Ortega “Gallito III” debuta en Madrid. José María Moreno Bermejo (1ª ed., Madrid, 2005)
2005 Gallito III debuta en Madrid - copia
La verdad es que dedicar un libro completo a una anécdota menor, aunque muy difundida, resulta un poco sorprendente pero este es el trasfondo de este curioso opúsculo sobre el debut del novillero Gallito III en Madrid.
En realidad, su objeto se reduce realmente a aclarar que la tan traída y llevada corrida de Olea con la que José sustituyó voluntariamente los escuálidos novillos de Tovar (antes Arribas) inicialmente previstos para su debut eran, en realidad, novillos que no toros. Un dato que, sin embargo, no altera el fondo del asunto.
Lo mejor del libro es el conjunto de crónicas donde los revisteros de la época (Dulzuras, Don Silverio, Juan de Invierno, Don Pío, Mangue, Don Modesto, El Tío Canillitas, Relance, Don Melanio, Blanquito, A Lamares, Claridades y Manuel García Gómez) reseñan con sabor y gracejo (unas más que otros, eso sí) la novillada en la que José Gómez Ortega se presentó con Limeño ante el público de la Corte.
4. Joselito en Bilbao-La culminación del mérito. Cabrera Bonet, Rafael (1ªed., Madrid, 2012)
2012 Joselito en Bilbao Rafael Cabrera
El libro de Rafael Cabrera Bonet es como todas sus obras un magnífico y concienzudo trabajo de investigación y recopilación.
La posibilidad de disponer de los Libros de Cuentas y Acuerdos de la Junta Administrativa le permite al autor acceder a las interioridades del proceso de contratación de los toreros en esos primeros años del siglo XX. Un aspecto este que está  tratado con gran detalle, gracias a la información utilizada, y que caracteriza al libro que comentamos.
Conocíamos al Joselito torero, también al asesor de ganaderos y al promotor de iniciativas arquitectónicas taurinas pero de su faceta negociadora, de su trato con las empresas taurinas sólo nos habían llegado algunas anécdotas.
Rafael Cabrera nos desvela a ese otro Joselito capaz de pisar con enorme firmeza  los despachos de los magnates del toreo y de poner en su sitio y sin amilanarse (más bien, todo lo contrario) a los empresarios.
Un torero, en resumen, que les hubiera venido de perlas a los diestros del G-5 en sus rifirrafes con la empresa sevillana. De haber vivido José ahora, otro gallo les hubiera cantado a Canoreas y Maestrantes.
5. Joselito 1920-Sangre azul torera. Climent, Vicent y Bellón, Javier (1ª ed., Castellón, Unión de aficionados La Puntilla, 2012)
2012 Joselito 1920 Sangre azul
El año 1919 fue un año muy complicado para el diestro de Gelves. Al fallecimiento de su madre Gabriela se une la inquina del crítico del monárquico ABC cuya Consejo de Administración decidió alinearse y hacer causa común con los intereses espurios de los Maestrantes sevillanos rabioso por la competencia económica que le hacía la plaza Monumental promovida por un torero que, para mas inri, era calé. La casta no podía admitirlo.
Por eso, el viaje de Joselito a Lima en el invierno del 19 al 20 (su último invierno), aplazado desde el año anterior por la enfermedad de su madre, fue para el torero de la Alameda un verdadero respiro y descanso.
Vicent Climent y Javier Bellón, gallistas de pro (es obligado visitar su blog “La gracia toreadora”) se han entretenido en recopilar cuanto dato, anécdota, vivencia o peripecia de esos últimos meses del genial torero se contienen en los libros y las revistas de la época. Unos meses en los que nuestro torero vivió en Lima su último sueño.
6. Joselito el Gallo y Talavera de la Reina. Gómez Gómez, José María y Pastor Planchuelo, Alfredo (1ª ed., Talavera de la Reina, 1995)
1995 Joselito y Talavera de la Reina 001
Si Lima fue un paréntesis, Talavera fue el punto y final de una biografía que no el de una historia pues la herencia del torero de Gelves aún no ha culminado.
El libro de José María Gómez y Alfredo Pastor se divide en dos. Son, en realidad dos libros en uno. El primero, dedicado a “La vida, personalidad y arte de Joselito”, debido a la pluma del primero de los citados, es otro, aunque ameno e interesante repaso, a la biografía del torero. El segundo. “Joselito en Talavera” de Alfredo Pastor nos cuenta, cual Evangelio, las horas de la Pasión y Muerte del torero en Talavera.
La aportación de documentos inéditos o poco conocidos confiere interés a su trabajo. La acumulación de anécdotas dan como resultado un texto liviano y entretenido.
Un ejemplo anecdótico, que nos cuentan, es la repetición del apellido Ortega la aciaga tarde: Toros de la Viuda de Ortega. Torero José Gómez Ortega. Banderilleros, Enrique Ortega “Cuco” y Enrique Ortega “El Almendro”. El cronista Gregorio Corrochano Ortega y el médico, Don David Ortega.
7. José Gómez Ortega-Joselito. El toreo mismo. Jacobo Cortines y Alberto G. Troyano, eds. (1ª ed., Sevilla, Fundación Real Maestranza de Caballería de Sevilla-Universidad de Sevilla, 2012)
2012 Joselito El torteo mismo
El monumental trabajo “José Gómez Ortega, Joselito-El toreo mismo”, coordinado por Jacobo Cortines y Alberto G. Troyano y publicado por la Fundación de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y la Universidad de esa ciudad en el Centenario de la alternativa del torero, podría haber sido la Biblia del gallismo.
Pese a su ambicioso planteamiento, adolece como todos los trabajos de diversos autores de una cierta desigualdad que puede llegar a provocar en el lector más entusiasta un cierto desencanto. Y es que la ausencia de esa pasión que late en los libros antes citados se echa aquí quizás demasiado en falta. Y no vale como disculpa el hecho de que se trate de un trabajo de índole universitaria pues como dice la letra flamenca, “el conocimiento, la pasión no quita”. O, mejor dicho, no debería quitarla.
El toreo, el buen toreo, palpita y crepita y, más aún, en el caso de un torero como Joselito con una peripecia vital tan interesante y dramática. Un torero que, por si fuera poco, dejó en los ruedos un legado del que vive aún el toreo de nuestros días.
Sin embargo, la mayoría de los textos de este libro aunque correctos y bien escritos se mueven dentro de esa frialdad académica tan propia del que trabaja por encargo y asume una tarea que no siente y que, posiblemente, le resulta ajena.
En cualquier caso, quizás lo más discutible sea haber eludido el compromiso (ineludible en un texto como este) de hablar, a fondo y hasta el fondo, del toreo del mejor de los toreros. Un análisis que el responsable de ese apartado (Pepe Campos) desvía y deriva (en taurino paso atrás) hacia un estudio docto, sesudo y doctrinal de las tauromaquias anteriores y posteriores al de Gelves. Unas tauromaquias dogmáticas que, por desgracia, nada aportan pues nada tienen que ver con aquella tauromaquia viva y sentida que el catedrático José Gómez Ortega, dictó en los ruedos.
Salvemos, no obstante de la quema, el excepcional texto de Alberto G. Troyano, titulado “Carácter y destino: De joven Dios a Ángel caído” preciso y brillante, emotivo y lúcido, así como ese repaso que, a la literatura sobre Joselito, hace Jacobo Cortines.
Y salvemos también de la quema, el aluvión de datos, fotografías y documentos que contiene este voluminoso volumen que puede quedar, por ello, como testimonio recopilatorio y fundamental del mejor de los toreros.
8. Un mito para el recuerdo-Homenaje a Joselito el Gallo (1ª ed., Sevilla, Ayuntamiento de Sevilla,1995. Biblioteca de Temas sevillanos)
1995 Un mito para el recuerdo (2)
En 1995, el Ayuntamiento de Sevilla y dentro de su colección “Biblioteca de temas sevillanos”, publicó un pequeño librito donde se recogían las charlas pronunciadas en las Conferencias impartidas en las Jornadas que en homenaje al diestro sevillano se celebraron en el Salón San Hermenegildo, los días 16 y 17 de mayo de ese año.
Pese a lo variado del cartel (León Carlos Álvarez, Antonio García-Baquero, Juan Manuel Albendea, Rogelio Reyes, Miguel Ríos Mozo y el torero Manolo Vázquez), el alto nivel y amenidad de todos los textos, convierte a esta en una de las publicaciones recientes más recomendables sobre nuestro torero.
La participación de algún destacado belmontista acrecienta aún más el interés de esta publicación que invito y aconsejo buscar y leer.

sábado, 18 de mayo de 2013

Ampliando nuestra biblioteca taurina (IV) Cargando la suerte

Por Jose Morente

Historia-Verdadera-Pepe-Alameda-001_

Un libro clave para entender los conceptos técnicos básicos del toreo y su evolución: “Historia verdadera de la evolución del toreo” de José Alameda.

La defensa de las normas y la valoración de los mecanismos técnicos del toreo tienen que efectuarse en los foros apropiados (libros, blogs, conferencias, etc.) pero nuncanunca- dentro de las plazas de toros.

Nota previa:

Esta entrada se publicó inicialmente como apéndice en la entrada tercera de la mini-serie dedicada al controvertido tema de “cargar la suerte”. Sin embargo, me ha parecido oportuno desgajarla de aquella y darle lugar independiente en este blog, lo que permite incluir un breve, aunque apasionado, comentario a cada uno de los libros incluidos en esta relación 

Nota aclaratoria (26/05/2013 12:00)

Publicada esta entrada, mi amigo Pocho Paccini Bustos me reprende cariñosamente en un comentario a este post. Y como Pocho tiene razón en lo que dice o, mejor aún, como puede que yo no me haya explicado bien en lo que he dicho, me parece oportuno aclararlo.

Puede que lo que aquí se dice a continuación, no se entienda bien si no reparamos en que los comentarios que se hacen a los libros escogidos se refieren a lo que esos libros dicen sobre la técnica del toreo y más concretamente sobre el toreo en redondo y la cargazón de la suerte.

Es evidente que el toreo abarca muchas más cosas y que los autores citados por Pocho (Domingo Ortega, Corrochano o Vidal, a quienes he leído con fruición y cuyos textos me conozco casi de memoria) hablaron de muchas de esas otras cosas de un modo que sigue siendo perfectamente válido hoy día.

La imagen que de Joselito el Gallo, de su maestría y su torería,  transmite Corrochano es magnífica y da cabal y perfecta idea de como era, en realidad, el torero. La descripción de Vidal del ambiente de una tarde de toros en Madrid, fue siempre exacta y muy divertida y amena. La explicación de Ortega de como era "su" toreo es muy docta y al nivel del mejor de los intelectuales pese a no serlo (¿O sí?) él.

Cuestión distinta es lo que Ortega, Corrochano o Vidal dijeron o escribieron sobre la específica materia que tratamos en esta entrada: la técnica del toreo y, en concreto, la del toreo en redondo y el mecanismo de cargar la suerte, donde creo que ninguno supo ver que estaban hablando de un modo de torear específico pero que, en el toreo como en la vida, siempre hay otras opciones. Nos gustarán más o menos  pero tan válido es el toreo “en ochos” como el toreo “en redondo”.

Ortega, Corrochano y Vidal (pensaron como piensan muchos) que, en el toreo, sólo hay una técnica válida (la que a ellos les gustaba o convenía) y que lo que varía es el estilo o acento personal de cada torero.

Un error, visto con la perspectiva de hoy y a la luz de los escritos de Pepe Alameda quien explicó como eran realmente las cosas, el primero. Bueno, el primero, no. Antes de él, Luís Bollaín entró en el tema (y de forma brillante) pero no le sacó tanta punta histórica como Alameda quizás porque el árbol de su belmontismo no le dejó ver el bosque del toreo completo.

Como Ortega, Corrochano y Vidal fueron anteriores a Pepe Alameda (ya señalo eso con motivo de Vidal), la duda es que hubiera pasado si le hubieran podido leer en tiempo y forma ¿Que hubieran dicho, en ese caso, Ortega, Corrochano o Vidal? ¿Como hubiera influido en sus teorías?.

Nunca lo sabremos, Lo que si sabemos es que no parece que sea aceptable que despachemos a Alameda con el calificativo de autor ingenioso pero prescindible, como ha hecho algún lector del blog, sólo porque sus tesis no cuadran con las nuestras; porque no cuadran con el esquema mental que nos hemos hecho de como es y como debe ser el toreo.

Cuando surgen ideas o planteamientos nuevos… toca reciclarse.

 

Cargar la suerte. Bibliografía recomendada

Tauromaquia de Pepe Hillo. 1ª ed.: La tauromaquia ó Arte de torear. Obra utilísima para los toreros de profesión, para los aficionados, y toda clase de sujetos que gustan de toros (Cádiz. 1796). 2ª ed. Tauromaquia o Arte de Torear a caballo y a pie. (Madrid. 1804).

Esta es la obra clásica, fundamental e iniciática de la técnica en el toreo. Aconsejable para todos los aficionados entre 7 y 77 años. Además, pese a lo que pudiera parecer, se lee de un tirón. Una vez leída, es aconsejable releerla a saltos.

Apabulla su modernidad. Y lo más importante es que no establece cánones sino reglas “derivadas de la experiencia” y, sobre todo, adaptadas a las condiciones de los toros.

Cuando, por ejemplo, se explica el pase natural, no se establece un único modo de realizarlo sino tantos modos como tipos de toros diferentes se consideran (boyante, bravucón, de sentido, etc.). A cada toro corresponde un modo distinto de colocarse y un modo distinto de manejar los engaños. Lo contrario de lo que preconizamos hoy día los aficionados que sólo aceptamos un modo único de torear, para no complicarnos la vida.

Si no la escribió, está claro que Pepe-Hillo revisó y autorizó su tauromaquia, pues los atinados consejos técnicos que contiene sólo pueden conocerlos y enseñarlos cabalmente quien sea torero.

Tauromaquia de Pepe Hillo Turner 001

Portada de una reedición (la de Turner, Madrid, 1982) de la Tauromaquia de Hillo con el famoso grabado del torero sevillano con la muleta en la izquierda, la espada en la derecha, el corazón en el centro y el toro muerto a sus pies.

 

Tauromaquia de Montes. Tauromaquia completa, ó sea El arte de torear en plaza: tanto a pie como a caballo (1ª ed. Madrid. 1836).

Esta es la primera revisión de importancia de la Tauromaquia de Pepe-Hillo. Su interés está no sólo en los matices que introduce al texto de Hillo, sino en el extenso capítulo que dedica a la “Reforma del espectáculo” y que ha sido base de todas las reglamentaciones que han venido después.

Monte fue el primer gran reformador y, al tiempo, codificador del toreo y a él se debe la organización actual de la corrida de toros, así como una serie de innovaciones de mayor o menor interés.

Paquiro, ha sido en el toreo, el Joselito del siglo XIX por su visión de futuro (igual que a Joselito lo podemos considerar el Paquiro del siglo XX, por lo mismo)

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Portada de la primera edición de la Tauromaquia de Francisco Montes (Madrid, 1836). El capítulo dedicado a la “Reforma del Espectáculo” contiene ideas y propuestas que se han mantenido prácticamente iguales en estos casi dos siglos transcurridos desde su publicación.

Tauromaquia de Guerrita. Escrita por Leopoldo Vázquez, Luis Gandullo y Leopoldo López de Saa bajo la dirección técnica de Rafael Guerra, Guerrita. (1ª ed. Madrid. 1895).

Aunque la “Tauromaquia de Guerrita” es, como libro, farragoso y algo desigual en sus distintos capítulos (producto de las diversas manos que intervinieron en el mismo) los aspectos técnicos del toreo (escritos bajo la dirección del genial espada cordobés) son del máximo interés y las correcciones que efectúa a los textos clásicos son muy interesantes y de mucho calado, aunque puedan pasar inadvertidas al lector menos atento.

Son esos matices, los que diferencian la Tauromaquia de Guerrita de las que se habían escrito después de la de Montes, pues estas últimas se limitaban a transcribir con excesiva fidelidad todo lo dicho por el genial torero de Chiclana.

Ninguna de esa Tauromaquias intermedias tiene mayor interés que el histórico pero la de Guerrita permite, en parte, entender como se toreaba a finales de siglo XIX. O, mejor dicho, como se pretendía torear.

Tauromaquia de Guerrita

Portada de la primera edición de la Tauromaquia de Guerrita (1895). Un texto que explica las novedades que Guerrita introdujo en el toreo

 

Salvador, Amós. Teoría del toreo. Escrita en mayo de 1908 y publicado por entregas por el diario la Voz desde el 15 de enero de 1955 [Esta publicación incluía unas Apostillas del Duque de Veragua].

Es este uno de los textos más interesantes en la materia, pues se aparta de la sistemática de las Tauromaquias tradicionales y contiene un enfoque novedoso del toreo que, para Amós Salvador, sólo se puede explicar a partir del conocimiento de las condiciones básicas y de las condiciones particulares  de las reses.

El libro se escribió en la primera quincena del mes de mayo de 1908 por lo que el toreo del que habla era el que existía antes de la llegada de Joselito y Belmonte. Por eso, este tratado no nos sirve para entender la revolución que ambos diestros introdujeron, aunque sí para entender el contexto en que dicha evolución se produjo.

Se publicó, por folletones, en el diario la Voz en 1955 (se puede consultar en Internet) y también en edición de los Bibliófilos taurinos en 1962.

Teoria del toreo

Portada de una edición moderna de “Teoría del Toreo” de Amós Salvador, que incluye las “Apostillas del Duque de Veragua” (Madrid, Edit. Biblioteca Nueva, Colección “La piel de toro” dirigida por Andrés Amorós, 2000). Aunque no puedo asegurarlo, el diestro dibujado en la portada me recuerda a Manolo Cortés.

De la Loma, José (Don Modesto). Desde la Barrera-Dos palabras sobre el Guerra, cuatro sobre Fuentes y algunas más acerca de Bombita, Machaquito y Gallito  (1ª ed., Madrid, El Liberal, 1910)

El de don Modesto, es un libro que, en su época (1910), tuvo mucha difusión pues recogía las crónicas de las “figuras” de entonces: Guerrita, Fuentes, Bombita, Machaco, Pastor y el Gallo.

El interés que tiene en el tema que nos ocupa es que, Don Modesto fue un decidido defensor del toreo de compás abierto de Bombita que, en su día, recibió muchas críticas.  En su defensa, y frente al toreo de compás cerrado, don Modesto argumentaba que el compás abierto tenía más mérito por lo difícil de corregir la posición en esa postura si el toro entraba vencido, algo que resulta cuando menos discutible.

Y es que siempre, los defensores de una forma de torear han utilizado la ética (a la que yo prefiero llamar “mérito”)en defensa de su concepto del toreo. Mi opinión es que no es fácil evaluar desde el tendido la ética real sino sólo apreciar la sensación de riesgo que a nosotros nos produce.

 

1910 Don Modesto Desde la barrera

Portada del ejemplar que se encuentra en la Biblioteca Digital de Castilla y León, cuya ficha bibliográfica atribuye la edición al diario El Liberal (Tengo un ejemplar con una portada distinta –en blanco y negro- de Editorial Renacimiento, probablemente editado en aquellos años pues aparece la fecha del año 1910 a mano)

Borrell, Félix (F. Bleu) Antes y después del Guerra (1ª ed., Madrid, 1914)

Es este un libro más que interesante, pues F. Bleu fue el típico aficionado dogmático partidario y defensor de los cánones antiguos del toreo y, por tanto, del toreo seco y exento de adornos cuyo mejor exponente fue el rival de Lagartijo, Salvador Sánchez Frascuelo, quien concitaba en sus filas a lo más rancio de la afición de entonces.

Visto con ojos de hoy, el toreo propugnado por Bleu, el toreo épico, de poder a poder, del torero valiente ante el toro fiero, mantiene su vigencia y sigue provocando el entusiasmo de los públicos pero también hay que decir que las propuestas de los toreros que se encuadran en este concepto, con ser harto meritoria no se ha distinguido por su aportación a la evolución de la fiesta, antes al contrario.

No obstante, y pese a su radicalismo, Bleu transigía y aceptaba, como válidas, muchas más innovaciones técnicas (por ejemplo, la pierna izquierda retrasada de Guerrita en el natural) que las que -100 años después- son capaces de aceptar los aficionados dogmáticos de nuestros días, herederos espirituales del farmacéutico madrileño.

 

Antes y despues del Guerra F. Bleu 001

Portada de la primera edición del libro de F. Bleu. Aunque Guerrita aparece en el título se trata de una estrategia comercial para incrementar ventas pues, al autor, el Guerra no le gustaba un pelo y en realidad, el libro es un panegírico de Frascuelo y también, aunque en menor medida, de Lagartijo.

Orts y Ramos “Uno al Sesgo. El arte de ver los toros-Manual del aficionado a la Fiesta Nacional (1ª ed. Barcelona, 192-?) (2ª ed. El arte de ver los toros-Guía del aficionado, Barcelona, 1928?)

A finales de la década de los veinte, las aportaciones de Joselito y Belmonte habían cristalizado en un nuevo modo de torear. Las tauromaquias antiguas (incluso la de Guerrita más reciente) habían quedado caducas pues el toreo  había tomado nuevos rumbos.

Orts y ramos (Uno al Sesgo), escribió este pequeño tratado para intentar explicar a los nuevos públicos, de forma sencilla y amena, como era el nuevo toreo.

Todavía faltaba mucho para lo que vendría después. pues era el año en que Chicuelo acaba de hacer o estaba a punto de hacer la faena a Corchaíto que marcaría toda una época.

El resto es historia. Chicuelo daría la alternativa a Manolete y este rendido admirador del torero de la Alameda, incorporaría y depuraría la técnica que el sevillano, a su vez, había aprendido de Gallito y de Belmonte. El círculo estaba ya a punto de cerrarse.

  1928 (ca.) El arte de ver los toros Uno al Sesgo

En la portada de una de las muchas ediciones del librito de “Uno al sesgo” subtitulado “Guía del espectador”, Joselito el Gallo destronca con la muleta en la izquierda a un toro que se enrosca en espectacular posición. Estaba naciendo una nueva época donde los toreros van a empezar a poderles a los toros con el toreo de brazos sin exageraciones a la hora de abrir el compás. Frente al toreo espatarrado y por bajo de Bombita, el natural de Joselito está marcando un nuevo camino y, de ahí en adelante, se podrá dominar a los toros, toreándolos (no bregando)

Federico M. Alcázar. Tauromaquia Moderna (1ª ed. Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, S.A., 1936)

Que el toreo de brazos era lo más importante teóricamente, lo demuestra este libro de Federico Alcázar, llamado Tauromaquia moderna” y publicado en 1936.

El toreo iba evolucionando y a la época del parón y los pies juntos, le siguió en los años de la República, la moda del compás abierto cuyo principal interprete será el extraordinario diestro de Borox, Domingo Ortega.

Por ello, pese a defender que la suerte se carga con los brazos, el libro de Federico M. Alcázar, contiene muchas disquisiciones sobre la forma de colocar las piernas, cual debe adelantarse y cuando.

Pues la atención de los espectadores (la práctica que no la teoría) había desplazado el interés de estos desde los brazos a los pies del torero quizás porque se pedía que estos se mantuvieran lo más quieto posibles mientras pasaba el toro. Algo que no se conseguirá hasta una década después con Manolete.

Lo que no contiene este libro,como ningún otro de la época, es una distinción clara entre el toreo “en redondo” y el toreo “en ochos” y lo que implica cada uno, algo que no se planteará hasta la década siguiente.

1936 Tauromaquia Moderna Federico Alcazar 001

Portada de la 1ª edición de la “Tauromaquia moderna” de Federico M. Alcázar. Alcázar fue consciente de que no se puede juzgar el toreo de una época con los criterios y las normas de otra distinta, algo de lo que deberíamos tomar nota los aficionados actuales.

Bollaín. Luís. Los dos solos. (1ª ed., Madrid, Editorial Mon, 1948)

El primer libro de Luis Bollaín no sólo es un clásico sino que estoy por decir que el mejor de toda su producción. Con frescura y desparpajo, el autor se confiesa belmontista acérrimo (apasionado de Juna Belmonte), al tiempo que admirador de Manolete (lo que no quiere decir que se declare manoletista). Una combinación explosiva y a cuya explicación dedica las muchas páginas de este volumen.

Gráficos, esquemas y, sobre todo , muchas fotografías componen una nueva forma de hablar de toros que descubre Bollaín y de la que, este blog, se confiesa deudora.

Además, Bollaín -en esta su primera obra- es mucho menos dogmático que, en las que le siguieron,  pues luego. enrocado en su castillo belmontista, ya nada o casi nada que no fuese Belmonte tendrá cabida. La única excepción, la de los toreros puros, tal que un Antonio Bienvenida, Pepe Luis Vazquez o Antoñete, pese a que, en la práctica, el modo de torear de estos toreros se alejase mucho del de Belmonte para aproximarse al de Manolete.

En cualquier caso, y respecto al tema de cargar la suerte Bollaín aporta el dato fundamental de considerar que consiste en gravitar el peso sobre la pierna de salida (como hoy lo consideran los profesionales) aunque señalando que lo de adelantar la pierna es mera cuestión de estética no de ética.

Y, otro tema que nadie o casi nadie había tratado entonces, salvo él, es recalcar la sustancial diferencia que hay entre ligar un natural con otro (toreo en redondo) o ligarlo con el pase cambiado o el de pecho (toreo en ochos). Bollaín se decanta por este último por culpa de su filiación belmontista pero el futuro del toreo iba ya por el otro lado.

06 Los dos solos-Luis Bollain

Nada más y nada menos que Manolete y Belmonte en la portada del libro de Bollaín

Ortega, Domingo. El arte del toreo y la bravura del toro. (1ª ed., Madrid, Revista de Occidente, 1960) [Son dos conferencias. La primera –El arte del toreo- se dictó en el Ateneo de Madrid en marzo de 1950]

Si, por una parte, la conferencia de Domingo Ortega, en el Ateneo de Madrid, hay que calificarla de magistral, por otra, no se puede dejar de advertir la enorme confusión que los conceptos en ella expuestos han traído a los aficionados.

Ortega era torero de toreo cambiado, “en ochos”, por lo que, en esa Conferencia, va a poner el énfasis (con brillantez y coherencia) en el toreo de “pata ‘alante”, que es lo coherente y adecuado en este modo de torear.

Lo que no es coherente ni adecuado, sino querer coger el rábano por las hojas, es, como hizo Ortega y como hacen sus exegetas, pretender aplicar esa técnica (propia del toreo “en ochos” al otro modo de torear, al toreo “en redondo” pues este es conceptual y radicalmente distinto de aquel. Ahí radica la el quid de la cuestión y el origen de la confusa situación actual.

En mi opinión, un libro magnífico pero sólo apto para aficionados con un profundo conocimiento previo de la materia

11 D. Ortega. El Arte del Toreo 2ª ed 001

Portada de la 1ª ed. de la Conferencia del Ateneo que se hizo conjuntamente con otra conferencia pronunciada diez años después en el Circulo de Bellas Artes: “La bravura del toro

 

Corrochano, Gregorio. ¿Qué es torear?-Introducción a la Tauromaquia de Joselito. (1ª ed., Madrid, 1953)

El caso de Gregorio Corrochano es uno de lo más sorprendentes pues, supuesto defensor de Joselito (el libro se escribe en su memoria y reivindicación), no supo calar más allá de los aspectos más externos y evidentes de la figura del torero de Gelves.

Don Gregorio ni siquiera atisbó el alcance de la propuesta de toreo en redondo que hizo, Joselito. Ni, mucho menos, la evolución de este modo de torear que llegaría a Manolete, vía Chicuelo.

Por eso, contradictoriamente, el concepto del toreo de muleta que se describe en el libro, es neta y puramente belmontista y orteguiano (de Domingo Ortega, no de Ortega y Gasset), no gallista. Y es que, no hay que olvidar, la Tauromaquia de Joselito (su introducción en realidad) se escribe en 1953, tres años después de la Conferencia de Ortega en el Ateneo.

03 Que es torear. Corrochano. Nueva ed 001

Para que la cosa estuviera más clara, la segunda edición del libro de Corrochano incluía la Introducción a la Tauromaquia de Domingo Ortega

 

Sureda Molina, Guillermo. Tauromagia (1ª ed. Madrid, Espasa-Calpe S.A., Colección Austral nº 1.632  1978)

Sureda tiene claro que, sobre el cargar la suerte, existen dos corrientes de opinión y que cada cual tiene valedores de altura aunque él, personalmente, se decanta por la línea del toreo de piernas.

La influencia de Domingo Ortega, en sus tesis, es enorme y es que, ningún tratadista de la época, es capaz de discutir al maestro cuyo prestigio en los ruedos arrasa también fuera de ellos en los foros intelectuales del toreo.

Sureda tan atinado en otros temas, no supo salir del tópico en estas cuestiones. Tampoco llegó a calar el alcance del toreo en redondo. Pero no sería el único a quien se le escaparon estos matices.

Tauromagia Guillermo Sureda 001

La edición primera de Tauromagia, en la Colección Austral de Espasa es de 1978, una época muy compleja del toreo que Sureda intenta desentrañar.

Vidal, Joaquín. El toreo es grandeza (1ª ed., Madrid, Ediciones Turner, 1986)

Con los planteamientos anteriores, Joaquín Vidal elaboró una teoría muy peculiar del toreo y de apariencia muy brillante.

El modo de torear que preconiza el periodista del País se basaba sobre todo, en los conceptos de Domingo Ortega y Gregorio Corrochano pero aplicados de forma especulativa al toreo en redondo. Un imposible, como algún torero ya le reprochó en su día al crítico.

Para Vidal (como para otros autores) el toreo moderno sería creación de Juan Belmonte casi exclusivamente. Pero la contradicción surge de inmediato pues el toreo del trianero “en ochos”, nada tiene que ver con el toreo “en redondo” que hoy se practica.

En vez de analizar como había evolucionado el toreo (tal y como hizo Pepe Alameda), Vidal prefirió buscar una cabeza de turco y acabó culpando a Manolete de la degeneración de la fiesta (tesis que han asumido de forma acrítica todos los seguidores de este crítico taurino) con lo que de rebote, anatemiza al toreo actual al que achaca lacras que no le corresponden..

La solución al conflicto la encontró Vidal convirtiendo a Manolete en el culpable de la corrupción de la Fiesta con lo cual todo volvía a tener sentido y el papel del trianero se mantenía (siquiera fuera de manera forzada incólume).

Ese planteamiento nefasto pero de mucha repercusión, gracias a la gran caja de resonancia que le proporcionaba el diario “El País”, ha propiciado en varias generaciones de aficionados que lo tenía como oráculo, una incapacidad estructural para “leer” y “entender” correctamente el toreo actual. En esa estamos.

Vidal tiene, si acaso, la disculpa de que recogió y heredó los tópicos que circulaban en su época. El fundamental libro de Pepe AlamedaHistoria vedadera de la evolución del toreo” se publicó en 1985 cuando Vidal ya había acuñado y cerrado sus teorías. Cuando ya era tarde.

.El toreo es grandeza-Vidal (Turner, 1987) 001

A partir del manejo de los tópicos de la época, Joaquín Vidal acuño una teoría cerrada y coherente (aunque alejada de la realidad). Lo peor es que se propone un único sistema de torear e incluso un único modo correcto de torear. Queda ya muy lejos la propuesta de Pepe-Hillo adaptando las reglas a las condiciones de los toros, algo que el crítico del País ignora olímpicamente ¿Para que complicarse con sutilezas técnicas?

Fernández Valdemoro. Luís Carlos (José Alameda). El hilo del toreo (1ª ed. Madrid, Espasa Calpe. S.A., Colección la Tauromaquia nº 23, 1989) [Las tesis expuestas en esta obra póstuma se contenían ya en: Historia Verdadera de la Evolución del Toreo. 1ª. ed., México, Bibliófilos taurinos de México, 1985]

Hubo que esperar a la llegada de Alameda para que alguien pusiera orden en esta rocambolesca historia.Alameda, era yerno de Domingo Ortega, quizás eso le permitió y facilitó decir lo que dijo y discutir al maestro indiscutible. Lo primero que hizo Alameda fue poner en solfa (en sus justos términos) lo que Ortega había dicho en la Conferencia madrileña.

Alameda no niega la validez de la propuesta de Domingo Ortega, sobre el toreo de línea cambiada, pero señala que existe otro modo de torear, bien distinto y tan válido como aquel (el toreo de línea natural). Una tesis más que razonable.

La apreciación de Alameda de que existen dos modos distintos de toreo. permite entender y comprender muchas cosas de la historia del toreo que, de otro modo, no se comprenderían. Además, proporciona una explicación razonable (y no una descalificación dogmática) de las claves del toreo moderno lo que facilita acercarse al mismo para disfrutarlo sin prejuicios. Nada más y nada menos.

 

El hilo del toreo 001

La obra póstuma de Alameda. Un libro imprescindible para todos los aficionados que quieran entender de verdad lo que pasa en el ruedo sin prejuicios ni posicionamientos previos.