Mostrando entradas con la etiqueta Finito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Finito. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de mayo de 2015

Del éxito al fracaso hay solo un paso

Por Jose Morente


Finito entra a matar a Laborador después del tercer aviso y desatendiendo las llamadas de los alguacilillos (Fotografía de Arjona para Aplausos)

Luís Fernández Salcedo repetía mucho la frase que encabeza este artículo y que se me vino ayer tarde a la cabeza en la plaza de toros de Córdoba cuando se montaba el rifirrafe que tanta polémica ha producido. Y es que lo que iba para triunfo histórico de un torero y un toro (Finito y Laborador de Nuñez del Cuvillo) se quedó en pasto para las tertulias taurinas que se montaron después del festejo.

Aunque creo que lo que pasó en Córdoba ya es de sobra conocido por todos no está de más que recapitulemos sobre lo sucedido.

Los hechos escuetos.

Iba mediada la corrida de la Feria de Córdoba (una muy buena y terciada corrida de Nuñez del Cuvillo) cuando en el turno de Finito (que había estado muy bien en el noble aunque flojo primero de la tarde) salió Laborador. Precioso de hechuras y más precioso aún de comportamiento. Laborador fue un toro con una bravura, nobleza y clase excepcionales, que embistió incansable, con mucho fondo y fijeza, a la franela de Finito, durante una faena de muleta de más de 20 minutos. Lo que se dice pronto.

Iba mediada la faena cuando Finito empezó a dirigirse a los espectadores del Tendido 1 poniendo de manifiesto la bondad y clase del toro e incitándoles a pedir el indulto Poco a poco, ante la insistencia del diestro, empezaron a salir pañuelos pidiendo que se perdonase la vida al toro, primero de forma aislada, y luego, a medida que avanzaba la faena de forma más multitudinaria.

Cuando la petición era mayoritaria, el torero se empezó a dirigir al Palco, señalando al toro. El Presidente le hizo señas de que lo matara.

Esa situación se repitió varias veces después del remate de cada tanda. Tandas, todo hay que decirlo, de una calidad y una torería innegables y excepcionales. Es, probablemente la mejor faena que le he visto a este torero. Finito estuvo muy relajado y muy a gusto en la cara del toro. Hizo cuanto quiso y se le ocurrió que fue mucho y bueno

Así, enredados público, torero y Presidente en la disputa de si procedía o no procedía el indulto, llegamos al tercer aviso dado con retardo pues pasaba con creces el tiempo reglamentario.

Los dos alguacilillos se dirigieron al diestro conminándole a abandonar el ruedo y meterse en el callejón. Pese a que los gestos de los alguacilillos, ayudados con golpes de fusta en las tablas, fueron muy ostensibles y evidentes, Finito no les hizo el menor caso y le propinó al toro una estocada hasta la bola en lo alto que lo hizo rodar sin puntilla.

Si la estocada la ejecuta dentro del tiempo reglamentario, antes del tercer aviso, se le hubieran concedido probablemente, las orejas y el rabo de un toro que era, sin ningún género de duda, de vuelta al ruedo.

En un momento, pasamos del posible éxito a la polémica más absurda provocada por un empecinamiento difícil de entender.

Que el toro era excepcional no se pone en duda pero que corresponde al Presidente el indultarlo, tampoco. Que el público es el que paga y al final el que debería importar, tampoco.


Lo que dice el reglamento andaluz y los hechos

El Reglamento andaluz señala sobre el indulto:
Apartado 1 del artículo 60 del Reglamento Taurino Andaluz El indulto
En las plazas de toros permanentes, exclusivamente en corridas de toros o novilladas con picadores y al objeto de preservar la raza y casta de las reses, cuando una res por sus características zootécnicas y excelente comportamiento en todas las fases de la lidia sin excepción y, especialmente, en la suerte de varas, sea merecedora del indulto, podrá concederlo la Presidencia del espectáculo, de manera excepcional, cuando concurran todas las circunstancias siguientes:
a) Que sea solicitado mayoritariamente por el público.
b) Que lo solicite el diestro a quien haya correspondido la lidia de la res.
c) Que muestre su conformidad el ganadero o mayoral de la ganadería a la que pertenezca. 
El indulto de Laborador fue solicitado mayoritariamente por el público y por el torero y, creo que, sin oposición del ganadero.

No obstante, corresponde concederlo al Presidente quien dejó claro, desde el primer momento, que no estaba dispuesto a ello.

Ante eso, Finito tenía dos opciones. Primero, acatar la decisión presidencial y matar al toro en el tiempo reglamentario o, segundo, en caso de disconformidad y no querer matar al toro, haber dejado transcurrir el tiempo y haber seguido toreando (que es lo que hizo) hasta que hubiese sonado el tercer aviso y arrostrar las consecuencias. Como mínimo, quedarse sin trofeos por su faena. Eso era lo gallardo y lo torero.

Sin embargo, no lo hizo y entró a matar cuando no podía ni debía. Cuando ya habían sonado los tres avisos. Una mala decisión, en mi opinión.


Lo importante

Sin embargo, creo el debate sobre "como se aplicó" el Reglamento tiene menos interés que el debate sobre "lo que dice" el reglamento andaluz.

Lo importante no es discutir quien tenía razón pues reglamentariamente la tenía el Presidente y el Reglamento hay que cumplirlo lo que no siempre se hace.

En mi opinión, lo más interesante de esta situación es que pone el punto de mira sobre el articulado de un reglamento que, pese a su relativa juventud, hace aguas y está obsoleto en muchos artículos. 

El indulto que antes era excepcional, se está convirtiendo, por muchas razones, en habitual. Convertir en excepcional, como hace el Reglamento, lo que es y debería ser habitual es un grave error. Al toro bravo y noble hay que premiarlo y el mejor premio es, sin dudas, el indulto. Convertir en habitual la imagen del toro que vuelve vivo a los corrales es no solo una necesidad en los tiempos actuales sino también un acto de justicia al esfuerzo de los ganaderos que trabajan para emocionar y satisfacer al público de hoy.

Por otra parte, tampoco tiene sentido que, siendo la faena de muleta la fase esencial y fundamental del toreo moderno, el Reglamento siga primando la suerte de varas en la valoración del indulto del toro y condenando por tanto a muerte a tanto y tanto toro de bravura enclasada en el último tercio. Toros que deberían volver a las dehesas a cubrir vacas. Toros de vacas


Una posible modificación del Reglamento

Está claro que convertir el indulto en habitual es discutible. Igual que primar la faena de muleta sobre la suerte de varas. Pero el debate es sano y necesario. Lo que no es sano ni necesario es mantener un articulado desfasado que no responde ni da respuesta a la situación actual y que genera conflictos de orden público.

Por eso, proponemos debatir la siguiente redacción alternativa del artículo 60 del Reglamento andaluz:
Apartado 1 del artículo 60 del Reglamento Taurino Andaluz El indultoEn las plazas de toros permanentes, exclusivamente en corridas de toros o novilladas con picadores y al objeto de preservar la raza y casta de las reses, cuando una res por sus características zootécnicas y excelente comportamiento en todas las fases de la lidia sin excepción y, especialmente, EN LA FAENA DE MULETA, sea merecedora del indulto, podrá concederlo la Presidencia del espectáculo, (de manera excepcional), cuando concurran todas las circunstancias siguientes: a) Que sea solicitado mayoritariamente por el público. b) Que lo solicite el diestro a quien haya correspondido la lidia de la res. c) Que muestre su conformidad el ganadero o mayoral de la ganadería a la que pertenezca. 
Es una propuesta para el debate (y para la polémica). Una propuesta que afecta a dos frases (una que se modifica y otra que se suprime) y que tiene por objeto adecuar la letra del Reglamento al momento histórico en el que vivimos y, por tanto, al gusto y sensibilidad de los públicos actuales. Un momento histórico que es el resultado de la evolución del toreo a lo largo de sus 250 años de su fecunda e interesante historia.

Solo eso y nada más (y nada menos) que eso.

Una faena excepcional a un toro de excepcional clase (Fotografía de Arjona para Aplausos)

Postdata: Según el Reglamento andaluz, Laborador no era un toro de indulto. Sin embargo, el público cordobés estimó que el toro de Cuvillo merecía que le perdonaran la vida. El toreo ha sido siempre una fiesta popularmente democrática. Creo que todos tenemos la obligación de procurar que siga siéndolo.

domingo, 22 de marzo de 2015

Lo digo en broma

Por Jose Morente

Los toros de G-DH en los corrales DGC

La corrida de Garcigrande/Domingo Hernández, una corrida pareja e igualada, con unas hechuras normales para cualquier época del toreo pero que hoy, en la moda del toro grandón y cornalón, ya nos parece a todos, terciada e incluso chica. Eso en los corrales porque, por la tarde, embistieron los seis(fotografía de David García Cotrina).

 

Comentando en facebook la gran tarde que se vivió en Valencia el pasado día de San José, gracias al buen comportamiento de los toros de Garcigrande/Domingo Hernández y a la calidad y empeño de los toreros (Finito, Juli y Perera), me replicaba un aficionado preguntándome con bastante ironía si eso que decía, lo decía ¿en serio o en broma?

Una pregunta inútil y que no necesita respuesta pues resulta evidente que a un “buen aficionado” una corrida como esa no puede gustarle un pelo.

A un buen aficionado no pueden gustarle la clase infinita ni la profundidad en la embestida del primer toro de la tarde. A un buen aficionado no puede gustarle tampoco la casta agresiva del quinto toro.

Al buen aficionado no pueden gustarle los toros que embisten (bravura) francos y por derechos (nobleza) como, en general y con matices, hicieron los seis. Al buen aficionado, está claro, que el toro bravo y noble no le puede valer.

A un buen aficionado no puede gustarle el toreo de muleta con la izquierda, por naturales, de Finito de Córdoba. Ese toreo “desde arriba”, componiendo la figura con singular prestancia, no puede gustarle.

10703

Toreo al natural de Finito de Córdoba (Cultoro)

Tampoco puede gustarle al buen aficionado, la precisión con la que maneja los engaños ese torero perfecto que se llama Miguel Ángel Perera.

10707

Toreo con la muleta en la derecha de Miguel Ángel Perera (Foto Cultoro)

Al buen aficionado, aún menos puede gustarle la capacidad técnica de Juli ni su intuitivo conocimiento de las reses, de todas las reses, eso que lo diferencia de los otros figurones del toreo de esta época. Tampoco su precisión y capacidad en la muleta puede interesar al buen aficionado.

Screen Shot 03-19-15 at 10.46 PM 002

Toreo de muleta con la derecha del Juli (Fotografía de Alberto de Jesús para Mundotoro)

Y, desde luego, al aficionado, al buen aficionado, le debe dejar indiferente la apuesta de dos figuras (tres incluyendo a Talavante que lo hizo el día anterior y marcó el camino) que fueron capaces, en medio de un vendaval, de irse a los medios de la plaza con la muleta en la mano izquierda (¡en la izquierda!), para echar al aire (nunca mejor dicho) la carta del muletazo o la cornada. La del éxito o la del triunfo. Salió triunfo.

Por todo eso, porque al buen aficionado no le puede nunca gustar que embistan los toros y toreen los toreros y que una corrida acabe en triunfo, es por lo que todo esto que digo, lo digo en serio.

Perdón, quise decir… en broma.

Screen Shot 03-19-15 at 10.48 PM 004

Juli y Perera, por este orden, saliendo en hombros (por supuesto ¡en broma!) de la plaza de Valencia (Foto de Alerto de Jesús para Mundotoro)

viernes, 20 de marzo de 2015

Gracias al viento

Por Jose Morente

 

El Juli (Foto Alberto de Jesús-Mundotoro)

 

Gracias al viento.

Y gracias a Talavante que, el día anterior y pese al viento, se atrevió a torear en los medios sin refugiarse en los papelillos.

Y gracias a los toros de Garcigrande/Domingo Hernández que, justo de presencia alguno e incluso anovillado alguno, embistieron por derecho, 6 de 6, como embestían las buenas corridas de los años 60 (aquellas que tenían un año menos pero que propiciaban unas tardes inolvidables).

Y gracias al buen hacer de Finito que dejó en Valencia, al toro de más clase, profundidad y recorrido, un ramillete de preciosos naturales.

Y gracias al valor y decisión del Juli que, dando la réplica a Talavante, también se fue a los medios, en su primer toro, cuando soplaba intenso el viento, para torear de verdad y que volvió a irse a los medios, en su segundo, para darse la réplica a si mismo y en medio de un tremendo vendaval, para torear con la casta y la rabia con la que sólo torean las figuras verdaderas a los toros bravos y encastados.

Y gracias a Perera que, para darle la réplica al Juli, salió de rodillas (otro alarde) en muletazos infinitos y, luego ya en pié, toreó con el valor y la precisión a los que nos tiene acostumbrados. 

….

Gracias al viento que, unido a la tremenda apuesta de dos toreros, convirtió en épica una tarde que, en otras circunstancias, no hubiera pasado de extraordinaria y que permitió vivir ayer lo que se vivió ayer en la plaza de toros de Valencia.

Gracias al viento.