Mostrando entradas con la etiqueta (s) El toreo de Manolete. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta (s) El toreo de Manolete. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de junio de 2011

El toreo de Manolete (y VII) Lo que queda de su tauromaquia: Antoñete, Rincón, Aparicio y… José Tomás

 

Manolete009

Cerrado el análisis del toreo de Manolete, vamos  a ver que es lo que queda del mismo en nuestros días que es mucho más de lo que, a priori, pudiera pensarse.

De su concepto del toreo ya vimos la herencia que pudiera simbolizar y tiene hoy su máximo exponente en José Tomás. Me interesa más hablar de su legado técnico, que se resume en su toreo en redondo.

Pero lo mejor es que –para entrar en ambiente- lo veamos primero torear a él. Y además en México, una de sus plazas preferidas con Sevilla y Madrid.

Manolete003

Plaza del Toreo

El toreo de Manolete.

Nadie mejor que el propio Manuel para contarnos lo que pasó el día de su presentación en México. Le decía al Caballero Audaz sobre su debut en la plaza del Toreo:

“Caí malo el día antes con una infección intestinal: ¡Una infección de espanto! llegué a la plaza con más de treinta y nueve grados de fiebre y angustiado por la idea de que en esta situación no podría hacer más que el ridículo (…)

Yo no hacía más que pensar (…) en que me ayudara la Providencia (…).

Porque aquel público que había pasado toda la noche anterior alrededor de la plaza para sacar las entradas y que entiende muy bien del buen toreo en cuanto saliera yo, que estaba hecho un pelele, ¡me iban a linchar!

Manolete004

Manolete sale del hotel con fiebre y con su inseparable apoderado, Cámara (el que va delante con gafas oscuras)

El ambiente en el paseíllo no estaba lógicamente a favor de Manolete:

“Cuanto dimos el paseo, los sesenta mil espectadores que llenaban la plaza se dividieron para aclamar a sus toreros (…)  y para mí ni una palma

 

Paseíllo Manolete Silverio Solorzano

Pero al acabar el paseo la cosa cambió, le hicieron saludar y además le habían dado una bebida de piramidón que debió hacerle efecto.

“Me salió un toro grande, rebozao, con una cabeza muy bonita y muy aparatosa. Yo me fui a él con la capa y le di unos cuantos lances, que debieron resultar bien, porque la plaza se volcó: Aquel público rugía

Efectivamente, en las imágenes se ve perfectamente como reacciona el público mexicano totalmente entregado al diestro de Córdoba. Merece la pena ver al público pegando –literalmente- saltos con cada lance del diestro de Córdoba.

Salida toro alternativa y recibo de capote

 

Silverio le dio la alternativa y…

Alternativa

 

“Ya cuando cogí la muleta y me fui al toro, se estableció entre el público y yo esa corriente eléctrica que nos da seguridad (…) Tuve mucha suerte hice una de mis mejores faenas, y ya el público y yo éramos amigos. ¡Ya nos queríamos! Arranqué clamores y vivas a España, y para mi interior yo estaba gritando ¡Viva México!”

 

Toreo al natural

 

Manoletinas

 

“Me dieron la oreja… y tuve que dar más de cinco vueltas al ruedo entre aclamaciones delirantes y numerosos regalos que me tiraron”

 

Vueltas al ruedo

Si en su primer toro (el de su alternativa mexicana) había toreado muy bien, en su segundo (quinto de la tarde) salió a relucir su pundonor profesional arriesgando como solía hacer.

“Después vino mi segundo toro, y al lancearlo muy apretado, justamente al tercer lance, me enganchó por la pierna, y por el dolor tan intenso que sentí creí que me había roto la femoral. En efecto, una cornada muy profunda y muy larga, en la cual pude quedarme. Lo que más agradezco a aquel público es que después de mi cogida no dejaron que volviera a tocar la música”

Cogida y enfermería

 

Permanencia de su toreo hasta nuestros días.

Ya veíamos en una entrada anterior imágenes del toreo en redondo de Rafael Ortega, Julio Aparicio y Antonio Ordoñez (nada más y nada menos). Imágenes que  demostraban como en los años 50 seguía plenamente vigente la técnica manoletista del toreo en redondo que seguían fielmente estos diestros.

Vamos a ver ahora como torean “al modo de Manolete” tres diestros más cercanos en el tiempo. Son los años 80-90 y vemos a : Antonio Chenel “Antoñete” con Cantinero de Garzón, César Rincón con Bastonito de Baltasar Ibán y Julio Aparicio con Cañego. 

 

Antoñete-Cantinero

 

Rincón-Bastonito

 

Aparicio-Cañego

 

Atención, porque lo curioso es que los tres (en esas faenas archicelebradas) torean en redondo como Manolete: cite con la muleta a la altura del cuerpo que está de perfil con los dos pies en paralelo para alargar la embestida y poder rematar atrás (lo que no se posible si se adelanta el pie de salida, salvo que se adopte postura de contorsionista). Eso sí, el compás va algo más abierto y la muleta más adelantada. El toro tiene hoy más volumen y tardea al embestir que el de los años 50.

Las tandas elegidas lo son sobre la mano izquierda. Por tanto, la pierna fija es la derecha y la izquierda se desplaza hacia atrás después del pase (Aparicio lo hace ostensiblemente, igual que Rincón. Antoñete hace un movimiento raro de pies pero la posición final es la misma)

Solo adelantan la pierna de salida (también ostensiblemente) en el primer pase. Pero cuidado, sin cargar la suerte. Al menos, sin cargarla como lo definía Domingo Ortega: Adelantando la pierna una vez se ha arrancado el toro, metiéndose en su camino.

Eso no se ve en ninguna de los primeros pases de ninguna tanda. Ni la de Antoñete, ni la de Rincón, ni la de Aparicio. La pierna la adelantan los tres toreros, sólo en el primer pase pero ANTES de que se arranque el toro. Luego, se mueve hacia atrás sólo la pierna de salida en todos los pases.

(Sobre este movimiento de los toreros entre cada pase de la tanda mi amigo Andrés de Miguel comentaba hace muy pocos días, en “Opinión y toros”, con ironía y gracia, que hace falta mucho entrenamiento para no caerse. Tiene mucha razón)

Finalmente, rematamos la faena con José Tomás, el día de sus cuatro orejas en Madrid (5-06-2008), el más genial epígono del cordobés. También al estilo de Manuel Rodríguez “Manolete”.

Jose Tomás Grabado por PESKE

Esta grabación de Tomás es de un aficionado (PESKE). La altura de la localidad es muy oportuna para apreciar en toda su magnitud la técnica del diestro de Galapagar.

Repetimos lo mismo de antes. La diferencia es que torea con la derecha (hacía mucho viento) pero la técnica es idéntica en lo que respecta al movimiento de piernas. Pierna adelantada en el primer pase y desplazamiento hacia atrás de la pierna de salida después de cada pase mientras la otra permanece fija. Sólo en el primer pase, la pierna de salida está adelantada pero antes de que se arranque el toro. El compás, como ya dije si va más abierto y la muleta se adelanta algo más en el cite (pero el cáncamo va a la altura del cuerpo del torero, ya que la muleta se presenta oblicua).

La diferencia del toreo en redondo de José Tomás está en la forma de mover las muñecas, …pero esa es otra historia.

(FIN de la SERIE)

martes, 31 de mayo de 2011

El toreo de Manolete (VI) Su concepto del toreo

 

Manolete-Daniel vazquez Diaz (Detalle) 001

Manolete visto por Daniel Vázquez Díaz (Detalle de óleo)

Enlazábamos en anterior entrada del blog, el toreo de Belmonte con el de José Tomás a través de Manolete, que es el torero que hace de puente entre ambos.

La relación, técnica y estética, de Manolete con Tomás ya la hemos analizado en el blog (ver Parecidos razonables III). Más compleja es la relación de Belmonte con estos dos diestros.

Sin embargo, hay un dato crucial. El punto de vista de los partidarios de Belmonte, de los cuales los más representativos fueron acérrimos manoletistas. Lo que resultaría contradictorio si se aplica el criterio actual que contrapone el toreo de Belmonte (Cuya clave sería cargar la suerte, se nos dice) al toreo de Manolete (cite al hilo y con la muleta retrasada) con estéticas, por demás, muy diferentes.

Belmonte (A. Martinez de Leon) 001

El pase de pecho de Juan Belmonte por Andrés Martínez de León

Sin embargo, la contradicción no es tal. Primero, porque Belmonte nunca toreó como ahora se nos dice que toreó (lo veremos en su momento) y segundo porque –para mí- lo que relaciona un torero con otro no son las concretas soluciones técnicas o estéticas que cada uno proponga para resolver el problema de enfrentarse al toro (que son variadas y diversas), sino (como hemos visto en la anterior entrada de este blog) su concepto del toreo

Que es lo que supieron ver (y muy bien) los aficionados de su época.

   Manolete (A. Martinez de Leon) 001

El pase de pecho de Manolete por Andrés Martínez de León

 

Manolete. Su concepto del toreo.

En su concepto del toreo, hemos dicho que Manolete sigue por tanto la senda Belmontista, ya que da preponderancia al modo de ejecutar las suertes (conocimiento de las suertes) sobre las condiciones del toro (conocimiento de las reses).

Su repertorio, por tanto, se reduce al mínimo esencial y la ejecución se depura y perfecciona hasta límites técnicos insospechados. Es el mismo planteamiento que, en nuestros días sigue, José Tomás.

En este sentido, son muy interesantes las declaraciones de Manolete sobre su concepto del toreo. Veamos lo que dice sobre sus suertes preferidas en el Prólogo que escribió para el libro “Manolete: El hombre y el torero” de Manuel Quiroga Abarca):

“Aunque he prodigado lances de capa de muy variado repertorio los he ido eliminando poco a poco para alcanzar el perfeccionamiento de los fundamentales (…) Por eso, son mis preferidos la verónica y el remate de la media, que constituyen la base y la solera del toreo de capa: Con la muleta, baso mis faenas en el natural con la izquierda. Que es pase esencial (…) Y con el estoque procuro no apartarme de los cánones clásicos (…)”

 

Veronica 001

Manolete. El toreo fundamental. La verónica

 

Manolete. Su técnica

Por el contario, en la ejecución técnica de los lances, Manolete no sigue la estela de Belmonte. En los aspectos técnicos, la fuente de la que bebe es la de Joselito vía Chicuelo. La del toreo en redondo, el toreo de línea natural que es la línea en la que se encuadra su modo de ejecutar las suertes. Y que ya vimos en su momento.

Y ello, con los matices personales que se quiera (cite con muleta retrasada, cargando la suerte con los brazos y no con las piernas como preconizaban las viejas tauromaquias para el toreo más clásico) pero siempre en la línea del toreo natural no cambiado.

Manolete (Visto por Roberto Domingo) - 02

Manolete. Acuarela de Roberto Domingo

Conclusión

Técnicamente, Manolete es un torero de línea natural y, por tanto con predominio del toreo en redondo sobre el toreo cambiado. De hecho, no prodigará el pase de pecho que sustituye por un remate o un molinete en la mayor parte de las ocasiones. Dicho toreo en redondo lo aprende de Chicuelo, quien a su vez lo tomó de Joselito el Gallo.

Por el contrario, en su concepto, bebe de Juan Belmonte. Apurando la técnica en la ejecución de las suertes a costa de reducir al mínimo esencial su repertorio que se compone de la verónica, la media, el natural y la estocada a volapié y que se pretenden de perfecta ejecución cualquiera que sean las condiciones del toro que tenga enfrente.

Manolete Media veronica (blog) 001

Manolete. Su media verónica

Esta combinación será explosiva y explica el revuelo que ocasionó su aparición en los ruedos. De hecho se llegó a decir que, con Manolete, se cumplía en cierto modo la profecía de Juan Belmonte:

Llegará un día un torero que será capaz de torear a todos los toros

Manolete Natural izquierda (blog) 001

Manolete. El natural (con la izquierda) era el pase base de sus faenas de muleta.

Su toreo será, por todo ello, emocionante y hará escuela, llegando a nuestro días. No así su estética (su estilo) mucho menos presente. Pero su técnica y su concepto si que han perdurado.

Vamos a analizar en la siguiente entrada (y esperemos que última de la serie) que es lo que queda del toreo de Manolete en nuestros días.

Manolete (Visto por Roberto Domingo) 01

Manolete aclamado. Acuarela de Roberto Domingo

 

(Continuará)

sábado, 28 de mayo de 2011

El toreo de Manolete (V) El mito. La paella de Valencia



Manolete muerto en Linares 001
Decía Luís Miguel Dominguín: “El toro se muere siempre y el torero de vez en cuando, pero al que le toca se muere de verdad y esta sí que es una verdad irrebatible”
La única verdad del toreo –como decía Luís Miguel- es que quien muere en la plaza es el torero; no muere el público, ni el empresario, ni el ganadero, ni siquiera el apoderado. Sin embargo, todo el mundo se cree con derecho a decir lo que es verdad y lo que no.

Viene esto a cuento, porque después de analizar en las cuatro entregas anteriores los distintos aspectos técnicos del toreo del diestro de Linares, hemos conocido el sentir unánimemente favorable a su toreo de la crítica más exigente y de los propios toreros de su época.

Sabemos además de la consideración de los públicos que llegaba a niveles importantes de paroxismo. En México pero también en España aunque aquí fue más discutido, Manolete alcanzó la consideración de un mito.

Por todo ello, resulta difícil explicar la inquina que su toreo (denunciado como toreo de trucos y ventajista) ha levantado entre ciertos aficionados y escritores, máxime cuando  quienes le discuten ahora no le vieron torear.


La crítica a su toreo

El primero fue el nobel Ernest Hemingway (quien no le vio) cuyas declaraciones sobre Manolete levantaron el lógico revuelo y que fueron contestadas, en su momento, con contundencia y de forma inapelable por Gregorio Corrochano.

Luego Domingo Ortega, quien ajustó con la pluma las cuentas que no fue capaz de ajustar en la plaza.

El caso reciente más exacerbado de anti-manoletismo puede que sea el del crítico del País, ya fallecido, Joaquín Vidal.

Vidal reescribe la historia del toreo de una manera muy curiosa y que sería magnífica si fuese verdad. Lo que pasa es que las cosas nunca son tan simples como algunos pretenden hacernos creer. Y, desde luego, no suelen responder a conceptos o ideas preconcebidas sobre todo cuando se trata de construcciones teóricas sin relación ninguna con la realidad.

Según Vidal, cuya opinión ya recogíamos, el toreo alcanza su máximo cénit con Juan Belmonte, cuyo modo de torear uniría máxima exposición del torero con máximas ventajas al toro (Frase aparentemente magnífica pero que encierra un grave sofisma). Dice Vidal:

“Si Belmonte revolucionó el toreo con una nueva concepción interpretativa, en cuya arquitectura cargar la suerte era la piedra angular. Manolete lo contrarrevolucionó con otra de sentido radicalmente contrario: lo que aportó Belmonte a la tauromaquia lo quitó Manolete…la escuela belmontista (no confundir el término con “estilo abelmontado”) tuvo vigencia plena, indiscutible y exclusiva desde poco antes de los años veinte hasta poco después de los cuarenta y, a partir de aquí, hubo de ceder espacio a la norma manoletista (no confundir el término con “estilo amanoletado”)… En el civilizadísimo año de 1987, el manoletismo esencial impone su canon (quizás sea en realidad, anticanon) mientras el belmontismo cae en desuso y está en trance de desaparición).
Aparte de que no es cierto lo que dice (De los veinte a los cuarenta no hubo vigencia plena del canon belmontista. Allí estaban Chicuelo y varios toreros más de distinta cuerda), la valoración de Belmonte como el summun taurino y de Manolete como el que trajo un toreo ventajista y mentiroso, es una falacia (Y ello, sin desmerecer la importancia en el toreo del "Pasmo de Triana"), como hemos comprobado en las entregas anteriores de este blog dedicadas a Manolete y estamos viendo en las dedicadas al toreo de Belmonte.


El porqué del mito

El libro de Vidal “40 años después” finaliza con un último capítulo con el mismo título. Después de todo el discurso que ha lanzado Joaquín Vidal contra Manolete en ese libro (discurso que está fuera de contexto en un libro que debería ser el relato de una temporada pero que el dogmatismo del crítico convierte en un doctrinal de historia taurina donde verter sus filias y sus fobias) creo que Vidal es consciente de que falta algo y ese algo es la explicación de porqué Manolete es considerado un mito cuando –según él- era tan mal torero.

Su muerte por el toro podría explicar algo la mitificación de su figura a posteriori, pero Vidal es consciente de que la importancia del torero y su impacto en los públicos empezó mucho antes de Linares. La muerte de Manolete soló añadió gloria a su leyenda que ya existía previamente. Como pasó con Joselito o como había pasado con el Espartero, que son casos similares.
 
Por ello, y en la necesidad de acabar de desmontar el mito de Manolete, Vidal pergeña la siguiente -e indefendible- teoría:
 
El homenaje de una humanidad bien nacida trae el recuerdo de Manolete en sus efemérides, cuarenta años después, y la nostalgia de quienes vivieron la época se retrotrae cuarenta años atrás; vuelven las imágenes ya opacas  de color, tonos sepias, el monstruo, The Monster, y su competidor Arruza, trajeados, degustando paella al pie de un casal fallero, cuando las privaciones de la posguerra impedían vestir bien, comer bueno, viajar; hoy se recuerdan con nostalgia, entonces se soñaba al contemplar aquellas fotos mal impresas en los periódicos y el torero pasaba a ser mito”.
 
La paella de Valencia.

Se desvela el misterio. Fin de la trama, según Vidal. Ahora resulta que Manolete no es un mito  por la inmensa emoción que provocaba su toreo. Ni por su dignidad profesional, tanta  que le lleva a morir en una plaza de pueblo toreando toros de Miura. No, Manolete es un mito sí, pero por comerse un plato de paella con Carlos Arruza, cuando el resto del país estaba asolado por la hambruna.

Curiosa forma ésta de escribir la historia del toreo.


manolete convaleciente de una cogida 001
Según Vidal, los toreros no son mitos por esto…


La Paella de Valencia 001
…sino por esto.


SOBRAN LOS COMENTARIOS...


(Casi fin de la historia. No obstante. Continuará…)

domingo, 6 de marzo de 2011

El toreo de Manolete (IV) La opinión de los toreros

Lalanda,%20Pepe%20Luis%20Vazquez,%20Gallito,%20Vicente%20Barrera,%20Manolete%20y%20Juan%20Belmonte
Manolete con sus compañeros:
Marcial Lalanda, Pepe Luís Vázquez, Gallito,
Vicente Barrera, Manolete y Juanito Belmonte
Son los toreros los que mejor conocen a sus compañeros. Los ven más de cerca y los tratan con mayor intimidad. Los juzgan con rigurosa imparcialidad, máxime si ya no hay incompatibilidades entre los encontrados intereses de los unos con los otros.
Son ellos, los toreros, los únicos capaces de descubrir los muchos misterios que envuelven al toro, y de descifrar los grandes enigmas de su oficio. Un oficio que entraña nada menos que hermanar el talento humano con el instinto irracional del astado. Un hermanamiento que exige claridades en la mente, serenidad en la valentía y sentimiento de arte en el alma
(Filiberto Mira, Manolete-Vida y Tragedia, edita Aplausos, Valencia, 1984. Página 256)
Manolete-Vida y tragedia 001
Como suscribimos completamente la cita anterior, lo que sigue es, por tanto, la importantísima opinión de los toreros, compañeros de profesión de Manolete, sobre el diestro de Córdoba. No se incluye la opinión de los toreros actuales, aunque sorprendería saber que toreros como Antoñete o Rafael de Paula tienen al diestro de Córdoba entre sus preferidos.

Estas opiniones están ordenadas de forma temática y obtenidas de diversas entrevistas y fundamentalmente del libro citado.

Aconsejo su lectura lenta y pausada, con una copa de brandy en la mano.


Honradez y pundonor

Era torero hasta dormido.  No he conocido ningún otro más atento a cuidar los detalles de su profesión (Parrita)

Manolete tuvo una honradez profesional como ninguno hemos tenido. No he conocido un torero con más diaria entrega que la que él tenía (Luis Miguel Dominguín).

Su seriedad fue lo que motivó que su toreo fuese maravillosamente sobrio, escueto y exacto. Fue un torero de época y fue también muy serio en no apartarse de lo que creía que era su deber como profesional. Tenía una voluntad realmente ejemplar (Manolo Escudero)

images
Nadie con más entrega

El Ruedo 001
Manolete toreó en Murcia  con Pepe Bienvenida y Carlos Arruza una corrida de Miura. Cortó 3 orejas y rabo. Lo recoge el Ruedo.

Cogida en Salamanca
Cogida en Salamanca

pepeL_Dortega_Manolete
Con Pepe Luís y Domingo Ortega

Personalidad y valor

Verle hasta sin toro delante era algo admirable. Yo sólo he conocido dos toreros capaces de llenar una plaza de ambiente de toreo sin necesidad de que en ella hubiese un toro: Manolete por su solemnidad y Cagancho por su empaque (Luis Miguel Dominguín)

Su personalidad radicaba en lo tranquilo que se desenvolvía en el arriesgado terreno que pisaba (Paquito Casado)

Ha sido un torero de gran personalidad. Una personalidad que por estar firmemente consolidada en lo indudable de su sincero valor, hubiera destacado en cualquier época (Luis Miguel Dominguín).

Se comprometía con él mismo a quedarse –siempre derecho- en aquel sitio que, vedado para tantos, él era capaz de ponerse. Un sitio que le permitía dar seguidos –éste fue uno de sus mayores méritos- muchos pases. Pisar ese sitio y quedarse en él y ligando, fue lo que le hizo ser diferente (Paquito Casado)
Pudo desarrollar su estilo gracias a lo pronto que encontró su propia fórmula técnica. Una técnica que exigía mucha voluntad y mucha mentalización. También un enorme valor (Manolo Escudero)
manolete6
La personalidad basada en el valor


oki2_thumb2
Con Domingo Ortega y Pepín Martín Vázquez
Dominio sobre el toro

Manolete, desde que encontró esa fórmula validísima que digo, de ponerse en el sitio que se ponía, ha sido el torero de cuantos yo he visto que a mayor cantidad de toros ha sacado partido. Y conste que les sacaba partido toreándolos (Pepe Luís Vázquez)

Fue un torero muy largo, porque al parar y aguantar tanto, era capaz de imponerle su estilo a casi todos los toros que toreó (Manuel Álvarez el Andaluz)

Porque no sabía enmendarse es por lo que a veces no conseguía torear a los toros que se le quedaban demasiado cortos o a los muy tobilleros (Pepe Luís Vázquez).

Manolete 001
Elegante dominio sobre el toro

Manolete5
Personalidad, valor y dominio

Repertorio

No tenía un gran repertorio y no lo necesitaba (El Andaluz).

Era un torero muy clásico que profundizó en la hondura del arte de torear. Creó un tipo de  toreo que era seco, templado y con las manos muy bajas (Paquito Casado)

Con el capote y la muleta daba los lances y pases fundamentales de una forma muy perfecta y yo creo que en su verdadera autenticidad, muy difíciles –por no decir imposible- de superar (Pepe Luís Vázquez)

Fue un clarificador de conceptos que son básicos y elementales (Manolo Escudero)

Manolete Montilla 001
Manolete torea su primera becerra
en la Escuela taurina de Montilla.
Curiosamente práctica dos suertes
poco habituales en su repertorio:
banderillas y pase de pecho.

De frente por detrás 001
De frente por detrás

El capote

Con el capote era estático, aunque templaba mucho, sobre todo en la media verónica que la daba superior y con las manos más bajas que nadie. No era variado con la capa, pero le podía a los toros en el primer tercio porque los lidiaba de salida muy bien (Paquito Casado)

Sacaba mucho las manos con el capote y su media verónica por ambos lados era algo que nadie ha repetido. En la forma de rematar demostraba como le podía a los toros. Jamás tuvo necesidad de correr para rematar un quite. No sabia ni necesitaba correr. Ese era uno de sus grandes misterios como lidiador (Parrita)
 Manolete (Veronica) 001
Sacaba mucho las manos con el capote”

Veronica 001
Parar, templar y mandar

Media verónica 001
Media verónica: “Nadie la ha repetido”

La muleta

Con la muleta dominaba una barbaridad y conseguía someter mucho al toro en el engaño. Le bastaban muy pocos pases para estar por encima del enemigo y entrar en su terreno con una enorme valentía y seguridad (Paquito Casado).

Con la muleta no se ponía ni muy abierto ni muy cerrado. Casi siempre ligaba faena en la raya del tercio (Parrita).

Al pase de pecho no le cogió el tranquillo con tanta eficacia como a los naturales y a los redondos. A mí me encantaba como remataba las series de naturales, ¡Y qué naturales!, con aquel molinete tan suyo o con aquellos remates tan majestuosos (Pepe Luís Vázquez).
Manolete con la derecha Toledo Agosto 1947
En redondo. Toledo, agosto del 47

tenue%20luz1
¡Qué naturales!
ç15453521
La manoletina, majestuosa según Pepe Luís

Suerte suprema

Hacía la suerte suprema con tanta lentitud, que a mí me parecía que la hacía a velocidad de dos kilómetros por hora (Pepe Luís Vázquez).

Manolete se perfilaba muy en corto y al pitón contrario. Arrancaba lento y con serena consciencia de que el toro humillaría porque con la muleta le había bajado mucho la mano. Lo que o le admiraba en sus estocadas era como se doblaba  en el pitón. Lo hacía con una verdad insuperable (Luís Fuentes Bejarano)
Islero_cornea_a_ManoleteManolete mata al toro que le mató

Admiración de los toreros

Afirmo que nos ha superado a todos los que toreamos con él y a cuantos he visto después de su muerte en Linares (Manuel Álvarez el Andaluz)

Es curioso, pero Manolete tuvo entre los toreros sus más incondicionales partidarios. Yo creo que eso se debía al valor inmenso que tenía para no enmendarse (Pepe Luís Vázquez).

MANOLETE_VUELTA_LIFE_3
Elegancia y personalidad hasta cuando no toreaba

(Continuará…)

domingo, 27 de febrero de 2011

El toreo de Manolete (III) Cargar la suerte

 
Madrid_mayo_1916_joselitowMadrid. Joselito el Gallo carga la suerte en un natural
 
El toreo de Manolete era un toreo de línea natural, sin forzar al toro, dejándolo venir por su terreno. Rara vez, el torero de Córdoba, por tanto, cargaba la suerte (en el sentido con el que hoy se define el término).
 
Como quiera que hoy día se concede al hecho de cargar la suerte  una importancia que creo no ha tenido en ningún momento de la historia del toreo, esta ha sido quizás una de las claves fundamentales de la crítica al toreo de Manuel Rodríguez y de la valoración tan negativa que se hace del mismo.
 
Cargar la suerte ¿piedra angular del toreo?
 
Hoy se considera cargar la suerte (entendido el concepto de forma harto discutible como avanzar la pierna de salida) piedra clave, no de un concreto modo de torear, sino del único modo de torear posible.
 
Esta valoración es la que sostenía el crítico taurino, ya fallecido, del Diario El País, Joaquín Vidal.
 
Creo que es interesante revisar lo que dice Vidal, por varios motivos. Primero por su magnífica pluma; segundo, por su acendrado anti-manoletismo y tercero por la influencia que sus opiniones han tenido (y siguen teniendo) en un importante sector de la afición.
 
664492_thumb1
Joaquín Vidal (Santander, 1935-Madrid, 2002)
 
Antes de transcribir sus opiniones me parece importante situar su figura, para evitar equívocos. Y, en ese sentido, Joaquín Vidal, me recuerda mucho a José Sánchez de Neira, uno de los insignes y más prestigiosos críticos del siglo XIX.
 
Comparten idéntico rigor en la valoración del toreo de sus respectivas épocas y el ensalzamiento de los tiempos pasados. Juega a favor del crítico de Santander, su mejor y más ágil pluma. Por contra, Sánchez de Neira le supera con creces en conocimiento de la técnica del toreo, siquiera estos conocimientos, en ambos casos, se mantienen en un plano doctrinal.
 
13975238
La obra cumbre de Sánchez de Neira.
Su Diccionario taurómaco
(El Cossío del siglo XIX)
 
El texto que mejor resume las opiniones de Vidal sobre el toreo de Manolete y el concepto cargar la suerte  es, quizás el publicado en 1988 por Espasa Calpe, titulado “40 años después” (40 años después de la muerte de Manolete) y que incluye el resumen de la temporada de 1987.
 
40-aos-despues-001_thumb1_thumb
Portada del libro de Vidal
(1ª ed., Madrid, Espasa Calpe, 1988)
con la imagen de Rafael de Paula
en una verónica de excepcional estética, aunque sin apreturas
 
Es curioso que Vidal niega el pan y la sal al toreo del diestro de Córdoba (a quien no ha visto) y propone que el único modo admisible de torear es el de Juan Belmonte (a quien tampoco vio) con un radicalismo y vehemencia inexplicables. Se trata en todo caso de un discurso teórico, pero que ha generado escuela:
“Si Belmonte revolucionó el toreo con una nueva concepción interpretativa, en cuya arquitectura cargar la suerte era la piedra angular. Manolete lo contrarrevolucionó con otra de sentido radicalmente contrario: lo que aportó Belmonte a la tauromaquia lo quitó Manolete…la escuela belmontista (no confundir el término con “estilo abelmontado”) tuvo vigencia plena, indiscutible y exclusiva desde poco antes de los años veinte hasta poco después de los cuarenta y, a partir de aquí, hubo de ceder espacio a la norma manoletista (no confundir el término con “estilo amanoletado”)… En el civilizadísimo año de 1987, el manoletismo esencial impone su canon (quizás sea en realidad, anticanon) mientras el belmontismo cae en desuso y está en trance de desaparición).
Hay varias cuestiones que son discutibles. Uno, que lo de Manolete sea contrarrevolución del toreo de Belmonte (no es lo que pensaban los críticos de la época); Dos, que el concepto de cargar la suerte sea la piedra angular de la tauromaquia de Juan Belmonte (Creo que no es cierto) y tres, que la historia del toreo actual se pueda reducir a la contienda entre el modo belmontista y el manoletista (Pues hay olvido de la línea gallista, siempre fundamental, entre otras).
 
Ortega Cano 1987. Canon belmontista de Vidal 002Según Vidal, Ortega Cano es quien mejor encarnaba el canon belmontista en la práctica en ese año de 1987 (Leer pie de foto). Sin embargo, aquí está toreando muy cerca pero en paralelo, (ver los pies del torero en la foto) que es como se torea ahora; no como dicen que toreaba Belmonte.
 
En un alarde de repartidor de carnets de aficionado verdadero, que diría mi amigo Antonio Serrano (Bueno, lo que mi amigo Antonio diría es que nadie es nadie –Vidal incluido- para repartir carnets de aficionado verdadero), el crítico –Vidal- sigue definiendo lo que entiende por toreo verdad.
“(El toreo) de pata l’ante, de avanzarle el engaño al toro para traérselo toreado,  de templarlo en derredor del eje de la pierna adelantada, de rematarlo atrás (“detrás de la cadera”, solemos decir, no sé si con mucha propiedad), tan distante o tan cercano como los propios pies y la codicia del toro aconsejen, al efecto de ligar allí el siguiente muletazo, que seguirá el mismo proceso.  Todo esto … son circunloquios, pues bastaría decir “torear”, que ya la palabreja encierra la prolija descripción de la técnica, si es aficionado de verdad quien la emplea”.
07 ortega 2
Ortega, en un magnífico pase de pecho
Cargando la suerte.
 
Manolete Toledo (agosto de 1947) 001
Y otro pase de pecho también excepcional y muy largo de Manolete
Cargando la suerte, pero en su estilo personal
(Toledo 1947)
 
Sin embargo, el concepto de cargar la suerte abriendo el compás, no parte de Belmonte, sino posiblemente de Ricardo Torres Bombita.
 
Bombita
El toreo de Bombita. Espatarrado
 
Además, Belmonte creo que no le dio excesiva importancia, para él lo importante era la famosa trilogía “parar, templar y mandar”. Y parar es lo contrario que andar.
 
Rafael de Paula (1987) 001
La belleza inmensa del toreo de un torero
de estética belmontista: Rafael de Paula
 
Quien introduce el concepto de cargar la suerte como algo esencial para cualquier sistema de toreo es Domingo Ortega, quien lo planteó  en una conferencia que dio en el Ateneo de Madrid en 1950 y que publicó la Revista de Occidente (Se reeditó en 1960 junto a otra conferencia del diestro “La bravura del toro” de ese año y con prologo de Ortega y Gasset).
D.-Ortega.-El-Arte-del-Toreo-2-ed-00
La 2ª ed. del Arte del Toreo
 
Domingo Ortega, dice:
“A mi modo de ver estos términos [Parar, templar y mandar] debieron completarse de esta forma: parar, templar, cargar y mandar:; pues posiblemente si la palabra cargar hubiese ido unida a las otras tres desde el momento en que nacieron como normas, no se hubiese desviado tanto el toreo… Bien entendido que cargar la suerte no es abrir el compás, porque con el compás abierto el torero alarga, pero no se profundiza. La profundidad la toma el torero cuando la pierna avanza hacia el frente, no hacía el costado ”
D.-Ortega--El-arte-del-toreo-Dibujo-[1]
Magnifica acuarela de un pase al natural de Domingo Ortefa (cargando la suerte)
Plumilla de Roberto Domingo en la 2ª ed. del libro de Domingo Ortega
 
Sin embargo, la opinión de Manolete, es bien distinta. Tenemos la suerte de que Manolete dejó dicho lo que pensaba sobre este tema, mucho antes, en 1945 (Número extraordinario del Ruedo del 8 de julio). Señala que para él, lo de cargar la suerte es una ventaja. Dice el torero de Córdoba al definir el pase natural:
“Para mi modesto criterio entiendo que debe darse así: en el toro que embiste no se debe adelantar la muleta, sino que hay que dejar llegar al toro hasta que los pitones lleguen como a una distancia de una cuarta a la muleta.
 
Cuando el toro está a esa distancia, entonces se le debe correr la mano con la máxima lentitud y estirar el brazo todo lo que se pueda; la pierna izquierda tiene que quedarse completamente inmóvil, y cuando el pase llega a su terminación, es entonces cuando hay que girar con la pierna derecha, hasta quedarse en posición de darle el siguiente muletazo en el mismo terreno en que se inició el primero, y así sucesivamente dar todos los que se puedan… o deje dar el toro.
 
En cambio, cuando el toro no tiene arrancada, hay que provocarla. Es entonces cuando está justificado el adelantar la mano de la muleta para llegar a provocar la arrancada, y una vez que el toro embiste, se debe hacer lo mismo que queda indicado en el otro caso.
 
13 D. Ortega-Por alto 001
Excepcional e impresionante pase por alto de Domingo Ortega en Sevilla. Señores, hay que descubrirse.
 
Todo eso que se dice de cargar la suerte en el natural viene a ser lo mismo que el cargar la suerte en las otras fases del toreo. esto es simplemente una ventaja para el torero, puesto que se desvía más fácilmente el camino que trae el toro.Cargar la suerte, yo lo creo así, es tan sólo una ventaja. En el pase natural hay que dejar que el toro se estrelle en la muleta…”
Manolete al natural (Madrid) 001
Manolete, sensacional, con el compás abierto pero sin cargar la suerte (en el sentido que lo define Ortega). Así se torea hoy
 
pase%20natural%20jose%20tomas%201

Como por ejemplo, José Tomás
 
Yo no voy a entrar en quien tiene razón. Cada torero defiende su forma de torear y cada aficionado debe pensar como le plazca y elegir la opción que más le acomode. Sin embargo, no comparto el criterio de Domingo Ortega –que luego seguirá Vidal- intentando imponer su forma de torear como modo único y válido.
 
Ortega
El molinete de Ortega. De frente y cargando la suerte
 
toro9
Un molinete de Manolete, espectacular
(Obsérvese donde esta el pitón derecho del toro)
 
16 ortega1 pqUna licencia de Domingo Ortega. Un pase por la espalda sin cargar la suerte
 
Sobre esto hay una anécdota significativa y definitiva. Domingo Ortega le reconvenía a Manolete sobre lo que tenía que hacer con un toro: ¡Dóblate, crúzate, dale cuatro o cinco pases por bajo y llévatelo a los medios! Y Manolete, lacónico le contestó: Mientras usted hace todo eso, yo ya le he dado cuatro naturales al toro.
 
 
05_01_manolete
Manolete también sabía doblarse con el toro
 
Manolete-Derechazo 001
Pero lo suyo era esto: torear
 
En mi opinión, lo que es bueno para un sistema de toreo (el toreo cambiado), que es el que practicaba Ortega; no lo es para el otro sistema (toreo natural) que es el que practicó Manolete y viceversa, como con tanto acierto señalaba Pepe Alameda (ese si era gran escritor y mejor crítico). Esto no tiene justificación y además, resulta harto injusto analizar la labor de un torero de determinada cuerda desde una óptica extraña a su propio concepto del toreo.
 
Cargar la suerte en las antiguas Tauromaquias
 
Por cierto, que el concepto “cargar la suerte” tradicional de las viejas tauromaquias no es –en absoluto- el que propugna Domingo Ortega cuyo toreo se basaba en las piernas, en andarle al toro.
 
Paquiro
Francisco Montes “Paquiro”
 
Para la Tauromaquia de Montes, cargar la suerte es “el movimiento que hace el diestro en el centro de ella de bajar los brazos y meter el engaño en el terreno de afuera para echar del suyo al toro” (Toreo de brazos, no de piernas. Lo clásico –ya lo decíamos ayer- es aguantar a pie firme la embestida del toro sin mover los pies ni hacia afuera, ni hacia dentro).
 
tauromaquia_completa
La Tauromaquia de Montes
 
Esto tiene su entronque en el toreo de Pedro Romero: “Parar los pies y dejarse coger”. La clave del toreo clásico es esperar al toro a pie firme, sin moverse hacia delante (lo que desvía la embestida del toro y la aparta del cuerpo del torero) ni hacía atrás (lo que acrecienta el riesgo de cogida).
 
22 El_Cite_Pedro_Romero_con_Cuchares
El cite clásico. Pedro Romero enseña a su discípulo Cúchares.
El torero en rectitud y la muleta a la altura del cuerpo antes del cite