martes, 24 de mayo de 2016

Ya tengo otro torero. Paco Ureña

Por Jesús Triana

Natural de Ureña, el domingo en Madrid a un toro de las Ramblas (Fotografía El Mundo)

LRI me ofrece la alternativa y yo como Camará con Gallito, aceptó el reto pero, como decía Gallito: "confiando más en la benevolencia del publico que en mis propios méritos"

Mi motivo es Paco Ureña. Yo no creía en él, no era uno de mis toreros. Sólo por el crédito que me merecen algunos buenos aficionados como Fermín Merino, empecé a verlo buscando esas cualidades que ellos me resaltaban y que yo no había sido capaz de apreciar.

Y, por fin, lo vi....y estoy lleno de emoción.

Fuera de las corridas duras, con toros muy variados, no sólo se ha mantenido fuerte, sino que ha aportado otras dimensiones de su toreo: Calidad. Un concepto clásico tanto con el capote como con la muleta en toda la variedad dentro de los cánones. Toreria en su manera de andar por la plaza y metiéndose en los cites. Personalidad, afición y superación. Y, lo que es cualidad de figura, conexión con el tendido. 

He gozado mucho su toreo en la plaza y, lo que es más importante, me ha dejado mucho poso... lo pienso y lo siento, días después. 

Ya tengo otro torero. Gracias.

La entrega de Paco Ureña se ha puesto de manifiesto en las Ventas en los riesgos asumidos que se han traducido en varias cogidas (Fotografía de Mundotoro)

Nota de LRI. 

El otoño pasado Paco Ureña impactó en las Ventas. Yo lo ví. Este año, en sus dos corridas de Feria (en la segunda actuó convaleciente de cogida) han acentuado y reforzado su comunión con esta plaza. Una comunión cimentada en la infinita entrega del murciano. 

Un buen aficionado afincado en Madrid, Jesús Triana, describe lo que, para él, ha sido una revelación. La revelación del buen toreo de Ureña. Una revelación compartida con el resto del público venteño. Y que, ahora, comparte con nosotros.


lunes, 23 de mayo de 2016

¿Donde están las llaves de la Puerta del Príncipe?

Por Fernando Cámara

Joaquín Galdós a hombros de los "costaleros" alumnos de las Escuelas Taurinas (Fotografía de Álvaro Pastor Torres publicada en Sevillatoro)
Una vez más. la rancia jerarquía del toreo pone palos en las ruedas de la tauromaquia. Presidentes que roban el protagonismo del público que poblaba la maestranza; Delegados que obligan a los costaleros a bajar de sus hombros a su ídolo para que no salga por la Puerta Grande en volandas cuando se tendría que haber abierto de par en par la del Príncipe

¡Qué dos feos detalles! ¡Qué falta de sensibilidad hacia un novillero con talento y con futuro!. Talento y futuro fresco de Joaquin Galdos quien, ante Sevilla, se ha reivindicado como otro de los héroes capaces de luchar, contra todo, por un fin. El "imposible" fin de ser figura del toreo. 

Héroes que luchan contra la suerte, contra la incomprensión, contra los elementos y como no, contra esa especie de taurocracia cuya tarea es salvaguardar la integridad de la tauromaquia. 

Al final, la responsabilidad siempre cae sobre los principales actores: público, toro y torero, los únicos que nunca fallan. Estallaba, serena y exquisita, la profunda tauromaquia de las telas  de Galdos, aparecía la interpretación del arte de seducir al toro para crear un arte puro, la sutil danza donde tres bailan al mismo tiempo y al ritmo de la divina música de Sevilla

Toro torero y público en un perfecto "ménage à trois" y nunca en mejor lecho que el de la Maestranza. Primoroso recinto donde la sensibilidad corre por los tendidos esperando el climax de los verdaderos protagonistas. El arte de la sugestión se conjuga con la belleza del toro para crear la obra del toreo que estalla en los aficionados. Creatividad sublime de Joaquin Galdos haciendo posible enhebrar de un fino hilo las embestidas del toro y el erudito conocimiento del público de Sevilla

Derechazos, naturales y pases de pecho con tempo musical, sutil danza a ritmo de bravura e interpretación perfecta de la tauromaquia. Por lo visto, para todos menos para dos o tres en toda la plaza. Joaquin Galdos hoy ha brillado junto al toro y el albero de la maestranza y la sensibilidad de los tendidos en dos faenas de Puerta del Príncipe, pero no estaba disponible, hoy no. 

Alguno de los "responsables" taurócratas de la fiesta se había olvidado la llave en el cajón de la insensibilidadJoaquín no pudo ver realizado el sueño de su toreo. 

No importa, la puerta de los corazones de Sevilla se abrió con un portazo en la pared.


Cuando se torea así y cuando se mata así no cabe la cicatería a la hora de conceder los trofeo (Fotografía Arjona-Aplausos)
-o-


Nota de LRI.

La prensa ha sido casi unánime en calificar de "robo" la no concesión de la segunda oreja del sexto novillo, la que abría la Puerta del Príncipe, a Joaquín Galdós.

Tengo, para mí, que Francisco Fernández-Figueroa (el Presidente de la novillada de ayer) es un gran aficionado pero quizás las excesivas y recientes críticas que recibiera por la segunda oreja que concedió a Padilla el sábado de Feria y que posibilitaron que el Ciclón de Jerez abriera la Puerta del Príncipe, puedan haber influido en su decisión. Las diatribas que contra él lanzaron algunos aficionados fueron desaforadasexcesivas e injustas.

En ese caso, dentro de la lista de insensibles "taurócratas" a los que, con tanto acierto, hace referencia el maestro Fernando Cámara, tendremos que incluir también a esos aficionados sevillanos tan elitistas como dogmáticos. Puntualicemos: a "esos".

El resto, la mayoría de la afición sevillana, tiene por suerte otro estilo. Mucho mejor estilo. 







domingo, 22 de mayo de 2016

Un siglo apasionante (De Gallito a José Tomás)

Por Antonio Luís Aguilera



“En José estuvo el soplo
y en Juan la brasa:
y en los dos encendida,
la llamarada”
José Bergamín


Dicen que Juan Belmonte paró el toreo, pero quien de verdad se paró fue el genio de Triana, que conservando la quietud de plantas toreó a la verónica como nadie lo había hecho: cuadrando el capote para encelar, adelantándolo para citar, enganchando al toro antes de que llegara al terreno del torero y, atrayéndolo en un temple portentoso, llevarlo hacia detrás de la cadera, agotando el recorrido del brazo, para inmediatamente volver a presentarle la tela y ligar otra verónica que parecía continuación de la anterior. Y así, los lances se sucedían mientras el toro repetía, hasta ser abrochados con media verónica escultural, liándose el animal a la cintura, que liberaba la emoción contenida del público y provocaba su jubilosa manifestación ante un toreo nuevo, verdaderamente excepcional, que nacía de la quietud del torero en la suerte. 


La escultural media verónica de Juan Belmonte

Callan que Gallito, con un toro que había evolucionado e iba consintiendo que le disputasen su terreno, reveló la senda del toreo moderno, colocando la primera piedra de la técnica que con el tiempo permitiría la ligazón del toreo de muleta. Una aportación de enorme trascendencia histórica que no halló eco literario, pues mientras Belmonte se rodeó de intelectuales, cuyas glosas le atribuirían la paternidad del toreo moderno, Joselito, enamorado de su profesión y obsesionado por sujetar en solitario el cetro del toreo, frecuentó la vida campera para conocer al detalle todas las ganaderías y las reacciones de los diferentes encastes. De ahí que, a menor relación social, su toreo no encontrara idéntica repercusión literaria. No obstante, desde una perspectiva histórica, aquella segunda edad de oro del toreo –este título ya había rotulado la competencia entre Lagartijo y Frascuelo- no puede entenderse sin la solidaria y determinante influencia de José y Juan.


En el larguísimo pase natural de Joselito se encierran las claves del moderno toreo de muleta
Tras la muerte de Gallito en Talavera de la Reina, un discípulo suyo, Manuel Jiménez Chicuelo, otorgaría continuidad al pase natural revelado por su maestro, pero instrumentado con el aplomo manifestado por Juan. Y como el de la calle Betis estaba bendecido por la gracia del arte, su toreo asombró por la belleza. No lo hizo todas las tardes, pues ni todos los toros lo consentían ni su ánimo se prestaba a batallas, pero cuando manifestaba su arte “acababa con el cuadro”. Su toreo, por sosegado y ligado, era diferente a todos e inmediatamente encontró la cálida acogida del público, que maravillado por tan armónica ligazón comenzó a exigirla a los demás toreros. Para ello fue determinante la faena que Chicuelo llevó a cabo en Madrid el 24 de mayo de 1928, donde deslumbró ligando primorosamente el toreo en redondo por ambas manos a “Corchaíto”, bravo ejemplar de la ganadería de Graciliano Pérez Tabernero, al que formó un alboroto que sin lugar a dudas marcó un antes y un después en la historia del toreo.

1928. Chicuelo con Corchaíto. Un antes y un después en el toreo de muleta (aunque él "antes" ya había hecho lo mismo en México)
Un después que concluiría Manolete, figura indispensable para entender el toreo actual, porque representa el eslabón de la cadena que engarza la sabiduría plasmada por Guerrita en su Tauromaquia, con la portentosa técnica revelada por Joselito y la asombrosa quietud de Belmonte, para consolidar el toreo ligado en redondo, método que tras el reinado del espada cordobés sería aceptado por todos los toreros como la estructura necesaria para interpretar cualquier manifestación artística. Manolete acorta distancias y articula la ligazón de los pases para otorgar sentido de unidad a la faena de muleta.

Con escalofriante quietud y asombrosa regularidad añade los verbos “aguantar y ligar” a la trilogía “parar, templar y mandar”, para que adquiera validez un sistema donde el espada deja venir al toro por su terreno natural para llevarlo hacia atrás y hacia adentro. El monstruo cambia definitivamente el toreo: de la expulsión a la reunión, del distanciamiento al ajuste, del pase suelto uno aquí y otro allí al acoplamiento que facilita la ligazón y realza la expresividad artística.

1944- Natural de Manolete en Bilbao. Se consolida la estructura de la faena moderna de pases ligados en tandas.

Consolidado el toreo ligado en redondo, Manuel Benítez el Cordobés irrumpe en la Fiesta para dar un nuevo giro de tuerca al método. El de Palma del Río se impone a un maravilloso elenco de espadas, triunfa clamorosamente en todas las plazas y se convierte en la locomotora que remolca el toreo de su tiempo. También en el torero que más público ha movilizado en la historia del arte de Cúchares, otro heterodoxo histórico cuestionado por los escolásticos de su época. Excluyendo la puesta en escena de Manuel Benítez y analizando su obra, encontramos un torero que conectaba de inmediato con el público cuando sujetando muleta y espada, en los medios y centrado con el toro, lo dejaba venir por su terreno natural, y con espléndida flexibilidad de cintura y gran juego de muñecas lo llevaba hacia atrás, hacia el terreno de su espalda, donde una y otra vez volvía a engancharlo para ligar larguísimas y ajustadas series con las que rompió todos los moldes del toreo en redondo.

El Cordobés enganchaba al toro y lo llevaba hacia atrás con un gran juego de muñecas
Parecía imposible que otro espada pudiera torear más cerca. Sin embargo, la historia volvió a sorprender con Paco Ojeda, otro revolucionario que, en las distancias más cortas, daba los pases más largos, ligando el toreo de un pitón a otro sin variar la posición. El genio de Sanlúcar de Barrameda cambiaba la muleta de una a otra mano para coser redondos con naturales, mientras el toro trazaba “ochos” en sus idas y venidas alrededor del torero, que asombrosamente permanecía impasible en el ruedo hasta cerrar aquellas espeluznantes series con auténticos forzados de pecho. Ojeda dominaba primorosamente los toques, no sólo para fijar o alargar la embestida del toro, sino para obligarlo a describir una curva de más en el remate de la suerte, donde le exigía volver por el otro pitón sin que él rectificara su posición en la arena y mientras el público se ponía de pie al ver lo que ocurría en el ruedo. Paco Ojeda revolucionó la Fiesta desarmando todas las teorías sobre los terrenos del toro o del torero y proclamando un solo terreno: el del toreo.

En las idas y venidas del toro tras la muleta de Ojeda se produce el novedoso y sorprendente aporte del toreo cambiado pero con el torero quieto como eje de la faena.

De todas las fuentes citadas bebe la tauromaquia de José Tomás, y a todas honra con un toreo conmovedor que ha devuelto a la Fiesta la emoción que siempre le tributaron las grandes figuras. Pocas veces la historia del toreo ha registrado una reaparición más deseada por el público y con mayor poder de convocatoria. La afición añoraba la vuelta de José Tomás por su imperturbable quietud, por el sitio tan comprometido que pisa, por lo cerca que se pasa los toros, por su forma de sentir el toreo y porque sabe que está ante un torero histórico. De ahí que las localidades de sus actuaciones se agoten con increíble anticipación, la reventa maneje cifras increíbles y las peregrinaciones de aficionados se sucedan por las plazas donde el madrileño echa el paseíllo. Todos quieren ser testigos de ese toreo de manos bajas mecido por unas telas cuyo temple y mando otorgan majestuosidad y hondura a una reunión que por bragueta, pureza y belleza eriza el vello y pone un nudo en la garganta.

Casi cien años de historia han sido necesarios para la evolución, desarrollo y perfeccionamiento de un toreo apasionante: el ligado en redondo. Desde el soplo de Gallito en la brasa de Belmonte a la llamarada del gran Chicuelo, propagada tarde a tarde por la perseverancia de Manolete, que marca definitivamente el rumbo de la tauromaquia contemporánea, consolidando un sistema que todos los toreros adoptarán para interpretar su toreo. He aquí la síntesis histórica de cuatro figuras legendarias que al expresar el toreo enseñaron el camino que conducía a la ligazón de los pases y su estructura en series, estrechado angustiosamente por Manuel Benítez el Cordobés y Paco Ojeda. Es, en esa estrechez, donde ha brotado una nueva primavera de esplendor y emoción con José Tomás, en cuya manifestación artística confluye el curso de un apasionante siglo de tauromaquia.

José Tomás en Jerez este mismo años. Bragueta, pureza y belleza en el toreo al natural. Un toreo al natural donde confluyen cien años de historia (Fotografía Arjona)
Nota de LRI: Este artículo se escribió hace ya 8 años con motivo de la vuelta a los ruedos de José Tomás. La síntesis que hace de los cien años que llevamos de toreo moderno es sencillamente genial por lo que me ha parecido oportuno rescatarlo ya que al haberse publicado en una revista local concretamente "Toreros cordobeses" no había tenido la difusión que creo que se merece.

sábado, 21 de mayo de 2016

El Desastre de Clotilde (donde está el toro está la corrida)

Por Jose Morente

Toledo. 1917. Una foto emblemática y premiada de Cervera. Un quite de Belmonte y Gaona. "Donde está el toro está la corrida".

"Donde está el toro, está la corrida"

Decía Gregorio Corrochano que "donde está el toro, está la corrida". Con ello quería indicar que, durante la lidia, no se puede apartar la vista del toro so pena de perdernos cualquier incidente de interés.

Sevilla. Feria de abril de 2016. Cogida de Alcalareño. Quien no mira continuamente al toro está expuesto a dejar de ver los incidentes de la lidia (Fotografía: Sevilla Toro)

Tiene la frase otra segunda lectura aún más jugosa y sustanciosa, sin mirar al toro, sin entender su comportamiento, no se puede juzgar ni valorar correctamente lo que hace el torero. O, dicho como se dice habitualmente, que el mérito (o demérito) de una faena depende del toro.

La realidad, por el contrario, es que los públicos (y también los aficionados) juzgan las faenas por su resultado, por el mayor o menor lucimiento de los diestros, sin atender ni tener en cuenta ni considerar el comportamiento de las reses y las dificultades o matices que presentan estas para la lidia Si la faena es lucida y brillante, perfecto. Si no lo es, malo.

Y esto ocurre no sólo en plazas pequeñas sino incluso en plazas como Madrid donde tanto se presume de lo contrario.


Lo que ocurre en Madrid.

Esa desatención del publico de Madrid hacia el toro, un toro del que sólo se mira y valora su trapío, sus pitones y su fiereza, es la razón de que, en esa plaza, las corridas se vean en blanco o negro. Lo muy bueno y lo muy malo. Sin matices. Por eso, en Madrid, se pasa del desapego más absoluto al entusiasmo más desaforado sin transición alguna.

Eso se vio en la faena de Talavante, en su segundo toro de su primera tarde de este San Isidro, cuando se pasó, en un instante, de la indiferencia absoluta  al entusiasmo explosivo de las dos tandas finales, Y que no se diga que sólo entonces (en esas dos tandas finales) hubo buen toreo porque el mérito real estuvo antes. Estuvo en el riesgo, en la apuesta, en la exposición continua y desde el inicia de faena, a un toro muy complicado y exigente de Núñez del Cuvillo. El problema es es que Madrid miraba al conjunto sin ver al toro.


Un toro muy complicado y un torero es estado de gracia. Una faena extraordinaria que Madrid no supo ver hasta el final. Demasiado tarde para proclamarse Cátedra (Foto de Juan Pelegrín-Las Ventas)

Puede que todo ocurriese por tratarse de un toro de una ganadería etiquetada como comercial y facilona. Puede que, de llevar el toro otro hierro, la reacción del público hubiese sido distinta. Puede pero no lo creo. 

Veamos otro ejemplo parecido.

La (no) oreja de Ureña

Solo un par de dias antes, Madrid premiaba con oreja una  faena de Paco Ureña ante un gran toro de Lola Domecq. El problema es que se había dejado sin premio la, para mi, mejor faena de la tarde, la que hizo el murciano a su complicado primer toro. Ahý Ureña se la jugó de verdad y sin cuento.

La faena a su primer toro tuvo mucho más mérito por las complicaciones del toro, pero la plaza no lo supo ver, Se premió una faena de mayor lucimiento  pero quizás de menor enjundia. Todo por no valorar (por no mirar) al toro..

Precioso muletazo de Ureña al buen toro de Lola Domecq al que cortó al oreja. Sin embargo, lo más meritorio de su actuación había tenido lugar en el toro anterior (Foto de Antonio Heredia-El Mundo)

El "Desastre" de Clotilde.

El 18 de mayo saltó al ruedo de las Ventas un toro bravo, lo que en esta plaza que tanto gusta del toro fuera de tipo, es noticia. Un toro de Clotilde Calvo (Buenavista) que se lidió como sobrero al haber sido devuelto el primero de la tarde. Un toro, no bravo sino bravísimo.

Desastre. Bravo toro de Clotilde Calvo, Buenavista. Lidiado en 1º lugar bis en las Ventas el 18 de mayo pasado (Fotografía de Juan Pelegrín-Las Ventas)
Sin embargo, la faena, aunque con momentos de interés y por lo que fuese, no cogió vuelo y el toro pasó desapercibido para el público y, lo que es más grave, para los aficionados de esta plaza. Desapercibido tanto por su hierro (el encaste Domecq está ninguneado en Madrid) como por ese prurito de atender sólo al lucimiento del diestro. Un lucimiento que, en este caso, no existió.

Para apreciar como es el toro, no se puede estar mirando sólo obsesiva y continuadamente al torero, a la pierna retrasada del torero y al pico de la muleta del torero, hay que mirar (obsesiva y continuadamente) al toro. Que es lo que no se suele hacer.


Una fotografía publicada en la web de la empresa. A la vista del encuadre, parece que el toro no importa, sólo importa el torero
El caso es que el toro de Clotide no fue ningún desastre sino todo lo contrario, Desastre nosotros, incapaces de saber mirar al toro.


Un experimento.

En plan experimento, he montado en película la faena de ese toro, a partir del resumen diario que facilita Canal+, pero eliminando de la imagen la mitad del cuerpo del torero hacia arriba. Así no tenemos la tentación de fijarnos en su apostura o su elegancia sino sólo en el comportamiento del toro, en su embestida y en su mirada

Son sólo un par de tandas pero vista así la faena, mirando sólo al toro, sorprende la obsesión de "Desastre" por seguir la muleta, sorprende su mirada fija en la muleta, buscando, una y otra vez, el trapo escarlata, al que sigue con bravura y transmisión. Decía José Luis Lozano que la bravura del toro está en su mirada. Es la mejor definición de la bravura que he oído o leído.






Una secuencia que habla por sí sola. La fijeza del toro de Clotilde Calvo en la muleta a la que persigue con bravura y fiereza obsesivamente es palpable y notoria. Huelgan los comentarios (Detalle de fotografías de Juan Pelegrín-Las Ventas)

Y ahora, lo mismo, pero en película que es como mejor se aprecia el toreo.




Conclusión


La corrida no es en blanco y negro. En el toreo, lo importante son los matices y los detalles. No se trata tanto de fracasar o triunfar (que también) sino de cómo y porqué se fracasa y se triunfa. Y para poder poner las cosas en sus justos términos, sólo hay un camino mirar al toro.

Que es lo que no se hace o no se sabe o no se quiere hacer.


Una fórmula magistral: Mirar al toro. Sólo hace falta eso.






Te vas demasiado pronto, Renatto

Por Paco Carmona
Una foto triste velada en gris. La última vuelta al ruedo de Renato Motta en su plaza de Acho.

Tu última vuelta al ruedo, Renatto. Te vas demasiado pronto, a un mundo donde sólo viajan los sueños.

¡Gloria eterna, Torero!

viernes, 20 de mayo de 2016

Carta abierta sobre Enrique Ponce

Por Alberto Marcos Morante

La belleza del toreo del más elegante de los toreros. La media verónica del maestro Enrique Ponce (Fotografía Mundotoro)

Mis aspiraciones en el toreo son las de ser un buen aficionado. Disfrutar con el toreo, entender “sus porqués”, conocer las diferentes tauromaquias, así como los grandes toreros de la historia y sus conceptos

El primer torero que entró en mi cabeza se llama Enrique Ponce. El motivo no lo conozco y tampoco me interesa descubrirlo. A Ponce sólo me apetece disfrutarlo y lo llevo haciendo veinticuatro años.

Hoy, hace unas horas, en la corrida celebrada en Madrid, es la enésima vez que lo he paladeado y a fe que el público de Madrid también lo ha hecho. El mismo público que en su día protestaba hasta cuando hacía el paseíllo, hoy se ha olvidado del “pico” del “fuera cacho” del “crúzate” y de más cánones aprendidos de memoria y han dejado expresarse a Enrique Ponce como casi nunca. Con su toreo, con su concepto, que es el mismo que lo ha mantenido arriba durante veinticuatro años, que se dice pronto, pero que no debe de resultar nada fácil lograrlo.

Sólo puedo entender su histórica trayectoria desde la afición, la ilusión, el amor y el respeto a su profesión, valores que se me antojan indispensables en todo aquel que fija su meta en ser figura del toreo. Ese es, desde mi punto de vista, el mensaje de Enrique Ponce la tarde del diecinueve de mayo en la plaza de Las Ventas.

Ayer Madrid trató a Ponce con la categoría y el respeto que Ponce se ha ganado y se merece.(Fotografía Mundotoro)
Ponce es un lujo en el toreo y así lo ha entendido la cátedra madrileña. Es posible que lo hayan “dejado hacer”, que lo hayan “dejado expresarse” porque los enemigos a batir son otros y Ponce en su condición de maestro del toreo, con la solera de toda su trayectoria, se haya liberado ya del peso de la púrpura.

Ponce es mucho Ponce y estará en el toreo lo que le de la gana… 

¡Y nosotros que lo veamos!

Ponce acabó ayer su faena a un complicado toro de Valdefresno, cogiéndole un pitón, tras machetearlo de rodillas ¡Aromas del toreo eterno! (Fotografía Mundotoro)

jueves, 19 de mayo de 2016

Talavante. Torear desnudo

Por Paco Carmona


Talavante al desnudo (Fotografía de Luis Malibrán)



Talavante en la senda de José Tomás

Talavante, lleva un tiempo amarrado a una idea muy difícil. Lleva un tiempo empeñado en seguir la senda de José Tomás. Un camino muy complicado. Primero, porque resta regularidad en los triunfos y segundo, porque su manera de llegar a ellos es más dura y lenta.

José Tomás en Jerez. Un concepto del toreo que se convierte en referente, difícil referente, de algunos toreros (Fotografía: Arjona)
Tiene de bueno, que este torero es tan camaleónico, que ha llegado a esas formas a través de ser conocedor de medio toreo. Sabe y puede torear tan bien y tan distinto, que el alejarse de conceptos fáciles y de ayuda, y concentrarse en torear bien, en su caso es doble mérito.

Su particular San Isidro, ha sido demoledor. La tarde de de hoy, su gran faena al sexto toro de Fuente Ymbro, bien merecía una puerta grande.

Pero lo que pasará a la Historia, será la faena tan magistral, épica, rotunda y valiente del día 13.


Una faena para la historia

Sencillamente, con un toro de dificultades tan visibles y tras una lidia descaradamente mala, Talavante podría haberse llenado de gestos falsos o, tirar por la calle de en medio.

No solo no lo hizo, sino que su máxima era torear muy entregado, moderno y puro, a un toro difícil, remiso, con mucho genio y con un comportamiento atípico, fuera de época. Colocarse en esa distancia, abierto hacia los medios, sin ventajas, con la muleta como única opción descarada ante la muerte, no es hablar de novela. Los vuelos caídos de la muleta, los toques justos, sin disparos, sin desplazar, apretándose en cada pase, con la idea fija de componer ante la dificultad.

Pecho, cintura y compás, ante unas embestidas duras y nada previsibles, dan una categoría enorme a una faena y a un torero, del que todos esperábamos grandes cotas pero no tan altas cumbres.

Esa faena fue de dos orejas, por lo tanto, otra puerta grande.


Natural de Alejandro Talavante en Madrid el día 13 de mayo de este año a un complicado toro de Núñez del Cuvilllo (Fotografía Arjona)


Torear desnudo

Pero más allá de los números, Talavante ha toreado para la Historia, y ha toreado para que se le recuerde como un clásico renovado, de espíritu libre y conciencia tranquila. Cuando Alejandro, tuvo la idea de torear desnudo y con ello alejarse aún más del estereotipo del torero y así promocionar su imagen y su profesión, no solo lo hacía con un deseo mercantil, sino que su filosofía era clara. 

Ese sueño de torear desnudo, es el que ha llevado después a la Plaza. Desnudo delante de un público, desnudo frente a un toro, desnudo mirando cara a cara a un destino que sólo él parece que ve muy claro.

Entiendo, que es feliz vestido de luces, y que su máxima, más allá de triunfar es torear. Y que su verdadera meta, es el Toreo.

Talavante. Torear desnudo o al desnudo como ya apuntara Fernando Bermejo en El Mundo. No sólo marketing sino también un concepto, una idea, una forma de vida (Fotografía: Mikel Urmeneta)