domingo, 14 de septiembre de 2014

Joselito el Gallo torero nocturno

Por Jose Morente


Paisaje nocturno de Diego Rivera

 

Obsesión por torear

Es conocida la obsesión de algunos toreros actuales por torear a todas horas, sin concederse ningún descanso aunque se encuentren en plena temporada. En ese sentido, los casos de Ponce y Juli son quizás hoy por hoy los más sintomáticos.

2013-03-16 (p. ABC) Ponce tentando

Ponce preparando la temporada pasada con un toro de Garcigrande de mucho volumen (Fotografía publicada en ABC el 16 de marzo de 2013)

De Joselito el Gallo se conoce que tenía una afición desaforada  y desmedida y que, cuando tenía un momento libre, toda su obsesión se le iba en buscar alguna res a la que pudiese echar algún capotazo.

Eso le ocurrió cuando lo entrevistó el Caballero Audaz un día en el que José no tenía toros. El diestro se las apañó para buscar unas vacas viejas en Aldovea y allá se llevó al periodista para que le hiciera la entrevista mientras toreaba.

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Una de las fotografías de Campúa que acompañaba a la entrevista publicada en libro que el Caballero Audaz hizo a Joselito

Joselito, torero nocturno

Menos conocida es esta otra anécdota que contaba Don Justo y que se publicaba en el Ruedo en 1947.

Resulta que, al acabar una corrida en Yecla, el 3 de octubre del año 19, Joselito perdió el tren que debía conducirle a Madrid por lo que unos amigos (los doctores Torralba y Pastor) se ofrecieron a prestarle su coche para que pudiera llegara a Almansa donde podría enlazar con el tren-correo que iba a Valencia.

El coche (que era el mismo en el que luego haría el trayecto a la plaza en Talavera de la Reina) sufrió un pinchazo y, mientras el chofer lo reparaba, sus ocupantes (entre los que se encontraba Isidoro Martí Flores, con quien había toreado esa tarde en Yecla; Rufaíto, banderillero de este; Paco Botas, mozo de estoques de Joselito y el periodista que contaba la anécdota) aprovecharon para estirar las piernas.

Sorprendentemente, Joselito se puso a torear “de salón” con una gabán negro a una res imaginaria, algo que sorprendió a los presentes pues ya llevaba toreadas ese año 87 corridas de toros.

-¡Pero José!, le recriminaron, ¿No estás cansado con las corridas que llevas?

Joselito raudo contestó:

-¡Es para que sepáis ustedes que yo soy también “torero nocturno”!

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Joselito, torero nocturno, con su hermano Rafael y unos amigos paseando en coche por San Sebastián.

viernes, 12 de septiembre de 2014

El “Conejo” sin novedad

Por José Morente

 1895 Lolita Otero y Colominas-La Habana) - copia

Dolores PetrelLolita” quien junto a Ángeles Pagés “Angelita” capitaneó la cuadrilla de las señoritas toreras que, con el nombre de las Noyas, hizo las delicias de los públicos españoles, mexicanos, guatemaltecos, peruanos, colombianos, filipinos y cubanos a finales del XIX y principios del pasado siglo (Fotografía de 1895 tomada en el Estudio de Otero y Colominas en La Habana)

 

Lo contaba José Luís de Córdoba en uno de sus libros.

Toreaban en determinada plaza el espada Antonio de DiosConejito” y la señorita torera Dolores Pretel “Lolita”.

Esta última resultó cogida por uno de sus novillos que le propinó un puntazo en un muslo.

Después de la corrida, el mozo de estoques de “Conejito” envió un telegrama cuyo texto se prestó a no pocas interpretaciones.

Rezaba así:

Lolita, herida en un muslo. El Conejo sin novedad”

Huelga decir que, cuando la noticia llegó a Córdoba, los aficionados pudieron respirar tranquilos al comprobar que, aunque Lolita había sido herida en el muslo ¡el Conejo estaba a salvo!

 

Antonio de Dios Moreno Conejito - copia

Antonio de Dios Moreno “Conejito”. Alternó en algunas ocasiones con las señoritas toreras. En una de ellas fue cuando ocurrió el suceso que comentamos.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

A Pepe Marchena le gustaba la suerte de varas

Por Jose Morente

Zurito(Cordoba en la Historia del toreo) - copia (2)

Espectacular vara de Manuel de la Haba Zurito (Fotografía del libro “Córdoba en la historia del toreo” de José Luis de Córdoba)

Hoy día, encontrar un aficionado que sostenga que lo que más le gusta en el toreo es la suerte de varas, se torna tarea casi imposible (salvo que se trate de un aficionado francés) pero, a mediados del pasado siglo, eso es lo que decía el cantaor Pepe Marchena.

1947-07-17 Ignacio una fina inteligencia (Foto de Pepe Marchena)

Pepe Marchena (Fotografía publicada en el Ruedo de 07/07/1947)

En una entrevista que le hacían para la revista El Ruedo y que se publicaba el 7 del 7 de 1947, Marchena afirma categórico:

- “¿Te extraña? Si, soy un enamorado de ella. Comprendo que hoy no se lleva, que no se practica como en otros tiempos; que el público prefiere otros momentos de la corrida. A mí, sin embargo, una buena vara me entusiasma

1947-07-17 La suerte de varas (Pepe Marchena)

Las opiniones de Marchena sobre la suerte de varas (El Ruedo. 07/07/1947)

Marchena añadía que la vara que más le había impresionado en su vida de aficionado, fue una que puso en Córdoba un picador de aquella tierra: Manuel de la Haba Zurito.

Zurito era hijo, como es habitual en su gremio, del conocedor de una ganadería (En este caso, la de don José Rafael Barbero). De él decía Cossío que “artista tan completo”,no se había dado entre los piqueros de su época.

Gran caballista, a su valentía y decisión unía un gran conocimiento del toreo a caballo, de tal modo que su preparación de la suerte (su manera de hacer avanzar y retroceder al caballo para provocar el cite) era un recreo para el aficionado a quien, su manera de agarrarse y herir, dejaba un grato sabor de boca.

1947-07-17 La suerte de varas Zurito (Pepe Marchena)

Manuel de la Haba Zurito. Uno de los mejores picadores de fines del XIX y principios del XX y también uno de los mejores picadores de la historia (Fotografía publicada en El Ruedo. 07/07/1947)

martes, 9 de septiembre de 2014

Postales taurinas (VI) La piedra Rosetta del toreo

Por José Morente

Foto: Morante en Ronda

Morante en Ronda. Las claves del toreo

Ir descubriendo en la red, poco a poco, las fotos de las faenas de Morante en la goyesca de Ronda es como ir traduciendo poco a poco los textos que acompañaban las pinturas egipcias.

En estas fotos de Morante están las claves del toreo igual que en la famosa piedra Rosetta estaban las claves de la escritura jeroglífica.

No se puede entender el toreo moderno (que es lo mismo que decir que no se puede entender el toreo) si no se entiende y comprende el toreo de José Antonio Morante de la Puebla.

Una foto de Jose Morente.

La Piedra Rosetta de laescritura jerogñifica y la piedra Rosetta del toreo

lunes, 8 de septiembre de 2014

José Tomás. El gran apaciguador

Por Fernando Cámara

 

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José Tomás. Málaga

José Tomás torea el peligro, la hostilidad, la transgresión y el inconformismo. Es criticado y a la vez envidiado pero es, sobre todo, un gran apaciguador.

Apaciguador del que le cuesta oro presenciar una de sus escasas obras, apaciguador incluso de los propios toreros que, ante su altura, no pueden sino destocarse frente a su arrolladora tauromaquia y apaciguador del propio rey de la fiesta que ante su ajuste no puede sino ceder su cetro al que pide y ocupa el trono en cada tarde.                               

En Málaga pareció ser uno más de los que hay cuando dobló el primero, pero su "ahumanidad" torera se hizo presente en los ajustados estatuarios a su segundo toro.             

Desteciado y destrozando cánones y normas se plantó en diagonal poco antes de las rayas de picadores para hacerse admirar al rematar sus espeluznantes estatuarios con un desdén torerísimo. 

 

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Sus escalofriantes estatuarios…

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…rematados con un desdén torerísimo

Justo entonces, fue perdonado, admirado y envidiado por todos los que allí estábamos. Comenzó pues su estratégica guerra contra todos y hasta contra sí mismo, a un muletazo ajustado le precede otro poco menos y el posterior es aún más.

El miedo que pudieran generarle sus imposibles exigencias, lo fulminan sus toreros y honorables principios. Honorable es la forma de entender el toreo de José Tomás y es así como lo perciben los aficionados, que acaban por pensar: no hay muleta como está, no hay; no hay hombre como este, no hay; no hay torero más torero y más grande. Bendita la torería que derrocha cuando llega el sugestivo momento de ponerse ante la mirada del toro.

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Bendita la torería que derrocha en el momento de ponerse ante la mirada del toro

Sus muletazos se suceden en tandas perfectas de colocación, de tiempos, de ritmo y, si se vence el toro, no se produce el más mínimo movimiento de alivio consciente o inconsciente.     

A José Tomás solo le es necesario poder cruzar la mirada con el de los rizos y unas cuantas embestidas para anular sentimientos demoniacos y abrir la gloria en cada una de sus tardes.

Por el lado derecho se cierne el toro pero José Tomás no se inmuta, aparece de nuevo esa "ahumanidad" ignorando los mensajes del toro y continuando hasta abrochar el remate con una arrolladora gallardía.               

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Por el lado derecho, Tomás ni se inmuta ante un toro que se cierne

Dialoga en la intimidad con el toro, con voz bajita, hasta hacerse comprender por la bravura de su antagonista y acaba por imponerse con unos naturales llenos de clasicismo, ricos en matices, de tela ondeante y de rizo de muñeca. Toques perfectos, en el tiempo adecuado y a la altura correcta para envolver la cara de su oponente hasta seducir su brutal resistencia. Muletazos iniciados y rematados a distinta altura de inicio a final y colocación perfecta para iniciar el siguiente (esto es muy importante). La dificultad está en rematar e iniciar el siguiente muletazo.       

                          

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Toques perfectos y a la altura correcta…

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…para envolver la cara del oponente

Con el espadazo acaba la hermosa tragedia romántica de José Tomás con este bello animal que es el toro, el símbolo de vida, el dueño y señor del miedo, del dolor, del sufrimiento y, por consiguiente, de la gloria de los toreros inmortales.                               

¿Un hombre? Hasta ahora los hombres que son toreros se acoplaban a las buenas embestidas del toro para crear su obra.

Un torero con una brutal personalidad, con una capacidad única para ignorar el miedo, vencer el instinto de conservación y perfeccionar su técnica hasta el más mínimo matiz, cuyo honorable principio es decirnos a todos lo grandes que podemos llegar a ser...

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¡Lo grandes que podemos llegar a ser!

sábado, 6 de septiembre de 2014

Dos extraordinarios naturales

Por Jose Morente

Diego Urdiales 04 (2)

2014-08-30 Sn Sebastian de los Reyes El Juli

Dos extraordinarios naturales: Arriba, Diego Urdiales en Madrid con un toro de Adolfo Martín y abajo, el Juli en San Sebastián de los Reyes con un toro de Victoriano del Río.

 

El natural y el toreo de muleta

Si el toreo de muleta es la piedra de toque del toreo contemporáneo, el natural constituye, dentro de ese toreo de muleta, la clave o piedra angular de esa fase tan importante de la lidia.

Al sostener la muleta en la izquierda y la espada o la ayuda en la derecha, el engaño se reduce en tamaño y, lo que tiene más importancia, resulta mucho más voluble ante el aire. Conviene precisar que, en el toreo, al viento se le llama “aire”.

Por eso, por esa fragilidad que confiere al poderoso toreo de muleta cuando este se hace con la mano derecha, es por lo que, el toreo con la izquierda, tiene tanta enjundia, tanta importancia y tanto impacto. Tanto que, en el argot taurino, se le llama a esa mano, la izquierda, la mano “de los billetes”.

Lo mejor es que no hay un único pase natural, como no hay un único pase de trinchera o una verónica o un molinete, sino pases naturales, idénticos en su esencia pero muy diferentes en su contextura, en su concepto y en su calado.

Vemos dos de ellos. Magníficos los dos. El natural de Urdiales a un Adolfo en Madrid y el de Juli a un Victoriano del Río en San Sebastián de los Reyes.

Si nos fijamos atentamente en ambas fotos encontraremos que ambas son muy semejantes. La posición de los torsos y los brazos de los toreros, el vuelo de las muletas e incluso las embestida de ambos toros son prácticamente iguales. En resumen, son dos fotos ideales para jugar al juego de encontrar las diferencias.

Y, puestos a buscar diferencias, ambas fotos sólo varían realmente (pelaje de los toros aparte), en la posición de las piernas de los toreros. Muy poco para poder hablar con propiedad de dos naturales distintos. ¿Muy poco o, quizás, mucho?

 

El natural de Urdiales al toro de Adolfo

Diego Urdiales 04

El natural de Urdiales (Fotografía de Miguel Pérez Aradros). El natural cargando la suerte (con la pata ‘alante) y desplazando el toro hacia afuera después de cruzarse el torero en su camino. Algo que se refleja muy bien en esta foto de Diego Urdiales y, en concreto, en ese cuerpo del torero inclinado hacia el toro, como empujándole hacia afuera con todo el alma.

La misma tarde en la que Perera se entronizó, como nuevo Rey del toreo contemporáneo, un diestro riojano, con un toreo preciso y precioso, Diego Urdiales, al que desgraciadamente no le sobran oportunidades, se entretuvo en dibujar sobre el ruedo de las Ventas el natural en su versión más depurada.

Fueron los suyos unos naturales de una tremenda belleza, tanta que algún aficionado ha podido decir, como decía Santiago Navascués en facebook, al comentar esta fotografía, que ese natural “vale más que decenas de faenas enteras”.

Tiene razón ese buen aficionado. No sólo porque el natural de Urdiales es un bello, bellísimo muletazo, sino porque, además, se ajusta y responde al concepto que el aficionado de nuestros días tiene sobre lo que se entiende como cargar la suerte: echar la pata ‘alante.

Como el aficionado, tradicionalista de suyo, se emociona y se alboroza cuando ve torear conforme mandan los cánones del toreo o, mejor dicho, conforme a lo que el piensa o considera que mandan los cánones, esa faena provocó un inusitado entusiasmo entre los aficionados venteños que asistían a esa corrida. Lástima es que no provocase tanta emoción entre el resto del público, 

Y es que ese toreo “de frente” y “pata ‘alante” (toreo cambiado o contrario), que permite un mejor control de inicio del muletazo y propicia un embroque emocionante, dificulta o perjudica su remate. De frente es más difícil rematar bien los muletazos y, por tanto, es más complicado ligar cada natural con el siguiente, que es lo que el público de hoy más valora y agradece.

Los pases naturales de frente suelen resultar, como resultaron los de Urdiales, magníficos y tremendos aunque necesariamente de uno en uno. Y es que Urdiales sacrificó el resultado, la ligazón, en pos de la búsqueda de su concepto de pureza, de toreo puro.

 

Los naturales del Juli al de Victoriano

2014-08-30 Sn Sebastian de los Reyes El Juli

El natural del Juli representa el natural por antonomasia. O mejor dicho, los naturales. Es un natural hacia dentro donde la posición de perfil del torero resta algo de emoción al cite (aunque aparente) pero en beneficio de un mayor control del muletazo en su remate y, por tanto, facilitando la ligazón con el siguiente de la tanda. Es el toreo de línea natural o en redondo.

Es por eso, por esa dificultad para ligar bien los pases, por lo que el toreo de muleta se puso, a mediados del siglo pasado y con Manolete, de perfil (En el capote ya se había puesto el toreo de perfil, mucho antes. Concretamente, a fines del XIX con Guerrita)

De esa fuente, de la fuente manoletista, bebe el toreo de muleta contemporáneo (el toreo de línea natural o en redondo). Un toreo de muleta que ha optado por la colocación de perfil. Se pierde con ello control y seguridad en el inicio del muletazo y se pierde, también y en parte, el beneplácito del aficionado, sobre todo del más dogmático.

Pero esas carencias, se ven compensadas por un toreo mucho más largo y profundo. Y donde al facilitar el control del remate (el momento de soltar al toro) se facilita la ligazón que es lo que, quizás, más valoran los públicos de hoy. Los muletazos ya no se suceden de uno en uno, sino seguidos y continuados. En tandas.

Es lo que hace el Juli, en esa fotografía, colocarse de perfil para llevar al toro muy toreado hasta el remate.

 

Dos modos de torear frente a frente

Ya tenemos, frente a frente, dos modos distintos de torear. Sigamos con el análisis y empecemos por los cánones.

Cuando se torea como Urdiales, inmediatamente surge siempre algún aficionado que evoca y alaba el tema de la pureza y los cánones y la adecuación o no del toreo que se hace en las plazas a esos cánones.

Sin embargo, las cosas no son, a veces, lo que parecen y ese toreo de “pata ‘alante”, de cruzarse en el camino del toro para expulsar al toro del terreno del torero que tanto nos gusta, resulta que, en realidad, no responde a los cánones clásicos del toreo, como piensan los aficionados actuales, sino al concepto del toreo cambiado o en ochos. Lo que es muy diferente

Ese toreo contrario o cambiado es el torero de los toreros que aprendieron el toreo en las capeas y los cercados, como Juan Belmonte, Domingo Ortega o Paco Ojeda, con toros resabiados y corraleados de los que había que defenderse. Un toro que no permitía florituras y donde para dominar y poder al toro era y es imprescindible desplazarlo hacia afuera.

Juan Belmonte natural (El tercio de muerte)

Un natural de Belmonte de su última etapa. Esa posición frontal del torero le da mucha emoción al embroque al ofrecer el pecho, pero también le confiere mucha rigidez a su postura en el remate que es forzosamente muy sesgado, corto y hacia afuera. Ese natural defensivo pero emocionante es el antecedente directo del natural de Urdiales. El toro de Urdiales humilla más que el de Belmonte y la postura del torero es más flexible y armónica pero el concepto es el mismo. Son dos naturales de la misma familia.

 

La otra cuerda. El toreo en redondo

Paradójicamente, no es el jaleado toreo cambiado sino el otro, el toreo en redondo, el toreo más clásico, el mas parecido al toreo que preconizan las viejas Tauromaquias. Es ese toreo en redondo, el torero de los toreros de Escuela, hijos de toreros, como Joselito el Gallo, Manolete o Chicuelo. Toreros de muy diferente estética pero con un mismo concepto del toreo de muleta. Toreros de una misma cuerda.

La preocupación del torero de esta línea no es ya tanto enfrentarse al toro y dejarlo pasar sino llevarle dominado, mandando en él desde el inicio hasta el final del pase.

Madrid Rafael Gallo Veragua

Aunque la fotografía no tiene mucha calidad, es muy interesante porque resalta a las claras el concepto del toreo de Rafael el Gallo (y el de todos los toreros de su cuerda) que es el concepto en el que se basa el toreo contemporáneo. La intención del torero en este natural no es enfrentarse al toro y demostrar a los espectadores lo valiente o arrogante que se puede ser sino (por eso Rafael está algo perfilado) llevar al toro toreado hasta el final del pase, hasta su remate. Un muletazo que parece que pide ser rematado con otro natural (tantos como aguanten el toro y el torero) igual que el natural en el toreo cambiado pide ser rematado con un pase por el otro pitón con un pase de pecho, por ejemplo.

El natural del Juli es herencia del natural de Rafael el Gallo, como el natural de Urdiales está entroncado directamente con el de Juan Belmonte. Son dos líneas del toreo, dos cuerdas diferentes, pero en las que se han alcanzado -en ambas- cotas altísimas.

 

Todos los conceptos. Todas las escuelas

Frente al totalitarismo ideológico de los aficionados dogmáticos que defienden con ahínco la existencia de cánones o normas únicas con validez universal, lo que caracteriza a nuestra época, tanto en el mundo del arte  como en el planeta de los toros, es el fin de las ideologías totalitarias (el fin de los manifiestos legitimadores que diría Danto) y la posibilidad de coexistencia de estilos diversos en un mismo tiempo y época.

Eso es lo que está ocurriendo hoy en el toreo. Y es que, frente a la unidad estilística de épocas pasadas (El parón en la Edad Plata; el verticalismo de la época manoletista; la consolidación del toreo en redondo de los 60; etc,) hoy pueden convivir en los ruedos, al mismo tiempo, estilos muy diferentes.

Así sucede que, en una misma temporada o en una misma feria e incluso en una misma tarde, podamos ver un natural de línea belmontista y, acto seguido, a veces al mismo torero, un natural en el concepto del toreo en redondo. El natural de Urdiales y el natural del Juli.

Sería deseable que esa misma diversidad de estilos de la que podemos disfrutar en los ruedos, fuese asumida también por los aficionados del tendido.

¡Los públicos ya lo han hecho!

Joselito y Belmonte. Dos toreros de muy diferente cuerda. Dos toreros radicalmente distintos con un toreo diferente. Sin embargo, su convivencia (competencia) en los ruedos es lo que dio lustre, importancia e interés a la Edad de Oro.

No se entiende que hoy, algunos, quieran reducir el toreo (partirlo por la mitad) y expulsar del paraíso a la línea gallista representada por el toreo de muleta en redondo ¿O si se entiende?

(Fotografías de José y Juan facilitadas por Nicolás Sampedro Arrubia y extraidas del libro “El sabio y el fenómeno en la temporada de 1914” del Bachiller González de Rivera y Triquitraque)

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Sueños de niño

Por Paco Carmona 

 

José Tomás en Málaga el 23 de agosto de 2014. Soñando el toreo 

 

Llegaba a Málaga con la ilusión de un niño con juguetes nuevos, tiempo hacía que no veía a José Tomás y mi amigo José Morente iba a hacer posible este reencuentro.

Quedamos en La Malagueta y pronto noté ese run-run que hay en las grandes ferias, especialmente cuando torean estos toreros tan especiales para todo.

Alegría en el saludo con aquellos que compartimos afición y un bonito paseo por esa Málaga bella que cada día está más joven y presumida.

Se habló poco de otras cosas que no fuera de toros, catorce horas platicando de aquello que nos une.

El Toreo. Ese título tan usado muchas veces de cualquier forma, se dio cita esa calurosa tarde en el ruedo malagueño para que José Tomás lo usara de arriba abajo.

Tres toros distintos, dos oportunidades y un solo adjetivo ¡Impresionante!

Al terminar la corrida me hacía una reflexión, un deseo más bien.

Me encantaría que José Tomás matara al año al menos 10 o 12 corridas de toros, alguna de ellas en plazas como Sevilla, Bilbao o Madrid y otras tantas donde le de la gana a él. Además de, por el privilegio de ver torear a uno de los toreros más importantes de la historia y uno de los que mejor han toreado nunca, creo que podría llegar a dar una dimensión fuera de lo normal. Con esto no digo que lo que haga no sea extraordinario sino que, por concepto y oficio, si toreara más en la plaza, creo que llegaría a mostrar un nivel aún mayor que en sus mejores años.

Toreros como Morante, Juli, Perera o Talavante han llegado a cotas inimaginables cada uno dentro de su tiempo y estilo.

Juli indiscutible, Perera inalcanzable, Morante inigualable y Talavante... reconvertido. José Tomás es sin duda el referente en cuanto a ese modelo soñado de pureza y verdad que todos tenemos en mente pero que realmente hemos visto pocas veces.

A la mañana siguiente me fui de Málaga con la sensación de haber visto Torear para la Historia, de ser un privilegiado al vivir en esta época, sentir que, lo que ocurre en el ruedo a cargo de media docena de toreros, goza de una salud de hierro. Comprobar que torear bien se ha puesto de moda y que hay grandes toros que permiten todo esto.

Me fui de Málaga con la misma ilusión que llegué, al comprobar que mis juguetes, mis sueños de niño... aún siguen nuevos.