lunes, 25 de julio de 2016

¿Una mala racha?



Una cogida de mucha gravedad

Ayer domingo en las Ventas fue cogido de mucha gravedad el novillero Pablo Belando. Don Máximo García Padrós ha asegurado a El Mundo que la de Pablo Belando es la cornada más grave a la que ha tenido que hacer frente esta temporada. 
"El pitón entra por debajo de la chaquetilla, penetra la cavidad torácica y contusiona el pulmón, gracias a Dios, sin perforarlo, llegando incluso a rozar el pericardio. Belando está vivo de milagro" explica el cirujano jefe de Las Ventas. Las conclusiones son escalofriantes: rozó el corazón, llegó al pulmón y por el camino reventó dos costillas en mil pedazos.Las otras dos cornadas, una de 10 centímetros en el glúteo y otra de 20 en la cara interna del muslo derecho "son de tipo muscular y están evolucionando favorablemente". 
En la enfermería se debieron vivir momentos muy duros pero, afortunadamente, el novillero continúa en la UCI, estable.



Tulio Salguero, por su parte y en la misma novillada, cortó una oreja y recibió una cornada en el temido triángulo de Scarpa engrosando a once el número de novilleros heridos en las novilladas de Madrid de este año.

Esta es la lista: Gallo de Córdoba (10/04) Miguel Ángel Silva (01/05) Luis David Adame y Filiberto (16/05) Rafael Serna y Guillermo Valencia (12/06) Juan Miguel (19/06) Juan Carlos Carballo (26/06) Luis Manuel Terrón (17/07) Pablo Belando y Tulio Salguero (24/07).

Para los novilleros, Madrid está resultando este año una escabechina, una carnicería sin sentido.


La novillada del domingo

¿Novillos o toros cuajados? Las novilladas de Madrid saltan al ruedo con un trapío y unos pitones que no tenían la mayoría de las corridas que se lidiaban en los 60 en esa plaza. Recordemos al mítico toro blanco de Antoñete, sin ir más lejos... y comparemos.








Aunque nadie lo diría, el precioso ensabanao de la última imagen es un toro. Los seis anteriores, aunque nadie lo diría, son novillos (Fotografías de la web de las Ventas)
La opinión de García Padrós

La lista de novilleros heridos esta temporada en Madrid está siendo ya demasiado larga para encontrarnos sólo a finales de julio. García Padrós analizaba de la siguiente manera la situación en la entrevista al diario El Mundo
"No se trata de una racha, se trata de las circunstancias. Vienen sin torear y se enfrentan al novillo de Madrid. Es normal que caigan heridos. En Madrid se echan toros y en el toreo ya se sabe: cualquier error se paga con sangre."
La combinación es letal: Novillos, con hechuras de toros, de impresionante trapío y novilleros que, ante la falta de festejos, vienen a Madrid a jugársela.

A la fiesta le sobra sangre. No sólo la del toro que tanto preocupa a los animalistas sino, sobre todo, la de los toreros, especialmente los modestos y los que empiezan, por los que nadie parece preocuparse.


El toro (perdón, quise decir novillo) que da miedo. O sea, cornadas (Fotografía facilitada por Jose Mari H).

El cite ¿tocar o no tocar?

Por Jose Morente


Manolete, aguanta a pie firme, esperando la arrancada del toro hacia la muleta, una muleta que, sorprendentemente, no se mueve (Sevilla. 20-IV-1941. La Tauromaquia de Pavo Laguna T. II)

Ya hemos hablado, en este blog, del cite en bastantes ocasiones. Pero, en todos los casos nos hemos centrado en la colocación del torero respecto al toro (de frente o de perfil/erguido o encorvado) o en la distancia a la que se cita (de lejos o de cerca) e, incluso, en la posición de la muleta (adelantada o retrasada/plana o sesgada) pero nada o casi nada hemos dicho del cite en sí, del propio acto de citar que no es sino llamar al toro.

Hablemos pues un poco del cite desde ese punto de vista, el de llamar al toro. El de incitarle a embestir.

Cuando el toro encuentra a una distancia notable y el torero está situado fuera de su jurisdicción, no hay más remedio que llamarlo de forma "ostentórea" lo que se puede hacer con la voz o, incluso, pegando algún saltito. Si el toro no se arranca y el torero no quiere modificar su posición (un cite desde los medios con la muleta plegada, por ejemplo) se puede llamar su atención tirando la montera al hocico en recurso tan tradicional como pleno de torería.

Cuando el toro está a cierta distancia, no hay más remedio que llamar su atención previamente (En la imagen de EL Mundo, Alberto López Simón)
Cuando el toro se encuentra más cerca hemos visto hasta pegarle algún "palo" en el lomo, con la ayuda o el estoque, cual si se tratara de un semoviente (Manolete) o incluso alguna "patadita" en los hocicos (algo que era muy del gusto de Domingo Ortega). Ni que decir tiene que ambos métodos, en desuso en nuestros días, nos merecen severo reproche.


Domingo Ortega, adalid de la ortodoxia, en una postura muy poco ortodoxa: provocando la arrancada mediante una patadita al hocico del toro (Madrid. 1933-Publicado en Mundo Gráfico)

En todo caso y como de lo que se trata es que el toro centre su atención en la muleta, lo usual será procurar que hacia ella dirija la vista el burel. 

Lagartijo, con las normales precauciones en una tarde de viento, adelanta la muleta para intentar fijar en ella la mirada del toro
Guerrita, al contrario muy sobrado, en postura más airosa y emocionante y con la muleta retrasada, está fijando previamente al toro con el cuerpo. Luego vendrá el cite.

En la larga distancia, Antoñete solía pegar algunas veces un golpetazo con la ayuda en la panza de la muleta, a guisa de sonoro tambor. Pocos toros se resistían a una invitación tan seductora pero tampoco este método me resulta demasiado convincente.

Más lógico -y aquí viene el toque-, será mover la muleta con una sacudida más o menos seca de la tela y, por supuesto, sin mover un ápice el cuerpo. Se trata de que el toro centre su atención en la muleta, no en el cuerpo. El toro tenderá a embestir (pues es un animal hipersensible al movimiento) a aquello que se mueve que es la muleta, olvidando o ignorando al torero. Ese y no otro, es el milagro del toreo.

Rafael Ortega, en el instante antes de "tocar" al toro, adelanta la muleta al pitón contrario.
Dependiendo de la condición del astado, ese "toque"o movimiento deberá ser más o menos brusco. Otra posibilidad (o necesidad con algunos astados) es echarle los vuelos al hocico y traerlo enganchado en "toque" más sutil y armonioso. Ya puestos y si el diestro va sobrado de valor puede acortar las distancias y ahí, con la muleta puesta y sin "toque" alguno esperar, en espera angustiosa, a que el toro se decida a embestir. A embestir a la muleta aunque bien podría optar por el cuerpo del torero. 

Ese cite sin toque es el que utilizaba Manolete y, luego, todos los toreros de su generación. Es un cite emocionante y que exige un enorme derroche de valor


El cite de Manolete. El diestro de Córdoba espera, quieta la planta, la embestida del toro con la muleta en su caída natural y sin toques.
Llegados a este punto, me parece pertinente una pequeña digresión. Me resulta curioso que Joaquín Vidal tan crítico con los toques (tal y como vimos en la entradilla de la anterior entrada) no sacara a la palestra alguna vez esa tan llamativa ausencia de toques en el toreo de muleta de Manolete. Puede que los árboles del cite de perfil no le dejaran ver el bosque de la arriesgada técnica muletera exenta de toques del Califa aunque también puede que su antimanoletismo a ultranza no le permitiera reconocer mérito alguno al diestro de Córdoba. Una actitud que si bien puede aceptarse (que no compartirse) en un aficionado estándar, resulta poco entendible y nada defendible en un crítico de campanillas. 

En cualquier caso, una cosa es renunciar voluntariamente a los "toques" como hacía Manolete y otras considerar el "toque"como algo inaceptable o negativo como proponía Vidal pues los toques son básicos y necesarios en el toreo.

Esto no ha hecho sino comenzar.así que ahora nos toca entrar de verdad en materia y continuar revisando los distintos tipos de toques

Pero eso nos lo tiene que contar alguien que conozca, con suficiente rigor y profundidad, la técnica del toreo. 

jueves, 21 de julio de 2016

Un toque de atención sobre el toque

Por Jose Morente

¡Toca, toca! (Granada. Corpus 2008-Fotografía de Fermín R.F.)
Hubo peones que durante las faenas de sus maestros no paraban de gritarles: "¡Toca!", "¡El toque!", "¡Toqui, toqui!". Hasta toqui decían. Eso del toque parece el ungüento amarillo, la purga de Benito, la piedra filosofal en los extraños conceptos de la tauromaquia moderna. Y no es eso, no es eso. En toreo, cuantos menos toques, mejor. En toreo, como en tantas cosas de la vida, las manos quietas. Les insistían toca, toque, toqui a los toreros, y más acertado habría sido recordarles que no se torea con el pico dejando la pierna contraria atrás,...; tampoco sin temple ni ganancia de terrenos, ....
Joaquín Vidal-"Toreo grande de José Antonio Iniesta" (El País. 28 de abril de 1997)

Cuando Joaquín Vidal consideraba el toque como piedra filosofal de la Tauromaquia Moderna (¿la de la Guerra para acá?) no iba tan descaminado pues el toque resulta elemento imprescindible y casi omnipresente en el toreo de nuestros días. Obviado, olvidado o sencillamente silenciado en los antiguos diccionarios taurómacos como el de Neira o el de Cossío,  hoy el vocablo toque, el verbo tocar y sus derivados aparecen por doquier.

Tocan los músicos sus instrumentos ("La banda arrancó a tocar el pasadoble "La Concha Flamenca"). Tocan clarines y timbales para los cambios de tercio (¡Ya era hora de que tocaran a banderillas!).

Clarines y timbales de las Ventas. Hasta siete toques diferentes para marcar las incidencias de la lidia. Toques que pueden oírse aquí (Foto Web Las Ventas)
Vienen los toros tocados de pitones de forma natural (Se llama tocado de pitones al toro con las puntas algo vueltas) o artificial ("¡Oiga. Yo jamás le he tocado un pitón a un toro")

Tocan a rebato las campanas del olvido ("¡Fulano ha dado una gran tarde. Un toque de atención a las empresas!"). Y también las campanas del éxito ("Mengano ha tocado pelo casi todas las tardes esta temporada". Mengano es, por supuesto hoy por hoy, Andrés Roca Rey).

El primer año como matador de Andrés Roca Rey está resultando apabullante. El peruano está tocando pelo todas o casi todas las tardes y, por tanto, tocando la gloria del toreo con los dedos
Nos toca -o no- la varita mágica del azar ("Me ha tocado presidir esa corrida") o la de la suerte ("Vaya toro bueno que te ha tocado en el sorteo"). O, si se tercia, la de la sal derramada sobre la tierra ("¡Curro está tocado por la gracia divina!")

Un torero tocado por la gracia divina: Curro Romero.

El toque es, también y a veces, referencia imprescindible ("La muleta es la piedra de toque del toreo contemporáneo") o matiz que completa el cuadro ("A su labor le faltó ese toque de clase que es la sal de las faenas grandes").

Tocan los toreros al toro con los engaños por necesidad defensiva (¡Toca, toca!) o para sublimar el toreo (¡Daba un toque tan suave gracias a su prodigiosa muñeca!) o para poderle al astado ("Como no le toques los costados, te gana la partida").


Manolete tenia una muñeca prodigiosa lo que le permitía un toque suave en la muleta con el marcaba su camino al toro (Emilio Arroyo en el Ruedo de 26 de agosto de 1975)
Lo tocan con la muleta ("No obedeció al toque en un muletazo con  la izquierda y me cogió de lleno"). O con sus manos desnudas (El simple toque de pitón al que Joselito el Gallo era muy aficionado, alborotaba al graderío"). O no lo tocan ("El toro se empezó a caer sin que nadie le tocara"). O sí, pero para fastidiar al compañero (Me mosquea que Perengano en el quite le haya tocado las orejas a mi toro")

8 de mayo del año 15. Joselito toca el pitón de un toro en Madrid. Un adorno "emocionante" según Mundo Gráfico.

A la vista de los anterior ¿tiene o no importancia el toque?

A Vidal no le gustaban los toques y ponía en guardia a sus prosélitos contra esa extraña y perversa técnica del toreo moderno. Extraña y perversa para él pues, como hemos visto y sabemos, el toque es parte esencial de la fiesta y el toque con los engaños -en el cite o en pleno lance-, técnica básica y necesaria del toreo más ajustado y preciso.

Técnica básica y necesaria ¿Tendrá o no importancia el toque?

¿Queda ya más claro o tendremos que dar otro toque de atención sobre este tema?

lunes, 18 de julio de 2016

El codilleo (y III) La terza maniera

Por Jose Morente

El codilleo en un detalle de un cuadro manierista: Susana y los viejos de Martín de Vos. Sólo le faltaría una muleta en esa mano izquierda para servir de referente al toreo de nuestros días.
Leonardo da Vinci..., dando comienzo a esa terza maniera que nosotros queremos llamar la moderna , además de la gallardía y valentía del diseño, y además de imitar sutilmente todos los matices de la naturaleza , [ ... ] dotaba efectivamente a sus figuras de movimiento y espíritu"
(Vasari-"Vida de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos")
El manierismo

En Historia del Arte se llama terza maniera o manierismo a la última fase del Renacimiento. En ella lo que, en los grandes maestros renacentistas, había sido clasicismo, proporción y equilibrio se convertirá en alarde formal, exageración y exceso

El cuerpo humano, tanto vestido como desnudo se va a representar en toda clase de complicadas posturas, difíciles y artificiosas, posturas de una extraña gracia y elegancia, y donde las articulaciones -el movimiento de las articulaciones- va a jugar un papel primordial.



En la escultura manierista, al igual que en la pintura de ese periodo, los cuerpos se contorsionan y retuercen. Muy llamativo es el "codilleo" de los codos.

El codilleo. Convertir un defecto en una virtud.

Veíamos en dos entradas anteriores, como lo que se había considerado defecto en el torero, el pegar los codos al cuerpo, había pasado a ser visto como una virtud o mérito, pues permitía pasar al toro más cerca del cuerpo del torero. En cualquier caso, llamábamos codilleo a esa acción de pegar el codo al cuerpo ya fuese por torpeza o por valentía.

El Juli en Huelva, codilleando pero sin pegar el codo al cuerpo para ajustar la altura y distancia de su muleta a lo exigido en cada momento por los movimientos del toro (Foto de Manolo Ortega publicada en el blog de Agustín Hervás)
En nuestros días se viene utilizando una nueva definición del término codillear. Por extensión, se habla también de codilleo cuando el torero al torear dobla el codo con objeto de ajustar la colocación de la muleta (altura y distancia al cuerpo) para controlar con mayor precisión el trazo de la embestida del toro. Incluso aunque no pegue los brazos al cuerpo. Es la tercera acepción ("terza maniera") del término codillear y realmente, tiene mucho que ver con el manierismo pues la postura del torero aparece necesariamente forzada al ejecutar ese movimiento. Una estética que, como hemos visto, era deseada y buscada a finales del Renacimiento igual que ocurre en nuestros días en el toreo.

Es muy probable que ese modo de colocar el brazo se deba a Santiago Martín el Viti. Sin duda, uno de los mejores muleteros de la posguerra acá.

El gran torero salmantino fue gente en el toreo al natural. Lo curioso es que tenía un defecto físico que le impedía doblar correctamente el brazo izquierdo. El Viti supo convertir ese defecto en virtud y en distintivo de su toreo de muleta con la mano izquierda.

Otros toreros han seguido luego ese modo de doblar el brazo por el codo, lo que les ha permitido un mejor y variado control de la muleta durante el muletazo. En realidad, no deberíamos emplear, para ese doblez del codo, el termino codilleo, reservado en puridad para cuando el codo se pega al cuerpo pero, a falta de otro término más preciso se viene llamando también codilleo a ese posición del brazo doblado por el codo incluso cuando el codo está despegado del cuerpo.

Esta forma de codillear es un recurso técnico muy habitual en nuestros días y resulta imprescindible para practicar ese toreo de alta precisión que hoy se estila pues permite ajustar, al mismo tiempo, la altura de la muleta y su distancia al cuerpo del torero.

Tengo que confesar que el Viti es una de mis debilidades,como torero y como persona. No me canso de ver sus faenas en video ni de leer sus declaraciones. También tengo que confesar que si me apetecía hablar del codilleo era, entre otras cosas y sobre todo, por tener un pretexto para poner en el blog alguna foto de este grandioso torero toreando y codilleando.
La tesis de la economía de movimientos

Y entrando de lleno en el tema de los movimientos de las articulaciones, nos surje al paso una teoría muy extendida, aunque no siempre bien explicitada, entre toreros y aficionados. Aquella que equipara el buen toreo con una cierta economía de movimientos y de la que también hablábamos hace días en este blog.

Para Raúl Galindo, que es quien mejor lo explica, el toreo ideal es un toreo basado en la sencillez. Sencillez que para él equivale a economía de movimientos. Un toreo donde él que se tiene que mover es el toro (como ya dijera, en su día y con cierta sorna, Juan Belmonte). Un toreo, según Galindo.
"donde jamás una articulación mayor realiza un movimiento posible con otra menor: lo que mueven las muñecas no deben moverlo los codos, y lo que mueven estos no pueden hacerlo los hombros, después va la cintura y así sucesivamente hasta llegar a las piernas que suponen digamos, el movimiento mayor porque es un desplazamiento de todo el cuerpo"
La fluidez y sencillez de ese modo de torear (hay otros modos, aunque Galindo no los considere "ideales") se basan en la sencillez de movimientos que se reducen a los estrictamente necesarios.

Este es el modo de torear de los toreros artistas y que basan su toreo en el conocimiento de las suertes. Es el toreo de los artistas más depurados y exquisitos. Toreros en los que prima la elegancia sobre cualquier otra consideración. El toreo de Gaona, Antonio Fuentes, Pepín Martín Vázquez, Enrique Ponce, Manzanares (padre e hijo),...




Pepín Martín Vazquez. Sencillez y economía de movimientos. Lo que puede hacer una articulación menor que no lo haga una mayor. Aquí torea al natural 

Torear para el toro

Frente a ese modo de torear basado en el contraste de un torero "quieto" y un toro en "movimiento", existe otra escuela menos preocupada u obsesionada por componer la figura, por la postura, y más interesada en dominar o controlar al máximo la embestida del burel.

Es la escuela de los grandes lidiadores, toreros de gran intuición para los que el toro no tiene secretos y que basan su toreo en adaptarse a las cambiantes condiciones de las reses. Son los toreros como Guerrita, Joselito el Gallo, Luís Miguel Dominguín, Paco Camino, El Viti o El Juli, Toreros generalmente poco preocupados por la estética a ultranza y que, en algunos casos (no en todos), han hecho precisamente de los movimientos del cuerpo, del movimiento de las articulaciones del cuerpo, un motivo de estética. Un toreo que, por muchas razones,  pudiéramos llamar manierista.

El manierismo en el toreo es una actitud tan legítima como la contraria. Lo que no se debería, bajo ningún pretexto, es convertir la economía de movimientos ni ningún otro concepto, en un nuevo dogma.

Ya tenemos demasiados.
10 de mayo de 1915. Joselito el Gallo en Madrid en un natural a un toro de Gamero Cívico. Con el codo y la rodilla izquierdas ligeramente dobladas.
Joselito en Valencia, el día de los 6 toros de Contreras, Torea de muleta con el cuerpo encorvado bajando mucho la muleta al toro. Lo que le reprochó la crítica de su época.Una crítica posiblemente poco acertada pues su concepto del toreo -legítimo- era el que le hacía dolvidarse de la postura del cuerpo para centrar toda su atención y su interés en el dominio del toro. Joselito toreaba para el toro despreocupado de la estética..

miércoles, 13 de julio de 2016

Víctor Barrio visto por Andrew Moore




Algunos indios norteamericanos se negaban a que les fotografiasen pues temían que, al capturar su imagen, les pudiesen robar el alma.

Pudiera ser. Si así fuera quizás en fotografías como estas de Víctor Barrio, realizadas por Andrew Moore, se pueda encontrar parte del espíritu y la personalidad de este torero; su parte profesional, en la plaza y en el campo.

Sería una manera de mantener vivo su recuerdo.
















martes, 12 de julio de 2016

Cuaderno de notas (XCVII) Las indefendibles coartadas del animalismo

PACMA se niega a condenar los tuits ofensivos sobre el torero Víctor Barrio. Es el mismo tipo de esquema mental que animaba a los apologistas de la banda terrorista ETA (La Gaceta-11 de julio de 2016)

El odio ideológico muta, reinventa sus pretextos.

El animalismo es uno de los pretextos contemporáneos. Un debate cultural legítimo, el que versaba sobre la tauromaquia y su arraigo en el porvenir y en los valores de las nuevas generaciones, ha ido derivando a una aberrante inversión de valores que primero igualó en condición el animal y el hombre. Y luego desposeyó a éste de toda su entidad moral para hacer más sencillo el tránsito a la condición de subhumano, de cadáver demorado. 

No voy a declararme asqueado porque a estas alturas conozco demasiado bien la condición humana como para andarme con ingenuidades

Lo que me extraña es lo ridículas y livianas que se están volviendo las coartadas. Unos animales. Se festeja la muerte de un hombre por unos animales. Pronto estaremos listos para empezar a asesinar en su nombre.

Con ellos como excusa.

David Gistau (ABC-12/07/2016)

Cuaderno de notas (XCVI) La crítica según Ortega y Gasset


Caricatura de Ortega y Gasset atribuida a José Antonio Ortega y Rosales con motivo de la publicación del libro La caza y los toros (1960) e incluida en el interesante trabajo de Felipe González Alcázar "Paquiro o de las corridas de Toros-Ortega y la Tauromaquia" (ensayo que puede leerse en el blog Taurología)

"Veo en la crítica un fervoroso esfuerzo para potenciar la obra elegida. Todo lo contrario, pues, de lo que hace Sainte-Beuve cuando nos lleva de la obra al autor, y luego pulveriza a este en una llovizna de anécdotas. 

La crítica no es biografía ni se justifica como labor independiente, si no se propone completar la obra. Esto quiere decir, por lo pronto, que el crítico ha de introducir en su trabajo todos aquellos utensilios sentimentales e ideológicos pertrechado con los cuales puede el lector medio recibir la impresión más intensa y clara de la obra que sea posible. Procede orientar la crítica en un sentido afirmativo y dirigirla, más que a corregir al autor, a dotar al lector de un órgano visual más perfecto. La obra se completa completando su lectura.

Así, por un estudio crítico sobre Pío Baroja entiendo el conjunto de puntos de vista bajo los cuales sus libros adquieren una significación potenciada. No extrañe, pues, que se hable poco del autor y aun de los detalles de su producción; se trata precisamente de reunir todo aquello que no está en él, pero que lo completa, de proporcionarle la atmósfera más favorable."


ORTEGA Y GASSET, José "Meditaciones del Quijote" 
(Madrid, Alianza Editorial, 2005)


Ortega y Gasset, aficionado práctico, toreando en Navalcaide, la finca de Domingo Ortega en 1949 (La foto está incluida en el ensayo citado al inicio)