sábado, 6 de febrero de 2016

Ya se acabó el Cante Grande

Por José Morente

Antonio Mairena. Un cantaor único en la historia del cante gitano-andaluz

En junio de 1984, Fernanda y Bernarda de Utrera dieron sendos conciertos de Cante Flamenco, en París que fueron grabados por Radio France y editados posteriormente en 1987.

Como hacía muy pocos meses (septiembre de 1983) que había fallecido en Sevilla Antonio Mairena, no tiene nada de extraño que las cantaoras de Utrera homenajearan al maestro de los Alcores. Y, en efecto, Bernarda, que cantaba acompañada a la guitarra por Pedro Bacán, deslizó al final de una tanda de bulerías de las suyas tres sentidas coplas dedicadas a la memoria del gran cantaor recientemente fallecido.


Callarse por un momento
ya se acabó el Cante Grande
que ha muerto Antonio Mairena
que cantaba como nadie

Entre lágrimas y penas
el silencio es un crespón
a los gitanos de Utrera
le han partío el corazón

Ya está la luna en la playa
diciendo de madrugá
Antonio que pena, Antonio
ya no los escuchamos más.



Bernarda le cantó en París, con todo el sentimiento del mundo, a quien tantos recuerdos había dejado entre los gitanos de Utrera
Hoy no es nueve de septiembre

Hoy no es nueve de septiembre y, por tanto, hoy no es el día del aniversario de la muerte de Antonio Mairena pero no sé porqué hay que homenajear a los grandes artistas sólo en determinadas fechas de cada año.

A mí, el cuerpo me pide hoy recordar al maestro de los Alcores pues pienso que recordar es una forma -puede que de las más ajustadas- de rendir homenaje a la memoria de nuestros maestros.

Por tanto y como dirían los flamencos:

¡Vamos a acordarnos de don Antonio Mairena!


jueves, 4 de febrero de 2016

Belmonte, joselista

Por José Morente

El partidario número uno de Joselito fue Juan Belmonte (Fotografía de portada de Arte Taurino-1915)

Belmonte, joselista

La amistad entre Joselito y Belmonte, entre José y Juan, fue proverbial.

Dentro de la plaza no se concedían cuartel pero fuera era distinto. Y los comentarios elogiosos del uno sobre el otro, abundan. Algo que con la retranca de Belmonte y el orgullo de Gallito no puede dejar de sorprendernos.

Repasando estos días las crónicas de la temporada de los mano a mano de los dos colosos (la del año 15) me encuentro con unas declaraciones de Belmonte que me parece interesante recuperar. Pero antes conviene que nos pongamos en situación.

José y Juan habían toreado juntos en Valencia el día 22 de junio, con toros de Campos Varela, bien presentados pero escasos de bravura. Aunque sin problemas pues con esos dos torerazos, lo que no ponían los toros, lo ponían ellos (que dicho sea de paso, es lo mismo que ha ocurrido en todas las épocas con todos los buenos toreros).

Belmonte estuvo muy bien y si -en algún toro- no estuvo mejor fue porque, realmente, no tuvo material para más lucimiento. El caso es que gustó mucho a los valencianos, saliendo a hombros. 

Pero si Belmonte estuvo muy bien, Joselito estuvo realmente superior. Su faena al tercero fue -según todos los revisteros- un derroche de torería y buen hacer. Leamos lo que decía de esa faena el corresponsal de Arte Taurino:
"Joselito. Al tercer toro lo capoteó muy ceñido y valiente (ovación) En quites, colosal (Ovaciones). Y con la muleta llevó a efecto una faena MONUMENTAL, COLOSAL, ASOMBROSA, Cuanto se diga es poco lector amigo. Por "acá" no recordamos cosa parecida ni creo que ningún torero la pueda mejorar. Fue una faena torera, artística, de valiente, de maestrazo. MARAVILLOSA. El nene templó, mandó y dominó a la res con una sabiduría y un lucimiento tal que volvió al público loco de entusiasmo, el cual no cesaba de aplaudir, olear y aclamar al grandioso Joselito. ¡Extraordinario! ¡Extraordinario! Atacando con coraje arreó cuatro buenos pinchazos que valieron por otras tantas estocadas (Ruidosa ovación al final)"
Confieso que al leerlo me pareció la crónica un pelín exagerada sobre todo, sabiendo como las gastaba -salvo honrosas excepciones- los "chicos" de la prensa. Eso, o que el revistero era más gallista que Menchero, lo que ya es decir.

Pero sigo leyendo y un par de números después me encuentro, en la misma revista, un titular cuando menos sorprendente: "Belmonte, Joselista"..

Titular del artículo publicado en Arte Taurino el 12 de julio de 1915

Al principio me quedé perplejo. ¿Como se mastica eso de un Belmonte partidario de Joselito el Gallo, su máximo rival y competidor?

Luego, me acordé de lo que nos dijo Rafaelito Chicuelo en la Alameda debajo de la estatua de su padre a Salomé Pavón, a un servidor y a todo el grupo de gallistas allí reunidos. Chicuelo decía que todos los toreros de aquella época -su padre incluido, por supuesto- eran partidarios de Joselito y que el más gallista de todos ellos era Juan Belmonte.

Con Salomé Pavón y Rafael Chicuelo en la Alameda

Algo más predispuesto pero todavía cierta suspicacia, empiezo a leer, lo que supongo divagaciones de un revistero partidista del menor de los Gallos y me encuentro con la sorpresa.

En realidad, el artículo lo que hace es una magnífica defensa de ambos toreros contra esos partidarios estériles y cerriles que tanto han abundado siempre en el toreo. Lo mejor de todo, es que el artículo recoge la opinión del propio Juan Belmonte sobre la faena de Gallito al tercer toro de la corrida de Valencia del día 22 de junio. Aquella cuya reseña acabamos de copiar.

Dice Juan de esa faena:
"Yo no he visto a José hacer una faena tan grande y tan sublime como la que hizo ¡Qué dos pases dió de rodillas, chipén! Rozándole los pitones en el cuerpo; un asombro de valentía y de arte; cuanto se diga es poco. A mí me dejó asombrado, hasta el punto de que el toro siguiente el mío, yo no acerté a torearlo, y salí del paso únicamente; me encontraba sugestionado por lo que acababa de ver hacer a Joselito..."
Recorte del artículo "Belmonte, joselista" publicado en Arte Taurino el 12 de julio de 1915.

Resulta que, al final, el revistero de Arte Taurino que había firmado la reseña de la corrida del día 22, se había quedado corto en los elogios.

Joselito en Valencia el 22 de junio de 1915, con las dos rodillas en tierra (Fotografía publicada en Sol y Sombra. Aunque el pie de foto dice que se trata del 5º toro, estoy convencido que la foto corresponde al 3º de la tarde, el de la crónica de Arte Taurino y el comentario de Belmonte. En cualquier caso, el muletazo es magnífico. El toro va metido en la muleta -pero no tapado por ella- y el aguante del torero -que sin embargo, no denota crispación- resulta evidente. Una "fotaza".

Admiración mutua 

Las opiniones de Belmonte sobre Joselito, me parecen muy reveladoras del clima de respeto y admiración mutua que existía entre esos dos toreros que se encuentran sin duda entre los más grandes de toda la historia. Por si fuera poco, se conocen muchas otras declaraciones de ambos en la misma línea elogiosa y admirativa hacia el competidor y compañero.

Creo que es importante destacar esas elegantes maneras, especialmente en nuestros días cuando son tantos los aficionados que achacan falta de torería a los toreros actuales por la forma educada, correcta y amable que tienen de relacionarse entre ellos. Lo cierto es que se nos pone como ejemplo y contrapartida a los toreros del pasado. Unos toreros del pasado que, nos dicen, andaban siempre a la greña, escupiéndose a la cara y lazándose miradas asesinas dentro y fuera de las plazas. Una actitud que, a la vista de la opinión de Juan sobre José y viceversa, cada vez me resulta más increíble.

Y es que una cosa es el comportamiento de los toreros (de ayer y hoy) dentro del ruedo donde nadie se deja (ni ayer ni hoy) ganar voluntariamente la partida y otra, muy distinta, su actitud fuera de la plaza donde la educación no está reñida con la torería, antes al contrario. Y eso, tanto ayer como hoy.

La competencia feroz no excluye las buenas formas (Tomás y Juli en Badajoz en 2012)

Defensa del toreo de rodillas

Otro detalle que me ha llamado bastante la atención es que lo que a Belmonte le llamó la atención, en la faena que hizo Joselito en Valencia, lo que en verdad más valoró de esa faena, fue la forma de Joselito de salir de rodillas al toro de Campos Varela.

Hoy, cuando un falso concepto del purismo ha casi desterrado el toreo de rodillas de las plazas, la opinión de Belmonte puede resultarnos bastante chocante

Sin embargo, el toreo de muleta de rodillas ha gozado de gran predicamento a lo largo de la historia del toreo. Sin ir más lejos, su practica era muy habitual y celebrado  en la Edad de Oro del toreo.

Por eso, leídas las declaraciones de Belmonte sobre el toreo de rodillas de Joselito, me hubiera gustado saber lo que hubiera pensado y dicho el Pasmo de Triana de la arrucina de rodillas que Alejandro Talavante le pegó en la plaza de las Ventas a un torazo de los de nuestra época.

Un alarde al que, sin embargo, nosotros no le hemos dado la importancia que realmente tiene.

Talavante en las Ventas. Arruizina de rodillas (Captura de pantalla de Canal+)
Personalmente estoy convencido que Belmonte se hubiese emocionado con ese alarde de valor verdadero del torero extremeño, tanto como se emocionó cuando se arrodilló Joselito en Valencia, jugándose de verdad el tipo.

Y es que Belmonte era una persona cabal y sensata. Toreando y opinando.

Juan Belmonte en Valencia el 22 de junio de 1915. Un torero cabal y sensato, toreando y opinando


lunes, 1 de febrero de 2016

Tomás es humano

Por Jose Morente

Una expectación inusitada y su correspondiente repercusión en los medios de comunicación de masas es lo que, hoy por hoy,  más beneficia a la Fiesta.

Así, o de forma muy parecida a esa, titulaba el diario El País la crónica de la tan esperada actuación de José Tomás en México, en mano a mano con Joselito Adame.

Por mor fundamentalmente de los toros (3 de Fernando de la Mora, 2 de Los Encinos. y un sobrero de Xajay), la actuación del diestro de Galapagar no ha podido satisfacer la tremenda expectación que había provocado esa corrida. Eso, y la satisfacción demostrada de los siempre numerosos detractores del torero, tildando como fracaso lo que objetivamente no llega a serlo, ha dejado un regusto agrio en quienes estuvieron ilusionados en la plaza y en quienes ilusionados vivimos el evento en la distancia.

En cualquier caso, lo primero es lo primero, necesitamos muchas tardes como esta. Es necesario que la Fiesta (que no es nacional sino claramente internacional) sea tratada con normalidad y con aires de gran acontecimiento en los medios de comunicación, alejándose de los dos polos -el de la tragedia del riesgo de las cornadas y el de la (supuesta) crueldad contra los animales- en los que, por desgracia, nos quieren encerrar aquellos que no entienden que ambas situaciones son, realmente, incompatibles. No puede haber crueldad ni maltrato en quien arriesga su vida como la arriesgan los toreros. El toreo discurre por otros vericuetos morales que les son ajenos a quienes confunden a los animales con las personas.

Pero el toreo, además de rito trágico, es también y como dijera Pepe Alameda en "Seguro azar del toreo", precisamente eso: azar, albur, suerte, casualidad (que no causalidad). Vamos a la plaza pensando que las papeletas están repartidas de antemano. Pensamos que los toros embestirán por derecho (lo que no siempre ocurre); que, si embisten, los toreros sabrán o podrán torearlos (lo que no siempre ocurre) o que si saben torearlos, los aficionados lo sabremos valorar (lo que no siempre ocurre).

Dado que nos quejamos, con tanta frecuencia, de que el toreo actual, es demasiado predecible, entonces, tendríamos que agradecer las sorpresas ya sean buenas o malas. Agradecer tardes como la del domingo que demuestran que, por mucho que se quieran controlar las situaciones -y es humano que los toreros quieran controlar (no minimizar) el riesgo, sobre todo el riesgo del fracaso- estas situaciones escapan finalmente al control de todos ellos. Escapan, incluso, al control de los mismos dioses.

En rigor, como hemos dicho, el domingo, no hubo fracaso aunque algunos lo quieran pintar como tal. No hubo tampoco -y ese es el quid de la cuestión- el éxito de apoteosis que se promete cada vez que se anuncia este torero en los carteles. La expectación era enorme y la decepción estuvo a su altura.

Los comentarios que he leido en la Prensa de los que estuvieron en la plaza me suenan a prefabricados (tanto los partidarios como los detractores, me parece que dicen lo que de antemano ya pensaban). Son entendibles y disculpables los que nacen de esa decepción causada por la expectación frustrada. Son menos defendibles y, desde luego, nada disculpables, los que nacen de la envidia o de la inquina y que -como apunta en Facebook mi amigo Felipe Romero- parecen querer aprovechar la ocasión para ajustar no se sabe que cuentas pendientes.

Sea lo que fuere, lo que está claro, al final de todo esto, es que Tomás levanta pasiones tanto en contra como a favor. Lo que creo que es bueno, muy bueno, para la Fiesta. Yo soy muy tomasista (no lo voy a descubrir ahora) pero no me molesta que Tomás no triunfe, ni tampoco me molesta que triunfe Adame. Tampoco me parece nada mal que Tomás nos revele esa nueva faceta -tan humana- de Héroe caído, de triunfo no logrado.

Al contrario, personalmente, hoy lunes 1 de febrero, el personaje de José Tomás, después de ese no-éxito, me resulta más simpático y atractivo que ayer. Más humano. Y, como torero, mucho más creíble

Esa es la noticia. Tomás es humano ergo el mito es real. Albricias.


El toreo. Solo eso y nada más que eso.


lunes, 25 de enero de 2016

El acento personal (III) Sernita y el Lebrijano

Por Jose Morente

La tradición de los Pregoneros viene de antiguo y se extiende a lo largo y ancho del mundo. En la imagen, vendedor peruano pregonando su mercancía alimenticia durante el Virreinato (Del blog Historia del Periodismo en el Perú). El flamenco ha acogido algunos de esos pregones cantados.
Como venimos comprobando en esta serie, el acento personal de cada cantaor impregna su cante. Un acento personal que viene influido por la etnia a la que pertenece cada cantaor -piénsese en las diferencias entre el cante payo o el cante gitano- pero también por la zona geográfica o la familia en la que se ha criado uno. No es lo mismo nacer en Utrera que en Jerez (incluso, en Jerez existen diferencias en la forma de cantar entre los diferentes barrios) como  tampoco es lo mismo pertenecer a la sevillana Casa Pavón que a los Ortega de Cádiz (Aunque también hay quien -como mi amiga Salomé- tiene la enorme fortuna de pertenecer a ambas casas a la vez).

Vamos a comprobar esas diferencias de forma práctica escuchando y comparando (en el buen sentido de la palabra) dos excelentes bulerías.


Del Sernita...

Empezamos con uno de los más grandes. Uno de los más grandes al que, por desgracia y vergüenza, se le ha tardado mucho tiempo -sobre todo, en su propia tierra- en reconocerle el mérito que indudablemente tiene su cante. Nos estamos refiriendo al Sernita de Jerez (Manuel Fernández Moreno, en los papeles), el de las inolvidables (¿inmemoriables?) cabales del no menos inolvidable "Canta Jérez" (Quizás el mejor LP de la historia del Flamenco).

Antes, en 1962, dentro de su segundo y último EP en solitario (imperdonable que grabase tan poco) y con la correcta guitarra de Paco Agulera, Sernita incluyó unas magníficas bulerías "No me gastes fantasías".

Unas bulerías adobadas con el Pregón de la Alhucema, que es un cante del barrio de Santiago rescatado por el Serna y que luego popularizaría el Lebrijano, entre otros.



No me gastes fantasías (Bulerías)
Sernita con Paco Aguilera
1962 Columbia ECGE 71676


Con el yay que yay que yay...

No me gastes fantesías
que va mucha diferencia
de tu persona a la mía
que va mucha diferencia
de tu casita a la mía

Si es porque no te quiero
tú estás que rabias
estás que rabias
si no eres de mi gusto
¿Pa' que te agravias?
Si es porque no te quiero
tú estás que rabias

Esta vieja,
con esta vieja,
con esta vieja
me da coraje
porque sin ella

El tío de la alhucema
y échame ustes dos cuartos
sararsa y toma
de esa más buena
échame usted dos cuartos
sarasa y toma
de esa más buena
Me ha echao una medida
tan retellena
que hasta los cuatro meses
sararsa y toma
tuve alhucema
que hasta los cuatro meses
sararsa y toma
tuve alhucema

Ay, yo ya que me la llevé
que me la llevé
que me la...



Precisamente con ese pregón metido por bulerías, formó Sernita un verdadero alboroto en la II Fiesta de la Bulería celebrada en Jerez en 1968 (Una fiesta que todavía se celebraba en el Tempul). Era la primera vez que Sernita (que ya tenía sobrado prestigio internacional) iba a su tierra a cantar con la categoría y el sitio que merecía. Un poco tarde, quizás.

Las bulerías de Sernita, pese a todos los pesares y a sus detractores, gustaron y mucho (otra cosa es que no todos lo reconocieran en público).

Quien si lo reconoció públicamente (y no una, sino muchas veces) fue Juan Moneo "El Torta", cantaor genial e impredecible, que moría por Camarón y por el Serna. Dice el Torta sobre este último, en una entrevista publicada en 2008 en el blog El Torta:
"Luego me pasó con otro cantaor, el Sernita, con el disco "Canta Jerez". Y el disco del Sernita pa´lante y pa´trás, pa´lante y pa´trás. El cantaor que más me gusta es el Serna (canta): <y esta noche me muo me llevo un chisme...,> y mi madre gritándome ¡Ya está bien!"
Y es que Sernita, para el Torta..."era mejor que todos. Quitando la época de Mojama, Torre y Chacón, es el número uno. Incluso sustituyó a Mairena en la compañía de Antonio el bailarín. Terremoto tenía el eco y Borrico una voz buenísima, pero Serna era un músico, un profesional que afinaba y eso no lo entiende la gente. Lo digo yo, El Torta, pá que tú lo digas y pá que lo sepa el barrio de Santiago".

Elogio de un cantaor de Santiago que, por venir de uno de San Miguel, cobra especial valor e importancia. Y es que ya sabemos como las gastan en cante, los aficionados y los profesionales de uno y otro barrio. Son dos mundos distintos y encontrados.

Pero, para el Torta, Sernita estaba por encima de todo. Por eso, cuando sacó a la luz su segunda grabación larga, en 1994 (Un CD con el acompañamiento de guitarra de Moraíto), tuvo el buen tino de homenajearle, con la emblemática y, luego famosa, bulería "Colores Morenos" que dio título al disco y que es trasunto del "No me gastes fantasías" de Sernita,




...al Lebrijano

Y si Sernita es un jerezano atípico, el Lebrijano -mucho más conocido- es otro cantaor fuera de concurso. Juan bebió en las fuentes familiares de su Lebrija natal y de la Utrera de donde venía su familia. más concretamente su madre, María La Perrata, hermana del Perrate de Utrera. Un acervo familiar adobado con las enseñanzas de los más grandes: Pastora, Mairena,...

Juan el Lebrijano restaura ese pregón del vendedor de Alhucemas también por bulerías pero por un aire distinto: el de Lebrija, que es casi como decir Utrera, con un ritmo más pausado y lento que en Jerez.

La réplica se la da su madre, María la Perrata a quien sus hijos convencieron ese mismo año de 1971 para que grabara con ellos, en un LP familiar.



El tío de la alhucema (Pregón por Bulerías)
Juan el Lebrijano-María la Perrata/Guitarra: Pedro Peña
LP Senderos del cante 1971 (Polydor 23 85 0119)







(Juan el Lebrijano)
Ayyy, ayyy, ayyyy, ayyyyyy

La 'andalia vieja, el hierro viejo
los compro y los cambio.
El tomillo y el romero,
alhucema vendo
vendo alhucema

(La Perrata)
Y el Tío de la Alhucema.
y échame usted dos cuartos,
sararsa y toma,
de esa más buena

(Juan el Lebrijano)
Señora, señora, señora
Señora, señora mía
la alhucema que yo vendo (bis)
tu no la va a encontra
ni en la España ni en la Italia
ni en Francia ni en Portugal

Huele, huele, huele
a tomillo y romero
huele a tomillo y romero (bis)
y cuando la eché en la copa
a rocío mañanero”

Yo se la 'espacharé bien
pa’ cuando vuelva a comprarme
señora mía
vuelva a comprarme otra vez”

Te echaré una medía 
tan retellena,
que hasta los siete meses,
entraña mía, tendrás alhucema

(Coro)
Te echaré una medía
tan retellena,
que hasta los siete meses,
primita mía, tendrás alhucema

(Juan el Lebrijano)
La 'andalia vieja, el hierro viejo
los compro y los cambio.
Vendo tomillo y romero,
alhucema vendo.
Vendo alhucema







lunes, 18 de enero de 2016

Las figuras y las corridas "duras"

Por Jose Morente
Portadilla de Banderillas negras. El magnifico blog de Milinko y Alcobendas

En una seria de interesantes entrevistas que está publicando Alcobendas en ese magnífico blog "Banderillas negras" que comparte con Milinko, podemos leer las siguientes reflexiones sobre la negativa de las figuras actuales a torear toros de las denominadas ganaderías duras. Son declaraciones de dos toreros ya retirados que no fueron grandes figuras pero que hablan con esa mesura, ponderación y sentido común que, tantas veces, nos falta a los aficionados.

Curro Durán, torero y -hoy día- empresarioTiene un hijo novillero

Lo que dice Curro Durán

El ayer buen torero de Utrera, hoy empresario, contesta así a las preguntas de Alcobendas sobre este tema.

Alcobendas. Maestro, en la actualidad existe el debate sobre las llamadas corridas duras. Usted me ha comentado que cuando cambia de apoderado las corridas ya no son las mismas, ¿qué opina de las duras?

Curro Durán. Es muy difícil triunfar con ellas, no quiere decir que sean las más bravas ni las mejores. En otra época la mataban las figuras al embestir y ser regulares. Pablo Romero cuando la mataban las figuras era porque embestían pero si se vienen abajo las figuras no las matan, Santa Coloma (Buendía) encaste que me encanta (he toreado Santa Coloma que si embiste te deja más satisfecho que ninguno). El problema de estropearse es sacarles del tipo zootécnico. La han sacado de tipo, embisten menos. El torero para triunfar necesita un toro que le permita realizar lo que él lleva dentro.

Las corridas que ahora se llaman duras son las que ahora embisten menos. El torero quiere triunfar porque de eso vive.

Alcobendas: Por lo tanto, ¿los toreros no tienen nada que ver con la desaparición de estos encastes?

Curro Durán.. No desaparecen por comodidad de los toreros, y sí, al no evolucionar para que triunfen. Marques de Domecq si embistiera, la mataban las figuras. Eso es de lógica. Las de mejor momento te hacen pasar momentos malos pero el tanto por cien de los que embisten es más elevado. Si el torero triunfa está en las ferias, igual en las ganaderías.

Encastes minoritarios, ganaderías duras. La selección de las ganaderías marca. Ejemplo Victorino que quiere otro espectáculo.

El Tato en el callejón. El torero maño sigue hoy día vinculado al mundo taurino.

Lo que dice el Tato

En la entrevista con el Tato, este buen torero apostilla y corrobora las opiniones de su compañero y sentencia:

Alcobendas. Ese camino por las corridas duras es mucha veces considerado como el menos malo, sin embargo el maestro Esplá nos contó que él las elegía hasta cuando podía no hacerlo. ¿Las duras han quedado ya solo para las gestas o los gestos?. Se debería abrir el abanico y aunque sea para dos o tres gestas que los toreros mataran otro tipo de ganadería?

El Tato Lo que ha cambiado realmente es que cuando en mi época una figura se apuntaba a una corrida dura la gente se lo agradecía al 200 por 100 y hoy en día, en muchas ocasiones, las figuras o menos figuras que quieren hacer un gesto o una gesta con una corrida de las denominadas duras la gente parece que está aprovechando la coyuntura para atacar y para molestar. Yo entiendo que han cambiado las cosas y entiendo a los toreros cuando a lo mejor no las hagan, pero entiendo que ir al espectáculo con el guión prescrito (sota, caballo y rey), que todo el mundo sepamos que es lo que va a pasar tampoco es bueno para la fiesta. Ahora mismo deberíamos estar en un término medio en el que de vez en cuando los toreros hicieran una gesta pero que la gente lo reconozca en su justa medida. Hay una cosa muy peligrosa que está pasando en muchos sitios, la gente se está poniendo a lo mejor en ese tipo de corridas de parte del toro, el torero no es reconocido y además los toreros a veces se sienten maltratados cuando hacen ese tipo de gestos.

Antonio Ferrera mató 6 Miura en Málaga y no se le reconoció. Dio una tarde de toros estupenda, pinchó algún toro, no corto orejas.. la corrida no ayudó... Cuando antes los toreros hacían un gesto se reconocía en su justa medida, hoy en día no pasa.

Conclusiones

Intentando resumir la opinión de estos dos toreros Curro Durán y Raúl Gracia el Tato, saco las siguientes conclusiones:

Primero. Las figuras de antes mataban esas corridas porque embestían y tenían regularidad. Hoy es muy difícil triunfar con ellas. Entre otras cosas, porque al sacar algunas ganaderías de tipo, embisten menos. Y también porque antes cuando una figura se apuntaba a una corrida dura, la gente lo agradecía, mientras que hoy parece que aprovechan la coyuntura para atacar y molestar.

Segundo. Los encastes no desaparecen por comodidad de los toreros si no por no evolucionar. Si embistieran esas corridas, las torearían las figuras. Las ganadería que están en mejor momento tienen también toros malos pero el porcentaje de los que embisten es más alto.

Tercero. Lo bueno sería ir al término medio: Que de vez en cuando, los toreros hicieran un gesto y que la gente lo reconozca en su justa medida.


Talavante en Madrid el día de los 6 Victorinos. Un gesto que tuvo escaso reconocimiento por lo menos entre los aficionados más alborotadores y significativos del cotarro mediático. Todavía hoy se utiliza el gris resultado de esa tarde (una tarde de muchísimo viento, recordemos) para atacar y menospreciar a este torero y, por ende, al resto de las figuras.
Addenda

Aunque no lo digan los dos toreros citados, en mi opinión, el problema señalado, creo que, hoy día, se ve agravado por las modernas redes sociales. No por las redes en sí, sino por la enorme capacidad de transmitir y difundir información que permiten las redes. 

Antes, un petardo de un torero (salvo en Madrid) no trascendía de la plaza donde hubiese tenido esa mala actuación. Hoy, un fracaso (sobre todo de las figuras), suceda donde suceda, se magnifica y multiplica (se convierte en viral) en las redes sociales. Los fracasos de las figuras (a veces,  reales; a veces, supuestos o inventados) se difunden a bombo y platillo mientras que, a sus éxitos, se les pone sordina. En esas condiciones, es muy complicado que un torero puntero que esté en sus cabales se arriesgue a torear ganaderías que, sin perjuicio de dar aisladamente toros muy buenos, son demasiado irregulares. Una verdadera tómbola y un riesgo inadmisible en los tiempos que corren. 

La situación se convierte en la pescadilla que se muerde la cola. A mí, como aficionado, lo confieso, me encantaría ver a todos los toreros con (casi) todas las ganaderías. Pero entiendo perfectamente que los toreros punteros no se arriesguen.a correr ese albur. Y es que la mayoría de los aficionados de hoy exigen lo que no se ha exigido nunca en toda la historia del toreo. Que las figuras triunfen siempre ante cualquier clase de toros y, preferentemente, ante los más complicados.

Sin embargo, cualquiera que conozca un poco la historia del toreo y tenga un mínimo de objetividad, sabe perfectamente que las cosas han sido muy diferentes  a como hoy algunos sostienen que fueron y que, en todas las épocas, las malas tardes o, simplemente, las tardes aburridas han superado siempre en cuantía (y con mucho) a las buenas 

Lo toreros antiguos -mitificados por el recuerdo- podían tener, no malas tardes, sino muy malísimas tardes sin que las cosas fueran a mayores. Broncas han existido siempre (y muy gordas) pero no rebajaban un ápice la categoría de los diestros con categoría y es que, por suerte para ellos, entonces no existían esos aficionados que tanto gustan y disfrutan amplificando, en las redes sociales, los fracasos de los toreros punteros. Además, gracias a los escasos medios de comunicación existentes en aquellos tiempos, los toreros de antes podían aliviarse en las plazas de menor importancia. Hoy ese "alivio" no existe para ningún torero, y menos para las "figuras", en ninguna plaza por recóndita que ésta se encuentre (En la fotografía, el genial y grandioso Rafael el Gallo en tarde desafortunada, matando por detrás, con alevosía y a traición, a un toro ya moribundo. Peste de figuras, dirían hoy algunos)

sábado, 16 de enero de 2016

Cuaderno de notas flamenco (IV) La era de Mairena

Antonio Mairena: Una fórmula infalible: Muchas horas de estudio, mucha memoria, mucha sabiduría y mucha invención (Fotografía facilitada por Luis Soler)
En una ocasión preguntaron a dos grandes cantaores que era para ellos el cante. "El sentimiento" dijo el Caracol; "la afición", fue la respuesta de Mairena.

Mairena fue un gran profesional porque fue un gran aficionado; un hombre que vivía en el cante y para el cante y para el que la técnica y los recursos eran tan importantes como el "instrumento" que Dios le dio. La voz de Mairena, un tanto nasal a veces y metálica, aleación de metales nobles, subía sin dificultad a las estrellas,

Aquella noche cordobesa [la del homenaje a Pastora, en 1961, en el patio del Convento de la Merced] la plenitud del arte se llamó Mairena. Cada uno de sus cantes fue una lección.

Se piensa del gitano que es un ser alocado y genialoide que cuando está inspirado arma el alboroto sin que sepa él mismo cómo ni por qué. No fue el caso de Mairena como no lo fue, según cuentan quienes lo vieron, el de Joselito el Gallo.

Joselito el Gallo tampoco responde -igual que Antonio Mairena- al cliché del gitano alocado y genialoide. Por el contrario, los dos fueron grandiosos profesionales. Posiblemente, los más grandes en sus respectivos oficios. La clave de ambos: su rigor profesional, su conocimiento enciclopédico, su dominio de la técnica y su enorme afición.
El alboroto de Mairena tenía un como y un por qué y su inspiración se apoyaba en un sólido soporte técnico. Detrás de aquella facilidad y de aquel gusto había muchas horas de estudio y de ejercicio: mucha memoria, mucha sabiduría y mucha invención.


Aquilino Duque"La era de Mairena" (1ª ed., Sevilla, La Carbonería, 1995. Págs. 39-40)


Una lectura imprescindible como todas las de Aquilino Duque.