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lunes, 4 de mayo de 2020

Tauromaquia (Haiku)




Hace justo un año, el 4 de mayo de 2019, traíamos a estás páginas un exquisito poema "Palomas en la Maestranza" de Jaime Raynaud Soto, gran profesional, aficionado cabal y un caballero en toda la extensión de la palabra. Tiene, además, una cualidad desacostumbrada, ser uno de los pocos, en palabras de un periodista, "que consigue que el tostón del urbanismo sea apto para todos los públicos, que es algo tan difícil como hacer ameno el Derecho Administrativo"... o tan difícil, añado yo. como triunfar ante un toro de Moreno Silva.

El Haiku es una poesía japonesa, breve, delicada y sutil, como una faena de Curro Romero, que se desarrolla en tres versos sin rima, de 5, 7 y 5 sílabas.

Hoy, cuando disfrutamos de una confinada primavera sin toros, traemos a este blog, este otro Haiku dedicado a la Tauromaquia y publicado hace muy pocos días, concretamente el 27 de abril pasado, en el Correo de Andalucía, periódico en el que Jaime Raynaud colabora puntualmente todos los domingos. Conviene leerlo...

Tauromaquia 

Llega el día 
la luz y la alegría,
se oye la música 

Azul del cielo
que espanta el gris
del desconsuelo 

Plaza y arena
burladeros y redondel,
clarín que suena

Toros y toreros
arte e inspiración 
ruedo de albero

Rodilla en tierra
salida de chiqueros
capote abierto

Media verónica 
remate con la capa
carga la suerte 

Toro al caballo
la más bella estampa
res y picador

La chicuelina
del diestro sevillano,
quite de ensueño

Finta del cuerpo 
banderillas al quiebro
brindis al cielo

Un trincherazo,
la pierna adelante
sabor torero

Toreo al natural 
se mueve la cintura 
largo y compás 

Entrar a volapie 
burel y el maestro,
hasta el encuentro.




Jaime Raynaud "Los Haiku del domingo"
Haiku publicado en el Correo de Andalucía el pasado domingo 27 de abril.

viernes, 30 de agosto de 2019

Toreros y matadores

Por Jose Morente

Lámina publicada en la Lidia el 18 de noviembre de 1895. El diestro remata un pase en redondo, cuando el toreo en redondo (inefable en nuestros días) era un ideal casi inalcanzable.
Toreros y matadores

Desde Manolete a la fecha el toreo en redondo es la base incontestable del toreo de muleta, pero a finales del XIX, el toreo en redondo (pase en redondo llamaban al conjunto de tres naturales ligados) era un ideal casi inalcanzable y que pocas veces se realizaba en las plazas.

El 18 de noviembre de 1985, la Lidia publicaba esta curiosa lámina de Daniel Perea, donde un diestro sin nombre, remataba un pase en redondo. Remate por bajo, que no mediante un pase de pecho como hoy es habitual.

Pero lo curioso, con serlo, no es esta interesante lámina de una suerte entonces incipiente, sino el comentario que acompañaba al texto, firmado por Mariano del Todo y Herrero que, bajo el epígrafe recurrente de "Nuestro dibujo", analizaba una distinción que todavía hoy es de rabiosa actualidad: la distinción entre toreros y matadores. Dice la Lidia:
"Tendencia, no de ahora, sino de bastantes años atrás, es la de marcar la linea divisoria, tratándose de la más caracterizada representación de los lidiadores de reses bravas, en virtud de la cual, unos son considerados como más toreros y otros como más matadores de toros, dentro de la misma categoría de espadas ó jefes de cuadrilla. Esta subdivisión aparece indudablemente, cuando un arte ó profesión cualquiera cuenta con pocos representantes completos, y por consiguiente, la mayoría adolece de defectos que encuentran compensación en el extremo que da origen á que se les considere en uno ú otro sentido.
Entendemos que en buena conciencia artística no debía existir tal diferencia; pero atendiendo á lo difícil que es reunir ambas condiciones, y á la laudable costumbre de atenuar las deficiencias de los ídolos populares de modo más ó menos directo, entramos por la jurisprudencia establecida, y admitimos pacientemente la raya tirada por la afición sobre la entidad espada, colocándole según sus aptitudes, bien en la parte designada á los toreros, ó bien en la correspondiente á los matadores de toros.
Tenemos, pues, y es ahora fruta de todo tiempo, que un maestro puede ignorar en absoluto el manejo ó aplicación de la muleta, pero que por consecuencia de reunir serenidad suficiente para colocarse entre los cuernos de una fiera y ánimo sobrado para sepultar el estoque en su morrillo, desplomándola sobre la arena, justifica aquel concepto ante los partidarios de ese espectáculo, ó por el contrario, que un diestro puede pasarse lo mejor de su vida agujereando el pellejo de una res, y en el mero hecho de jugar con soltura y elegancia el rojo trapo, adquirir igualmente aquella preponderancia y categoría.
Hecho ya este deslinde convencional, justo es convenir en que para los aficionados libres de parcialidad y apasionamiento, tanto mérito encierra una faena de muleta, desempeñada á conciencia y con arte, como una muerte dada á un toro con valentía y oportunidad, siquiera en uno ó en otro caso falte el complemento que, de existir, llegaría á constituir la perfección".
Como bien dice el articulista de la Lidia, la división entre toreros y matadores viene de antiguo, pues raro será el diestro que reúna condiciones para desenvolverse con igual perfección en ambos campos. Siendo esto último lo ideal, lo habitual será que los diestros se encuadren en una u otro categoría. 

El caso es que un maestro puede ignorar en absoluto el manejo de la espada pero ser considerado tal por su perfecto manejo de las telas. Tal es el caso de toreros dominadores y largos, que no han solido ser buenos estoqueadores. Eso de perder la vista de los pitones es, para los toreros de cabeza, superior a sus fuerzas. Paquiro, Guerrita y Joselito son los mejores ejemplos.

La suerte para ellos es que siempre han encontrado algún tranquillo para resolver ese trance. La mucha salida que daba Paquiro, el ataque eléctrico de Guerrita y el brazo suelto de Joselito, son paradigmáticos.

Peor lo tienen en general los artistas, pues para ellos y salvo honrosas excepciones, la suerte suprema puede acabar en debacle.

Los toreros artistas -aunque hay egregias excepciones- han sido tradicionalmente medrosos y, por tanto, malos matadores. En la foto Rafael el Gallo mechando a un toro. 
Sin embargo, a la hora de torear, la cosa cambia y el estoqueador chapucero se transmuta en torero sublime.
Igual que al Gallo le pasaba a Curro Romero al que vemos en un alevoso y horroroso bajonazo

 Tras la bronca venía el quite redentor y magnífico. El caso es que hoy (y creo que siempre ha sido igual) se magnifica lo pasado y se mira con lupa lo presente. Las redes están llenas de fotos magníficas de Curro Romero (artista genial) toreando de capa y de muleta pero que, salvo excepciones, mataba de la fea manera que se ve en la anterior fotografía. La consecuencia de esta manipulación de la historia (del pasado se cuenta solo lo bueno y se omite lo malo) es que hoy proliferan los partidarios del torero cuando, en su momento, el currismo era religión de pocos adeptos.

Todo lo contrario ocurre con los buenos estoqueadores. Si el que es buen torero a secas no tiene que ser un gran matador, resulta que el estoqueador no suele derrochar arte.

El estilo eficaz pero poco depurado de Curro Martín Vázquez con el capote

Curro Martín Vázquez fue, por contra, un valiente y gran estoqueador, tanto que la prensa antigallista quiso utilizarlo contra Joselito al principio de la carrera del de Gelves pues José mataba echando la carta al buzón.
Toreando corridas "duras" es casi imposible desarrollar el toreo de calidad que se exige hoy. El Fundi ha sido un gran torero de una absoluta dignidad y profesionalidad.
Pero en lo que realmente destacó fue en la suerte suprema. Aquí ejecuta la suerte con radical verdad y tremenda entrega (Foto: Pepe Pastor)
Son evidentemente cosas distintas. Por eso, en la historia del toreo son contados los diestros que han alcanzado un gran nivel en ambas disciplinas como torero y como matador. El caso más señalado ha sido probablemente el de Manolete.

Pero Manolete fue punto y aparte.


Manolete toreaba y mataba
Y puesto que Manolete es caso aparte, nada mejor que aceptar el consejo de Mariano del Todo y Herrero dirigido a esos aficionados imparciales y desapasionados (que tan poco abundan, añado yo) y aprendamos a reconocer que "tanto mérito encierra una faena de muleta, desempeñada a conciencia y con arte, como una muerte dada a un toro con valentía y oportunidad".

Aunque en ambos casos falte el complemento de la buena estocada o la buena faena, complemento que "de existir llegaría a constituir la perfección" pero, como diría Billy Wilder...

¡Nadie es perfecto!

jueves, 21 de julio de 2016

Un toque de atención sobre el toque

Por Jose Morente

¡Toca, toca! (Granada. Corpus 2008-Fotografía de Fermín R.F.)
Hubo peones que durante las faenas de sus maestros no paraban de gritarles: "¡Toca!", "¡El toque!", "¡Toqui, toqui!". Hasta toqui decían. Eso del toque parece el ungüento amarillo, la purga de Benito, la piedra filosofal en los extraños conceptos de la tauromaquia moderna. Y no es eso, no es eso. En toreo, cuantos menos toques, mejor. En toreo, como en tantas cosas de la vida, las manos quietas. Les insistían toca, toque, toqui a los toreros, y más acertado habría sido recordarles que no se torea con el pico dejando la pierna contraria atrás,...; tampoco sin temple ni ganancia de terrenos, ....
Joaquín Vidal-"Toreo grande de José Antonio Iniesta" (El País. 28 de abril de 1997)

Cuando Joaquín Vidal consideraba el toque como piedra filosofal de la Tauromaquia Moderna (¿la de la Guerra para acá?) no iba tan descaminado pues el toque resulta elemento imprescindible y casi omnipresente en el toreo de nuestros días. Obviado, olvidado o sencillamente silenciado en los antiguos diccionarios taurómacos como el de Neira o el de Cossío,  hoy el vocablo toque, el verbo tocar y sus derivados aparecen por doquier.

Tocan los músicos sus instrumentos ("La banda arrancó a tocar el pasadoble "La Concha Flamenca"). Tocan clarines y timbales para los cambios de tercio (¡Ya era hora de que tocaran a banderillas!).

Clarines y timbales de las Ventas. Hasta siete toques diferentes para marcar las incidencias de la lidia. Toques que pueden oírse aquí (Foto Web Las Ventas)
Vienen los toros tocados de pitones de forma natural (Se llama tocado de pitones al toro con las puntas algo vueltas) o artificial ("¡Oiga. Yo jamás le he tocado un pitón a un toro")

Tocan a rebato las campanas del olvido ("¡Fulano ha dado una gran tarde. Un toque de atención a las empresas!"). Y también las campanas del éxito ("Mengano ha tocado pelo casi todas las tardes esta temporada". Mengano es, por supuesto hoy por hoy, Andrés Roca Rey).

El primer año como matador de Andrés Roca Rey está resultando apabullante. El peruano está tocando pelo todas o casi todas las tardes y, por tanto, tocando la gloria del toreo con los dedos
Nos toca -o no- la varita mágica del azar ("Me ha tocado presidir esa corrida") o la de la suerte ("Vaya toro bueno que te ha tocado en el sorteo"). O, si se tercia, la de la sal derramada sobre la tierra ("¡Curro está tocado por la gracia divina!")

Un torero tocado por la gracia divina: Curro Romero.

El toque es, también y a veces, referencia imprescindible ("La muleta es la piedra de toque del toreo contemporáneo") o matiz que completa el cuadro ("A su labor le faltó ese toque de clase que es la sal de las faenas grandes").

Tocan los toreros al toro con los engaños por necesidad defensiva (¡Toca, toca!) o para sublimar el toreo (¡Daba un toque tan suave gracias a su prodigiosa muñeca!) o para poderle al astado ("Como no le toques los costados, te gana la partida").


Manolete tenia una muñeca prodigiosa lo que le permitía un toque suave en la muleta con el marcaba su camino al toro (Emilio Arroyo en el Ruedo de 26 de agosto de 1975)
Lo tocan con la muleta ("No obedeció al toque en un muletazo con  la izquierda y me cogió de lleno"). O con sus manos desnudas (El simple toque de pitón al que Joselito el Gallo era muy aficionado, alborotaba al graderío"). O no lo tocan ("El toro se empezó a caer sin que nadie le tocara"). O sí, pero para fastidiar al compañero (Me mosquea que Perengano en el quite le haya tocado las orejas a mi toro")

8 de mayo del año 15. Joselito toca el pitón de un toro en Madrid. Un adorno "emocionante" según Mundo Gráfico.

A la vista de los anterior ¿tiene o no importancia el toque?

A Vidal no le gustaban los toques y ponía en guardia a sus prosélitos contra esa extraña y perversa técnica del toreo moderno. Extraña y perversa para él pues, como hemos visto y sabemos, el toque es parte esencial de la fiesta y el toque con los engaños -en el cite o en pleno lance-, técnica básica y necesaria del toreo más ajustado y preciso.

Técnica básica y necesaria ¿Tendrá o no importancia el toque?

¿Queda ya más claro o tendremos que dar otro toque de atención sobre este tema?

lunes, 28 de marzo de 2016

Morante evoca en Sevilla a tres toreros de Sevilla

Por Jose Morente
Morante, genio y figura en desplante pleno de torería. Ecos de una tauromaquia añeja que ya no se suele ver por las plazas.(Fotografía de Arjona para Aplausos)

Primera evocación. La oración de Pepe-Hillo 


"La oración de los toreros" representa a un diestro y su cuadrilla rezando antes de la corrida en la época de Pepe-Hillo. (Detalle de un dibujo de Lizcano publicado en la Lidia en 1883)
Debido a su proximidad al coso Maestrante, los diestros sevillanos del XIX convirtieron en costumbre acercarse a rezar a la Capilla del Baratillo antes de las corridas.

Uno de los más afamados, José Delgado, alías Yllo (Pepe-Hillo), llegó a donar, en 1774 a la Hermandad del Baratillo, una imagen de San José. que todavía se conserva. Por eso, por su devoción, tras su muerte en la Plaza de Madrid, las coplas de ciego llegaron a cantar:
¡Qué lástima me ha dadover a Hillorezando en la capilladel Baratillo!
Hoy esa costumbre de rezar en la Capilla del Baratillo, se está perdiendo y ya son pocos los diestros que la mantienen (uno de ellos, por cierto, es el mexicano David Silveti).

Sin embargo, ayer Domingo de Resurrección, Morante de la Puebla recuperaba esta tradición centenaria y, junto a uno de sus banderilleros, se acercaba a la Capilla del Baratillo para rezarle a la imagen de la Virgen de la Piedad, recordando y evocando a Pepe-Hillo.


Morante de la Puebla, rezando ayer en la Capilla del Baratillo, tal y como  hace dos siglos hacían Pepe-Hillo y los demás diestros sevillanos de la época


Segunda evocación. El pañuelo de Joselito



Joselito el Gallo durante sus faenas y en demostración de poderío, gustaba de sacar el pañuelo que llevaba en el bolsillo y, tranquilamente, delante de la cara de un toro expectante, procedía a secarse el sudor. Luego guardaba otra vez el pañuelo y seguía la faena.

Así hizo Gallito en Valencia, en las imágenes que hemos rescatado para este blog de la película de la tarde en la que se encerró, para cerrar su temporada, en solitario con seis toros de don Juan Contreras. Joselito de rodillas y ante el toro tercero, de nombre Algabeño, se seca el sudor

Ayer, Domingo de Resurrección en Sevilla, Morante de la Puebla, antes de entrar a matar en toriles al cuarto toro, Fantástico de Domingo Hernández de 589 kilos, toro al que no mató, se detuvo un momento y, con la misma tranquilidad de Joselito, sacó su pañuelo, se secó el sudor y montó el estoque.

Ayer al secarse el sudor con el pañuelo, nos recordó a Joselito el Gallo.




Morante mientras está igualando al 4º toro en toriles, coge el pañuelo que llevaba en el bolsillo, se seca el sudor y, después, lo tira al suelo
Tercera evocación. Las debacles de Rafael el Gallo


El de la fotografía de arriba es Rafael el Gallo. El de la fotografía de abajo es también Rafael el Gallo. Está claro: "Del éxito al fracaso hay sólo un paso".

Es posible que Rafael el Gallo haya sido uno de los toreros más geniales e impredecibles de la historia. Con el se inaugura un tipo de torero artista capaz de pasar de la gloria al desastre, y viceversa, en una misma tarde e, incluso, en un mismo toro.

Aunque el propio Rafael lo negara, fueron varios los toros que le echaron al corral durante su dilatada carrera. Las debacles de Rafael, sin embargo, no sólo no empañaban su imagen, sino que incluso acrecentaban su leyenda de torero mágico y misterioso.

Ayer, Domingo de Resurrección en Sevilla, Morante de la Puebla, por un momento que se hizo eterno, tocó el cielo con las yemas de sus dedos en su faena al cuarto toro de Domingo Hernández, para descender inmediatamente a los infiernos del tercer aviso, Un aviso que llegó, todo hay que decirlo, no por incapacidad del torero sino por la capacidad del toro para taparse. Genio y figura del torero más genial y artista, a fuer de valiente, de nuestra época. 

Y es que Morante aunque a quien más se parece es, en realidad, a Francisco Vega de los Reyes, Gitanillo de Triana, el genial e impar Curro Puya. ayer nos recordaba a Rafael el Gallo, a Cagancho o a Curro Romero,

Sobre todo, las debacles de Rafael.



Morante pasó ayer, en el mismo toro, del toreo de ensueño a contemplar, después del tercer aviso, como apuntillaban a ese toro que no quiso dejarse matar. Empero, la leyenda crece y no mengua.

sábado, 13 de febrero de 2016

Torear para gustarse

Por Jose Morente

Contaba Curro que se inspiró en fotografías de Curro Puya para coger el capote "cortito". Eso de cogerlo recogío, con dos deditos y más cerca de la esclavina, decía Curro que lo había aprendido viendo las fotografías del trianero (Imagen del libro "Curro Romero-La esencia" de Antonio Burgos)

Para los grandes toreros que han basado su toreo en la estética, que han puesto en la postura (la compostura) todo su empeño, torear no es una cuestión de testículos (valor) ni de cerebro (técnica) sino de corazón o sea, de sentimiento y de inspiración.

En el toreo, el arte y la personalidad ni se enseñan ni se aprenden, sino que se tienen o no se tienen. Se nace con arte o se nace sin arte. Y punto.

Los toreros que nacen con arte no torean para el toro ni para el público, sino que torean para ellos mismos, para "gustarse". Lo que buscan en el ruedo los toreros de esta cuerda, está, en realidad, dentro de ellos mismos. Por eso, el arte en el toreo no es algo que aparezca"después de" una dura y trabajada pelea con un astado fiero y complicado. Al contrario, el arte en el toreo, es algo que se busca y desea constantemente pero que no siempre se encuentra.

Que surja el arte precisa un toro bravo y noble, un torero en estado de gracia y un ambiente propicio. Que surja el arte en el toreo viene a ser, entonces, como una cuestión de magia, de conjunción astral o de afortunada concatenación de circunstancias. Un cruce de causalidades y casualidades. Y es que, el arte no es recompensa a nuestros esfuerzos, afanes y desvelos ni premio por nuestros méritos o virtudes sino un don divino, un regalo de los dioses. Que surja el arte en el toreo es, realmente, un milagro. Por eso, se le valora y aprecia tanto.

Cuando los grandes toreros de arte (Rafael el Gallo, Cagancho, Pepe Luís Vázquez, Curro Romero, Rafael de Paula, Morante de la Puebla,..) hablan de sus sensaciones delante del toro, dicen "me he sentido" o "me he gustado". Su toreo discurre con "suavidad" y "sin brusquedades" pues torear es, como decía Rafael el Gallo, autoridad máxima en esta materia, "acariciar suavemente".

Consecuentemente, en el toreo de arte predomina la "naturalidad", el "desmayo", la "elegancia" pues todo debe fluir "sin esfuerzo aparente", "sin brusquedades", "sin crispaciones". Pero es la suya una elegancia no impostada sino auténtica. El torero que ha nacido "con gracia" es, como decía Gerardo Diego hablando de Antonio Fuentes, la "elegancia ignorándose de la naturaleza".

Tanta belleza no puede aparecer de forma prefabricada y continua pues sería contraproducente y contradictorio. Por eso, en el toreo de arte predominan el instante, el detalle, el pellizco o el momento sobre la obra completa, soñada y rara vez lograda. Los toreros de arte nos regalan muchas más "pinceladas" que faenas "redondas"; abundan más en ellos los "quites del perdón" que las "tardes de gloria". Pues el "tarro de las esencias" se destapa sólo de cuando en cuando (muy de cuando en cuando). Es más,lo corriente en este corte de toreros que no tienen nada de corrientes, es que se pase del éxito al fracaso (o viceversa) de un toro a otro o, incluso, dentro de un mismo toro, de una misma faena.

Lo frecuente es que tras el lance luminoso y mágico aparezca la negra espantá. Tras la verónica de alhelí, el muletazo deslavazado y huyendo. Puro contraste (el sol y la sombra) que aquilata aún más si cabe los momentos felices.

Pero son momentos brillantes como ese lance de Curro Romero a la verónica que encabeza esta entrada, con su capotillo cogido con dos deditos, muy cerca de la esclavina, al estilo de Curro Puya, Un capotazo perfecto se mire por donde se mire. Con esa pierna adelantada que se adivina llevará al torero hasta los medios para que allí se produzca el feliz remate.

Un lance, uno solo, pero por el que, para verlo, iríamos al fin del mundo si preciso fuera.


Pepe Luis Vazquez. Un detalle, una pincelada. Un sólo muletazo que no parece nada pero que encierra todo un mundo. Por verlo, merece la pena pagar la entrada

viernes, 25 de septiembre de 2015

La torería

(a) Antonio Liger

Curro se desplanta ante Flautino de Gabriel Rojas, el lunes de preferia de 1984. Ese desplante sirvió de modelo para la estatua que se erigió en su homenaje en los alrededores de la Maestranza.

El otro día andaba yo dándole vueltas a eso de la torería. ¿Qué es la torería? ¿La tienen todos los toreros? ¿La torería se aprende? ¿Sirve para algo la torería? 

Y así, enredado en esos bucles de la afición y del recuerdo, estaba yo hasta que miré a la pared y vi colgada una foto con ese desplante de Curro Romero, en la Maestranza.

Y se hizo la luz. Esa es la torería: no se puede cuantificar ni contar como las monedas; no todos los toreros pueden expresarla aunque sean toreros porque hace falta tener alma de artista y no todos la tienen; no se aprende, va en los genes del que la posee y ni el mismo torero sabe cuándo saldrá de su corazón; no sirve para nada, surge como un rayo luminoso, trepa por los tendidos y llena el alma de todos, aficionados, novatos, profesionales, extranjeros. Todos la reconocen y brotan las lágrimas

Yo ese día la disfruté. Estaba allí. Aún la veo. De repente, tras una tanda, giró en la cara del toro como si no tuviera cuerpo, como en una nube; ya no le hacían falta ni muleta ni espada, solo su alma torera. Acomodó brazos, piernas y cuerpo como en un baile sensual y se marchó de la cara del toro andando despacio, sintiendo el toreo, sintiendo la torería correr por sus venas.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Villancicos flamencos (VII) Cantan tres toreros


Rafael Gitanillo
Antoñete
Curro
Un cartelazo. Rafael Gitanillo, Antoñete y Curro
En la temporada de Navidad de 1967, se reunía este cartel del Arte (con mayúsculas) para que estos tres diestros cantasen, con acompañamiento de piano, palmas y panderetas y a beneficio del Montepío de toreros, dos Villancicos de los que reproducimos uno.

La anécdota de la grabación (según la ha contado Chemel) fue la del número de días que se tardó en poder grabar. Todo ello debido a los nervios de Gitanillo de Triana quien (a pesar de su rancio abolengo trianero) necesitaba “ponerse a tono” para atreverse a cantar (o recitar). Antoñete le acompañaba y seguía la faena junto a la barrera (perdón, mostrador) de los bares que encontraban camino de la casa discográfica.

Todos los días se tenía que posponer la grabación ante el simpático pero lamentable estado con el que los dos toreros se presentaban en el estudio de grabación (Situación que Curro Romero aguantaba impasible con su habitual estoicismo y elegancia) hasta que, por fin, un día, consiguieron llegar en condiciones y grabar el disco.

El villancico tiene mucha gracia, aunque el cante es cortito (faena de aliño diríamos los taurinos) pero el acompañamiento de guitarra de Paco Cepero es magnífico. En cualquier caso y a la vista del resultado, es evidente que los tres hicieron bien en dedicarse al toreo.

Me ha parecido oportuno celebrar el día de Nochebuena en este blog recuperando estos cánticos navideños, tan flamencos y tan toreros.

Villancicos toreros (portada)
Villancicos toreros (Trasera)

¡Olé mi niño!. Gitanillo de Triana, Antoñete y Curro Romero con la guitarra de Paco Cepero. CEM (1967)

(Recitado)
Son las cinco de la tarde
abre marcha alguacilillo
que aquí estamos tres toreros
para hacer el paseíllo


Pide la llave del cielo
a los Ángeles de grada
que recen al Dios que nace
por mi muleta y mi espada

(Cantado)
Ole con ole mi niño
Ole con ole y olé
Las orejas y los triunfos
serán todo para él (bis)


Ole con ole mi niño
Ole con ole y olé
Tres toreros y tres reyes magos
vamos juntos a Belén (bis) 

(Reitado)
Los caireles como el oro
bajo el sol a tus pies brillan
velas de seda rizadas
parecen las banderillas


Para ti niño de incienso
en las tardes con historia
yo sé que mi vuelta al ruedo
es tu corona de gloria 

(Cantado)
Ole con ole mi niño
Ole con ole y olé
Las orejas y los triunfos
serán todo para él (bis)


Ole con ole mi niño
Ole con ole y olé
Tres toreros y tres reyes magos
vamos juntos a Belén (bis)

viernes, 21 de enero de 2011

Cante flamenco taurino (II). Camarón y Curro Romero

La segunda entrega de flamenco y toros: Camarón le canta a Curro Romero: Arte y Majestad


Canta (y torea): Camarón de la Isla

Camaron torea

Camarón de aficionado práctico en el campo con una vaquilla

Camarón quiso ser torero y lo dejó cuando vio que por ahí no tenía futuro.

Ha sido uno de los más grandes del cante y, además, un mito de masas (Esto último cosa rara en el flamenco)

Aficionado a los toros, moría con Curro Romero. Llegó a cantarle mientras este toreaba en la plaza.

 

Torea (y canta) Curro Romero

Curro torea

Curro en su plaza de la Maestranza

El Faraón de Camas. Un torero agitanado y del gusto de los gitanos, sin ser gitano.

Un portento, aunque bastante irregular. Capaz de lo mejor y de lo peor en una misma tarde y, a veces, en el mismo toro.

Aficionado al cante bueno y capaz de echarse un fandanguito. Llegó a grabar unos villancicos flamencos, con Gitanillo de Triana y Antoñete, hace ya bastantes años.

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Curro cantando. Antonio el Pescailla a la guitarra y el Beni escuchando

Arte y majestad

1975 Guitarra: Paco de Lucía

 

De un pueblo de Sevilla

ha nacío Curro Romero.

Condición noble y sencilla

de Camas es este torero

torero, torero

 

Tiene arte y majestad

cuando abre su capote

nadie lo puede igualar

 

La afición te ha seguido

por donde quiera que vas

siempre está contigo

y siempre está contigo

estés bien o estés mal

 

Con verte un quite me sobra

de los que tú sabes hacer

como el toro te embista

y como el toro te embista

ya tienes, ya tienes

a la gente en pié

 

Que el Gran Poder te proteja

y te de su bendición

pa’ que sigas toreando

pa’ que sigas toreando

para bien de la afición

 

Curro Romero

Curro Romero

Eres la esencia

de los toreros

 

Se puede oír en youtube:

http://www.youtube.com/watch?v=V0gE_KbU_EA

 

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José