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lunes, 13 de octubre de 2025

Te esperamos siempre, Morante

 Por Fernando Cámara

Morante se corta la coleta en las Ventas (EFE)

Aquellos poseedores de la genialidad y el talento, capaces de vender el arte de la sugestión, pasan por la historia sentando cátedra, pero también mutilando las almas de quienes tuvieron la suerte de deleitarse sobre cualquiera de los grandes templos de sillería y albero.

Aquellos que compraron con voracidad e incluso con codicia el ingenio y la capacidad  de este icono del sublime arte de la lidia, hoy están de pésame. Sus almas hedonistas, hoy mutiladas por el corte de una genuina coleta, escudriñan en esta ocasión la historia recordando a los mejores. Vagan a su vez por el futuro buscando el alivio des sus almas. No les será difícil mantener en sus mentes esta tauromaquia morantista tan controvertida como genial para la eternidad, pero si encontrar otro tan auténtico y fascinante. Y vendrán otros, no con esos, pero con otros atributos, llegarán arañando el alma de los observadores, de los entendidos e incluso los detractores. ¿Pero quién será? ¿Como será? ¿Cuál será su nombre? Es un día triste, porque el toreo de Morante creció con con él y se fue por su sudor, por su sangre y por el implacable calendario. 

¡Que sorpresa! ¡Que decepción y que admiración! ¿Lo tendría premeditado o es producto de su frágil mente? Nos gustaría que fuese una estrategia, que marchase a un paraíso a descansar para recuperar la necesidad imperiosa de seguir seduciendo la bravura de sus eternos oponentes y nos gustaría verlo regresar regalándonos algunos de estos ramillete de verónicas, de derechazos y naturales adornados con el sublime baile que enmascara la quietud de su sereno valor. 

Adiós compañero, maestro, adiós a Morante, aunque  siempre estará, José Antonio. 

Mi admiración y respeto es el de todos los que te admiramos.

Queremos entender que no es tarde, que estarás y que tal vez volverás. Te esperamos siempre, Morante.

domingo, 25 de mayo de 2025

Seis faenas y media

Por Jose Morente

Forte

Hagamos recuento de cuatro días en Madrid. Del miércoles 21 al sábado 24. 

Me salen dos faenas de Fortes, una de Morenito de Aranda, otra de Emilio de Justo, otra de Tomás Rufo y otra de Aguado. Son seis faenas en cuatro días. A la que habría que añadiruna media faena de Castella, con inicio explosivo que se fue diluyendo hacia su final. Seis faenas y media en cuatro días no está nada mal en esa plaza y con ese público.

De Fortes ya hemos hablado en este blog y no es cuestión de repetirnos. Saúl puso el listón en lo alto y ha hecho cara esta feria con su toreo hondo y puro. Lo llevaba haciendo hacia años pero parece que lo que no pasa en Madrid no pasa.

Castella empezó de manera explosiva y acabó diluyendose. Me recordó a Antonio Fuentes, no por lo visto que a Fuentes no le pude ver por razones evidentes, sino por lo leído pues es fama que el sevillano iniciaba muy bien sus trasteos y estos iban de más a menos, generalmente. Lo mismo le ocurre a veces al fránces.

Castella

Morenito de Aranda estuvo muy valiente y muy decidido con un toro complicado de Arauz de Robles que le cogío a mitad de faena. También lo anotamos en su día. Me gustó mucho en ese toro.

Morenito de Aranda

Po lo que respecta a Emilio de Justo y Rufo es de justicia nombrarlos. El primero por entender a un toro interesante y complejo de Victoriano del Río y torearle por la izquierda con la solvencia que acostumbra y el segundo por torear con mucha suavidad y mucha ligazón a un gran toro noble y repetidor de esa tan exigente ganadería. Un gran toro al que supo torear con sutileza el joven diestro.


Emilio de Justo

Tomás Rufo

Inciso. Cerraba el cartel ese día Andrés Roca Rey al que le tocó el lote complicado y difícil y al que no quisieron dejarle torear. Mucho me temo que de aquí en adelante al peruano no le van a dejar expresar su concepto del toreo en esta plaza. Ha heredado la púrpura y eso pesa. Y es que en Madrid siempre ha pasado lo mismo. Que se lo digan si no a Lagartijo, Guerrita, Joselito, Luis Miguel o el Juli. Una plaza muy mala para toreros buenos. Lo bueno es que esa inquina madrileña alzaprima el caché de un torero y lo encumbra. Mientras más te chillen en Madrid, mejor torero eres, Andrés.

Queda para rematar la gran faena de ayer de Aguado con un sexto toro de Torrealta que salvó la tarde de los malos toros de Juan Pedro. Como dijo un joven aficionado detrás mía al arrastrar el quinto "mientras falte un toro hay esperanza". Lo clavó, porque la faena de Aguado fue un lujo tras una mala tarde en un mano a mano de artistas. Aguado sacó a pasear un toreo solvente y pinturero. Con muchos detalles de arte del bueno. Nada impostado. Faena interesantísima con naturales de excepción coronada por contundente espadazo y muerte espectacular del toro premiada con una justa oreja. Lo mejor esas gotas de sevillanía derramadas en territorio comanche. Un lujo que no fue apreciado ni valorado por todos.

Aguado

Al final el balance de la semana es bueno o muy bueno pues, en una plaza donde es dificil ver torear por diversas razones, hemos visto cuajar en cuatro días seis faenas... y media. Alguna de ellas excepcional.

A los toros siempre vamos con ilusión, pero no siempre se sale de la plaza con alegría. Sin embargo, esta vez regresamos a Málaga más que satisfechos.


lunes, 16 de mayo de 2022

Ginés Marín camino de la enfermería de las Ventas

De Pureza y toros (twitter)

Un torero herido de gravedad, sin una mueca de dolor en el rostro, sin mirarse en ningún momento, se pone delante de nuevo y acaba el trabajo, para terminar recogiendo una ovación y meterse a la enfermería para ser operado. ¡Eso es un TORERO!

15.05.2022. Ginés Marín con el muslo atravesado por una cornada
 camino de la enfermería de las Ventas.

viernes, 13 de mayo de 2022

Empieza San Isidro…bajo la tiranía del 7

Por Rubén Amón

El sector beligerante de Las Ventas ha adquirido una influencia que condiciona los humores de la feria, en contraste con la atmósfera expectante y lúdica de Sevilla

Ellos mismos se autoproclaman defensores de la integridad de la fiesta. Es falso lo que la fiesta necesita es justo lo contrario: quien la difunda y engrandezca.

Uno de los mayores hitos de mi carrera profesional consiste en haber provocado la iracundia del tendido 7 de Las Ventas, hasta el extremo de que los ultras esgrimieron una pancarta que exigía mi expulsión de la plaza: “Fuera de Las Ventas, Rubén Amón”, se leía en la distancia.

El colmo. La inquisición en acción.

Era la manera de represaliarme públicamente. Y de reprocharme en caliente unas declaraciones que compartí en el Canal Toros (Movistar) después de haber disfrutado una tarde de gloria en el Domingo de Resurrección: “Cuanto más vengo a La Maestranza, menos me gusta Las Ventas”, dije.

Me pareció entrañable la pancarta. Me conmovió que unos aficionados se tomaran el tiempo y la atención de planificar la campaña de denuncia a un periodista que siempre ha sido hostil al 7. Y que lo seguirá siendo mientras los abonados radicales del tendido -también los hay cabales y moderados- no rectifiquen los peores modales, la falta de respeto al torero, los dogmas extemporáneos y la extorsión que ejercen sobre el resto de la plaza.

Cuando más vengo a Sevilla menos me gusta Madrid porque La Maestranza me parece la plaza perfecta. No solo en su estética, en el privilegio del Guadalquivir, en su arraigo territorial y cultural, sino porque representa el mejor equilibrio entre la seriedad y el respeto, entre el conocimiento y la prudencia, entre el entusiasmo y la “versatilidad” del silencio.

El silencio de la expectación que solo transgreden los pajarillos. Y el silencio del castigo y de la indiferencia, muy preferible al jaleo vocinglero con que los predicadores del 7 -se les conoce hasta por el nombre y por el apodo- revientan el “pathos” e intimidan a los toreros de oro y de plata.

De siempre ha sido proverbial la capacidad del público sevillano de entender el toreo, todo tipo de toreo. Frente a la intransigencia de las Ventas, la inteligencia de un público que sabe de toros

La presión de Las Ventas ahoga a los artistas. Los deja sin aire ni saliva. Saca lo peor de ellos. La presión de Sevilla, en cambio, obtiene lo mejor de los toreros. Los estimula y los eleva, de tal manera que el acontecimiento de la corrida de toros conserva toda su ortodoxia y liturgia sin discriminar la dimensión lúdica y sin reprochar al aficionado su derecho al hedonismo.

Estas reflexiones vienen a cuento porque acaba de terminar la feria de Sevilla -allí estuvimos- y acaba de comenzar la de San Isidro -aquí estamos- en una suerte de correlación que estimula la rivalidad de La Maestranza y Las Ventas. Y que sería más civilizada si no fuera porque la intransigencia de Madrid se ha radicalizado sobremanera en la última década. 

No se explica la hostilidad atmosférica sin la beligerancia del tendido 7. Los llamamos el 7 porque es el tendido que ocupan los aficionados más dogmáticos y explícitos, pero hay muchos aficionados respetables en el 7 y muchos otros que emulan a los menos cabales desde otros tendidos del coso madrileño. Por eso el 7 es una abstracción, o una categoría que identifica al aficionado cabreado y fundamentalista. Lenguaraz. Faltón. Y provisto de una extraordinaria resistencia, al límite del síndrome de Estocolmo.

No falta nunca a los toros. Y se vale de semejante lealtad para imponer su criterio a voces. Recela del espectáculo. Sospecha de las figuras. Constituye la turba inquisitorial. Y acude a la plaza provisto de un pañuelo verde. Para protestar a los toros sin fuerza. Y para airear la indignación.  Dicen a los toreros donde tienen que ponerse. Y se sublevan a la autoridad presidencial.

De hecho, una de ellas, Gonzalo de Villa, comisario de policía, decidió enviar a un grupo de agentes al tendido 7 en la conflictiva edición de 2019 para requisar  las pancartas que exigían su dimisión.

Obsérvese el talante de la feria. Y la beligerancia de estos aficionados no sé si a los toros pero sí al masoquismo, pues e criterio predominante consiste en sabotear el espectáculo. Cuanto peor, mejor, es el lema del sector ultra.

Es el tendido en-tendidos. Custodian el dogma. Hunden la figura y encumbran al humilde. Y pagan. Y como pagan, pues gritan, como si el dinero les doliera. O quisieran recuperarlo con el estruendo vociferante.

Hunden la figura y encumbran al humilde. O como dijera Luis Miguel Dominguín: "Madrid es una plaza muy buena para los malos toreros y muy mala para los buenos"

El 7 se describe a sí mismo como la última trinchera de la pureza, la madrasa donde se fija la doctrina y donde se garantizan los tabúes. Implícitamente están prohibidos en Madrid los rabos y los indultos, igual que prosperan las consignas de contra los matadores prohibidos. Nadie como El Juli ha pagado y paga la aversión del 7, más que nada porque los espectadores del “sector” recelan de sus triunfos en Sevilla e interpretan con suspicacia a los toreros ricos y superdotados.

Los aficionados del 7 tiene una misión. Y la ejecutan tiranizando la atmósfera de la plaza. Por eso he recomendado cambiar el nombre de la estación de Las Ventas. Y sustituirla por Tribunal.

Por Rubén Amón (artículo publicado en el Confidencial, el 9 de mayo de 2022)

Protesta airada de los vociferantes del Tendido 7. Protesta con o sin fundamento, que eso les da igual.

NOTA de LRI: No creo equivocarme si califico a Rubén Amón como uno de los aficionados más sagaces y atinados que conozco. Todos mis amigos aficionados lo son pero Rubén une a esas cualidades del "saber ver" la del valor, un valor a lo Salvador Sánchez "Frascuelo" que le permite plantar cara a esos sectores de intransigentes que tanto daño, quizás sin saberlo pero queriendo, le están haciendo a nuestra Fiesta. 

Para mi es un lujo que su nombre figure en este blog.

domingo, 8 de mayo de 2016

Un brindis sonado de Antonio Bienvenida

Por Jose Morente


Según la Historia, la última vez que tocó la música en Madrid fue en la Corrida de la Victoria celebrada el 24 de mayo de 1939 para conmemorar el fin de la Guerra Civil
Una costumbre de chusco origen

Según cuenta la historia oficial taurina, la tradición (o mejor sería decir, costumbre) que hace que en Madrid no suene la música durante las faenas, no se debe al peculiar y estricto concepto que en esa plaza se tiene del toreo (considerado un examen antes que un rito o una fiesta) sino a un curioso suceso acaecido durante la corrida celebrada el 24 de mayo de 1939, la llamada Corrida de la Victoria ya que fue la primera que se celebró en esa plaza tras la Guerra Civil.

El caso es que, habiendo amenizado, la Banda de música, la faena de muleta que hizo Marcial Lalanda al primer toro de la tarde, el hecho de haberse negado a hacerlo durante el trasteo de Domingo Ortega en el cuarto, provocó tan tremendo alboroto y algarabía en los tendidos que la autoridad competente (¿quizás militar?) acordó que, a partir de entonces en Madrid y para evitar disturbios, la Banda no tocase ya más durante la lidia.


Bienvenida consigue que la música vuelva a las Ventas

Un cuarto de siglo después de haberse prohibido o acordado silenciar a la Banda de música de las Ventas, el diestro Antonio Bienvenida consiguió romper la costumbre y que la música volviese a sonar en esa plaza durante la lidia de un toro.

El 16 de octubre de 1966, día de su primera retirada, Bienvenida que toreaba en solitario, tuvo la ocurrencia de brindar a la Banda de Música un par de banderillas. 

Los músicos agradecidos correspondieron al diestro interpretando el pasodoble "El Gato Montés", rompiendo así una norma precautoria que duraba ya demasiado tiempo.



Bienvenida se asoma al balcón en el tercio de banderillas que brindó a la Banda de música de las Ventas
Desde entonces, desde el brindis del maestro Bienvenida, en las Ventas, puede ya sonar la música durante los primeros tercios, aunque la costumbre del silencio, se mantiene para las faenas de muleta con el consenso y beneplácito de los espectadores habituales de la plaza.


La música prohibida volvió a sonar en las Ventas, el 16 de octubre de 1966, más de un cuarto de siglo después de su prohibición, por mor de un brindis del maestro Antonio Bienvenida