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viernes, 17 de junio de 2011

En Madrid que toree San Isidro (III) ¡Ojalá mañana te mate un toro en Talavera!

Joselito 15-05-1920 Último toro en Madrid 001
Último toro lidiado por Joselito en Madrid (La lidia taurina. 16-05-1920).

Joselito, el torero por antonomasia.

Para mí, y es de las pocas cosas taurinas en las que no tengo dudas, Joselito el Gallo encarna el ideal del torero. Torero, en la plaza y en la calle. Torero, en el campo. Torero, en los despachos. Torero, las veinticuatro horas del día.

Su aparición en la fiesta deslumbró a todo el mundo. Los ditirambos de su presentación en Madrid fueron –no exagerados, ya que merecidos- pero sí, inmejorables. Se le comparó a Lagartijo empalmado con Guerrita. Y se dijo que traía una tijera de cortar coletas (premonición de lo que haría con Bombita y Machaquito). Y esto con un novillero de diecisiete años.

Su intuición asustó a los demás toreros de más edad y a los ganaderos provectos. Joselito fue (lo dijo Bergamín) un Luzbel adolescente, que asombró a todos.

joselito inicia faena a un manso 001
José inicia de rodillas la faena de muleta a un toro manso. Visto por Andrés Martínez de León.

La afición tuvo la suerte de que “tropezara” con Juan Belmonte, cuya categoría torera (tan enorme) la certifica el simple hecho de que aguantó (¡y como aguantó!) el empuje brutal de Joselito.

Juntos dieron a la fiesta su edad de oro. Gloria eterna a ambos.

Joselito y belmonte Puerta cuadrillas
Juan Belmonte y José Gómez Ortega. Joselito y Belmonte. La pareja cumbre de la historia del toreo y, además, dos grandes amigos.

Su papel en la fiesta

Joselito fue una reedición de Guerrita, pero corregida y aumentada. Todo lo (bueno) que se dijo del Guerra, era aplicable a Joselito.

Como torero, Guerra le superó quizás en banderillas y con el estoque, pero con la capa y la muleta José era indudablemente, mejor. Joselito llegó más lejos que el Guerra. En parte, porque recogió las aportaciones de Juan Belmonte, que hizo suyas y, en parte, por su propia intuición que le permitió esbozar el toreo en redondo, en el que se basa la fiesta actual.

Joselito Ecija Mayo de 1920 001
Natural de Joselito a un toro de Antonio Flores en Écija el día 9 de mayo de 1920 (Foto: Serrano)

Además, Joselito estaba pendiente de todo y de todos. Ganaderos, empresarios y periodistas; No se movía una hoja sin permiso de José. Juan socarronamente, siempre le decía: ¡Lo que tú digas estará bien, José!

Esto al público le venía largo, como ya decía Guerrita en la entrevista que resumíamos en la anterior entrada y no se lo perdonaban. Como Joselito estaba pendiente de todo, de todo tenía la culpa. Por ello, los públicos (y el de Madrid especialmente) le pasaron factura. Lo cual, visto lo visto, no es ninguna medalla (para el público, claro).

La bronca más sonada a Joselito en Madrid, puede que fuera la que recibió el 15 de mayo, quizás porque se produjo la víspera de la corrida fatal de Talavera donde el diestro encontraría la muerte.

Joselito remata un quite (Sol y Sombra) 001
Joselito remata un quite en la plaza de Madrid en una foto poco conocida del día 15 de mayo de 1920, la víspera de Talavera.

Lo que pasó en Madrid el 15 de mayo, contado por Clarito y Corrochano

Creo que nadie mejor que Clarito (“aunque cantor de Juan, era amigo de José”) y Corrochano (amigo y paladín del torero, aunque se llevó todo el año 1919 lanzándole duras críticas en ABC, lo que Joselito achacaba a la amistad del cronista con su cuñado Ignacio Sánchez Mejías) para contar –desde el punto de vista del aficionado- lo que pasó ese día.

Los críticos y los aficionados llevamos años (décadas, siglos,…) hablando de decadencia de la fiesta. En la crónica de la corrida del 15 de mayo, Clarito achacaba a los toreros en general y a José en particular que le habían quitado a los toros casta, nervio, vigor, carne y cuernos. Incluso, la edad, pues ya el Reglamento admitía los toros de cuatro para cinco años. El toro decía va a desparecer, pero además y por falta de escrúpulos en la selección, tampoco va a ser bravo.

1920- Corrida Beneficencia Madrid 001
El cartel de la última corrida de Beneficencia (la del año 1920) en que participó Joselito y donde confirmó la alternativa a su cuñado Ignacio Sánchez Mejías

El caso es que se había anunciado una de Albaserrada que no pasó por chica (algún día contaremos donde y cuando se lidió porque la cosa tiene bemoles) y en su lugar, trajeron una de Murube, que salió inútil y enferma, puede que por la glosopeda. Los Murubes se cayeron y se devolvieron varios toros. Una de ellos tuvo que ser apuntillado en el ruedo por Josele, lo que le valió una irónica ovación.

Clarito glosó ese golpe de puntilla con el título de Un certero puntillazo al toreo moderno. El crítico y el público eligieron como principal culpable del desaguisado a Joselito.

Toro muerto
Apuntillando a un toro en Madrid en medio de una fenomenal bronca

La bronca de órdago. A Joselito le alcanzaron con una almohadilla en la cara, pero lo peor es que alguien por el tendido 10 (un caballero o una misteriosa dama de blanco, según las versiones) le imprecó fuertemente. Algunos aseguran que pidiendo la muerte del torero al día siguiente en Talavera y que el diestro lo oyó. Nunca lo sabremos, pero la frase ha pasado a la leyenda.

Corrochano tituló su crónica ¿Habéis “estao” fatales? y cuyo título rememoraba la anécdota de Guerrita, una tarde que había toreado Joselito en San Sebastián y que le espeto a éste la frase mencionada. José, al parecer, le contestó que:
- “Ya lo sé, Rafael. No es menester que usted me lo recuerde”.
Volviendo a Clarito, éste acababa su crónica diciendo que la cosa se arreglaría pidiendo José y Juan torear los Miura en Madrid (lo que  de hecho hicieron en contada ocasión). Y después los de Pablo Romero. Y después… Después estamos aquí ya nosotros, noventa y un años más tarde y con los mismos argumentos.


Madrid Palha 001
Suspendida la 2ª de abono de ese año que debían torear Joselito y Belmonte con toros de Contreras, se lidió en su lugar una de Palha por los diestro Luís Freg, Fortuna y Dominguín.


Lo que pasó en Madrid el 15 de mayo contado por su amigo Juan

Nadie mejor que Juan Belmonte, noble competidor pero sobre todo amigo de Joselito quien puede contarnos lo que realmente pasó en Madrid el día 15 de mayo, víspera de Talavera y sobre todo, su versión es la más próxima a lo que realmente debió pensar José.

Se lo dictaba a Chaves Nogales en su libro “Juan Belmonte. Matador de toros. Su vida y hazañas”:
Aquella tarde el público estaba furioso contra nosotros. Los toros eran chicos y los aficionados protestaban violentamente cuando aún no había empezado la lidia.
Llegaba entonces a su apogeo aquella irritación de la gente contra Joselito y contra mí. Toreábamos muchas corridas, nunca nos pasaba nada, cobrábamos bastante dinero y el espectador llegó a tener la impresión de que le estábamos estafando, de que habíamos eliminado el riesgo de la lidia y nos enriquecíamos impunemente”.
Sigue Juan diciendo que al llegar al Patio de Caballos, esperando que comenzara la corrida les increpó un grupo de espectadores furiosos blandiendo las entradas y gritando:
“¡Ladrones! ¡Estafadores!”
A Joselito, decía Juan, que aquello le impresionó:
Oye Juan, el público está furioso contra nosotros y va a llegar un día que no podamos salir a la plaza (…)
Creo que lo mejor va ser que dejemos de torear en Madrid durante una temporada larga. Así, no podemos seguir. El público está cada vez más exigente, y nosotros no podemos hacer más de lo que hacemos. Vamos a dejarlo. Vámonos, Juan, de la plaza de Madrid (..)

¡Hay que irse. Es lo mejor!
Y se fue a Talavera…
Joselito en la puerta de su casa en Madrid 001
Joselito a la puerta de su casa en Madrid, antes de ir a la plaza de toros.

(Continuará…)

martes, 14 de junio de 2011

En Madrid que toree San Isidro (II) El caso de Guerrita: Un Santo en el abono

 

Guerrita en su casa de la Plaza de las Doblas 001

Guerrita en traje de luces en su casa de la Plaza de las Doblas (Foto: Montilla)

Consideraciones previas

Las circunstancias vividas en la última Corrida de Beneficencia en Madrid, han traído el recuerdo de tardes parecidas en esa misma plaza con broncas, aparentemente injustificadas, a algunos de los más grandes toreros de la historia. Recordábamos los casos de Guerrita y Joselito el Gallo, pero hay más.

Adios Madrid 002

Octubre de 1913. El público protesta en el ruedo el día de la alternativa de Juan Belmonte

Como dijimos en la primera entrada de esta mini-serie, vamos a rememorar lo que pasó con esos toreros y a indagar las causas de lo sucedido. Y, además, vamos a hacerlo desde los dos puntos de vista contrapuestos: el de los propios toreros y el del público beligerante. Expresado, en ambos casos, bien directamente, bien a través de escritos de los aficionados más significados en una u otra postura.

Es de destacar lo excesivo de la reacción del público y la importancia y categoría de los destinatarios. Aspectos ambos que nos hacen sospechar razones distintas a la mera protesta por una mala faena.

Cuales son las cuestiones de fondo que subyacen tras estas protestas es lo que intentaremos explicar.

Guerrita cite de banderillas 1ª abono (1899) 001

Guerrita citando para banderillear a un toro (que no es ningún “pavo”) en la 1ª del abono del año 1899. Guerra era un fenomenal banderillero. De él se dijo que encontraba toro en todos los terrenos.

Un irreverente Guerrita incluye a San Isidro en el abono de Madrid

La frase “En Madrid que toree San Isidro” tiene el copyright de Guerrita. Parece que la pronunció un año en Salamanca en un banquete (aunque los comensales aseguraban que no dijo lo que dicen que dijo) dando lugar a la indignación del público y de la afición madrileña.

Cuando volvió a Madrid, a la puerta de la plaza se vendían “Pitos para silbar al Guerra”. Pitos que durante la corrida acabaron en el ruedo, porque molestaban para aplaudirle.

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San Isidro, sus bueyes y el Ángel

 

Las causas de la persecución al Guerra

La inquina venía de antes. Parece que el público no le perdonaba que se hiciera rico, que fuera el mejor y que llevase una vida ordenada y ejemplar.

Cosas de la época, según relata Mariano de la Riestra un viejo aficionado contemporáneo suyo que llegó a ver toros hasta los años 50 del siglo pasado y lo contó en un magnífico librito.

La fiesta de los toros Mariano de la Riestra 001

El interesante libro “La Fiesta de los toros-Memorias de un viejo aficionado” (1955) de Mariano de la Riestra Sanz

Enrique García, en la revista el Arte del Toreo del día 11 de septiembre de 1899, confirma este dato, aunque precisa que la animadversión a Guerrita se inició antes cuando abandonó la cuadrilla de Lagartijo, lo que los partidarios de éste (los denominados anabaptistas) no le perdonaron.

El torero, aclamado hasta ese año de 1890 en que rompe con Lagartijo, será a partir de entonces juzgado con lupa y recriminado a la más mínima ocasión.

Lagartijo y su cuadrilla (h. 1887) 001

Lagartijo y su cuadrilla hacia 1887: Juan Molina, Manuel Martínez, Rafael Bejarano y Rafael Rodríguez. El retrato fantasma es el de Guerrita, arrancado probablemente por un anabaptista despechado

Se le achacan también sus preferencias por los toros de ganaderías andaluzas (a excepción de Miura y Pablo Romero) achicados en tamaño y cuernos y su toreo frío y exento de la emoción que provocaban Frascuelo y Lagartijo.

 

Guerrita como torero.

Sin embargo, la verdad es que era un grandísimo torero, tanto en los toros buenos como en los malos, pero al que achacaban manejos con los ganaderos. Por ello, Mazzantini solicitó el sorteo, lo que al final consiguió, pretextando que los mejores toros se reservaban a Rafael.

Charlas taurinas Reportaje del apartado

El apartado de Antonio Casero. Mazzantini sospechaba que los mejores toros se reservaban para Guerrita, lo que parece bastante probable ya que los ganaderos posiblemente preferían que los toros buenos tocaran al Guerra quien sabría aprovecharlos mejor que los otros toreros.

Lo cierto es que cambió el toro de su época, respecto a la de Lagartijo y Frascuelo, por un toro más armónico, con cabezas menos disformes que el de antes. Un toro al que se le empezó a dejar romanear en el caballo, permitiendo todo ello una faena de muleta, más artística y larga, antes impensable. Quizás fuese esto, lo que no le perdonaron.

Guerrita con Cocinero 001

Todavía Guerrita se las tuvo que ver con algún toro de los antiguos (En la foto, Rafael entra a matar al toro Cocinero de Félix Gómez que pasa por ser el más grande lidiado en la plaza vieja de Madrid).

 

La versión del propio torero sobre las causas de su retirada.

Lo mejor, como siempre, es que sea el propio torero quien relate lo que pasó. Lo hace en la entrevista que le hizo el Caballero Audaz en su libro de entrevistas, titulado “De Joselito a Manolete”:

Es que conmigo pasaba una cosa rara. Como la gente creía que yo era el amo del toreo, resultaba que de todo lo que pasaba en las plazas me hacían responsable a mí.

Hasta cuando los toros eran mansos o defectuosos, Guerrita tenía la culpa y la tomaban conmigo

La cosa llegó a su colmo en la corrida del 16 de abril de 1899, en Madrid, en que Reverte y yo teníamos que matar seis toros de Cámara. ¡Fue una mala sombra! Salieron muy mansos y la corrida era un continuo escándalo. El público, como si yo fuera el ganadero, se metía conmigo de una manera desaforada

El quinto toro era un marrajo asesino que llegó a la muleta defendiéndose, buscando el bulto. Yo lo trasteé para sacarlo de las tablas. Con aquel buey era imposible dar pases de lucimiento y de adorno. Pero el público no quiso entenderlo así y me empezó a tirar naranjas y almohadillas en medio de una bronca infernal.

Me atinaron con un tremendo naranjazo en la espalda y lo injusto de la agresión me descompuso

Tardé en matar y me dieron un aviso.

Aquel día tomé la resolución de no torear más en la Corte y empecé a acariciar la idea de retirarme de los toros cuando cumpliera mis compromisos de aquella temporada.

Porque yo pensé que el tomarla conmigo obedecía a que al público le cansa tener que aplaudir siempre al mismo artista

Sol y sombra nº 102 1899-04-06 001

En la portada del Sol y Sombra nº 102 de 6 de abril de 1899, figuran los matadores de la 1ª corrida del abono de ese año: Guerrita, Reverte y Algabeño.

Otras dos versiones de lo que pasó esa tarde

Resulta muy curioso que, cuando relata esta corrida, F. Bleu, (pseudónimo de Félix Borrell, farmacéutico de la Puerta del Sol) en su libro “Antes y Después del Guerra”, omite datos esenciales.

De entrada se muestra irónico con el ganado de Cámara (¡Ya tardaba!. dice). Luego, sigue un relato tendencioso de lo que pasó, omitiendo las condiciones del ganado (sólo al final dice que el toro era difícil). Tampoco comenta la reacción del público pues omite naranjazos y botellazos (Clave según Guerrita para decidir a retirarse). Su crítica se dirige al torero, no al público. Sin embargo, si cuenta que al primero lo mataron de un puyazo (aunque tampoco dice que antes había tomado 8 varas) y que el quinto fue duramente picado, lo que justificaría las iras del respetable.

Guerrita en Sevilla (h. 1890) 001

La tranquilidad del Guerra en la cara del toro. En Sevilla (h. 1890?) posiblemente en abril y un día de lluvia con el tendido sin llenar y muchos paraguas.

Por el contrario, Eduardo Muñoz (N.N) en el Imparcial de 17 de abril, de forma mucho más objetiva comienza hablando de la buena presentación del ganado y contando como era el toro de la bronca. Dice que llegó al último tercio mal picado, con la cabeza suelta, tapándose, defendiéndose y echando el hocico por el suelo. Sigue diciendo que la faena de muleta fue de las más inteligentes y apretadas que ha hecho Guerrita en su vida de torero, pero que unos cuantos aficionados empezaron a protestar y Guerrita entró a matar precipitadamente, lo que hizo mal (¡Ayer como hoy!). Arreciando la bronca y comenzando los “indocumentados” a tirar naranjas, panecillos y algunas botellas (En esto si que hemos ganado). Guerrita aturdido entró a matar mal varias veces más. Una naranja le golpea. Descabella al toro, pero antes le dan un aviso.

Eduardo Muñoz acaba irónicamente, pidiendo que fusilen al torero por haber tenido “una” mala tarde y que lo sustituyan por “El Enagüitas”.

En resumen, que el público aprovecho un pretexto menor, en parte además provocado, para una bronca desproporcionada a lo que aconteció en el ruedo.

Ovación a Guerrita en la 1ª de abono (1899) 001

En la foto, ovación a Guerrita a la muerte de su primer toro en la primera corrida del abono de ese año (1899). Las cañas se volverían lanzas pocos días después.

Es una lástima que la versión más conocida de aquella tarde (y de aquella época) sea la de F. Bleu pues su libro se reeditó en edición de bolsillo no hace tantos años por Espasa-Calpe, siendo el más difundido entre los actuales aficionados. Y digo que es una lástima, porque su versión parece ser la menos ajustada a la realidad, debido al planteamiento dogmático de su autor.

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Interior de la reedición de Espasa-Calpe (1983) del libro “Antes y después del Guerra” de F. Bleu (Félix Borrell Vidal)

 

La retirada de Guerrita

Guerrita no sería el último, ni fue el primero. Ya antes a otros toreros nada sospechosos y al contrario, muy del gusto del público madrileño como Frascuelo, les había pasado lo mismo. La diferencia es que lo de Frascuelo fue un retiro temporal y Guerrita, en cambio, cumplió su palabra, se retiró a final de temporada y no volvió nunca a torear.

 

Cuantos y anecdotas de toros-L. Vazquez 001

Cuantos y anecdotas de toros-L. Vazquez 002

Frascuelo decidió también ausentarse de Madrid por el trato injustificado del público.

Desde el punto de vista del aficionado exigente y retro, y como he comentado se le achacaban sus preferencias por determinadas ganaderías, la exclusión de otras, su tipo de toreo y la falta de emoción de sus faenas que algunos decían “no dejaban huella” después de vistas (Argumento que ya hemos oído otras veces aplicado a otros toreros)

Visto hoy, hay varias razones para explicar lo que pasó:

Primero, el desafecto de Guerrita al abandonar la cuadrilla de Lagartijo, lo que le granjeó las antipatías de los partidarios de este torero (los anabaptistas).

Segundo, irónicamente, su propio poderío y capacidad como torero, que le llevó a estar sólo y sin competencia, lo que le perjudicó ya que marcó un nivel de exigencia desproporcionado hacia él.

Manuscrito del Espartero 001

Manuscrito del Espartero en elogio de su máximo rival, Guerrita

Tercero y último, su actitud clara y decidida en pro de la evolución de la fiesta, fundamentalmente en el tema del ganado que empezó a cambiar en su época y de lo que se percataron los aficionados más tradicionalistas, lo que tampoco le perdonaron.

Como se ve, motivos había, pero no había motivo para el trato que al final le dispensó el público. Guerrita además estaba en el mejor momento de su carrera y sin síntomas de decadencia alguna.

 

Despedida de Guerrita (Zaragoza 15-10-99) 001

Guerrita da la vuelta al ruedo en Zaragoza, el día de su despedida (15 de octubre de 1899)

(Continuará…)

sábado, 11 de junio de 2011

En Madrid que toree San Isidro (I) Una carta de Guerrita a la afición madrileña

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Rafael Guerra “Guerrita”. No le dejaron torear en Madrid
Este blog ha recibido por “correo incorpóreo” una curiosa carta del célebre matador Rafael Guerra “Guerrita”. De su lectura resulta que Rafael anda muy enfadado con lo que ocurrió en la Corrida de Beneficencia por  el (mal)trato que parte del público madrileño dispensó al diestro Julián López “Juli”, y que parece ha despertado en el diestro de Córdoba viejos recuerdos, quizás por semejanza con situaciones por él vividas.

Ya que en su día, a Guerrita, no se le dejó torear en Madrid, no podemos hoy impedirle hablar.
Este es, pues, el contenido de su carta:


El Texto de la incorpórea carta del Guerra

(Transcribimos el texto completo de la carta del II Califa Cordobés):

A la afición madrileña:

Yo, Rafael Guerra “Guerrita” matador de toros en época de caballos sin peto y cornadas sin penicilina.

Yo, Califa del toreo y Pontífice máximo (Después de mi, “naide”…) que pude con todos los toros y a todos los “atoreé” bien ya que no me aperreó ninguno.

Yo, Rafael Guerra, al que no le importó tener que dejar de torear en Madrid (“En Madrid que toree San Isidro”), pero que al que le sentó como una “patá” en mis partes, lo que esa “afición” hizo con Joselito el Gallo, que fue irreparable, pues el pobre José murió al día siguiente en Talavera.

Yo, Rafael Guerra, a la vista de que lo mío y lo de José ya no tiene arreglo, pero lo de Julián sí, aconsejo a los aficionados de Madrid, que de una puñetera vez, empiecen a valorar el toreo "caro" y “güeno” y a aplaudir al que vale de verdad y no a los cuatro pintamonas que no tienen bragueta ni reaños, pero que hacen “mu” buenas posturitas.

Yo, Rafael Guerra, sabiendo el poco caso que se hará a mis consejos, les digo a todos los aficionados madrileños, incluidos los que no comparten el criterio de los protestantes, pero que callan y consienten:
¡HIJOS MÍOS! ¡NO TENÉIS ARREGLO!
¡LO VUESTRO NO TIENE REMEDIO!
Firmado, respetuosamente
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Rafael Guerra “Guerrita”

Comentario de la Razón Incorpórea

Los que vimos la corrida por televisión no acabábamos de entender que es lo que ha motivado el fenomenal enfado del diestro de Córdoba con la afición madrileña.

Es cierto que a Juli se le protestó, pero eso se supone que es normal en Madrid cuando torean figuras. Sobre todo, cuando se pega un espadazo envainado como el que dio.

No obstante, aquello, según nos relatan algunos amigos nuestros que presenciaron en directo la corrida, no fue una protesta normal sino un ataque premeditado al torero, una protesta orquestada.

En el plus ni se vio ni se escuchó. No sé por qué motivo, si por vergüenza ajena o por no romper la imagen mítica que esa cadena ha creado del Tendido 7 madrileño y que su comportamiento del miércoles pasado (y de otros días) echa por tierra.

El caso es que el calibre y el tono desairado de la protesta (que no se vio en televisión, repito) explica sobradamente la reacción del torero de Córdoba, ya que él vivió una situación parecida en sus propias carnes y también conoció lo que ocurrió con Joselito.

Como esas historias (la de Guerrita, la de Joselito,…) están ya casi olvidadas y son menos conocidas, iniciamos aquí una miniserie sobre este tema: El público de Madrid y su actitud con los grandes toreros (con algunos). Serie a la que hemos llamado “En Madrid que toree San Isidro”.
 
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Otra vez más en Madrid, por desgracia, se repite la historia. Esta vez con Julián López “Juli”
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El más perjudicado. José Gómez OrtegaJoselito”
(Continuará…)