lunes, 10 de febrero de 2014

Cuaderno de notas (IV) El natural según Manolete

 

Manolete. Natural (blog) - copia

Manolete. Un natural en Madrid.

 

El pase natural puede considerarse como el eje de la faena de muleta.

Muchos han pretendido explicarnos como debe hacerse: para mí, para mi modesto criterio, entiendo que debe dar así: en el toro que embiste no se debe adelantar la muleta, sino que hay que dejar llegar al toro hasta que los pitones lleguen a una distancia como de una cuarta de la muleta. Cuando el toro está a esa distancia, entonces se le debe correr la mano con la máxima lentitud y estirar el brazo todo lo que se pueda; la pierna izquierda tiene que quedarse completamente inmóvil, y cuando el pase llega a su terminación, es entonces cuando hay que girar con la pierna derecha, hasta quedarse en posición de darle el siguiente muletazo en el mismo terreno en que se inició el primero, y así sucesivamente dar todos los que se puedan… o deje dar el toro.

En cambio, cuando el toro no tiene arrancada, hay que provocarla. Es entonces cuando está justificado el adelantar la mano de la muleta para llegar a provocar la arrancada, y una vez que el toro embiste, se debe hacer lo mismo que lo indicado en el otro caso.

Todo eso que se dice de cargar la suerte en el natural viene a ser lo mismo que el cargar la suerte en las otras fases del toreo. Esto es simplemente una ventaja para el torero, puesto que se desvía más fácilmente el camino que trae el toro. Cargar la suerte, yo lo creo así, es tan sólo una ventaja. En el pase natural hay que dejar que el toro se estrelle en la muleta.

Manuel Rodríguez Manolete. Número extraordinario del Ruedo del día 5 de julio de 1945

6 comentarios:

J. Cisneros dijo...

Discrepo que el adelantar la pierna, osea, cargar sobre la pierna izquierda sea una ventaja para el torero. No es que se desvíe la trayectoria del toro, sino que se obliga al toro a tomar el camino que el torero le marca y ese pequeño desvío que se provoca, puedo asegurar que no es ninguna ventaja sino todo lo contrario, es un riesgo mucho mayor que el de esperar que llegue el toro a un palmo de la muleta y entonces tirar de él hasta donde nos llegue el brazo, no hablo de cintura porque se puede hacer doblando la cintura y con la verticalidad del toreo tanto de Manolete como por ejemplo y siendo mas acutal, Vicente Barrera. Es mmi modesta opinión según yo mismo lo practico. Un saludo señor Morente.

Anónimo dijo...

Manolete explica en una forma clara y breve un concepto fundamental del toreo que muchos, quiza muchisimos, aficionados no entienden. Manolete sabia que la suerte se carga con los brazos.
Jim Verner

Jose Morente dijo...

J. Cisneros:

He traido la opinión de Manolete al blog porque me parece muy interesante recordar que no todo el mundo comparte el criterio hoy mayoritario que convierte al mecanismo técnico de adelantar la pierna de salida en base y fundamento del toreo. Tanto se ha extremado esa posición que hasta Domingo Ortega llegó a afirmar que sin cargar la suerte no hay toreo. Convirtiendo en dogma excluyente un mero recurso técnico.

La opinión de Manolete, es más moderada y, por tanto, más sabia (pues habla desde su "modesta opinión" igual que usted): Para el adelantar la pierna de salida es una ventaja.

Creo que es compatible lo que dice el diestro de Córdoba con lo que dice usted pues pienso que Manolete se refiere a su propio estilo (sin pretender generalizar ni imponer su conepto). Y en su forma de torear (en redondo) adelantar la suerte no sólo es incoherente sino ventajista pues desplaza al toro hacia afuera.

Por el contrario, cuando se torea en ochos, adelantar la pierna no es ninguna ventaja, en mi opinión, sino un recurso necesario e imprescindible para mandar en el toro como usted dice.

La conclusión es que no hay un único modo de torear. En mi opinión, existen al menos dos modos de torear diferentes (en redondo y en ochos).

Cada uno de nosotros sentiremos más cerca de nuestra forma de concebir el toreo uno de esos modos. Es legítimo.

Pero lo que no creo que sea legítimo es (como hizo Domingo Ortega) enviar al infierno del destoreo al que torea utilizando el modo de torear que menos nos convence personalmente.

Un cordial saludo.

Jose Morente dijo...

Jim Verner:

En efecto, Manolete cargaba -en puridad- la suerte si se analiza el tema desde el punto de vista clásico de la expresión como ya hemos comentado tantas veces.

Lo que no hacía era adelantar la pierna de salida. Eso lo dejaba a los toreros de la otra cuerda como Domingo Ortega.

Un abrazo

Juncal dijo...

En la época de Lagartijo el grande se toreaba al natural con los pies juntos. Llegó Guerrita, que abría el compás, y le llamaron chabacano (Félix Borrel en "Antes y después del Guerra"). Domingo Ortega, que basó su toreo en un sistema de avance donde intercalaba pasos y pases, llamó "cargar la suerte" al hecho de echar la pata adelante. Pero como bien defiende Pepe Alameda, no es igual subir una escalera que bajarla, pues son dos cosas completamente diferentes.
Manolete, que abraza el toreo gallista pulido y perfeccionado por ese genio del toreo llamado Manuel Jiménez "Chicuelo", deja al toro venir por su terreno natural para llevarlo hacia atrás y hacia adentro, liga los pases en series y artícula el toreo moderno. Después de él, todos los toreros tomaron esa estructura para interpretar su toreo, aunque otros después de citar echen la pata adelante.
Para unos, se trata de una ventaja del toreo que expulsa al toro de su camino natural. Para otros, se trata de una exposición superior porque se le pone la pierna de salida por delante, aunque lo que de verdad se le pone es la muleta.
Recordando nuevamente al maestro Pepe Alameda, estoy convencido que cargar la suerte tiene poco que ver con el hecho de adelantar o no la pierna. Existe una ley de gravitación universal a la que no escapa el toreo. Cargar la suerte es darle su gravitación, el punto en donde gravita esa suerte, donde el torero carga el peso de su cuerpo, esté donde esté la pierna, y donde no se escapa ni con alas si el toro hace por él.
Son muchos los toreros que piensan que es más difícil dejar al toro venir por su terreno y ligarle seis o siete sin enmendarse. Otros, consideran más arriesgado echarlo hacia afuera al adelantar la pierna para después recogerlo y volverlo a reconducir.
Para gustos, colores. Pero siempre respeto. Lo que no es de recibo es la actitud de ese público ignorante que exige la colocación y recolocación en cada pase sin saber qué pide.
Desde Córdoba (España), un cordial saludo.

Jose Morente dijo...

Juncal:

Mejor y más claro, no se puede decir

Desde Málaga un cordial saludo