jueves, 28 de marzo de 2013

Las saetas de Tomás

Por José Morente

1930-00-00 Tomás Pavón

Tomás Pavón en los años 30, cuando grabó las dos saetas que de él conocemos.

A un aficionado a los toros no hay que decirle quien es Tomás, José Tomás, como tampoco a ningún aficionado al flamenco que se precie tiene uno que explicarle quien era Tomás.

Tomás Pavón, el hermano pequeño de Pastora Pavón “La NIña de los Peines” y del menos conocido Arturo Pavón, fue uno de esos “rara avis” del flamenco que tanto aprecian los aficionados. Raro como flamenco y raro como persona. Aunque no sé si se puede considerar raro alguien, tan íntegro y tan puro, que sólo le cantaba a aquellas personas que le caían bien.

Por eso, por su forma de ser, Tomás se prodigaba poco. Muy poco. Para empezar ni cantó en cafés cantantes ni tampoco en las Plazas de toros en la época de la Ópera flamenca

Aunque hay quien discute o matiza esto, lo cierto es que lo de Tomás era cantar en ventas o en colmados y, en cualquier caso, cantar para un número reducido de devotos oyentes.

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Quien no tenía empacho de cantar en ningún sitio fue su hermana Pastora, aunque alguna de sus actuaciones más celebradas o recordadas tuviera lugar ante auditorios más reducidos como aquella vez que Pastora quiso entablar un duelo de titanes con Antonio Mairena en la boda de Juan Peña el Lebrijano (Detalle de la portada del disco recopilatorio de los cantes de ese día titulado “La Boda”)

 

Pero cantar ante grandes auditorios no iba con su carácter. Como tampoco iba con su carácter meterse en un estudio de grabación. Y es que Tomás en esas situaciones  lo pasaba francamente mal. Por eso, tenemos tan pocas grabaciones suyas. Grabaciones en las que son omnipresentes los jaleos y los gritos de ánimo de su hermana Pastora y su cuñado Pepe Pinto que pretendían crear el ambiente propicio para que Tomás cantase como sólo él sabía hacerlo.

Y lo hizo. En esas escasas grabaciones (Sólo 21 cantes y todos en placas de pizarra pues no alcanzó la época del vinilo), Tomás Pavón legó verdaderas joyas que los aficionados al flamenco guardan como reliquias y que escuchan una y otra vez pues el cante de Tomás no cansa nunca. No cansaba, por ejemplo, a Federico García Lorca quien traía loca a su familia a fuerza de poner en la gramola infinitas veces los cantes de Tomás (y también los de Pastora, los del Torre o los del Tenazas).

Lo mismo, que Federico, hacía también el propio Tomás, muchos años antes cuando, allá por el 9, salió al mercado la grabación de Manuel Torre de la seguiriya “A clavito y canela”, que luego el también grabaría y que se obstinaba en escuchar, encerrado en su habitación, en el pequeño gramófono que le prestaba su hermana con la que vivía, obsesiva y repetidamente, una y otra vez.

Gramola Niña de los Peines 001

Fotografía de una gramola que perteneció a la Niña de los Peines y que se conserva en la Peña Juan Breva de Málaga (Foto publicada en “Historia del flamenco” de Editorial Tartessos)

 

Y es que tanto Tomás como Federico, sabían perfectamente que el flamenco no es para consumo. Que no es (como tantas cosas de hoy) “para usar y tirar” sino para profundizar en él. Por eso, estas añejas grabaciones de Tomás (igual que las de Pastora, Manuel Torre, Caracol, Mairena, Mojama, Chaqueta, Isabelita de Jerez, etcétera, etcétera, etcétera) no son para oírlas una vez, sino para oírlas y volverlas a oír machaconamente (que es lo que hay que hacer con estas saetas de Tomás Pavón) hasta que se nos metan bien dentro de los tuétanos.

.Federico Garcia Lorca

Para Federico García Lorca, Tomás Pavón era al flamenco lo que Chopin a la música clásica

 

Audición 1. 

Tomás Pavón con Banda de Cornetas y tambores

 1930

La grabación es de 1930 (lo son las dos grabaciones que insertamos) cuando ya la saeta por seguiriyas está perfectamente definida, como comentábamos ayer con las Saetas de Pastora de esa época. Sin embargo, la de Tomás es mucho más sobria que la de su hermana pero no por ello de menor valor ni mucho menos. La remata con la Toná del Cristo que dicen (ya lo hemos contado varias veces) que puso Chacón como estrambote de su saeta para evitar que esta toná tan antigua (¿De Tío Luís el de la Juliana?) se perdiera.

 

Detente
¿Por qué no te detienes,
Judas, en la venta?
no prendas el Cordero
que pronto vendrá San Juan
y te dara más dinero
pa´ que aumentes tu caudal

Eres pare de almas
y ministro de Cristo
tronco de nuesta mare Iglesia santa
y arbol del Paraíso

 

 

Audición 2.

Tomás Pavón con Banda de Cornetas y tambores

1930

En el patio de Caifás
entró Pedro y dijo así:
yo no conozco a ese hombre
ni su discípulo fuí

2 comentarios:

José Olid Planet dijo...

De mi poema "Mística de un torero"

Su Macarena,
de "tós" los Gallos,
el Chico.
La más hermosa,
la más bella,
la más Virgen,
la de las mariquitíllas
de Joselito.
Lleva...
sobre su pecho,
cinco;
de treinta esmeraldas,
montadas,
de seis en seis
sobre platino.
Pero va...
sin los doce varales,
en oro macizo visto,
los que le había prometido.

Mi Canto a José,
mi canto a María.

Os saluda José Olid Planet


Anónimo dijo...

¡¡¡ Viva Belmonte.!!!