miércoles, 4 de abril de 2012

Ceci est une saeta

 

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La paradoja del más conocido cuadro de la serie La trahison des images (1928–1929) de René Magritte. Serie  sobre la que Foucault escribió un no menos conocido ensayo.

 

Uno de los temas recurrentes en el flamenco es la relación que, por origen, tiene con la música de negros. No sólo musicalmente como es el caso del tango flamenco en cuyos primeros años los movimientos procaces de cadera propios de este baile provocaron el horror de las clases bien pensantes, sino sobre todo por tener ambas músicas similares raíces vitales.

Y es cierto, pues el flamenco comparte con esas músicas (blues, jazz) su origen en las capas sociales más bajas, su desgarro, su queja individual, su desespero…

jazz

Siempre se ha dicho que el jazz comparte muchas cosas con el flamenco (En la foto una jazz-band)

Y hasta tal punto es verdad que estoy por decir que una de las saetas más puras que se ha podido oír en la historia del flamenco no la hizo un cantaor de la calle Sierpes sevillana, ni un gitano de Jerez, ni un saetero malagueño o cordobés. Tampoco la ha cantado una monja de clausura de Utrera ni un Don Guido al uso, arrepentido y llorador de sus culpas, sino un afroamericano como ahora tan fina y tan hipócritamente se dice.

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Miles Davis. Sobran las palabras

Dicho en plata, una de las saetas más sentidas y más representativas que pueden oírse la firma este señor de la foto, un trompeta de jazz negro, llamado Miles Davis, quien la grabó en 1959 y la incluyó en su disco Sketches of Spain (1960) primera muestra de ese flamenco-jazz que tan prolífico ha sido y tanto tiene que dar de hablar todavía.

La traducción del título es “Bocetos de España” y resulta sorprendente que, cuando aquí muchos nos llevamos bastantes años intentando descifrar el flamenco (con los toros pasa igual), llegue un señor de Estados Unidos (de Alton, más concretamente) y en un esbozo capte la esencia de este arte nuestro tan de buenas a primeras.

La cosa tiene su miga pero dejémonos de pueriles reflexiones y vamos a lo interesante que es oír esta saeta de Miles Davis. ¡Casi ná!

Esta grabación la rescató (e incluyó) Miguel Mora en la magnífica selección que hizo de cantes para su libro “La voz de los flamencos-Retratos y autorretratos” (Editorial Siruela, Madrid, 1ª ed., 2008)

 

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Portada de la Voz de los Flamencos de Miguel Mora

 

Saeta (del Album Sketches of Spain-Columbia 1960)

Miles Davis (con acompañamiento de banda de cornetas y tambores)

 

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Musicalmente si algo distingue a este trompeta y compositor de jazz es su capacidad creativa y de evolución (pasó por el bebop, el cool y la vanguardia casi sin proponérselo).

Su sonido, no obstante, fue siempre suave y melodioso quizás por el uso de la sordina de acero que en él fue tan característico. Lo que unido a sus raíces (Alton esta en la ribera del Mississippi) viene que ni pintiparado para interpretar con acierto la música de la saeta.

 

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Alton (Ilinois) en la ribera del Mississippi, lugar de nacimiento de Miles Davis (Grabado de 1858)

 

Miles Davis había nacido en 1926 y falleció en Santa Mónica en 1991. Pero antes, y entre sus muchas obras, nos dejó esta (impresionante) música.

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Lo de Magritte no era una pipa, pero lo de Miles Davis si que era una saeta, una de las más curiosas y sorprendentes saetas de la historia del flamenco.

lunes, 2 de abril de 2012

Silencio por un torero

 

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Impresionante imagen de la Esperanza Macarena de luto por la muerte de Joselito el Gallo

Es muy conocido el hecho de que, a la muerte de Joselito, vistieron de luto a la Macarena pues José fue hermano de esta cofradía. Lo que ya no suelen ser tan conocidas son las presiones y rechazos de la burguesía y la aristocracia sevillana al funeral que, para el diestro de Gelves, celebró -en la Catedral hispalense- el Cabildo Catedralicio el día 22 de mayo de 1920, a los seis de su cogida mortal .

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José, nazareno de la Macarena

Y es que a Joselito no le perdonaban ser gitano (cuestión de raza) ser torero (cuestión de clase social) y, mucho menos, haber sido impulsor y mentor (cuestión de economía) de la plaza Monumental. Aquella plaza Monumental que puso en jaque durante varias temporadas y hasta que murió el torero al monopolio de la Maestranza sevillana.

Puerta Grande Monumental Sevilla

Puerta Grande de la Monumental de Sevilla. Joselito quería que pudieron ir a los toros el mayor número de espectadores posibles abaratando los precios. Lo curioso, en este caso, es que Juan Belmonte (supuesto revolucionario del toreo) fue al final adalid de los sectores más conservadores de la ciudad representados en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla,

A las críticas que se hicieron al Cabildo por celebrar el funeral de José en la Catedral se opuso firme la firme pluma del canónigo Juan Francisco Muñoz y Pabón quien escribió esa misma tarde, en el Correo de Andalucía, poniendo los puntos sobre las íes:

“Por cierto que no han faltado títulos de Castilla (asistentes al acto) que han sentido escándalo de que todo un Cabildo Catedral haga exequias por un torero[…] ¡Cualquiera os entiende, piadosísimos varones! Llegáis en vuestra democracia a rendir parias a la memoria del torero muerto, asistiendo a su funeral, y ponéis como chupa de dómine al Cabildo porque es "tan demócrata" que hace sufragios por un fiel que ha pasado a mejor vida en comunión con la Iglesia. ¿O es que va nuestro Cabildo a guardar estos funerales para cuando muera un político, enemigo de Jesucristo y su Iglesia, y venga la Real Cédula de ruego y encargo?.

La Real Cédula –en el caso presente- la han expedido el pueblo y la familia doliente y el Cabildo no ha hecho más que darle curso […] Ahora, si Joselito no ha sido tan funesto para la nación y para la Iglesia como lo son los políticos -aquí entran también los locales-, nadie tiene la culpa. El pobrecito puede decirse que no ha hecho mal a nadie. ¡Ojalá que de todos los que mueren pueda decirse otro tanto! ¿Será por esto por lo que en los funerales de los políticos no suele haber más que 'la música y acá', y en las honras de Joselito ha estado 'toda Sevilla', empezando por vosotros, los títulos y los grandes, y acabando por los pobres y los humildes? ¿Es que os duele el contraste?... El remedio no está en Roma: mereced ser queridos en vida y llorados en muerte. El pueblo hará lo demás".

Al día siguiente volvía a publicarse otro artículo (titulado “A Ella”) ya claramente elogioso de las virtudes personales del torero fallecido,  donde Muñoz y Pabón contestaba a una señora de alto rango social que había secundado las protestas.  

 

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Túmulo de Joselito en San Gil

El artículo tuvo un impacto tan tremendo, que por suscripción popular le regalaron una pluma de oro a su autor, que donado por su autor, luce la Macarena, todas las Semanas Santas, en sus sayas.

Juan Francisco Muñoz y Pabón

Detalle de la pluma de oro donada por Muñoz y Pabón a la Macarena

Lógicamente, el entierro de Joselito fue una manifestación de inmenso de dolor popular tanto en Madrid como en Sevilla pues, en toda España, causó honda conmoción la muerte del torero del que decían “no le podía coger un toro” y que, en Sevilla donde le conocieron bien, era –si cabe- aún más querido que admirado.

 

19 de mayo de 1920- El cortejo de Gallito en la Alameda de Hércules.

Joselito pasó a ser objeta de coplas y culto popular y su memoria y leyenda perduran aún hoy día, pues no en balde y como dijo Rafael Quintero en la copla “Silencio por un torero” había muerto, precisamente, el mejor de ellos.

Esta copla que se dio a conocer por Juanita Reina la escuchamos interpretada por Manuel Lombo, por bulerías.

Silencio por un torero- Manuel Lombo
(Quintero-León-Quiroga)


Aquella tarde Sevilla
se puso toda amarilla
quebraíta de color.

Y por el aire caliente
su voz clamó de repente
hay que pena y qué dolor.

Silencio en Andalucía,
rezadle un Ave María
y quitarse los sombreros.

Silencio el patio y la fuente,
que está de cuerpo presente
el mejor de los toreros.

"¡Parece que está dormío,
Dios mío,en su capote de brega!"
Y por Gelves viene el río, teñío,
con sangre de los Ortega.

Suspira bajo su velo
la Virgen de la Esperanza
y arría en señal de duelo
banderas la Maestranza.

Y Sevilla, enloquecida,
repetía a voz en grito:
"¡Pá que quiero mi alegría!
¡Pá que quiero mi alegría,
si se ha muerto Joselito!

"Silencio por un minuto,
pintad los campos de luto
el ciprés y el olivar.

De luto las amapolas
de luto Carmen y Lola
Concha, Pepa y Soledad.

Silencio guarda el romero
silencio el torito fiero
y los bravos mayorales.

Crespones en las divisas
silencio pide la brisa
al pasar por los trigales.

"¡Parece que está dormío,
Dios mío,en su capote de brega!
"Y por Gelves viene el río,
teñío,con sangre de los Ortega.

Suspira bajo su velo
la Virgen de la Esperanza
y arría en señal de duelo
banderas la Maestranza.

Y Sevilla, enloquecida
repetía a voz en grito:
"¡Pá que quiero mi alegría!
¡Pá que quiero mi alegría,
si se ha muerto Joselito!"

No fue la única poesía a la muerte de Joselito. El poeta López Alarcón hizo unos versos sobre esta historia que hemos contado, versos que se quisieron saeta.

Ven pasajero, dobla la rodilla,
que en la Semana Santa de Sevilla,
porque ha muerto José, este año estrena
lágrimas de verdad la Macarena.

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Detalle del Mausoleo de Joselito, magistral obra de Mariano Benlliure. Una gitana lleva en las manos una imagen de La Macarena.

 

Una saeta a la Esperanza Macarena

Y hablando de saetas, creo que el mejor homenaje a José, puesto que estamos en Semana Santa, es oír esta maravillosa Saeta a la Esperanza Macarena (La Virgen de Joselito) interpretada por Carmen Linares.

Carmen Linares recogió en la antología La mujer en el cante y después de la marcha Amargura del compositor Manuel Font de Anta, interpretada a la guitarra por Rafael Riqueni, este peculiar estilo de saeta que se impuso en Sevilla a partir de los años veinte por boca de La Niña de la Alfalfa, estilo que deriva de la saeta de Centeno pero recargada y con tercios más largos. 

Aqui recogemos solo la saeta sin la marcha previa, pero ilustrada con un rancio celuloide de principios de siglo donde vemos el regreso de la Macarena a su Templo pasando por debajo del arco.

 

Carmen Linares. Antologia de la mujer en el cante

 


La Macarena
Cante: Honra de los Macarenos (Amargura y Saeta)-TVE (1996)
Carmen Linares

 


Ya se acerca la Esperanza
Hermosa como los cielos
Gloria de los sevillanos
Y honra de los macarenos

 

mariquillas

La Macarena con 3 de las mariquillas que le regaló el mejor de los toreros

jueves, 29 de marzo de 2012

El depósito de la bravura

 

1886-07-26 La Lidia Toro del Duque rematando a coger en las tabl 001

Toro del Duque (de Veragua, por supuesto) rematando a coger en la tablas (Lámina de la Lidia de 26-07-1886). Claro ejemplo de manifestación de la bravura del toro a su salida al ruedo cuando conserva íntegro todo su ímpetu. El toro de esa época (y, en especial el toro de ese encaste vazqueño) “gastaba” toda su bravura en el primer tercio llegando agotado a la muleta, al contrario que el toro de hoy.

 

¿Conocimiento de las reses o de las suertes?

Venimos hablando en este blog de la técnica del toreo enfocada desde el punto de vista de la ejecución de las distintas suertes y del modo de construir las faenas. Y aunque es importante (y mucho) este conocimiento creo que se queda cojo si no lo ponemos en relación con el conocimiento del comportamiento del toro bravo.

 

concurso_cortes_29 f palha

El comportamiento del toro es –a priori- una incógnita. En la imagen, toro de encaste vazqueño de Fernando Pereira Palha lidiado en un concurso de recortes. Un toro de estampa espectacular y con mucho parecido a su bisabuelo de la lámina de la lidia.

 

Y es que a la vista de los cambiantes y diversos estados de las reses durante la lidia, surge la duda de si puede o debe existir un modo reglado para ejecutar cada lance del toreo (sea de capa o muleta) o si, por el contrario, la ejecución de las suertes debe adaptarse al modo de embestir de cada toro.

Aunque la respuesta parezca evidente, creo que el debate es legítimo pues en el toreo, por la incertidumbre e inseguridad que supone juzgar algo fugaz y tan complejo, todos los debates son (a priori) lícitos.

Y el caso, es que tampoco es de ahora esta polémica, pues viene de antiguo ya que, como comentamos en otra entrada de este blog, ese fue el principal motivo de disputa (aunque hubo otros no menos candentes aunque si menos trascendentes) de la competencia que a mediados del siglo XVIII sostuvieron Curro Cúchares y el Chiclanero.

1885-05-10 La Lidia-La competencia de Cuchares y el Chiclanero 001 (2)

La competencia de Cúchares y el Chiclanero (La Lidia. 10-05-1885). Aunque el motivo principal fue el distinto concepto que ambos tenían del toreo, sus disputas se producían por cualquier motivo por nimio que fuera. Uno de los enfrentamientos más sonados tuvo causa en el orden de lidia pues el Chiclanero discutía a Cúchares pese a la mayor antigüedad de alternativa de este último su derecho a matar el primer toro de la tarde. Es precisamente ese comprometido trance (los dos toreros armados de muleta y estoque intentando matar al mismo toro) el que recoge la lámina de la Lidia que aquí reproducimos.

Para el segundo, para el Chiclanero (y sus partidarios) la cosa estaba clara y lo primordial era la ejecución de las suertes con la máxima pureza, con el máximo respeto a las reglas, sin admitir el más mínimo desvío de estas, esto es sin admitir recurso alguno, pues el torero lo que debe buscar, ante todo, es imponer al toro su toreo.

El Chiclanero

Joselito el Chiclanero. Un torero muy puro y enemigo de recursos. Su toreo, reducido a lo fundamental, tenía su fuerte en la estocada recibiendo, en la que era gente.

Por el contrario para Cúchares (y sus partidarios) era más importante el conocimiento de las reses, el saber ver y entender (la intuición juega aquí un papel primordial) su modo de embestir para actuar en consecuencia. Los recursos son, en este concepto del toreo, no sólo admitidos sino necesarios pues al torero no importa (antes al contrario, busca) adaptar su toreo al toro.

 

1883-04-23 La Lidia- Francisco Arjona Cuchares 001 (2)

Cúchares, torero de variado repertorio y de recursos infinitos(Detalle de lámina de la Lidia de 23-04-1883). No en vano se llamó al toreo “el arte de Cúchares

Sin entrar en la valoración que a los aficionados del momento merecieron cada una de estas posturas, baste señalar que quedó entonces planteado un debate que, pese al tiempo transcurrido, ni se ha resuelto ni lleva trazas de resolverse, entre otras cosas porque ambos planteamientos son –volvemos a reiterar- perfectamente legítimos y tienen su “aquel” .

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Intuición para entender al toro

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Capacidad de manejar los engaños con precisión

El debate sobre si es preferible el conocimiento de las reses o el conocimiento de las suertes sigue vigente hoy día y, probablemente, seguirá existiendo mientras exista el toreo.

 

Gregorio Corrochano.

De todas formas y sea cuales sean nuestras personales ideas sobre esta polémica (que eso es otra cuestión) lo indiscutible es la importancia que, para el torero, tiene conocer y anticipar el comportamiento de las reses a las que se enfrenta. Pues este conocimiento condiciona, y determina en gran medida, sus posibilidades de lucimiento.

Aunque son muchos y variados los matices que, al respecto, se presentan vamos a ver hoy uno de ellos, sino el más importante si uno de los de más enjundia. Vamos a hablar, en concreto, del tiempo de reposo que, en el toreo moderno, el torero concede al toro después de cada tanda.

Sorprendentemente un crítico de la fama de Gregorio Corrochano criticaba duramente, en su libro ¿Qué es torear?-Introducción a la tauromaquia de Joselito, esos descansos entre tanda y tanda que propicia el toreo moderno.

Corrochano

Don Gregorio Corrochano, el crítico del diario ABC y del semanario Blanco y Negro

Le leemos:

Uno de los defectos fundamentales de que adolece el toreo actual [Cuando dice actual Corrochano se refiere a 1953 año de publicación de este texto] es la falta de ligazón o continuidad. Las faenas cortadas, interrumpidas, quitan emoción, restan eficacia y suelen acarrear no pocos disgustos, cuando se está en presencia de un verdadero toro.

Para cortar la faena usan los toreros de dos procedimientos: dirigirse a saludar al público, en anticipada cortesía, puesto que nadie los reclama, o cambiar al toro de terreno con pases de tirón. La faena así, dada a retazos no tiene calidad, aunque reconozco que tiene su público como las liquidaciones

Para Corrochano los tiempos muertos, de respiro, que el torero concede al toro entre tanda y tanda, son:

Pretextos para separarse del toro con el que no se está a gusto, con el que no se sabe que hacer”.

Que es torear p. 217 Il. Andres Martinez de Leon 001

A Corrochano, los paseos entre tanda y tanda no le gustaban (Ilustración de Andrés Martínez de León. ¿Que es torear? pág. 217)

¿Tiene razón Corrochano cuando señala como defecto este modo de proceder? O, por el contrario, ¿aciertan los toreros cuando, entre tanda y tanda, dan respiros sucesivos al toro que les tocó en suerte?

 

La explicación intuitiva de los toreros: Manolo Martínez

Corrochano, como otros críticos de su época y posteriores y como ya dijimos en otra entrada de este blog, creo que no llegó a entender cabalmente ni el significado ni la importancia que suponía el toreo en redondo en la evolución de la fiesta.

Y, en consecuencia, al no entender los nuevos derroteros del toreo tampoco se percató de los mecanismos técnicos que lo hacían posible. Uno de lo cuales (y no el de menor calado) es, precisamente, el tiempo de respiro que el torero concede al toro entre tanda y tanda.

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Curro Romero remata la tanda y aprovecha, además de dar un respiro al toro, para componer la figura en uno de sus desplantes más característicos. Es más el tiempo que se está en el ruedo sin torear que el tiempo real que se emplea toreando por lo que el torero tiene que tener capacidad de “sugestionar” al público durante esos tiempos muertos, evitando que este pierda interés por lo que pasa en el ruedo.

Los toreros, sin embargo, si que son conscientes (los buenos, desde luego) de estas cuestiones que son necesarias para poder torear con un mínimo desahogo.

Manolo Martínez, el mandón indiscutible del toreo mexicano, se lo contaba a Guillerma H. Cantú en la larga entrevista incluida en “Un demonio de pasión” (Editorial Diana, 1ª edición, México D.F., 1990) y sobre esas pausas largas que utilizaba entre serie y serie, decía el propio diestro:

“Darle un respiro no es el objetivo primordial. El toro tiene fuerza suficiente para emplearse durante los 15 minutos de lucha que da, con intervalos razonables para su recuperación.

El propósito más importante consiste en que durante ese tiempo vital ordene su instinto mental y reconsidere que es él el que tiene que ir al trapo. Él es el bravo, el que debe acometer, para eso fue creado”.

Muchísima enjundia tiene esta explicación del diestro mexicano más de lo que pudiera parecer a simple vista pues supone intentar entender y explicar “cómo piensa” el toro, clave para poder torearle bien.

Manolo Martinez 001

Manolo Martínez, en una pausa, ordenando el instinto mental del toro. El diestro mexicano es uno de los toreros que mejor ha entendido la manera de “pensar” de las reses (y, sobre todo, que mejor ha sabido explicarlo)

 

La explicación científica: El depósito de la bravura

Lo que Manolo Martínez y los demás toreros conocen de forma intuitiva tiene un sólido fundamento pues estos conocimientos hace tiempo que forman parte del acervo científico Concretamente, son objeto de estudio por la etología (la ciencia que trata del “estudio científico del comportamiento del mundo animal”).

En ese sentido, uno de los etólogos más destacados fue Konrad Lorenz (1903-1989) cuyas interesantes teorías, formuladas hace más de 60 años, continúan plenamente vigentes.

Lorenz y Tinbergen

Konrad Lorenz (a la derecha) en 1978, con Niko Tinbergen otro de los padres de la etología.

Lorenz consideró que el comportamiento de los animales funcionaba como una caja negra a la que llegaban estímulos que producían las correspondientes respuestas.

Más concretamente, Lorenz propuso un modelo explicativo de la motivación que equiparaba el comportamiento del animal (el toro, en nuestro caso) a un depósito hidráulico. Depósito que, a mí personalmente, y para el caso del toro bravo me gusta llamar “el depósito de la bravura”.

 

Modelo de Lorenz (El toro bravo-Miguel Padilla) 001

Grabado explicativo del modelo de comportamiento propuesto por Lorenz (del libro “El toro bravo” de Miguel Padilla. Pág.31). El grifo (PR) representa la producción automática (interna) de estímulos. Las pesas y el vaso (EL1), los estímulos-llave (exteriores).

 

Todo esto lo cuenta el profesor Miguel Padilla Suarez en su interesante libro “El toro bravo-Etología, aprendizaje y comportamiento” (Editorial Egartorre, 1ª edición, Madrid, 2011).

 

El toro bravo Miguel Padilla 001

Portada del libro “El toro bravo” de Miguel Padilla.

Dice Miguel Padilla que, para Lorenz, el animal se comporta como si tuviera en su interior un depósito de energía que puede estar más o menos lleno y que tiene dos salidas. Una que se abre, cuando está a punto de rebosar, casi automáticamente y otra que depende de la intensidad del estímulo que reciba.

Cuando un toro tiene su nivel de energía (bravura) más bajo necesitará mayor estimulación (toques, voz, golpecitos en la cara, etc.) para reaccionar. Al contrario, cuanto más tiempo hubiera transcurrido desde la última acción más se habrá recargado el depósito y menor será el estímulo necesario.

En uno de los extremos (baterías cargadas al máximo) el toro puede “actuar en vacío” sin necesidad de estimulo o al mínimo estímulo.

Salida de Ermitaño (Silvio Ollo)

De salida el toro trae las baterías a punto de rebosar lo que explica su comportamiento inicial sin necesidad de estímulos. En la espectacular foto de Silvia Ollo, vemos la salida al ruedo del toro Ermitaño de Miura.

En el otro (batería descargada) se produce una situación de “agotamiento” (psíquico que no necesariamente físico) situación que puede aparecer también ante estímulos demasiado repetidos (Por ejemplo, cuando el torero insiste demasiado en el cite).

 

Desplante Manolo Martínez 001

Al final de la faena el toro tiene las baterías descargadas por lo que será necesario acentuar el estímulo. En la foto, Manolo Martínez en un desplante.

En este caso (baterías descargadas), lo procedente (como aconsejaba Manolo Martínez y como no supo ver Gregorio Corrochano) es separarse del animal y dejarle reposar, para que pueda recargar sus “baterías”. Para que se vuelva a llenar el “depósito de la bravura”.

 

Entre pase y pase

Este modelo permite explicar muchas más cosas y, lo importante, tiene más matices pues, a título de ejemplo, no sólo funciona (o explica el comportamiento del animal) entre tanda y tanda, sino que también es perfectamente aplicable entre pase y pase.

Entre pase y pase Manolo Martínez 001

Cuando el toro se para entre pase y pase el torero debe aprovechar esa pequeña pausa para recuperar su posición y para que el astado recobre las ganas de embestir. Aunque a veces pueda pesar la impaciencia de los espectadores, lo correcto es que el diestro espere a que sea el toro el que decida embestir. En la foto, Manolo Martínez esconde la muleta detrás del cuerpo pues de mantenerla siempre delante (estímulo repetido) el toro se aburriría y dejaría de responder a los toques.

Ligar las series en continuidad llega mucho al público (y a los críticos como Corrochano) por la emoción que provoca, pero sólo es posible con un toro bravo y repetidor.

 

El Juli en Sevilla. Un toro bravo y un torero en un gran momento técnico y con una colocación exquisita que le permite ligar los pases sin solución de continuidad

 

Lo normal será, al contrario, que el torero tenga que estimular al toro incluso entre pase y pase despertando su instinto de continuar embistiendo.

En ese caso, el torero debe cuidar al máximo su colocación, rectificando si fuese necesario su posición tanto como sea preciso y volviendo a repetir el cite adecuadamente. Toque con la muleta, voz, desplazamiento del cuerpo al pitón contrario e, incluso, un zapatillazo son los mecanismos habituales (Uno más elegantes y otros menos, cierto es) para incitar al toro pero siempre (y aquí está la clave) debe respetarse la regla de oro que consiste (lo decía Manolo Martínez y lo corrobora la etología) en conceder al toro el tiempo necesario (esta vez, necesariamente, más breve) para reordenar mentalmente su instinto de embestir.

Llegan mucho al público las tandas continuadas, pues suponen un toro bravo y una exquisita colocación del torero, pero tienen tanto interés o más para el aficionado aquellas otras en que el toro se para entre pase y pase y el torero tiene que echar mano de todos sus recursos para provocar la embestida y continuar la serie.

 

José Tomás en Madrid. Otro torero de técnica exquisita que aquí tiene que colocarse y reiniciar el cite en cada pase ante la falta de acometividad del toro.

martes, 20 de marzo de 2012

La dureza del toreo (IX) Antonio Bienvenida

Por Luis Miguel López-Rojas y José Morente

 

1941-09-18 Madrid Antonio Bienvenida tarde de los 3 cambios 002

La muleta en la izquierda. La espada en la derecha. Y el corazón en el centro. Antonio Bienvenida (Don Antonio Bienvenida) cita para el pase cambiado a muleta plegada que heredó de su padre el Papa Negro (Plaza de Madrid. 18 de septiembre de 1941)

 

Manuel Mejías Bienvenida iba camino de la gloria taurina pues había enjaretado cinco triunfos seguidos en la Plaza de Madrid el año 1910, algo que no es nada fácil, cuando el toro Viajero de Trespalacios se cruzó en su camino y truncó su prometedora carrera taurina.

A partir de ahí el Papa Negro (como le motejó Don Modesto) inició un azaroso y complejo periplo por todo el mundo para sacar adelante su numerosa prole. Sus andanzas fueron sustanciosas y rayaron en lo fantástico. Bienvenida se ganó el agradecimiento eterno de sus hijos (los hijos de Bienvenida) para quienes re-compensar a su padre, por los desvelos que había tenido con ellos, se convirtió en una especie de deber moral.

Es desde esta perspectiva como se comprenden muchas de las actuaciones y acciones de Manolo, Pepote, Ángel Luis, Rafael, Juanito y sobre todo las de un torero como Antonio Mejías Jiménez (Antonio Bienvenida) quien gustó en su carrera asumir los retos que su padre había dejado incumplidos y recuperar las viejas suertes del toreo que le había enseñado su progenitor. Como, por ejemplo, el pase cambiado a muleta plegada.

 

El pase cambiado a muleta plegada.

1941-09-18 Madrid Antonio Bienvenida tarde de los 3 cambios 001

El 18 de septiembre de 1941, Antonio Bienvenida dio en Madrid tres sensacionales pases cambiados a muleta plegada. Uno de ellos es el de esta fotografía ¡Lo nunca visto!

El jueves 18 de septiembre de 1941, Antonio Bienvenida armó la tremolina en Madrid con el toro “Naranjito” de Antonio Pérez al que dio el pase cambiado a muleta plegada seguido de tres naturales rematados con el de pecho.

Esa serie (Pase cambiado-tres naturales-de pecho) la repitió ¡tres veces seguidas! lo que convirtió la plaza en un manicomio. Los viejos aficionados, aquellos que llegaron a ver a Lagartijo y al Guerra, a Joselito y a Belmonte, dijeron que nunca (¡nunca!) habían visto nada igual.

Y es que hoy estamos acostumbrados al toreo en series de pases del mismo tipo, pero para esos viejos aficionados engañar al toro varias veces seguidas por un mismo lado y con un mismo pase tenía un mérito enorme.

Bienvenida no mató al toro por lo que no cortó las orejas pero los espectadores se lo llevaron en hombros camino de su casa en General Mola, 3 (lo que se convertiría en una tradición) entre el clamor de los que paseaban por los bulevares madrileños (Cuando en Madrid todavía había bulevares por los que pasear).

1959-05-18 Madrid Bienvenida pepe Luis y Aparicio a hombros 001

18 de mayo de 1959. La habitual procesión del público madrileño llevando en hombros a Bienvenida por la calle de Alcalá camino de su casa. Esta vez, acompañado de Pepe Luis Vázquez y Julio Aparicio.

La descripción de cómo era el pase cambiado de Antonio la hizo en el libro “Todas las suertes por sus maestros” de José Luis Ramón (1ª ed., Madrid, Espasa-Calpe, 1998) su hermano Ángel Luís quien decía:

“Para dar el pase cambiado había que colocarse de frente al toro con la muleta plegada en la mano izquierda, como en un cartucho, a la altura de la cintura, y con la espada en la cadera, o con un pañuelo, como a veces cogió Antonio, en la mano derecha.

Una vez que se cita al toro, se le provoca con la voz y el cuerpo pero no con la muleta. Ya arrancado se le hace un quiebro como si se tratase de un par de banderillas, y según va arrancado el toro se le pasa la muleta como si fuera un pase de pecho, aunque sin desplegarla.

En realidad, lo que hace cambiar al toro es el movimiento de la pierna y del cuerpo y no la muleta que no interviene para nada”.

 

Ángel Luis añadía que ese pase lo aprendieron de su padre quien lo había dado muchas veces. Su padre lo había cogido de su abuelo quien lo había visto hacer al Gordito.

 

1890-05-19 (La Lidia) Fuera gente 001

¡Fuera gente! (Lámina de la lidia del 19 de mayo de 1890). Un torero (¿El Gordito, quizás?) muy decidido pide quedarse sólo ante el toro. ¿Citará para el pase cambiado a muleta plegada?

 

La atribución del pase al Gordito parece indiscutible no sólo porque es lo que nos dice la tradición oral sino por pura lógica ya que Antonio Carmona fue el inventor del quiebro y un quiebro (si bien con ayuda de la muleta) es, en el fondo y como bien explicaba Ángel Luís Bienvenida, el pase cambiado a muleta plegada.

 

Las cogidas

Antonio Bienvenida fue torero muy castigado por los toros ya que sufrió 12 cornadas fuertes además de la voltereta propinada por la vaca “Conocida”, de fatales consecuencias, que acabó con su vida el día 7 de octubre de 1975.

La cogida más grave en su carrera taurina la sufrió, precisamente dando el pase cambiado a muleta plegada (el pase emblemático de su padre), el 26 de julio de 1942, en Barcelona, en corrida de 12 toros, alternando con Chicuelo, Villalta, Pepote, Manolete y Pepe Luis Vázquez.

1942-07-26 Barcelona A Bienvenida Buencara 002

El cartel de ese día: Manolete, Pepote, Chicuelo, Antonio, Pepín y Villalta. ¡Ahí es nada!

 

El toro “Buenacara”, de don Ignacio Sánchez (curiosamente, de origen Trespalacios), le infirió una cornada en el vientre, de carácter gravísimo, cuando el torero citaba para el pase cambiado a muleta plegada. El toreo estuvo al borde de la muerte.

Lo peor es que la cogida se vio venir. El diestro comentaría años después que

“El toro no era nada fácil. Mi padre que me conoce a fondo, como es natural, adivinó con mi gesto mi resolución definitiva. Tanto es así que abandonó la plaza. Es la primera vez que mi padre, toreando uno de nosotros y presenciando la corrida, se ha marchado. Y es que no quiso ver el percance...”

 

 

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Antonio cita a Buenacara para el cambio a muleta plegada. La cogida se presentía por lo que su padre se marchó del callejón y su hermano  Pepe le quitó una vez el toro, pero Antonio insistió en citarle de esa forma, muy confiado. Confianza en el triunfo que se refleja en su cara…

1942-07-26 Barcelona A Bienvenida Buencara 001

Pero el toro, al fin, no obedeció al engaño. El encontronazo es brutal.

 

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El desconcierto ante la evidente gravedad de la cogida, gravedad que se refleja con claridad en el semblante del torero.

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Tan brutal como el tremendo boquete que dejó, en la barriga de Antonio, el cuerno de “Buenacara”. El puño del galeno cabe entero dentro de la herida.

 

Lo volvió a repetir

Gran parte de los arrestos juveniles de Antonio se fueron por el tremendo boquete de la cornada del toro de don Ignacio Sánchez, pero su torería permaneció incólume. Por eso, sin llegar a mandar en el toreo fue durante muchos años referente de clasicismo y buenas formas aparte de poseer una de las mejores muletas de la historia, pues Antonio fue un muletero excepcional además de torero completo como corresponde a alguien doctorado en la Academia de General Mola, número 3.

Por lo que hace el pase cambiado, Antonio volvería a realizar esta peligrosa suerte alguna vez más, como en México en la temporada 44-45 o en la Corrida de la Prensa de 1946 de las que hay testimonio gráfico.

 

1944 Mexico A Bienvenida 001

Antonio preparando el pase cambiado en México. Era la temporada 44-45.

 

1946-07-04 Madrid Cambio a muleta plegada con pañuelo 001

Magnífica foto de Cano de la corrida de la Prensa del 46 con Antonio Bienvenida citando para el cambio a muleta plegada. Un detalle, lleva en la mano derecha un pañuelo, con el que iba secándose el sudor mientras se dirigía hacia el toro. El pañuelo en la derecha es un homenaje privado a su padre quien a veces realizó así esta suerte (Entre paréntesis, Antonio ha sido uno de los diestros mejor vestidos de la historia pues cuidaba mucho todos los detalles de la indumentaria torera).

 

Antonio Bienvenida Cambio a muleta plegada 002 Pase

Antonio Bienvenida rematando el pase cambiado. En la foto se observa perfectamente el quiebro de piernas del que hablaba Ángel Luis al describir este pase (En la mano derecha conserva el pañuelo con el que –a veces- se secaba el sudor en el cite).

 

A las puertas de la muerte

Grave fue la cornada de Barcelona, como graves fueron algunas otras de las que recibió Antonio, pero, sin duda, la más terrorífica fue la cornada en el cuello que le propinó en Madrid, el 17 de mayo de 1958, un manso de Cobaleda pues le dejó al aire la yugular.

 

1958-05-17 Madrid Juan Cobaleda 001

17 de mayo de 1958. Un toro de Juan Cobaleda (encaste Conde de la Corte) lo derriba y, en el suelo, le asesta una puñalada en la yugular.

1958-05-17 Madrid Juan Cobaleda 002

Los banderilleros Guillermo Marín y Cantitos no logran convencer a Antonio para que marche a la enfermería.

La escena familiar que se produjo después de la operación del diestro fue tremebunda y difícil de comprender fuera del mundillo que forma el Planeta de los Toros o Aldea de Tauro.

Estando Juanito Bienvenida, junto al resto de la familia a los pies del moribundo Antonio, éste -todavía bajo los efectos de la anestesia- gesticula, pues no podía hablar.

El Papa Negro interpreta lo que dice e indica al menor de los hermanos:

“Lo que te quiere decir tu hermano Antonio es que salgas de viaje para Baeza, donde toreas mañana.

Yo te mando que lo hagas ahora mismo.

Si se muere Antonio, pondremos el entierro a la hora precisa para que tú puedas asistir, después que hayas toreado la corrida”

Juanito toreó y cortó cuatro orejas y dos rabos. Volvió después junto Antonio, que por suerte conseguiría recuperarse siquiera lentamente de la gravísima cogida.

 

1960 Antonio y Juan Bienvenida Mano a mano Madrid 001

Antonio con su hermano Juan antes de un mano a mano en Madrid (año de 1960)

 

Antonio Bienvenida en solitario. Homenaje a su padre

Otro reto que gustó de acometer Antonio Bienvenida fue el de encerrarse con seis toros para él sólo como único espada, lo que repitió con frecuencia a lo largo de su carrera.

Estoy convencido que, con este gesto, Antonio quería reivindicar la memoria torera de su padre, el Papa Negro, pues precisamente fue en una de esas “encerronas” (que dirían los aficionados mexicanos) donde se truncó la trayectoria de su progenitor.

 

1955 El Papa negro y Antonio Bienvenida (Carteles 6 toros) 001

Pocas veces una fotografía podrá tener tanto valor simbólico como esta que traemos a nuestras páginas. El Papa Negro y Antonio Bienvenida se enseñan mutuamente dos carteles de tardes en las que actuaron como únicos espadas (1910 y 1955, respectivamente). La importancia de las Dinastías toreras no está sólo en la carga de conocimientos que transmiten, con ser esto importantísimo, sino en el cabal concepto del toreo que pasa de padres a hijos.

 

Uno de los sueños de su padre había sido el de mejorar el record de Guerrita quien toreó tres corridas en un solo día (El Puerto, Jerez y Sevilla). El Papa Negro pretendía también torear tres corridas pero en solitario. No tuvo ocasión de intentarlo por la cornada de Viajero.

Quizás por ello y en su homenaje, Antonio quiso hacer doblete en una de estas actuaciones en solitario y se anunció en Madrid para torear doce toros el día 16 de junio de 1960, en sesiones de tarde y noche.

 

1960-06-16 Antonio Bienvenida Madrid el dia de los 12 toros 001

Aunque no pudo culminar la proeza pues, según Rafael López Egea, cometió el error (contra la opinión de los galenos) de retirarse a descansar durante el intervalo entre las dos corridas. Ello le provocó fuertes calambres y el agarrotamiento en las piernas lo que le obligó a abandonar al término de la lidia del noveno toro.

 

Como su padre

La vida de Antonio Bienvenida, como la de su padre, es ejemplo de casta, dignidad, orgullo, y responsabilidad. Y, en definitiva, sangre torera derramada por él y los demás miembros de esta gloriosa dinastía que, a lo largo de siglo y medio, bien merecen el reconocimiento eterno de los aficionados.

 

1947 El Papa Negro con su hijo Antonio convaleciente 001

Antonio Bienvenida convalece de una cornada (1947). La mirada de su padre quien había vivido en sus propias carnes trances similares y sabía las graves consecuencias que pueden tener las cogidas, lo dice todo.