sábado, 29 de marzo de 2014

Postales taurinas (II) Joselito el Gallo y el “cartucho de pescao”

Por Jose Morente

 

Joselito cartucho de pescao 01

Sevilla. 18 de abril de 1915. Joselito el Gallo –en el inicio de su faena- citando con la muleta plegada en la mano izquierda a un toro que se encampana, en una corrida en la que toreaba mano a mano con Juan Belmonte

 

La foto que comentamos en esta entrada, capta el inicio de una faena de Joselito el Gallo quien, sólo en el tercio, cita con la muleta plegada en la mano izquierda, a un toro que se encampana. Estamos en la feria sevillana del año 1915 y en una corrida que el de Gelves torea mano a mano con Juan Belmonte.

En ese instante, el del cite de inicio de faena, no sabemos aún lo que pasará después, ni siquiera el diestro sabe como responderá el toro a su llamada pero, en ese albur está también reflejado todo el misterio y la esperanza que provoca el enfrentamiento de un torero con un toro y, por tanto, puede también simbolizar, en cierto modo, la ilusión con la que el aficionado acude tarde tras tarde a las plazas.

Y algo a destacar: aunque la escena que recoge la fotografía que encabeza esta entrada nos pueda parecer hoy habitual, la situación que se refleja no era en absoluto nada normal en aquellos años de principios del siglo XX.

En efecto, durante toda la centuria anterior, el matador se dirigía al toro acompañado siempre por los miembros de su cuadrilla, en despliegue cuasi militar. En cambio ahora, Joselito se presenta sólo en el tercio mientras un único peón –cerca de la barrera y, por tanto, lejos ya del campo de batalla- le observa.

Joselito no solo está sólo sino que, además, cita al toro desde muy lejos. Una situación que no tiene nada que ver con el cite clásico, que se hacía a media distancia, ni con el encimismo del angustioso y moderno cite belmontista que sirvió a algún autor de la época para justificar el porqué a Belmonte, al que cogían tanto los toros, le calaban tan pocas veces. Pero si Belmonte fue capaz de entrar por sistema en los terrenos de su oponente, Joselito supo darle la distancia requerida a cada uno de sus toros.

Como en este caso, donde da mucha distancia a un toro que se encampana pues conserva su bravura después de picado (lo que también era novedad) y que pertenece a la ganadería de Gamero Cívico, la que fue de Parladé y que acabó siendo simiente de casi la mayoría del ganado que hoy se lidia en las plazas.

Detalle significativo: el torero cita con la muleta plegada en la mano izquierda. O sea, con el famoso y sempiterno “cartucho de pescao” que luego inmortalizarían Pepe Luis Vazquez y los demás toreros de la escuela sevillana.

Hablando de Pepe Luis Vázquez es bueno hacer un inciso y señalar la curiosa circunstancia de que se autoproclamase belmontista un diestro que tan pocas cosas tenía de Belmonte y, sin embargo, tantas había heredado de José. La cosa tiene su miga y su lógica pues Pepe Luis, llegó a conocer y tratar a Juan mientras Joselito hacía muchos años que había muerto en Talavera, aunque su recuerdo perduraba en la memoria de los buenos aficionados. Uno de esos buenos aficionados era el propio padre de Pepe Luis, gallista confeso. Por vía del padre (vía genética) le debió llegar al rubio de San Bernardo el secreto del toreo del menor de los Ortega.

Lo más importante es que en la foto aparece un torero de la cuerda lidiadora de Paquiro y Guerrita (o sea, un torero técnico) que se presenta ante un toro que conserva su bravura después del tercio de varas, citando con la muleta a mucha distancia (valor) y con la figura compuesta y erguida (arte).

Todavía tendrá que desarrollarse y mucho, el toreo de muleta pero es, en esa encrucijada del toro con su bravura y el torero a solas con su valor, su técnica y su arte, en inicio de faena, donde creo que se cuece de verdad el toreo moderno.

1 comentario:

Garabito dijo...

Impensable e interesante fotografía. Sorprende la actitud de Joselito, la postura, la distancia y el terreno (a mí me parece que está casi en los medios).

Aunque sólo se ve un subalterno... me temo que, tal como entonces se estilaba, habría más... que no "salieron" en la foto. Y lo bonito hubiera sido disponer de una secuencia cinematográfica que nos permitiera ver "como" resolvió Gallito la situación.