lunes, 9 de mayo de 2011

Miurada legítima

 

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Este toro que salió de sobrero (3º bis) fue aplaudido de salida

Aceptan bastantes aficionados como premisa que el toro de Miura no es bravo sino manso. Yo a la vista de lo de ayer, no puedo estar de acuerdo. Los Miuras que salieron al ruedo de la Maestranza para cerrar la feria, fueron bravos atendiendo a su comportamiento en varas (hablo de la corrida en general y no de tal o cual toro), cuestión distinta es que pese a lo que pesaron, la corrida no luciera más en el caballo por falta de fuerza y, en algún caso, de raza.

_mg_0593El quite con el capote de Moreno a su primero. Muy lucido


Como la bravura se debe medir en el caballo hay, por tanto, que convenir que vimos toros bravos. Pero (Siempre hay un pero en esta vida) que aclaremos que su comportamiento no tiene nada que ver con el toro de encaste Vistahermosa (del que proceden la mayoría, sino todas de las demás ganaderías españolas). estos toros de Cabrera (más o menos puros) son distintos.

En cualquier caso, bravos o mansos, nobles no son. El toro de Miura desarrolla sentido muy pronto por propia iniciativa o al mínimo error del torero. Con lo cual, quien se anuncia con ellos nunca acaba de confiarse de verdad y por muy bien que embistan (ayer lo hizo alguno), siempre tiene que estar ojo avizor y presto a esquivar el hachazo que surge inopinadamente.

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El quinto. Segundo del lote de Rafaelillo fue un toro complicado


Y puesto que su comportamiento, no tiene nada que ver con el del toro de hoy día sino con el del toro del XIX (y eso que esta ganadería se ha dulcificado mucho), la lidia que hoy se estila y se les da no suele ser tampoco la más apropiada. En realidad, son toros para darles una docena o poco más de pases, sin obligarles, dejándolos ir a su aire y, si se puede, pegarles un estoconazo antes de que aprendan y se orienten.

La forma de torearlos.

Puedo estar equivocado pero me parece que, pese a lo que opinan algunos aficionados, esto no son toros para doblarse con ellos, ni para hacerlos humillar y mucho menos para cortarles los viajes.

En cuanto al toro de Miura se le fuerza un poco, protesta y se para, alarga el cuello (¡Vaya longitud de cuello la de los Miuras!) y pega el tornillazo.

A su aire, a media altura (les cuesta un mundo descolgar) si se puede conseguir que este toro vaya, al menos hasta que diga basta y pida la muerte.
 
La forma de matarlos

Porque esta es otra. El Miura se comporta como el toro antiguo, aquel del que se decía que "pedía su muerte" y que como no se le matara en su momento ya no se le podía matar.

Esto que se dice hoy de algunos toros, no suele ser verdad casi nunca. Sin embargo, con el toro de Miura es axioma fundamental, ya que hay que matarlo en el momento que iguala. No se puede dejar pasar la ocasión como le ocurrió al mexicano Israel Téllez que hizo buena faena pero larga, pues dio muchos pases y que por no matar en su momento, el toro se le rajó y se lió a dar vueltas al ruedo en el sentido de las agujas del reloj. Cinco completas le contaron y tres avisos le dieron al diestro que vio como el último de la Feria se iba solito al corral.

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El último toro de esta Feria

Israel Téllez

Antes, el diestro mexicano había estado bien, pues es torero de cierto oficio, muy puesto, que sabe y hace bien el toreo de ahora. Sobó mucho al toro, al estilo de su tierra y la faena de muchos pases fue de menos a mas, hasta que el Miura dijo basta por olvidar las reglas de la lidia antigua. Ahí tuvo su pecado y su penitencia.

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Un buen par (quizás el único) fue el que puso el torero Israel Téllez por los adentros.

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El torero mexicano dio muy buenos pases a su segundo, pero la faena fue demasiado larga para el toro de Miura que fue devuelto por transcurso del tiempo reglamentario.

José Luís Moreno

José Luís Moreno no es torero para estas corridas. El diestro de Córdoba es fino y elegante, pero torea pocas corridas al año, como su cuadrilla. Sus toros no fueron malos pero la lidia que se les dio no fue la correcta. Mientras se dejaron los toreó con cierta clase y estilo. Faltó quizás el ánimo que da la costumbre.

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Rafaelillo

Me gustó mucho este torero. Cuajó en el capote a su primer Miura, que se dejó torear (lo de “dejó” entre comillas) como no se suelen dejan los toros de esta ganadería.

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Cuido la dirección de lidia, y su cuadrilla estuvo muy bien, pero con la muleta el toro se le puso muy complicado. Puede que por los fuertes doblones que le pegó de salida. Mató de pinchazo y una sensacional estocada en terrenos muy comprometidos. Vuelta al ruedo y eso que siempre se ha dicho que una estocada vale una oreja.

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Sin embargo, se ve que el público de la sombra de Sevilla no comparte este criterio (al menos con los toreros modestos)  y no parece que guste del toreo viril como el que ayer hizo este torero. Ellos se lo pierden.

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En su segundo, el diestro estuvo hecho un jabato. El toro le cogió de salida de mala forma arrollándole y desarrolló sentido.

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Este si parecía un miureño legítimo, de los de la época de Joselito y Belmonte. Rafaelillo le trasteó por bajo y le mató con valor. Bien el torero.

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La vuelta al ruedo de Rafaelillo en el primero suyo. Mereció más

3 comentarios:

Vazqueño dijo...

No puedo estar más de acuerdo con las opiniones plasmadas en esta entrada, los miuras son como son y los aficionados lo entienden y lo disfrutan, queda explicado de maravilla. Sin embargo, para la "crítica" actual parece que estos toros no son tan legítimos y menos aún los aficionados que aprecian esta ganadería legendaria: http://www.aplausos.es/noticia/5910/Opinión/fiera-corrupia.html

Cuando sale el miura avisado parece que no es recomendable tocarle las orejas porque los pone de peor humor todavía, la lidia de castigo como bien dice usted, no es lo más recomendable. Sólo he visto resúmenes del festejo y si tengo ocasión no dudaré en verlo completo porque me encantan las "miuradas legítimas", si bien, me gustaría saber en qué consistió el trasteo de Rafaelillo con el sexto que ya de salida, por lo que vi, se lanzó al pecho del torero, supongo que no le llevo la contraria a ese toro o si que se dejo?

Saludos!

Jose Morente dijo...

Vazqueño:

No es fácil hacer la reseña de estas corridas por una sencilla razón y es la muy distinta valoración que resulta según el punto de vista con el que se quieran analizar.

En mi caso y como aficionado, corrida de verdadero interés como todas las de Miura. Estoy seguro que usted hubiera también disfrutado.

Desde el punto de vista del torero, creo que la opinión sería más negativa por lo complicado y duro.

Lo de Rafaelillo tuvo mérito. En su segundo (quinto de la tarde), la cogida de salida no fue error del torero que había marcado el capotezo con precisión técnica irreprochable, sino achacable al Miura que se lanzó directamente a cogerlo con el pitón derecho (foto del blog) y luego marcó otro derrote con el izquierdo (en el que le destrozó la taleguilla). Al trastabillar el torero, el toro se quedó parado a cierta distancia y no hizo por él, lo que salvó a Rafaelillo que había quedado entre el toro y las tablas.

La faena no fue larga porque todas y cada una de las arrancadas del toro eran de cogida. Rafaelillo estuvo tremendamente valiente (en mi opinión) doblandose por bajo con el toro. En mi opinión, no cabía otra cosa. Cada pase, una colada. Le cuadró y le mató. Me gustó mucho el torero y nada el toro.

Como todos sabemos como son estos toros, tampoco podemos hacer ningún reproche a su ganadero.

Dos cosas:

Es necesario que salgan (de vez en cuando, no siempre) toros como éstos que dan al toreo su sentido épico. También es necesario que salgan (de vez en cuando, no siempre) toros como Arrojado que permiten el toreo más estético.
Si además vierámos a todos los toreros con todo tipo de toros, la cosa sería casi perfecta.

Segundo. No me gusta contar en las reseñas las orejas que cortan los toreros (no lo he hecho en toda la feria), ya que creo que lo importante es como era el toro y lo que el torero fue capaz de hacer con él. Sin embargo, si que las pido en la plaza y con cierta profusión, no me importa decirlo. Ahora bien, mis peticiones no siempre coinciden con los gustos mayoritarios del público (como por otra parte es lógico). Por eso igual que protesto (en mi fuero interno, eso sí), la faena de oreja cuando pienso que al torero se le ha ido -o no ha estado- a la altura del toro (En farolillos ha habido casos flagrantes. Suerte que fue en los pocos días que no estuve en Sevilla), pido la oreja con ardor y entusiasmo cuando un torero (Rafaelillo) se faja con un toro de sentido y peligroso (cada pase un ¡ay!). En descargo de la plaza está que la faena aunque no lucida ni del estilo actual, sin embargo gustó y la oreja se pidió por bastantes espectadores, aunque no los suficientes para concederla (No sé si sabrá que en Sevilla si cierto sector de sombra no pide la oreja, esta no se suele conceder. Nadie es perfecto).

En fin, como le he dicho, hubiera usted "disfrutado" (es una manera de hablar, lo cierto es que con estos toros se pasa un interesante pero mal rato)de los Miuras legítimos y también, creo, con la actuación de los tres toreros pese a todos los matices y reparos que se les pudieran hacer a Moreno y Téllez. No estuvieron tan mal como puede traslucirse de las reseñas.

Finalizo y recuerdo lo que dijo el mozo de estoques de Pepe Luía Vázquez, el día de la faena mítica de Valladolid cuando le preguntaron como había estado el Maestro: ¡El Maestro se ha excedído!. Yo que no soy maestro creo que también me he excedido.

Un abrazo

Jose Morente dijo...

Vazqueño:

No leo crónicas, pero como usted me remitía a ella acabo de leer la de Aplausos.

Me parece bien la valoración y el mérito que reconoce en los tres toreros y los matices que hace sobre los toros.

Pero no me gustan nada los calificativos que se utilizan en dicha crítica para valorar el criterio de los aficionados a los que si nos interesa la lidia de estos toros. Creo que nos llama "sádicos". No comparto esa opinión.

Bien es cierto que tampoco comparto los calificativos -tambien despectivos- de los aficionados de signo contrario al articulista hacia quienes disfrutamos con otros toros y con otro tipo de toreo. Tampoco me gustan nada.

Otro abrazo