domingo, 1 de mayo de 2011

Manzanares hace historia en Sevilla con un toro de Núñez del Cuvillo.

por Clarito

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El toro indultado. Arrojado. Negro mulato. nº 217. Un gran toro.

Histórica tarde del sábado en Sevilla

La tarde del sábado Manzanares indultó a uno de los toros de Núñez del Cuvillo lo que hay que considerar hecho histórico por muchos motivos. Uno de ellos y no el más trivial es que hacía muchos años (Fue un novillo de Albaserrada en el 65) que no se indultaba otro toro en el coso maestrante.

Los toros de Núñez del Cuvillo.

Gran corrida de toros la que presentó para su regreso a Sevilla, Núñez del Cuvillo. Aunque todos los toros tuvieron casta en ese punto de raza que exige del torero que sepa torear, destacó el primero de la tarde magnífico de presentación (fue aplaudido de salida) y que fue bravo y noble. Un gran toro.

A mí los toros de esta ganadería me sirven para jerarquizar el escalafón. Me explico. Salvo excepciones, torero que no está en buen momento fracasa y no puede con estos toros. Con otros toros puedes taparte, con estos no. Torero que está bien y es capaz de extraer la bravura que estos toros traen, a veces escondida debajo de un capa de problemas, se encuentra con el regalo de unas magníficas embestidas. Pero cuidado con los despistes. Y si no, que se lo digan a los banderilleros de la cuadrilla de Morante ayer.

Aparicio sin condiciones

Aparicio desaprovechó las magníficas embestidas de su primero que como he dicho fue el mejor toro de la corrida. Este torero no está actualmente en la mejores  condiciones para actuar y menos con este tipo de corridas. A su segundo no quiso ni verlo.

Sin embargo, apuntó unas verónicas que jaleó la plaza con entusiasmo, más por lo que prometían que por lo realmente realizado.

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Morante de la Puebla

Como el Domingo de Resurrección, Morante cuajó a uno de sus toro con el capote pues dio tres verónicas y media de ensueño en el quite del segundo de la tarde. También la plaza lo jaleó con desmesura en su faena, larga, pero sin rematar ninguno de los pases que resultaron enganchados. En mi opinión, le faltó decisión.

Después en su otro toro, que se lesionó, fuese y no hubo nada. No quiso ni verlo. Muy poco bagaje para las expectativas que genera este torero.

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Manzanares. Punto y aparte. Una faena para la historia.

Lo de Manzanares ayer no es para contarlo, sino para vivirlo. El toro, de nombre Arrojado, de muy bonitas hechuras, fue muy bien picado y lidiado. De salida. algo abanto, salió suelto en varas, pero tuvo el mérito de ir a más.

Sobre la lidia de este toro merece la pena detenerse. Un axioma: la lidia del toro debe encaminarse a corregir defectos si los trajera o a que no los adquiera si el toro sale al ruedo sin ellos. Y eso es lo que hizo Manzanares y su cuadrilla, corregir los defectos del toro. El más visible, cierta tendencia del toro a rajarse, a irse a los terrenos del sol (allí se banderilleó). Magníficamente picado, todos los capotazos de la cuadrilla y el matador fueron dejando al toro ir a su aire, sin molestarle, para que poco a poco se creciera.

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Y eso fue lo que hizo que el toro, al que Manzanares toreó de muleta como en un sueño, sacara su fondo de bravura y nobleza hasta límites excepcionales.

Pero si el toro fue sensacional, sensacional hasta el extremo estuvo el torero. Elegante, vertical y profundo, pero sobre todo, valiente, aguantando lo indecible, pasando los pitones del toro muy cerca de las pantorrillas (a veces daba la impresión que el toro lo esquivaba para no cogerlo). Yo nunca le había visto torear así y eso que lo he visto torear muy bien estos últimos años.

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Un grandísimo torero y un gran toro.

A mediados de faena, empezaron ya a salir pañuelos pidiendo la oreja del toro, poco después se empezaba a pedir el indulto que el Presidente concedió. Indulto discutible y en el que tuvo mucho que ver la actitud del torero que no obstante forzar las cosas fue de una elegancia (e inteligencia) supinas, con el público y con la presidencia.

Como el Presidente concedió el indulto, aquí la polémica sobre si fue o sobre si hubo. ¿Era toro de indulto o sólo de vuelta al ruedo? ¿Que más da? Pocas veces se premia al toro, pocas veces la atención se pone sobre el toro Bien está que alguna vez suceda, siquiera en exceso (Vaya en compensación que ayer hubo otro toro de vuelta al ruedo que nadie pidió). También en exceso premiamos a veces a los toreros. El toro fue bravo y fue a más, a mucho más a lo largo de la lidia. No se le veía el final. Sus defectos ya los he señalado. La plaza entera pidió el indulto (los dos palcos de los ganaderos incluidos) y el presidente lo concedió.

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El pañuelo naranja del indulto al toro.

Subyace debajo el viejo debate sobre la bravura y su forma de medirla (en varas o a lo largo de toda la lidia) que ya tratamos en otras entradas de este blog. La Maestranza se ha decantado por la bravura en la muleta y por la “toreabilidad”. Pero cuidado, el toro era toreable, pero primero hubo que saber hacerle bien las cosas y la plaza lo vio. No sé si el proceso es irreversible pero, como el Cid Campeador, por ahora gana Juan Pedro.

Lo del indulto al toro de Cuvillo, un toro de vuelta al ruedo, me temo que levantará ampollas entre aquellos que llevan años negando el pan y la sal a esta ganadería. Yo por mi parte me limitaré a disfrutar del recuerdo de las incansables y nobles, pero bravas embestidas de Arrojado y de sus hermanos de camada. Así como de la prontitud de sus embestidas y juego en los caballos. La nobleza nunca es defecto y menos si viene adobada de casta de la buena.

En el otro toro, Manzanares consiguió también momentos de parecida emoción, lo que no era fácil después de lo visto en el toro anterior. La faena fue también sensacional sin un pero, una muy gran faena.

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Manzanares con la izquierda en su segundo, Un gran muletazo.

Colofón a una tarde de toros histórica en la Maestranza

Lo de ayer se veía venir. Lo anunciaba el propio torero en cuantas entrevistas ha concedido recientemente. Lo anunciaba su forma de andar por las plazas y lo anunciaba el propio público de la Maestranza con su devoción por este torero y su concepto del toreo tan del gusto de esta plaza. Lo de Manzanares y Sevilla es la crónica de un maridaje anunciado. Con Manzanares ya está dicho que es ahora el torero de esta plaza (y creo que de todas las plazas) y que esta plaza encandila a este torero.

Lo que no se esperaba (yo al menos) es el nivel que alcanzaría su faena a su primer toro. Mejor no se puede torear.

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El toreo puro, muy puro, de Manzanares.

Por cierto que que el debate sobre Manzanares comenzó en la “previa” de una divertida y discutida comida el jueves de Victorinos donde tuve la suerte de compartir mesa, mantel y tertulia con un grupo de muy buenos aficionados (Gracias Iñaki, José Ramón, Sergio, Juanjo y Juan Manuel por el buen rato de tertulia que me hicisteis pasar. Solamente lamento que algunos no pudierais disfrutar del buen fin de semana taurino que hemos vivido en la Maestranza. El año próximo habrá que plantearlo de otra forma). Mi amigo Juan Manuel del Pozo (desde ayer profeta máximo de los arcanos del toreo) puso encima de la mesa la gran categoría de este torero. Consecuencia, gran polémica y fuerte discusión que es lo que nos gusta a los aficionados. Lo demás ya es historia. Hoy ya no hay discusión posible.

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Manzanares entra (por derecho propio) en la historia del toreo.

10 comentarios:

Juan Medina dijo...

Muy certera la reflexión de que estos toros de Cuvillo sirven para jerarquizar el escalafón. He recordado las tres corridas que lidió el año pasado en Madrid, en las que los toreros en general no estuvieron a la altura de los toros.

Enhorabuena por estas crónicas con las que tanto se aprende y se disfruta. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Se esta hablando de un manso por favor abrir los ojos

Jose Morente dijo...

Juan:

Muchas gracias por el elogio a todas luces excesivo. No voy a dar ejemplos concretos, pero en realidad soy yo quien tiene que agradecer el tiempo que estais dedicando a la lectura de las entradas de este blogs y los comentarios que me estais haciendo con los que cada día aprendo a matizar mis opiniones un poco más.

Por lo que respecta a las 3 corridas de Madrid del pasado año de Nuñez del Cuvillo, tuve la suerte de ver las dos últimas en la plaza y efectivamente en las que yo vi y aunque sea algo duro decirlo, los toreros no estuvieron a la altura de los toros por diversas circunstancias.

Sin embargo, me voy en la obligación de matizar lo que dije sobre jerarquizaciones y corrijo: A mí quien de verdad me ordena el escalafón es su blog "el escalafón del aficionado" y luego, pero en segundo lugar, los toros de Núñez del Cuvillo.

Quede hecha esta pública rectificación.

Un simpático abrazo

Jose Morente dijo...

Señor Anónimo:

Me parece de interés su opinión y su calificación como "manso" del toro indultado en Sevilla del que los asistentes en la plaza y gran parte de espectadores televisivos estamos discutiendo si era toro de indulto o simplemente de vuelta al ruedo.

Sin embargo, es axioma de este blog gallista, cuando se emite cualquier opinión, "justificar el porqué" de la misma y, en ese sentido, me agradaría sobremanera conocer -si usted lo estima oportuno-los motivos en los que se basa para considerar y calificar de forma tan radical como "manso" el comportamiento de ese toro.

Atentamente.

Vazqueño dijo...

Un gran toro y un gran torero frente a él, pero a mi modo de ver no tuvo las condiciones suficientes para merecerse tan exagerado premio, si nos atenemos a lo que el Reglamento expresa y al juego que dió el animal, no era de indulto bajo ningún concepto.

Saludos.

Jose Morente dijo...

Vazqueño:

Coincido con usted (esto se está convirtiendo en costumbre) en su valoración del toro y del torero y también -como expresaba en el post- sobre la improcedencia del indulto. Para mí fue toro de vuelta al ruedo y no de indulto y así lo he comentado. Sin embargo, gran parte del público lo entendió de otra forma y su opinión creo que es tan respetable como la mía (o mejor dicho la nuestra)

Personalmente, no le doy tanta importancia al incumplimiento del reglamento y ello porque gracias a eso hemos conseguido que se hable de un toro, de una ganadería y del concepto actual de bravura. Y a mí, que se hable -y se discuta, aunque sea acaloradamente- del toro y no del torero, me encanta.

Un fuerte abrazo

PD: Creo que he conseguido insertar la dirección de mi correo electronico personal en el blog. Le agradecería que me confirmase si es así.

Vazqueño dijo...

Todo en orden Sr. Morente...

Saludos.

Vazqueño dijo...

Debe de haber un correo en su mail...

Saludos.

Anónimo dijo...

José:
Puedo deducir que has estado en Sevilla este fin de semana. ¡Qué envidia! (sana). Viendo la corrida por televisión, mi mente no paraba de repetir tus sabias palabras “los de Cuvillo” sirven para medir como están los toreros (“para ordenar el escalafón”, que tú dices).

Gran corrida, con una gran cantidad de matices. Gran primer toro (mejor en los primeros tercios que el indultado), aunque me quedé, o nos quedamos con las ganas de saber hasta donde llegaba en la muleta. Aparicio no está para estas corridas (atenuante la cogida del año pasado). Pero deben ser conscientes de cómo están y donde se meten. Con la muleta muy retrasada, sin exponer ni dar el paso al frente preciso. Hacía falta un torero que nos mostrase hasta donde llegaba el toro. Tal y como hizo Manzanares con sus dos oponentes. Nos quedamos sin saberlo. De hecho el propio ganadero, ayer en Radio Nacional, decía que no sabía si era un gran toro o no, puesto eso se muestra en la muleta que cuando se le rompe y exige. Muchos cantan la gallina. Otros, como el indultado, van siempre a más.

Lo de Aparicio en el cuarto, impresentable. Lo mató en varas. Falta de respecto, al público, al ganadero y a él mismo.

Con Morante, discrepo en esta ocasión contigo. Su primer toro fue un toro muy correoso y muy molesto. Problemas derivados de su bravura. Expuso mucho. Aunque si bien es cierto que algunos pases resultaron enganchados, se lo pasó muy cerca y no le desbordó en ningún momento. Gran mérito. Belleza imperfecta del toreo. En mi humilde opinión muy rácana Sevilla con él. Al menos tendría que haber una petición. Sigue con el hándicap que en él, sólo se valora lo excepcional. Como su quite. La tercera verónica de ensueño. Con el toro pegado a la bamba del capote en una verónica casi circular. Eterna.

De Manzanares, lo has dicho todo. No quiero añadir ni un punto ni una coma. Tuve la oportunidad de ver una gran faena suya en el 2007, en Toledo. Ha pulido sus defecto poco a poco, con lo años. Este torero, ahora mismo no tiene techo. En Sevilla encuentra su escenario ideal. En Madrid su toreo tendrá más dificultades para el triunfo. Por lo menos, Madrid, por su forma de ser, ya sabe lo que se pierde…

Me alegra enormemente el indulto. Aunque se le puedan poner varios “peros”. Creo que tenemos que diferenciar entre un toro que se ha ganado el derecho a la vida. En este caso, eso es rotundo. Y el toro que tú echarías a las vacas. Eso ya es responsabilidad del ganadero y de sus criterios de selección. La bravura es siempre ir a más y este lo fue. Duración extrema. Cuando se les aprieta y se les torea tan lento, tan por abajo, lo normal es que el toro se aflija y se desfonde. No fue el caso. Para mí hubiera sido una pena y una injusticia que el toro no vuelva a la vida. Por cierto, aviso a navegantes, ¿cuanto pesaba el toro? 500 kg. un peso ideal para el toro de lidia. Impecable presentación, ensañado sus puntas, sin exageraciones. Si este toro sale en Madrid a este mismo toreo, se oyen los “miau, miau…” y todo al garete.

Inconcebible que no le se concediera el rabo, ¿qué hubiera pasado si no corta nada en el sexto? ¿no habría salido por la Puerta de Príncipe con tan colosal obra?...

El sexto, tuvo una profundidad en sus embestidas descomunales. Iba hasta el Puente de Triana y volvía para mirar a los ojos a la Giralda. “Sólo” duró tres series. Pero que series... Manzanares, muy inteligente, fin de la obra y estoconazo. Favor al presidente y al público. Para no tener que responder a la pregunta que planteaba anteriormente.

Luis Miguel López Rojas

Jose Morente dijo...

Luis MIguel:

Te cedo pluma y espacio. No creo que se pueda contar mejor una corrida.

Sólo 2 cosas:

Primero, como no me gusta el típico comentario "de esta tanda, sólo vale el segundo pase" no decía nada de la tercera verónica de Morante. Te agradezco la corrección y la precisión. Tenía que haberme detenido en ella. Como disculpa la faena de Manzanares que si no hubiese toreado ese día todavía estaríamos hablando de esa verónica. Pido disculpas.

Otro tema que obvié. El rabo. Para mí, sin atisbo alguno de duda, faena de rabo. Sin embargo, no sé si te has percatado pero no me gusta la casquería, aunque la entiendo necesaria y he procurado en todas las reseñas omitir cualquier referencia a los trofeos cortados. Sí hablo de las salidas a hombros porque el torero en triunfo es una imagen que me place. No obstante, me reservo el derecho a reseñar las vueltas al ruedo cuando el diestro la merezca, también me parece un buen momento. Pero las orejas me importan un comino (y perdón) estoy harto de orejas merecidas y no pedidas y viceversa.

Lo de no salir a hombros si falla a espadas en el otro hubiera sido, como dies, inconcebible. Pero otro detalle, en la plaza estabamos tan conmocionados que nadie pidió las orejas para el torero. Sin embargo, el Presidente le dió dos. ¿Porqué? Yo no le hubiera dado ninguna a ver que pasaba y como valoraba el público su faena. Creo que el público (no el aficionado) confunde indulto con buen faena, cuando lo normal sería, si el toro es de bandera que el torero fracasara desbordado por la casta y bravura del burel (Saleri con Bravío de Santa Coloma). Que el toro sea de indulto no quiere decir que automáticamente se deban conceder orejas. Por lo menos esa es mi opinión.

Un fuerte abrazo