miércoles, 18 de mayo de 2011

La bravura en el siglo XXI (II) La opinión de los ganaderos de hoy: Domecq y Núñez del Cuvillo

 

Pelea de toros de Nuñez del Cuvillo 001_thumb[2]

Pelea en el campo de toros de Núñez del Cuvillo.
 
Vamos a ver el concepto que sobre la bravura tienen los ganaderos actuales. Y cuando digo actuales quiero decir aquellos que defienden un concepto de bravura evolucionado respecto al hasta ahora vigente.
 
Y no porque no me interese el criterio de los  ganaderos más “conservadores”, sino porque el de éstos es de sobra conocido, divulgado, contrastado y explicado en los manuales clásicos que existen sobre el toro.
 
Me interesan por tanto y sobre todo, conocer las opiniones de Álvaro Domecq Díez, Juan Pedro Domecq Solís, Joaquín Núñez del Cuvillo y Álvaro Núñez Benjumea.
 
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Álvaro Domecq Díez
 
Las de Álvaro Domecq están recogidas en el tomo XI del Cossío (“La cría y selección del toro de lidia en la actualidad”. Madrid, 1994) y en el libro El toro Bravo publicado por Espasa-Calpe en la Colección la Tauromaquia (Madrid, 1985), publicaciones a las que me remito.
 
Juan Pedro Domecq Solís
 
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Este ganadero, recientemente fallecido, nos dejó un magnífico libro titulado “Del toreo a la bravura” que es todo un compendio de su forma de pensar sobre el toro y sobre el toreo (interesante ya que además de ganadero fue un gran aficionado práctico ).
 
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Juan Pedro Domecq Solís toreando con su nieto a hombros
 
Sus criterios sobre la bravura del toro están ya comentados en otra entrada de este blog a la que remito al lector curioso.
 
Miura y Juan Pedro 001_thumb[2]
Juan Pedro Domecq con Eduardo Miura
 
Lo que me interesa es la distinción entre bravura y toreabilidad que este ganadero cabalmente distingue como dos conceptos distintos y su relación con la fiereza. Creo que entre fiereza y nobleza, entre dificultades y facilidades para el toreo se polariza actualmente la discusión de los aficionados y el devenir o futuro de la fiesta.
 
De los trabajos de Juan Pedro Domecq son muy interesantes (aunque no los citaba en el blog) sus estudios estadísticos sobre las correlaciones entre unos caracteres y otros. En efecto, hay caracteres que se presentan normalmente juntos y otros que son incompatibles entre sí.
 
Correlaciones 001_thumb[3]
Tabla de correlaciones entre caracteres
 
Pues bien, según los estudios del ganadero jerezano, existe una correlación negativa entre la fuerza con la nobleza y el ritmo. Dicho de otro modo, los animales más fieros  son al mismo tiempo los menos nobles (aunque sean cualidades distintas, se encuentran pocos animales toreables que a la vez sean fieros).
 
JPDS toreando 001_thumb[3]
Juan Pedro Domecq toreando
 
Ello quiere decir que cuando el ganadero busca bravura y toreabilidad, el factor fiereza, al no estar relacionado con ellos ni con la nobleza, no se arrastra en la selección. Por tanto, si se quiere un toro más fiero, hay que buscar este carácter de forma independiente, para “conjugar bravura, toreabilidad y fiereza, que es lo que el público demanda”.
 
 
Núñez del Cuvillo  
 
Los ganaderos Núñez del Cuvillo 001_thumb[3]
Álvaro Núñez Benjumea y Joaquín Núñez del Cuvillo
 
El número 6 de la serie oro (Ganaderías/1) de la editorial Campo Bravo  (editora de 6 toros 6) se dedicó en su integridad a las dos ganaderías punteras españolas, que son, actualmente, Victorino Martín y Núñez del Cuvillo.
 
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De la parte dedicada a Núñez del Cuvillo entresacamos algunos de los criterios  de esta familia de ganaderos sobre el concepto de bravura que vienen aplicando.
 
Evolución del toro
 
Para estos ganaderos, el toro va cambiando según los gustos del público. Pero –matizando- que “la gente siempre está condicionada por los toreros, así que quien verdaderamente marca la pauta son los toreros”. Lo que, por otra parte, coincide con la opinión manifestada por dos lectores de este blog: Vazqueño y Bebe Chico (Ver entrada  La bravura del toro (I) ¿Donde está “Hache”?)
 
Recuerdan, estos ganaderos, como Joselito el Gallo era partidario de Murube (Hasta el punto añado yo, de convencer a su amigo el banquero Antonio Urquijo para que comprase esta ganadería cuando estaba en venta).
 
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Un “murube” con el hierro de Fermín Bohorquez
 
Luego muchos años después y según su opinión, Espartaco, Jesulín y Ponce, impusieron un toro más suave ya que permitía temporadas más largas.
 
La tendencia ha cambiado. El poderío de José Tomás, el Juli y Perera (las declaraciones son del año fuerte de éste último) imponen un toro más enrazado y profundo, aunque los toreros tienen que aceptar que con este tipo de toro, el que sale malo, es muchísimo más complicado de torear.
 
Lo que según me comentaba José Ramón Márquez,coincide con la opinión del Cid quien le confesaba que el toro con el que lo pasaba peor era con el malo de Núñez del Cuvillo. Atención al dato que me parece importante y deshace tópicos.
 
El Cid Ecija 2007 001_thumb[3]
El Cid. Écija, 2007
 
Otro tópico es el que las figuras buscan un toro fácil. Más bien depende de su concepto del toreo. Toreros como Ponce están más cómodos con el toro noblote y por el contrario, toreros como Tomás o Juli necesitan un toro más encastado para lucir su poderío y cualidades.
 
Bravura y mansedumbre
 
Los ganaderos consideran la bravura algo excepcional, ya que lo normal es –según ellos- la mansedumbre. Todos los animales –prosiguen- acometen en el campo, pero luego buscan la huida cuando se les castiga. “Sólo el toro se queda y esa es la bravura, vencer al instinto natural de huir y crecerse al castigo”.
 
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José Tomás con Idílico
 
Según ellos, el 70% del ganado bravo transmite bravura, pero un 30% sale manso “por puro instinto de supervivencia de su especia”. Luchar contra ese porcentaje es lo que hace difícil ser ganadero, ya que se trata de convertir en normal una cualidad excepcional.
 
El toro ideal
 
El cuatreño ideal de estos ganaderos es el que pesa entre 470 y 490 Kilos, con un morrillo mediano, no excesivo, al tiempo que rematado a la vista.
 
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El semental “Diligencia”, marcado con el nº 48 (según comentario a pie de foto en la revista 6 toros 6 y con el número 04 según listado de la ganadería que figura en la misma revista) y guarismo 96. Lo tentó Currillo y dejó impronta de su clase, además de dar buen trapío sus hijos entre los que destacó el ya famoso “Idílico-120” indultado por José Tomás en Barcelona. Es padre también de “Metelíos-168” y por tanto abuelo de “Arrojado-217”. Hijo del semental “Histrión-80”, guarismo 90, con el hierro de Juan Pedro Domecq.
 
Lo importante en un toro bravo no son los kilos que tenga sino el trapío y (atención a lo que dice) la agresividad.
 
En cuanto a los pitones, son perfectos los que los tienen normales, reunidos, tocados y vueltos hacia arriba, porque en esta casa, “no nos gustan los pitones planos”.
 
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Metelío nº 168. Pelo castaño. Hijo del semental “Diligencia”. Tentado por Dávila Miura, es un toro que según sus criadores, transmite bravura y profundidad en las embestidas. Padre de “Arrojado-217” el toro indultado en Sevilla.
 
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Las notas medias de bravura y toreabilidad de los hijos e hijas del semental “Metelíos-168”. La nota media de sus hijos en toreabilidad es de 7,1 que es superior a la nota media de bravura 6,9 (Las notas medias de las hembras son algo superiores en ambos conceptos). Conclusión: sus productos son algo más nobles que bravos.
 
También piensan que el comportamiento hace la mitad de las hechuras y “el toro bueno, al final siempre acaba siendo bonito”.
 
De comportamiento dicen preferir la raza con clase, el toro que se emplea con brío. Al mismo tiempo dicen llevar dos líneas “una de clase y otra de raza”, porque si una se te va a la deriva, siempre puedes acogerte a la otra.
 
Lo curioso es que repasando los libros de la ganadería de los que se aportan fragmentos en la revista citada, se comprueba que estos ganaderos utilizan los mismos conceptos (bravura y toreabilidad) a la hora de puntuar sus toros que utilizaba y definía Juan Pedro Domecq Solís y a los que yo añadiría el concepto de fiereza sin el cual la definición de la bravura no queda –en mi opinión- completa.

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La corrida de Sevilla al completo. Según parece dos de los toros iban para Madrid, lo que no ha sentado bien a la exigente afición venteña. “Arrojado-217” guarismo 7 es el tercero. Un cuatreño con la edad justa.

(Continuará…)

2 comentarios:

Medina dijo...

Jose:

Hay una conferencia de Ignacio Sánchez Mejías (Sobre encastes, 1928) en la que sostenía que "la opinión de los toreros había influido grandemente en la de los ganaderos". La he recordado al leer la opinión de Cuvillo acerca de que "quien verdaderamente marca la pauta son los toreros".

Por cierto, cuando he visto la tabla de correlaciones se me ha ocurrido que un análisis factorial podría exprimir aun más las relaciones entre caracteres. No estoy seguro de que salga algo coherente, pero le echaré un vistazo.

Un abrazo.

Jose Morente dijo...

Juan:

Anda usted como siempre dándole vueltas a la cabeza para afinar, reflexionar y plantear nuevos análisis sobre cualquier cuestión relacionada con toros o toreo. Harían falta más aficionados de datos objetivos -como usted- que de opiniones subjetivas -como el resto, entre los que me incluyo-.

Cuente conmigo en lo que necesite.

Un fuerte abrazao