jueves, 4 de febrero de 2016

Belmonte, joselista

Por José Morente

El partidario número uno de Joselito fue Juan Belmonte (Fotografía de portada de Arte Taurino-1915)

Belmonte, joselista

La amistad entre Joselito y Belmonte, entre José y Juan, fue proverbial.

Dentro de la plaza no se concedían cuartel pero fuera era distinto. Y los comentarios elogiosos del uno sobre el otro, abundan. Algo que con la retranca de Belmonte y el orgullo de Gallito no puede dejar de sorprendernos.

Repasando estos días las crónicas de la temporada de los mano a mano de los dos colosos (la del año 15) me encuentro con unas declaraciones de Belmonte que me parece interesante recuperar. Pero antes conviene que nos pongamos en situación.

José y Juan habían toreado juntos en Valencia el día 22 de junio, con toros de Campos Varela, bien presentados pero escasos de bravura. Aunque sin problemas pues con esos dos torerazos, lo que no ponían los toros, lo ponían ellos (que dicho sea de paso, es lo mismo que ha ocurrido en todas las épocas con todos los buenos toreros).

Belmonte estuvo muy bien y si -en algún toro- no estuvo mejor fue porque, realmente, no tuvo material para más lucimiento. El caso es que gustó mucho a los valencianos, saliendo a hombros. 

Pero si Belmonte estuvo muy bien, Joselito estuvo realmente superior. Su faena al tercero fue -según todos los revisteros- un derroche de torería y buen hacer. Leamos lo que decía de esa faena el corresponsal de Arte Taurino:
"Joselito. Al tercer toro lo capoteó muy ceñido y valiente (ovación) En quites, colosal (Ovaciones). Y con la muleta llevó a efecto una faena MONUMENTAL, COLOSAL, ASOMBROSA, Cuanto se diga es poco lector amigo. Por "acá" no recordamos cosa parecida ni creo que ningún torero la pueda mejorar. Fue una faena torera, artística, de valiente, de maestrazo. MARAVILLOSA. El nene templó, mandó y dominó a la res con una sabiduría y un lucimiento tal que volvió al público loco de entusiasmo, el cual no cesaba de aplaudir, olear y aclamar al grandioso Joselito. ¡Extraordinario! ¡Extraordinario! Atacando con coraje arreó cuatro buenos pinchazos que valieron por otras tantas estocadas (Ruidosa ovación al final)"
Confieso que al leerlo me pareció la crónica un pelín exagerada sobre todo, sabiendo como las gastaba -salvo honrosas excepciones- los "chicos" de la prensa. Eso, o que el revistero era más gallista que Menchero, lo que ya es decir.

Pero sigo leyendo y un par de números después me encuentro, en la misma revista, un titular cuando menos sorprendente: "Belmonte, Joselista"..

Titular del artículo publicado en Arte Taurino el 12 de julio de 1915

Al principio me quedé perplejo. ¿Como se mastica eso de un Belmonte partidario de Joselito el Gallo, su máximo rival y competidor?

Luego, me acordé de lo que nos dijo Rafaelito Chicuelo en la Alameda debajo de la estatua de su padre a Salomé Pavón, a un servidor y a todo el grupo de gallistas allí reunidos. Chicuelo decía que todos los toreros de aquella época -su padre incluido, por supuesto- eran partidarios de Joselito y que el más gallista de todos ellos era Juan Belmonte.

Con Salomé Pavón y Rafael Chicuelo en la Alameda

Algo más predispuesto pero todavía cierta suspicacia, empiezo a leer, lo que supongo divagaciones de un revistero partidista del menor de los Gallos y me encuentro con la sorpresa.

En realidad, el artículo lo que hace es una magnífica defensa de ambos toreros contra esos partidarios estériles y cerriles que tanto han abundado siempre en el toreo. Lo mejor de todo, es que el artículo recoge la opinión del propio Juan Belmonte sobre la faena de Gallito al tercer toro de la corrida de Valencia del día 22 de junio. Aquella cuya reseña acabamos de copiar.

Dice Juan de esa faena:
"Yo no he visto a José hacer una faena tan grande y tan sublime como la que hizo ¡Qué dos pases dió de rodillas, chipén! Rozándole los pitones en el cuerpo; un asombro de valentía y de arte; cuanto se diga es poco. A mí me dejó asombrado, hasta el punto de que el toro siguiente el mío, yo no acerté a torearlo, y salí del paso únicamente; me encontraba sugestionado por lo que acababa de ver hacer a Joselito..."
Recorte del artículo "Belmonte, joselista" publicado en Arte Taurino el 12 de julio de 1915.

Resulta que, al final, el revistero de Arte Taurino que había firmado la reseña de la corrida del día 22, se había quedado corto en los elogios.

Joselito en Valencia el 22 de junio de 1915, con las dos rodillas en tierra (Fotografía publicada en Sol y Sombra. Aunque el pie de foto dice que se trata del 5º toro, estoy convencido que la foto corresponde al 3º de la tarde, el de la crónica de Arte Taurino y el comentario de Belmonte. En cualquier caso, el muletazo es magnífico. El toro va metido en la muleta -pero no tapado por ella- y el aguante del torero -que sin embargo, no denota crispación- resulta evidente. Una "fotaza".

Admiración mutua 

Las opiniones de Belmonte sobre Joselito, me parecen muy reveladoras del clima de respeto y admiración mutua que existía entre esos dos toreros que se encuentran sin duda entre los más grandes de toda la historia. Por si fuera poco, se conocen muchas otras declaraciones de ambos en la misma línea elogiosa y admirativa hacia el competidor y compañero.

Creo que es importante destacar esas elegantes maneras, especialmente en nuestros días cuando son tantos los aficionados que achacan falta de torería a los toreros actuales por la forma educada, correcta y amable que tienen de relacionarse entre ellos. Lo cierto es que se nos pone como ejemplo y contrapartida a los toreros del pasado. Unos toreros del pasado que, nos dicen, andaban siempre a la greña, escupiéndose a la cara y lazándose miradas asesinas dentro y fuera de las plazas. Una actitud que, a la vista de la opinión de Juan sobre José y viceversa, cada vez me resulta más increíble.

Y es que una cosa es el comportamiento de los toreros (de ayer y hoy) dentro del ruedo donde nadie se deja (ni ayer ni hoy) ganar voluntariamente la partida y otra, muy distinta, su actitud fuera de la plaza donde la educación no está reñida con la torería, antes al contrario. Y eso, tanto ayer como hoy.

La competencia feroz no excluye las buenas formas (Tomás y Juli en Badajoz en 2012)

Defensa del toreo de rodillas

Otro detalle que me ha llamado bastante la atención es que lo que a Belmonte le llamó la atención, en la faena que hizo Joselito en Valencia, lo que en verdad más valoró de esa faena, fue la forma de Joselito de salir de rodillas al toro de Campos Varela.

Hoy, cuando un falso concepto del purismo ha casi desterrado el toreo de rodillas de las plazas, la opinión de Belmonte puede resultarnos bastante chocante

Sin embargo, el toreo de muleta de rodillas ha gozado de gran predicamento a lo largo de la historia del toreo. Sin ir más lejos, su practica era muy habitual y celebrado  en la Edad de Oro del toreo.

Por eso, leídas las declaraciones de Belmonte sobre el toreo de rodillas de Joselito, me hubiera gustado saber lo que hubiera pensado y dicho el Pasmo de Triana de la arrucina de rodillas que Alejandro Talavante le pegó en la plaza de las Ventas a un torazo de los de nuestra época.

Un alarde al que, sin embargo, nosotros no le hemos dado la importancia que realmente tiene.

Talavante en las Ventas. Arruizina de rodillas (Captura de pantalla de Canal+)
Personalmente estoy convencido que Belmonte se hubiese emocionado con ese alarde de valor verdadero del torero extremeño, tanto como se emocionó cuando se arrodilló Joselito en Valencia, jugándose de verdad el tipo.

Y es que Belmonte era una persona cabal y sensata. Toreando y opinando.

Juan Belmonte en Valencia el 22 de junio de 1915. Un torero cabal y sensato, toreando y opinando


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