miércoles, 10 de junio de 2015

Elogio a Emilio Muñoz

Por Jose Morente


Emilio Muñoz comentarista en el plus

Manolo Molés impuso la costumbre de acompañarse en las corridas con los comentarios de un torero. Antoñete, Manuel Caballero, César Rincón entre otros y, sobre todo. Emilio Muñoz han pasado por el plus.

Muñoz es torero de concepto abelmontado, de citar de frente con las puntas de las zapatillas mirando las pezuñas del toro. Un estilo de compás abierto y pata 'alante que nos gusta mucho a bastantes aficionados.

Sin embargo, que Muñoz torease de una forma determinada no condiciona su forma de ver los toros ni la de valorar lo que pasa en el ruedo. A Muñoz unos toreros le podrán gustar más que otros pero no irá contra ningún torero solo porque toree con un estilo que no sea el suyo.

El trianero es, por eso, capaz de apreciar y ensalzar el buen toreo, lo haga quien lo haga, venga de donde venga y adopte la forma que adopte aunque sea una forma muy diferente de la suya. Es algo que los aficionados de un solo ojo, no entenderán nunca.

Nada más lejos de un dogmático que un torero con cabeza e inteligencia toreras.


Postdata: No me gusta la crítica que sólo busca defectos sino el análisis que me permite entender mejor las cosas y eso es lo que me proporciona Emilio Muñoz en sus comentarios

Para calidad Domecq

Por Jose Morente


Toros en la Venta de Antequera en Sevilla (abril de 1955)

El cartel de la pared ("Para calidad Domecq") viene que ni "pintado" para resumir el comportamiento de las diferentes ganaderías lidiadas en las Ventas este pasado San Isidro.


lunes, 8 de junio de 2015

La crónica que nunca quise escribir

Por El Divino Calvo

Explanada de las Ventas (EFE)

La tarde más dura

Isaac, hoy es el primer día que voy a los toros desde que tú te fuiste. Contigo se marcharon  veinte años de vivencias taurinas. Siempre juntos, inseparables. Casi tenía decidido no ir este año. No sé si por luto o por miedo a enfrentarme a tu ausencia. Ese vacío inmenso que invadió mi alma. Pero ya ves, sin pensarlo, me vi anunciado en los carteles. Javi, siempre Javi –“Te hemos sacado una entrada para la Beneficencia. Tienes que venir. Hazlo por él. Le gustará verte aquí…”- Ni para negarme fuerzas tuve. 

Subí como siempre por el puente de Ventas, y al divisar sus banderas, sentí un escalofrío. Como el que siente el torero al oír ese clarinazo seco y duro que anuncia que ha llegado la hora. ¿Qué sensación tan extraña? ¿Por qué me decidí a venir?

Comimos con nuestros amigos. Nuestra cuadrilla. Tu cuadrilla. La de tantas y tantas tardes. Javi, Julián, José… y hasta un debutante venido de tierras italianas, Nicola. ¡Qué cuesta arriba se me hace! No estaba tu voz, tus vivencias, tus enseñanzas, tus sentencias…Pero me sentí arropado y como ese peón de confianza que ve que el matador se aflige, Javi arengaba a dar ese paso para echar la tarde “pá-lante” - ¡Vamos que la corrida es seria, pero va a embestir…! Casi sin darnos cuenta, nos encontramos haciendo nuestro particular paseíllo por la explanada de Las Ventas. El tumulto de las tarde de postín. ¡Cuánta gente y que solo que me encuentro! ¡Cómo añoré mis miradas para que no te extraviaras!

Me senté en el tendido. Otra nueva sensación recorre mi cuerpo. Tú estabas aquí. Junto a mí, como siempre. Dispuesto a acompañarme en uno de esos carteles que decíamos que “no podían fallar”. De esos que apostábamos seguro a que en dos horas, toreros y ganadero saldrían a hombros camino de la calle Alcalá. Beneficencia: Mano a mano del Juli-Perera con toros de Victoriano del Río. ¿Quién da más? Y volvió a ocurrir. Se volvieron a juntar todos esos condicionantes que hacen que cada vez sea más difícil que los buenos toreros, los mejores toreros, las figuras, y los toros bravos y en tipo (lo que no quiere decir que los de hoy lo fueran), puedan triunfar en Madrid

Hay algo que hace muy difícil que los mejores toreros puedan triunfar hoy por hoy en Madrid (Foto web de la Plaza de Toros de las Ventas)

No echaron cuentas al Juli en su primero. La tablilla con 490 kg. lo condenó antes de salir por chiqueros. ¡Maldita tablilla! ¿Qué falta hace? Para mí, el toro mejor hecho y más serio de toda la tarde. Imponente por delante. Lo toreó primorosamente al natural, sin eco en el tendido acorde con ese toreo de mano tan baja. ¡Qué pocos estaquilladores han viajado tan cerca del albero venteño! Media estocada que enmudeció y acrecentó la indiferencia. 

Pocos estaquilladores han viajado tan cerca de la arena de las Ventas (Foto de la web de la Plaza de toros de las Ventas)
A partir de aquí y salvo un tercio de quites en el cuarto de Perera (El Juli por chicuelinas de compás abierto y ajustadísima réplica de Perera por gaoneras). la corrida por el despeñadero. Escalera de toros. Algunos pesados, largos como trenes (660, 651…) que si embisten bien, nos parecen hasta bonitos, pero que nos hacen perder la perspectiva de la realidad, ¿qué probabilidades reales tenemos de que un toro así embista?  Beato, sólo hubo uno, ¿recuerdas Isaac? El de la despedida de Esplá. Quizás ya gastamos el cartucho. La excepción que confirma la regla. Pero me alegro de que fuera para el alicantino en día tan señalado y sobre todo, que pude vivirlo a tu lado. La tabilla anunció otro Beato, nada tuvo que ver con aquel. La estadística ya juega a la contra. Nada puede ser igual. Ya nada será igual…, al menos para mí…

Beato solo hubo uno. El de la despedida de Esplá. Este nada tuvo que ver con aquel (Foto web de las Ventas)

Un descanto más, unos de tantos que nos gustaba analizar camino de casa. Enfadarnos con ese ambiente dictatorial y absurdo que tratan de imponer algunos, y ese toro grande y feo, fuera de tipo que en nada se parece al toro de los 60 que ellos mismos veneran. Esas Ventas que nos desesperaba, pero la misma que nos volvía locos en tardes donde se entrega. ¡Cuántas veces nos encendió el alma! Con Rincón, con Morante, con Esplá, con Juan Mora, ¿recuerdas?… Todos esos momentos que ahora retumban en mi mente y que, ahora que no estás, cobran la importancia real que tuvieron. Vivirlos junto a ti, fue un honor y un privilegio.

Mi mente se pierde entre luces de coches por la M-30. Termina la tarde de toros más dura que me ha tocado vivir. La noche me invade con la sensación que nunca más iré solo. Porque siempre me acompañarás a cualquier plaza que vaya. Muy cerquita de mi corazón. Gracias por todo, maestro.


El Corpus en Toledo

Con esta tranquilidad y paz interior por la dura prueba superada, contigo me fui al día siguiente a nuestro Corpus toledano. La de cosas que me has contado de la que fuera, una de las corridas más tradicionales de calendario taurino. Del Viti, de Camino, de Ostos, de Puerta, del Cordobés, de Antoñete, de Romero...La nostalgia que tenías de la grandeza de aquellos tiempos. La rabia por la situación de deterioro que se había implantado en los últimos años. Pero parece que nuevos vientos vuelven a soplar. El barco nuevamente navega. El año pasado, no pudimos coincidir. Yo en Granada. Tú en Toledo. Y esa llamada nada más terminar, donde nos pisábamos la palabra. Yo con José Tomás y tú con la faena de Ponce.

El Viti y Camino otra vez en Toledo  y junto a Gabriel de la Casa, el 12 de junio de 2013, pero no para torear (Foto ABC)

Como te habrás alegrado de ver ese llenazo hasta la bandera. Corrida de Garcigrande, muy armónica, quizás excesivamente “bonita”. Pero puestos a elegir, se encuentra mucho más próxima a nuestro ideal de toro bravo, que la del día anterior de Madrid y de casi cualquiera que pise el coso venteño. Y claro, cuando el toro está en tipo… las probabilidades de embestir se disparan. Sin ser la panacea de la bravura, sí permitió que se vieran cosas realmente interesantes

TRE-MEN-DO, el Juli. La ambición de este torero está a toda base de prueba. En su segundo, ya con la Puerta Grande abierta, cual zahorí volvió a orientar su muleta al centro de la tierra, en busca de ese manantial tan profundo donde bebe su toreo. Y se rompió con él, como ya lo hiciera con uno del mismo hierro hace dos años en Aranjuez… Como me acordé de nuestro amigo Juan Antonio. ¡Cómo hubiera disfrutado! Y ese pase circular enlazado con un cambio de manos de una longitud como para dar la vuelta a Toledo, cual trenecito turístico. 

El Juli triunfó en Toledo (Foto El Economista)

Y Morante… Si por la mañana la Custodia paseó por sus calles, por la tarde la verónica se posó en la Ciudad Imperial. ¡Qué manera de mecer el capote para recibir al cuarto! Una sorpresa en forma de larga de pie para dar la bienvenida al toro, y ocho o nueve pinturas de la verónica… En la muleta, el agotamiento del toro y en mi opinión (seguro que equivocada), esa búsqueda continua del toreo soñado del de la Puebla, que resta rotundidad a sus faenas, hizo que todo quedara en destellos y apuntes de torería. ¡Como si esto fuera poco! ¡casi ná!  

Un cuadro a la verónica. Morante (Foto José Manuel Lomas-Burladero)

Y Talavante.  Ese torero camaleónico, con esa nueva apuesta por la improvisación, por la sorpresa... Dotar con aires de frescura a su toreo, y al toreo. Suavidad inmensa en el capote ¿dónde estás Curro Vázquez? Aquí vimos tus huellas. Con la muleta volvió a repetir la arrucina de rodillas, la que sorprendiera en Aguascalientes, la que dejara en evidencia, el pasado viernes, a aquellos que afirmaron que no tendría “…ones” de hacerla en Madrid… la espada, otra vez su espada, la cerró la puerta grande y acompañar al Juli camino de la Puerta Bisagra, mientras, Morante a pie, perfumaba su paso camino de la puerta de cuadrillas. ¡Como huele a torero!

Talavante. La frescura del toreo de siempre (Foto José Manuel Lomas-Burladero)


En Toledo se vuelve a decir lo de “tres días al año brillan más que el sol, Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión…”

Esta es la crónica que nunca quise escribir… Isaac, quizás lo hice para decirte tantas y tantas cosas que tú ya no podrás escuchar. Aunque sé, que con sólo mirarme, al igual que la mirada del toro bravo y noble, ya sabías todo lo que hoy te quiero decir. Por eso, esta crónica es una forma de gritar al mundo, que además de mi suegro y mi familia, fuiste mi amigo y mi referente taurino. Mi compañero del alma. Siempre irás conmigo. Hasta la próxima tarde de toros.

Divino Calvo. 4 de junio de 2015

PD. Isaac, sólo una cosa más te quiero pedir. Conociéndote seguro que ya te has hecho amigo de Joselito, por siempre rey de los toreros, de Belmonte, de Manolete, del joven Yiyo… de tantos y tantos toreros que viven contigo… preséntales mis respetos. En especial a nuestro querido Rafael “el Gallo”. Le pido disculpas por firmar crónicas utilizando su nombre.  Por cobardía. Para que nadie pueda atribuirme la insensatez de escribir de toros a alguien que jamás se puso delante. Quizás lo hice para que mis crónicas se impregnasen de sus gotas de genialidad… o quizás porque mis cuatro letras, siempre estarán mucho más cerca de la espantá… Él sabrá perdonarme.


martes, 2 de junio de 2015

¡Nos gustan tanto los toros de Pablo Romero!

Por Jose Morente

Impresionante foto de un impresionante Pablo Romero (Fotografía de JUAN PELEGRÍN publicada en el blog Toro, torero y afición


Nos gustan tanto los toros Pablo Romero que nos cuesta aceptar que unos toros tan bellos, tan bonitos, tan históricos, puedan tener un comportamiento tan malo en el ruedo.

Ya no se trata de analizar y buscar matices pues la corrida no los dio. La corrida de ayer, no dio nada a nadie.

Pero, como nos cuesta aceptar que unos toros tan bonitos no den juego, buscamos culpables. Buscamos responsables del mal juego de los toros. 

Primero, los toreros. Una terna a la que se le reprocha y achaca el mal juego de los toros. Un mal juego del que, sin embargo, no son responsables. Los más avispados hablan de la vieja lidia que se les debía haber hecho a esos toros. Una lidia que ni ellos ni nosotros (que conste) nunca hemos visto. No hay tal, en este caso. La vieja lidia estaba pensada para el toro fiero y con sentido en el que tiene sentido pelearse sobre las piernas. En los toros descastados y huidos eso no procede y lo único que tiene sentido en ir detrás de ellos hasta conseguir cazarlos.

Si la culpa no la tienen los toros ni los toreros habrá que matar al mensajero que, en este caso, son los comentaristas del plus. Los cuales se limitaron a poner en evidencia lo malos que salieron los toros pero que (eso también es cierto) se metieron en el innecesario berenjenal de valorar encastes. Un tema muy delicado y que levanta demasiadas susceptibilidades. Sus opiniones se vieron gravadas (y agravadas) por la inmediatez de la retransmisión en directo y el calentón de lo malos que salieron los toros. Algo que no ayuda al juicio sereno.

Este tema de la diversidad de encastes es un arma de doble filo o, quizás mejor dicho, de doble rasero o doble moral. Y es que, hoy, con los encastes minoritarios, es muy difícil poder opinar con objetividad.

En estos encastes, si los toros salen buenos y llevan premio (que salen buenos y llevan premio bastantes veces aunque los de la cuerda contraria no se lo crean) miel sobre hojuelas. Pero si salen malos, como salieron ayer los toros de Pablo Romero, decirlo (decir que fueron malos) no se admite porque eso atenta contra la fragilidad de esos encastes.

A todas luces, es una trampa verbal.

Por eso, en estas ocasiones, añoro los buenos viejos tiempos (siglo XIX) y añoro a los buenos viejos revisteros que no tenían empacho en llamar a las cosa por su nombre. En llamar bueyes a los bueyes. Que es lo que fueron los toros de ayer (pese a su encaste). Una corrida de bueyes.

Pero ¿y qué importa? De corridas malas está llena la historia del toreo. Lo malo es no decirlo ni reconocerlo.

Eso es lo malo de esta historia que nos acostumbramos a engañar a los demás y a engañarnos a nosotros mismos.

Todo porque nos gustan tanto, tanto, los bellos toros de Pablo Romero.


Postdata para los íntimos (que diría Barquerito)

De Pablo Romero (toreaba don Antonio Bienvenida) fue una de las primeras corridas de mi vida de aficionado. En Málaga, era una ganadería emblemática y estrella. Llevo por tanto al toro de Pablo Romero inscrito en mi código genético de aficionado a los toros. Tanto que me emociono con solo oír el nombre de esa ganadería (por eso no me gusta llamarla Partido de Resina). Pero la corrida de ayer fue mala sin paliativos y no me gusta que se le busquen excusas intencionadas.

Si se quiere ayudar a ese ganadero y a esa ganadería, que contraten sus toros (como propone Javier Hernández) las empresas de Algeciras, Granada, etc... Plazas para las que seguro tendrá toros aptos y de sobra y donde la cosa puede empezar a funcionar.

domingo, 31 de mayo de 2015

Del éxito al fracaso hay solo un paso

Por Jose Morente


Finito entra a matar a Laborador después del tercer aviso y desatendiendo las llamadas de los alguacilillos (Fotografía de Arjona para Aplausos)

Luís Fernández Salcedo repetía mucho la frase que encabeza este artículo y que se me vino ayer tarde a la cabeza en la plaza de toros de Córdoba cuando se montaba el rifirrafe que tanta polémica ha producido. Y es que lo que iba para triunfo histórico de un torero y un toro (Finito y Laborador de Nuñez del Cuvillo) se quedó en pasto para las tertulias taurinas que se montaron después del festejo.

Aunque creo que lo que pasó en Córdoba ya es de sobra conocido por todos no está de más que recapitulemos sobre lo sucedido.

Los hechos escuetos.

Iba mediada la corrida de la Feria de Córdoba (una muy buena y terciada corrida de Nuñez del Cuvillo) cuando en el turno de Finito (que había estado muy bien en el noble aunque flojo primero de la tarde) salió Laborador. Precioso de hechuras y más precioso aún de comportamiento. Laborador fue un toro con una bravura, nobleza y clase excepcionales, que embistió incansable, con mucho fondo y fijeza, a la franela de Finito, durante una faena de muleta de más de 20 minutos. Lo que se dice pronto.

Iba mediada la faena cuando Finito empezó a dirigirse a los espectadores del Tendido 1 poniendo de manifiesto la bondad y clase del toro e incitándoles a pedir el indulto Poco a poco, ante la insistencia del diestro, empezaron a salir pañuelos pidiendo que se perdonase la vida al toro, primero de forma aislada, y luego, a medida que avanzaba la faena de forma más multitudinaria.

Cuando la petición era mayoritaria, el torero se empezó a dirigir al Palco, señalando al toro. El Presidente le hizo señas de que lo matara.

Esa situación se repitió varias veces después del remate de cada tanda. Tandas, todo hay que decirlo, de una calidad y una torería innegables y excepcionales. Es, probablemente la mejor faena que le he visto a este torero. Finito estuvo muy relajado y muy a gusto en la cara del toro. Hizo cuanto quiso y se le ocurrió que fue mucho y bueno

Así, enredados público, torero y Presidente en la disputa de si procedía o no procedía el indulto, llegamos al tercer aviso dado con retardo pues pasaba con creces el tiempo reglamentario.

Los dos alguacilillos se dirigieron al diestro conminándole a abandonar el ruedo y meterse en el callejón. Pese a que los gestos de los alguacilillos, ayudados con golpes de fusta en las tablas, fueron muy ostensibles y evidentes, Finito no les hizo el menor caso y le propinó al toro una estocada hasta la bola en lo alto que lo hizo rodar sin puntilla.

Si la estocada la ejecuta dentro del tiempo reglamentario, antes del tercer aviso, se le hubieran concedido probablemente, las orejas y el rabo de un toro que era, sin ningún género de duda, de vuelta al ruedo.

En un momento, pasamos del posible éxito a la polémica más absurda provocada por un empecinamiento difícil de entender.

Que el toro era excepcional no se pone en duda pero que corresponde al Presidente el indultarlo, tampoco. Que el público es el que paga y al final el que debería importar, tampoco.


Lo que dice el reglamento andaluz y los hechos

El Reglamento andaluz señala sobre el indulto:
Apartado 1 del artículo 60 del Reglamento Taurino Andaluz El indulto
En las plazas de toros permanentes, exclusivamente en corridas de toros o novilladas con picadores y al objeto de preservar la raza y casta de las reses, cuando una res por sus características zootécnicas y excelente comportamiento en todas las fases de la lidia sin excepción y, especialmente, en la suerte de varas, sea merecedora del indulto, podrá concederlo la Presidencia del espectáculo, de manera excepcional, cuando concurran todas las circunstancias siguientes:
a) Que sea solicitado mayoritariamente por el público.
b) Que lo solicite el diestro a quien haya correspondido la lidia de la res.
c) Que muestre su conformidad el ganadero o mayoral de la ganadería a la que pertenezca. 
El indulto de Laborador fue solicitado mayoritariamente por el público y por el torero y, creo que, sin oposición del ganadero.

No obstante, corresponde concederlo al Presidente quien dejó claro, desde el primer momento, que no estaba dispuesto a ello.

Ante eso, Finito tenía dos opciones. Primero, acatar la decisión presidencial y matar al toro en el tiempo reglamentario o, segundo, en caso de disconformidad y no querer matar al toro, haber dejado transcurrir el tiempo y haber seguido toreando (que es lo que hizo) hasta que hubiese sonado el tercer aviso y arrostrar las consecuencias. Como mínimo, quedarse sin trofeos por su faena. Eso era lo gallardo y lo torero.

Sin embargo, no lo hizo y entró a matar cuando no podía ni debía. Cuando ya habían sonado los tres avisos. Una mala decisión, en mi opinión.


Lo importante

Sin embargo, creo el debate sobre "como se aplicó" el Reglamento tiene menos interés que el debate sobre "lo que dice" el reglamento andaluz.

Lo importante no es discutir quien tenía razón pues reglamentariamente la tenía el Presidente y el Reglamento hay que cumplirlo lo que no siempre se hace.

En mi opinión, lo más interesante de esta situación es que pone el punto de mira sobre el articulado de un reglamento que, pese a su relativa juventud, hace aguas y está obsoleto en muchos artículos. 

El indulto que antes era excepcional, se está convirtiendo, por muchas razones, en habitual. Convertir en excepcional, como hace el Reglamento, lo que es y debería ser habitual es un grave error. Al toro bravo y noble hay que premiarlo y el mejor premio es, sin dudas, el indulto. Convertir en habitual la imagen del toro que vuelve vivo a los corrales es no solo una necesidad en los tiempos actuales sino también un acto de justicia al esfuerzo de los ganaderos que trabajan para emocionar y satisfacer al público de hoy.

Por otra parte, tampoco tiene sentido que, siendo la faena de muleta la fase esencial y fundamental del toreo moderno, el Reglamento siga primando la suerte de varas en la valoración del indulto del toro y condenando por tanto a muerte a tanto y tanto toro de bravura enclasada en el último tercio. Toros que deberían volver a las dehesas a cubrir vacas. Toros de vacas


Una posible modificación del Reglamento

Está claro que convertir el indulto en habitual es discutible. Igual que primar la faena de muleta sobre la suerte de varas. Pero el debate es sano y necesario. Lo que no es sano ni necesario es mantener un articulado desfasado que no responde ni da respuesta a la situación actual y que genera conflictos de orden público.

Por eso, proponemos debatir la siguiente redacción alternativa del artículo 60 del Reglamento andaluz:
Apartado 1 del artículo 60 del Reglamento Taurino Andaluz El indultoEn las plazas de toros permanentes, exclusivamente en corridas de toros o novilladas con picadores y al objeto de preservar la raza y casta de las reses, cuando una res por sus características zootécnicas y excelente comportamiento en todas las fases de la lidia sin excepción y, especialmente, EN LA FAENA DE MULETA, sea merecedora del indulto, podrá concederlo la Presidencia del espectáculo, (de manera excepcional), cuando concurran todas las circunstancias siguientes: a) Que sea solicitado mayoritariamente por el público. b) Que lo solicite el diestro a quien haya correspondido la lidia de la res. c) Que muestre su conformidad el ganadero o mayoral de la ganadería a la que pertenezca. 
Es una propuesta para el debate (y para la polémica). Una propuesta que afecta a dos frases (una que se modifica y otra que se suprime) y que tiene por objeto adecuar la letra del Reglamento al momento histórico en el que vivimos y, por tanto, al gusto y sensibilidad de los públicos actuales. Un momento histórico que es el resultado de la evolución del toreo a lo largo de sus 250 años de su fecunda e interesante historia.

Solo eso y nada más (y nada menos) que eso.

Una faena excepcional a un toro de excepcional clase (Fotografía de Arjona para Aplausos)

Postdata: Según el Reglamento andaluz, Laborador no era un toro de indulto. Sin embargo, el público cordobés estimó que el toro de Cuvillo merecía que le perdonaran la vida. El toreo ha sido siempre una fiesta popularmente democrática. Creo que todos tenemos la obligación de procurar que siga siéndolo.

sábado, 30 de mayo de 2015

Castella y Jabatillo hacen historia en Madrid

Por Paco Carmona 


Castella frente a Jabatillo (Foto Las Ventas)

Madrid. 27 de mayo de 2015

Muchas veces, se celebran faenas de éxito a toros no menos  importantes que acaban con el corte de orejas y vueltas al ruedo.

Cuando se trata de Madrid esta circunstancia es más inusual, y rara vez se premia de manera tan evidente un hecho tan soberano e innegociable como el ocurrido el día 27 en Madrid. Madrid es Madrid, para bien y para mal y a veces, muchas, es como el famoso personaje del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Pese a la estocada caída, dos orejas incontestables (Foto Las Ventas)

Madrid es capaz de lo peor y lo mejor. Capaz de ningunear a uno de los mejores de la Historia, y capaz de echar por tierra todo cuanto haga el torero más importante de la actualidad. Dicho esto, tan escueto como se merece esa parte radical de Madrid, me gustaría al menos poder llegar a explicar el hecho tan maravilloso que sucedió ayer en la "Plaza más importante del mundo".

Pese a posibles reparos, incontestable vuelta al ruedo a Jabatillo (Foto Javier Arroyo-Aplausos)

En primer lugar, no le encuentro disculpa alguna al crimen cometido ayer por la Cátedra con Jabatillo, no tanto por no perdonarle la vida a ese grandioso toro que echó ayer Alcurrucén, sino por ni siquiera atreverse a pedirlo de forma seria y evidente.

Tampoco quisiera pasar por alto al tercer culpable de lo sucedido, que de forma anónima y discreta ha conseguido juntar el hambre con las ganas de comer. Me refiero a Don Pablo Lozano, un sabio del toreo al que el taurinismo de pro sí que le tiene en un pedestal y de forma más que merecida. Culpable de criar un toro como Jabatillo y culpable de hacer mucho más importante a un torero como Sebastián Castella.

Aquí nada es casualidad, ni ver embestir con tanta categoría es cuestión de suerte, ni ver cuajar un toro a ese nivel depende de las bolitas de las que hablaba "Rafaé".

Jabatillo, como ya todos lo conocen ha sido inmenso de bueno, muy bravo, un torrente, un manantial de bravura. Una bravura ordenada, distinta, nada salvaje, un caño abierto al que Sebastián le abría y cerraba el grifo hasta que Jabatillo ya no pudo parar de embestir. Y embistió entregado, por abajo, empujando, humillando y a más.


Jabatillo embistiendo. ¿Qué podía hacer si no? (Foto Javier Arroyo-Aplausos)

Y Castella lo toreó por momentos cumbre, ni un pero, con un inicio de faena histórico, de vértigo, de una intensidad, ligazón y ritmo no apto para cardiacos. Y mucho toreo, mucho y muy buen toreo. Cuatro tandas redondas limpias, profundas, de gran transmisión y verdad.


El toreo límpio, profundo y relajado de Castella a Jabatillo (Foto Javier Arroyo-Aplausos)

Amenazó con bajar la intensidad hasta que el torero, al que ayer le salía todo, sorprendió a propios y extraños con algo tan del gusto de Madrid como es el toreo genuflexo por bajo y por los dos pitones.


Explosión final (Foto ABC)

Un gran final que no debió ocurrir nunca como paso previo a montar la espada...  Una espada que cayó baja (me dio igual) con la suerte bien hecha y  tirándose a matar a un toro que no mereció morir.

El resultado ya lo sabemos todos,  vuelta al ruedo a uno de los toros más bravos y de hermosa embestida que he visto en mi vida, y dos orejas de Madrid a un Castella en vena que supo resolver con alta nota una ecuación nada fácil como fue encontrarse en Madrid con un toro para hacer Historia.


Un encuentro feliz: Castella y Jabatillo (Foto Mundotoro)

No me canso de recordar una y otra vez como ha embestido ochenta veces por abajo empujándola con una fe tremenda y bravo como para hacer media docena de ganaderías.

Por fin le hemos puesto cara a ese toro de Nuñez del que tanto se habla. Un toro con una expresión y una cara buenísima, que se comportó desordenado al principio y terminó pidiendo poetas.

Muy emocionante ver embestir a un toro así al que anteriormente,  Morante le pega dos lances y una larga marca de la casa y Castella lo paró de salida perfecto (no es fácil) para afuera con él, reunido y acompañando muy bien. Los grandes toreros torean para la Historia, y Castella a mi forma de entender estuvo a un gran nivel toda la tarde.

Se buscan poetas que sepan cantar el toreo (Foto Las Ventas)
Lo del sexto no fue ninguna tontería, pero volviendo a Jabatillo, Sebastian lo toreó muy suelto de brazos, firme de plantas y rápido de coco. A veces lo toreó y otras acompañó tanta bravura con distinción, reunido, a compás, natural,  galán incluso y muy seguido. Ritmado en el toreo fundamental y de matrícula de honor en los remates, cambio de mano, trincherillas y pases de pecho.


El toreo (Foto Las Ventas)

El toro fue tan profundo, tan seguido, tan bravo que se ha tenido que acelerar por momentos el torero, o mejor dicho, mecanizar algo para no dormirse y estar siempre con la escopeta cargada al igual que el toro estaba con el disparo metido.

Para mí, lo más importante del torero era como recogía, toreaba y soltaba cada embestida, sin buscar otra cosa que no fuera torear.

Emocionante a más no poder ver un toro embestir así. Por ejemplo, se la subía al final en algunos muletazos desesperantes de emoción porque por abajo el toro era aún más seguido y más bravo y al irse el torero detrás con el pecho y la cintura le perdía un tiempo para girar y quedarse colocado a tiempo.

Una maravilla la verdad... Una razón de peso para creer en el milagro del toreo, y lo que para mí es aún más difícil, el milagro de la bravura. Es mucho más difícil y complicado ver embestir bien que ver torear bien.
Jabatillo salta al ruedo de las Ventas. Se inicia la historia que hizo Historia (Foto Javier Arroyo-Aplausos)
Siempre digo que no creo en una pureza escrita, en una verdad absoluta, que mi única bandera a la que seguir y en la que creer es la entrega. La voluntad del hombre que se entrega a sus sueños y a partir de ahora un poco más, al sueño de un hombre que transformó la bravura sin orden en un espectáculo para la Historia, me refiero  de nuevo a Don Pablo Lozano, que por algo le llamaron la Muleta de Castilla y ahora le dicen sabio.



El sabio (Fotografía de La Tribuna de Albacete)



miércoles, 27 de mayo de 2015

Cuaderno de notas (LII) Hace 121 años un miura mató al Espartero


Cogida mortal del Espartero por el toro Perdigón de Miura (Madrid 27 de mayo de 1894. Fotografía publicada en Pan y Toros en mayo de 1897)
“Al Espartero le cogieron los toros siguientes: Veleto, Novillero, Grullito, Arriero, Morito, Tintoreto, Jaqueta, Avellano, Zapatero, Monacillo, Castillejo, Veneno, Volandero, Tortolillo, Finito, Montefrío, Cacheta, Montenegro, Lobito, Perchero, Cristalino, Boticario, Flor de Jara, León, Conejito, Abutardo, Aguardientero, Bienvenido, Carnicero, Gitanito, Castañito, Cocinero, Curioso, Corsario, Flamenco, Carlanco, Melero, Buscón, Saltador, Provinciano, Beato, Artillero, Morito, Vizcaino, Sevillano, Asesino, Galguito, Galeote, Abutardo, Avellanito, Albondiguito, Gatito, Jardinero, Salinero, Relojero, Navarro, Verdugo, Sanguijelo, Fandanguero, Herrador, Paquete, Gordito, Rumboso, Palillero, Tesonero, Peluquero, Milagroso, Jardinero, Tesorero, Panadero y Perdigón, que acabó con aquello que nunca debió empezar, por la sencilla razón de que era materialmente imposible aquel terreno de torear con toros cuajados y de castas viejas.

De este índice de toros, que todos cogieron al Espartero, fueron catorce de don Antonio Miura; nueve de su predilecta ganadería, o sea de la de doña Celsa Fonfreda (sic), viuda de Concha y Sierra; siete de Saltillo, cuatro de Benjumea, cuatro de Veragua, tres de Barrionuevo, tres de Lagartijo, tres de Cámara, tres de Anastasio Martín, tres de Ibarra, dos de Orozco, dos de López Plata, dos del Marqués del Gandul, dos de Ripamilán, dos de Murube y un solo toro de cada una de las ganaderías siguientes: Pérez Concha, Tinoco, Nandín Puente y López, Torrecortina, Adalid, Celis Gómez, Pablo Romero, Zalduendo, Jorge Díaz, López Navarro, Surga, Enrique Salamanca, Linares, Aleas, Arribas, Carriquiri, Gota; totak, 81 toros; siendo las cogidas más numerosas porque muchos de estos toros le cogieron más de una vez durante su lidia.
Creo que no hacen falta comentarios”.

Fernando Villalón. “Taurofilia racial” (Madrid, Editorial Aramo, 1956)