viernes, 15 de agosto de 2014

Chacón. Enamorado de las malagueñas

Por Jose Morente

1922-06-28 (p. La Voz) Luis Bagaria entrevista a Chacon caricatura

Caricatura de Chacón por Luís Bagaría.

 

Le decía Chacón al periodista Galerín en el Liberal de Sevilla en una entrevista publicada en julio de 1922 y que está transcrita íntegramente en la página web de flamenco-world:

De este café pasé [en el verano de 1886] a Cádiz, a la feria del Perejil, ganando siete pesetas diarias. Allí cantaba por seguiriyas Enrique Ortega, tío del padre de ese niño Caracolito, y el Mellizo.

 

1922-06-28 (p. La Voz) Luis Bagaria entrevista a Chacon (detalle)

En otra entrevista que le había hecho el caricaturista Bagaria unos días antes (el 28 de junio del mismo año) para la Voz, Chacón añadía que, entre los asistentes, se encontraba también Mangoli, el hermano del Mellizo (Fragmento de la entrevista donde nombra a Mangoli, publicado en la página Papeles Flamencos)

  1873-08-24 Cafe de Madrid (Cadiz) Mangoli (Copia)

Cartelería del Café Madrid de Cádiz de 1873. Entre los participantes se anuncia a Manuel Jimenez, hermano de Enrique El Mellizo, y que era conocido con el sobrenombre de Mangoli (Mingoli en el cartel). Ese día se iban a cantar las piezas más escogidas del repertorio moderno (Cartel publicado en Los fardos de Pericón) 

 

1901-08-08 (LIEyA) La Velada de los Angeles en Cadiz 01 - copia

La Velada de los Ángeles se celebraba en los primeros días de agosto. Se la conocía como Feria del Perejil por celebrarse en la Alameda o Paseo del Perejil, nombre que es el clásico sarcasmo gaditano y que alude al escaso arbolado que, en sus primeros años, presentaba esa Avenida llamada realmente de las Delicias (Foto publicada en el número de 8 de agosto de 1901 de la Ilustración Española y Americana) 

Y añadía Chacón que, la presencia de esos grandes cantaores, le impresionó:

Ya ve usted cómo cantarían, que yo, al verlos en el café cantante, dije a mi tocaor, el maestro Patiño: Yo no canto por seguiriyas. Me da vergüenza. ¿Y entonces, qué quieres cantar, "armamía"?... Tóqueme por malagueñas. Y canté por ese cante, que no sabía bien, y me aplaudieron mucho.

Desde aquella noche quedé enamorado de las malagueñas, y empecé a quitar y poner de mi cosecha.

A partir de ahí, Chacón tuvo un éxito enorme con su “invento” 

Tanto gustaban que quedó en el café establecida una competencia entre el Mellizo y yo.

Una cosa horrible. Subíamos al tablao Enrique el Mellizo, que ganaba ochenta pesetas por noche, con su tocador el maestro Tapia, y yo, que ganaba siete pesetas, con el maestro Patiño. Cantaba él una copla de seguiriya y luego yo una malagueña. Las discusiones duraban un rato, y volvía él de nuevo, y otra vez el niño, como a mí me decían.

Única fotografía conocida del Mellizo

¿Recuerda usted la malagueña que cantaba entonces?

Como si fuera ahora. Esta era (textual):

Dando en el reloj la una
de aquella campana triste
hasta las dos estoy pensando
el querer que me fingiste
y me dan las tres llorando
.

Chacón grabó ese cante en 1909, 23 años después de estrenarlo, en una grabación con Habichuela para la casa Odeón. Un disco que fue reeditado por Sonifolk muchos años después con una espectacular limpieza de sonido, por medios digitales.

Eran las primeras grabaciones del jerezano y aunque su voz no se adecuaba a los medios de grabación de entonces como la de otros cantaores de menor valía, el resultado merece la pena pues don Antonio conservaba aún intactas todas sus facultades. Lo que se nota y mucho en esas grabaciones del año nueve.

Lo oímos

CD Antonio Chacón  Álbum de Oro

Fonotrón editó en 1994 un “Álbum de Oro” con las primeras grabaciones del jerezano. El tratamiento digital del sonido permitió conocer estos cantes sin el ruido de fritura característico de los viejos discos de pizarra.

Audición

De aquella campana triste (Malagueña de Chacón)

Don Antonio Chacón. Guit,: Juan Gandulla “Habichuela”

Odeón 68.103 (1909)

 

 

Este cante corresponde a una las malagueñas creación del propio Chacón como bien decía el artista en las entrevistas que le hicieron Galerín y Bagaría.

 

Esta misma malagueña (grabada en una única ocasión) la grabó Chacón con otras dos letras distintas ”¿Qué tienes por mi persona?” (4 veces) y “A dar gritos me ponía” (1 vez).

 

Para Blas Vega, esta malagueña tiene leves ecos del Mellizo, nada extraño visto su origen. Sin embargo, el genio musical de Chacón le aporta a este cante tal riqueza de matices (“empecé a quitar y poner de mi cosecha”) que lo convirtien en algo diferente de las malagueñas hasta entonces conocidas. No es raro, por ello, que a estas malagueñas de Chacón (igual que a las que compuso Fosforito el de Cádiz) se las empezara a denominar y conocer como “malagueñas nuevas”

martes, 12 de agosto de 2014

Cuaderno de notas (XXXI) El riesgo no ha disminuido

 

1944-10-01 (p. 03 El Ruedo) Madrid Sindicato Manolete natural

En el toreo moderno, de Manolete a nuestros días, no ha disminuido el riesgo pues el menor poder de los toros ha sido compensado con una mayor exposición por parte de los toreros (Fotografía del Ruedo. Manolete en Madrid el 1 de noviembre de 1944. Corrida del Sindicato) 

 

El riesgo, entonces como ahora, aumentaba con el poder del toro, pero no se intentaba, ni el público lo exigía como hoy dementemente hace, que con todos los toros el diestro parara y se ciñera, ni aún graduaba el mérito exclusivamente por ello. Había, pues, más holgura y libertad en los medios defensivos, y al no exigirse el gallardearse y ceñirse a todo evento, y admitirse reservas y recursos en los toros difíciles, se eliminaba el mayor riesgo del de poder, que no requería una lidia especial por sus condiciones sino, simplemente, una brega más dura y precautoria (…)

Me interesa declarar que no pienso que haya disminuido el riesgo. Torear un toro que puede poco con el estilo plástico de hoy es seguramente más expuesto que torear un toro de poder con los recursos admitidos antaño como corrientes.

Lo que se ha disminuido de riesgo por el toro, se ha aumentado con creces por el torero; y, sobre todo, no hay toro por flojo que le imaginemos, que no pueda dar una cornada de muerte.

José María de Cossío. Los toros-Tratado técnico e histórico. Tomo I (5ª ed. Madrid, Espasa-Calpe, S.A., 1964. Págs. 898-899)

miércoles, 6 de agosto de 2014

Postales taurinas (IV) El desgarro de Curro Puya

Por Jose Morente

 

img_0009 Una veronica de Gitanillo de Triana

Curro Puya toreando a la verónica

“He visto las fotografías de Curro Puya, el viejo, y es un desgarro… [Con la capa] se exponía tanto y tenía tal pureza que, cuando daba un pase, no pensaba más que en eso, en ese desgarro que le salía de dentro, con mucho dolor y que, entonces, proyectaba fuera”

Declaraciones de Pepe Luis Vázquez a François Zumbiehl recogidas en el libro “El discurso de la Corrida” (1ª ed., Barcelona, ediciones Bellaterra, 2009)

sábado, 2 de agosto de 2014

El cite (3ª parte) Del frente al perfil

Por Jose Morente

El litrazo

Uno de los cites más impactantes de la Historia del toreo. El Litrazo  Un cite donde se daba mucha distancia a los toros y donde además, el torero se presentaba con la muleta escondida detrás de su cuerpo. Emoción en estado puro.

 

Cuando Miguel Baez Litri salía de novillero, con la muleta detrás del cuerpo y citando a las reses desde un extremo a otro de la plaza, para dar su litrazo, en los tendidos se armaba una verdadera tremolina.

Una tremolina que era, en cierto modo, la herencia de aquel cite de Manolete, citando de perfil pero muy de cerca, que tanto emocionó a quienes tuvieron la suerte de verlo en directo.

Y es que el cite del primer muletazo (e incluso el de inicio de una tanda cualquiera) es como la tarjeta de presentación del torero. Toda una declaración de intenciones.

Quizás por eso, por ese carácter emblemático y simbólico que tiene el cite, los aficionados tendemos a concederle una importancia desmedida que trasciende a sus meros aspectos técnicos e instrumentales aunque sean estos últimos los que más nos interesan a nosotros y de los que hablaremos en esta entrada.

 

1896-05-31  (p. 06-08 Pan y Toros) Reverte citando

Reverte armó también un lío tremendo, en las plazas de España y Francia, con sus alardes toreros entre los que destacaba ese cite a cuerpo gentil y muleta plegada que, muchos años después, dio en llamarse “el cartucho de pescao” (Fotografía de Sol y Sombra. 1896)

 

Un largo trecho histórico

Entrando de lleno en las cuestiones técnicas o de fondo, y dejando al margen las cuestiones formales o simbólicas, en  la primera entrega de esta serie veíamos como la colocación del torero frente al toro, había ido cambiando, de forma paulatina, a lo largo del tiempo.

Desde el iniciático cite de frente que permite adelantar al máximo la muleta para controlar el primer tiempo del muletazo (algo clave cuando el muletazo sólo tiene un tiempo) al cite de perfil, con la muleta retrasada, que permite alargar el trazo de este y asegurar un buen remate (algo clave cuando el muletazo gana extensión y profundidad y se pretende ligarlo con el siguiente), el toreo tuvo que recorrer un largo trecho.

Un trecho que documentábamos fotográficamente en nuestra segunda entrega, pues una imagen no sólo vale más que mil palabras sino que, además, como el algodón, nunca engaña (lo que no siempre se puede decir de aquellas).

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Secuencia histórica. Lagartijo-Antonio Fuentes-Belmonte y Manolete. Del cite de frente al cite de perfil, el toreo ha recorrido un largo trecho

El problema del torero

Mientras los aficionados nos perdemos en nuestros eternas discusiones bizantinas y montamos teorías más sofisticadas que la de la relatividad, en menos que canta un gallo, sobre cualquiera de estas cuestiones, los toreros tienen una aproximación, a estos temas, mucho más sencilla y pragmática.

Al diestro lo que le urge no es resolver, en cada muletazo, abstrusas cuestiones filosóficas, sino solventar -con eficiencia y garantías- el problema de cada embestida. Por eso, para el torero el cite, así como todas los demás cuestiones técnicas vinculadas al muletazo son, esencialmente, un problema práctico.

 

Rafael Gómez Ortega (EL GALLO). Nació en la madrileña calle de la Greda (hoy de los madrazo) el 17 de julio de 1882, pero se le ha considerado siempre sevillano porque de Sevilla fué toda su estirpe y a la vera de la Giralda se crió y residió toda su vida.<br />  Tomó la alternativa en la ciudad de Sevilla de las manos de Bombita (Emilio), el 28 de septiembre de 1902, con toros de Otaolaurruchi.<br />  este doctorado se lo confirmó Lagartijo-chico en Madrid el 20 de marzo de 1904, por cesión del toro Barbero, negro y de buen tipo, de la ganadería de Veragua.<br />  Su apogeo fué desde 1910 a 1914, en cuyos años se le considero imprescindible en todo cartel de altura; siguio toreando hasta el año 1935, en varios ciclos.

Acostumbrados como estamos a ver a los toreros de hoy citar con el máximo aplomo y firmeza, esta imagen de un Rafael el Gallo dubitativo e inseguro, con la muleta por delante y bajo la atenta mirada de su hermano José, nos sitúa en el meollo del problema del cite: Un problema complejo cuya resolución, que debe hacerse sobre la marcha, se convierte -muchas veces- en un verdadero milagro.

Dos precisiones previas

Una precisión importante es que, esta discusión sobre la colocación del torero (de frente, de tres cuartos o de perfil), se refiere exclusiva y únicamente al primer muletazo de la tanda cuando se torea en redondo.

Cuando se da ese primer muletazo (o cuando los muletazos se dan de uno en uno, lo que viene a ser lo mismo), es cuando el torero debe optar por cruzarse más o menos o por colocarse más o menos de frente o perfil.

A partir del segundo muletazo, la colocación óptima (si el toro repite) será ya siempre la de perfil, con ambas piernas en línea o con la segunda ligeramente retrasada respecto a la trayectoria del toro.

Sobre la colocación, para simplificar el análisis, y dentro de la posible gama que va desde el cite de frente al cite de  perfil, vamos a referirnos exclusivamente a estas dos posiciones extremas, dejando al margen las soluciones intermedias (como el cite de tres cuartos) cuya valoración y encaje  dejamos en manos y al buen criterio de nuestros lectores.

 

El cite de frente

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Cite de frente. Luís Bolívar cita de frente, a un veleto de Guachicono, en Calí (Foto del blog Toros, Literatura y más).

El cite de frente permite lanzar más adelante la muleta para tapar el cuerpo y, por tanto, controlar con más seguridad el primer tramo del muletazo, el del momento del encuentro con el toro. Si bien, por lo forzado de la postura, se pierde algo de control en el remate.

Esta será, por tanto, la colocación más adecuada cuando se cite al toro de largo, lo que se producirá generalmente en los primeros compases de la faena.

Y será la más adecuada, no solo porque en esos momentos, el diestro no tiene todavía seguridad absoluta sobre como se comportará el toro en la muleta (como será su embestida) y para ello es bueno taparse sino, sobre todo, porque al conservar el toro sus fuerzas casi intactas, el problema de que rebase o no el cuerpo del torero (el problema del remate) se convierte en un problema menor ya que la inercia derivada de la propia velocidad que, en esos primeros compases, trae el toro en su arrancada (especialmente si se le cita muy de largo) le permite rebosarse y salir de la muleta sin problemas para el diestro.

En el inicio de faena o con un toro pronto, el torero lo que necesita es controlar el primer tramo del muletazo, no el tramo final, y la colocación de frente es la que le permite hacerlo de la forma más eficiente.

 

El cite de perfil

Belmonte acortó las distancias lo que le obligó a forzar algo su posición en el cite. Si bien, generalmente citaba de tres cuartos, llegado el caso podía posicionarse totalmente de perfil como vemos en esta curiosa y antigua postal.

Por el contrario, cuando la faena avanza, la arrancada del toro se torna más corta y lenta y desaparecen las inercias, por lo que empieza a resultar más complicado conseguir que el toro rebase el cuerpo del torero.

En esa situación, el problema no está ya en controlar el primer tramo del muletazo (pues la poca distancia a la que se cita y la menor velocidad del toro ayudan al torero en ese trance) sino en conseguir controlar y alargar el tramo final del muletazo, el remate. Y ello, no sólo por seguridad y para que el toro no se quede debajo del cuerpo del diestro sino, sobre todo, para poder ligar correctamente cada muletazo con el siguiente de la tanda cuando se torea en redondo.

En esas condiciones (tramo final de la faena con el toro más agotado o parado), la posición de perfil con la muleta retrasada a la altura del cuerpo del torero será, por tanto, la más correcta y adecuada pues permite controlar mejor el remate del muletazo.

 

De frente al perfil durante la misma faena

La posición de la huella de los pies del torero en el cite, ha ido cambiando paulatinamente a lo largo de la historia, pasando del cite de frente al cite de perfil, paulatinamente, como veíamos en las entradas anteriores..

La ancestral identificación entre toreo puro y cite de frente (y la del toreo de ventaja con el cite de perfil) no es correcta y responde, por tanto, a una concepción superficial, arcaizante y ahistoricista.

Hoy día, esas diferentes formas de citar, se pueden observar en cualquier faena pues no resulta extraño que el torero pase del cite de frente al cite de perfil en la misma faena, atendiendo así a las cambiantes condiciones de los toros.

El cite de frente es idóneo en los toros prontos y que vienen de largo (lo que es habitual en los primeros compases de cada faena), pues permite controlar el inicio del muletazo. El menor control del remate se compensa por la inercia que trae el toro en su arrancada.

El cite de perfil es idóneo en los toros tardos a los que hay que citar en corto y pisarles su terreno para que se arranquen (lo que es habitual en los tramos finales de cada faena), pues permite un mejor control del remate y facilita ligar cada muletazo con el siguiente de la tanda cuando se torea en redondo.

 

 

En el toreo, todo es relativo

Entre el cite de frente y el cite de perfil, desde el inicio al final de la faena y de un toro a otro, caben todas las posiciones intermedias  (como el cite de tres cuartos) que puedan imaginarse. Posiciones que deben adoptarse en función de las concretas condiciones del toro en cada momento de su lidia.

Sin embargo, en el toreo todo es relativo y, sobre las condiciones del toro prevalecen, la mayoría de las veces, las modas de cada época y, muy especialmente, los gustos personales y los conceptos de cada torero concreto.

Que es lo que tendremos ocasión de comprobar en la siguiente entrada de esta serie.

 

(Continuará…)

miércoles, 30 de julio de 2014

A toro pasado. En torno al toro y la plaza de Pamplona

Por Juan Antonio Polo

Cartel de la Feria de Pamplona. Donde anuncian los toros pero no a los toreros. Curiosamente, de esto nadie ha protestado.

En un serial como el de Pamplona, denominado Feria del Toro, en el que el toro es base de los carteles y asume el papel protagonista, resulta interesante fijar la atención sobre algunos aspectos, frecuentemente desconocidos, y sobre otros que a menudo pasan desapercibidos y que son de capital importancia en orden al éxito de la feria.

En lo que atañe al presente año debe destacarse el hecho, tan simple como infrecuente, de que, en un ciclo compuesto ―al margen del festejo de rejones― por ocho corridas de toros y una novillada picada (los utreros de El Parralejo y las corridas de Torrestrella, Dolores Aguirre, Victoriano del Río, Garcigrande, Jandilla, Fuenteymbro, Adolfo Martín y Miura), los nueve festejos se hayan lidiado íntegros, hecho del que pueden extraerse y destacarse varias conclusiones.

 

Una empresa previsora

Torrestrella campo

Toros de Torrestrella en el campo y en los corrales de Pamplona

De una parte, la previsión de la empresa ―la madrugadora Casa de Misericordia, conocida como la Meca―, que acostumbra a anunciar las ganaderías con seis meses de antelación, así como el acierto con que la propia Meca, sus veedores y los ganaderos escogen y reseñan los toros de la feria, de forma que todas las corridas superen, no sólo los requisitos requeridos por las plazas de primera categoría, sino que asimismo cumplan con las superiores exigencias de peso y trapío propias de la feria del toro y la plaza de Pamplona, donde no suele plantearse el problema ―tan habitual en otros cosos― de que tras los reconocimientos sea necesario traer más toros para completar una corrida. Además, que yo sepa, nunca se dio el caso de que una corrida tuviera que remendarse con reses de otra vacada.

El mérito es doble, ya que las citadas exigencias no se constriñen al peso y volumen de las reses, sino que prestan una muy especial atención al tamaño de sus defensas.

De ahí que ante las impresionantes arboladuras exhibidas por la mayor parte de los toros lidiados este año ―desproporcionadas en ocasiones con el tamaño de los toros―, me haga la consideración de hasta qué punto es lógica la postura que, en su búsqueda de “lo mejor” y de “lo más bonito”, adoptan frente al concepto “trapío” las empresas, autoridades, crítica y público de Pamplona… y de las llamadas plazas toristas. ¿Acaso no tenemos la visión deformada por lo que estamos viendo a diario? ¿No se tildan de chicas y anovilladas reses cuya presencia hubiera despertado admiración hace 40 ó 50 años?

 

La necesaria armonía del toro de lidia

Y si el hombre más bello o perfecto no es el que mide más de dos metros, supera los 100 kilos y luce la disparatada musculatura de los culturistas ―ni la mujer más bella y atractiva es la dotada de unas enormes y desproporcionadas glándulas mamarias―, ¿por qué en ciertas plazas, a la hora de dictaminar el trapío de una res, se atiende fundamentalmente al peso, a la alzada y a la longitud ―que no la conformación― de sus astas sin tener en cuenta la capital importancia del concepto “armonía”?

Viene esto a cuenta de las disparatadas cornamentas que lució la corrida de Adolfo Martín ―la más chica de la feria, por cierto― y de las declaraciones del propio ganadero, que horas antes del festejo se ufanaba de la presentación de sus reses. Nos preguntábamos entonces ¿por qué un toro gacho, bizco o brocho se presume que es feo y no puede ser corrido en una plaza de primera y, por el contrario, no se oponen reparos a que se lidien toros playeros, veletos y cornipasos hasta la exageración?

Entiendo que toros de esas características tan poco armónicas deberían lidiarse en plazas de tercera o, en todo caso, en novilladas ―anunciados como defectuosos―, al amparo de lo dispuesto en el Art. 48 del Reglamento Nacional.

Desproporcionadas defensas de los toros de Adolfo Martín

 

La incidencia del encierro

Siguiendo con Pamplona y al margen del dato relativo a que en los festejos de referencia tan sólo se devolvió un toro ―un Victoriano del Río, que se rompió una pata― y fue sustituído por otro del mismo hierro, es obligada la referencia a los encierros, esa desenfrenada carrera por los empedrados de las calles pamplonesas que protagonizan los toros la mañana de la corrida entre un griterío ensordecedor, arropados por los cabestros y rodeados de un sinnúmero de corredores. Aunque parezca imposible que los toros no se lesionen, partan o astillen sus cuernos o adquieran resabios en orden a su lidia, lo cierto es que ocurre… todo lo contrario.

Y es que quienes lo han estudiado afirman que, gracias a la tensión y parafernalia reinante en los encierros, los toros, acostumbrados a vivir en el silencio y la paz del campo y muy afectados por el stress que les acarrea el apartado, encajonamiento, viaje en camión y desembarco final en unos corrales desconocidos, experimentan durante la carrera unas descargas de adrenalina que tienen la virtud de levantarlos del estado de postración en que les había sumido el stress. En mi memoria una corrida de Osborne, cuyos toros se cayeron repetidas veces durante el encierro y entraron en los corrales poco menos que a gatas: recuerdo, unas horas después, la consternación que durante el sorteo mostraban los rostros del ganadero y el mayoral. Pues bien, ¡por la tarde no se cayó ni un toro!

La carrera del encierro suele ser beneficiosa para los toros. En la imagen la miurada de este año en las calles de Pamplona

 

Una continua escandalera pero una fiesta sin parangón

Finalmente, sabida la continua escandalera que reina en los tendidos de sol ―que no prestan la más mínima atención a cuanto ocurre en el ruedo― y la pasividad de los tendidos de sombra ―que abjuran de su función de contrapunto del sol y se limitan a actuar como meros convidados de piedra―, cabría preguntarse si los aficionados de otras latitudes pueden comprender y gustar de una corrida de toros en Pamplona.

El público de Sol de Pamplona

Y mi respuesta es afirmativa, siempre que se trate de aficionados de mente abierta, capaces de abstraerse del jolgorio general ―o de participar en el mismo cuando proceda― y de disfrutar sin morbo de la presencia de esos toros importantes tan difíciles de ver por otras plazas; de aficionados capaces de degustar una lidia inteligente, una faena poderosa o la habilidad de un torero para domeñar un toro de respeto; de aficionados que sean capaces de emocionarse ante un gesto de valor, aunque esté ayuno de arte, o de extasiarse ante la magia de unos lances, aunque los espectadores de su alrededor ni se enteren; de aficionados capaces de apreciar el esfuerzo de los toreros al aguantar las descompuestas embestidas de las reses o al dejar rozar sus cuerpos por las cuernas más astifinas; de aficionados ―o, en suma, de personas― amantes de la fiesta y capaces de apreciar la camaradería reinante, la amistad, la simpatía, el buen humor y el talante de una ciudad, unas gentes y unas fiestas que no tienen parangón.

De ahí que sean muchos ―y de todas las partes del mundo― los centenares de aficionados solventes que año tras año renuevan su abono y acuden a los sanfermines. Saben que en el coso de Pamplona no van a encontrar la seriedad que caracteriza al de las Ventas, ni el respeto y los silencios de la Maestranza. Pero ahí están.

Y es que, afortunadamente, los Sanfermines no tienen nada que ver con esas tópicas, absurdas y desagradables escenas que año tras año nos sirven los telediarios, protagonizadas por elementos foráneos que acuden a Pamplona los fines de semana sanfermineros con la distorsionada idea de que el único objetivo es emborracharse.

Pamplona, sus gentes, sus sanfermines y sus corridas de toros… son mucho más.

¡Viva San Fermín!

 

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¡San Fermín!

sábado, 26 de julio de 2014

Así no se puede torear

Por Paco Carmona y Jose Morente

 

1915-09-00 Moron Cogida de Belmonte el primer día - copia

Morón de la Frontera. Septiembre del 15. Una cogida de Juan Belmonte

El caso de Juan Belmonte

Contaba Gregorio Corrochano, que, la llegada de Belmonte al toreo fue causa de tal confusión y desconcierto que de él se llegó a decir que “así no se podía torear”.

La cuestión es que los aficionados se encontraron ante un torero al que cogían mucho los toros y recordaban el caso de Maoliyo el Espartero y su dramático fin y pensaban que, con Juan Belmonte, se iba a repetir la tragedia.

Belmonte rodó mucho por los morrillos de unos toros que, por suerte para él, pocas veces le calaron. Al cabo de un cierto tiempo, los toros empezaron a respetar su toreo y él a respetar a los toros. Y lo que había sido revolución y heterodoxia, acabó convertido en norma y canon.

Belmonte se retiró cuando quiso y como quiso. Y, además, rico. Al final de su vida (Belmonte en Capua), nada había ya que recordara al torerillo anarquista que empezó toreando por las noches en los cercados de Tablada a la luz de un farol de carburo.

  Juan Belmonte Matador de Toros (Renacimiento) 001

Belmonte en Tablada por Andrés Martínez de León.

 

Saúl Jiménez Fortes

Cien años después de la aventura belmontista, un torero –Saúl Jiménez Fortes- provoca, entre los aficionados y los críticos sensaciones tan fuertes y encontradas como las que, en su día, provocó Belmonte. Y es que a Saúl, como a Belmonte, le cogen mucho los toros.

Cogida de Saúl Jiménez Fortes

Sin embargo, ya desde que Saúl fuera alumno de la Escuela Taurina de Málaga y como ocurre con todos aquellos chavales que tienen unas cualidades naturales para el toreo, no era difícil vaticinar (no hay que ser adivino) que sería alguien importante en esto del Toro.

De padre y madre toreros y acompañado, casi siempre por su hermana Verónica, una gran aficionada y su más  fiel admiradora, la capacidad torera de Saúl era patente desde sus inicios como novillero sin caballos.

Creemos que, desde esa época, Saúl tenía ya muy claro ese ideal que, a día de hoy, tanto le está costando: “Es un peaje demasiado alto”, le escuchamos decir –sobrecogidos- a su madre hace poco tiempo, en la puerta de una de esas enfermerías que tan bien conoce este torero.

 

Saúl en el hospital acompañado de su madre, la torero Mari Fortes, toda una señora con una humanidad y una clase exquisitas.

Lo peor de todo es que, esa primera inercia del aficionado, esa sugestión que envuelve la opinión que tenemos de los toreros cuando son novedad, se desvanece poco a poco, como la sangre que un día tras otro derrama el malagueño.

Algunos le ponen en duda y ya se le empieza a cuestionar pues los toros le cogen demasiadas veces –dicen-. Se le tilda de torpón, de brutote, de atropellar la razón, de que así no son las cosas, así no puede ser. En resumen, ese sempiterno y recurrente “así no se puede torear”.

Esa eterna cantinela (la que antes oyeron Frascuelo, El Espartero, Belmonte, Diego Puerta o Ignacio Sánchez Mejías) le toca escucharla a Saúl día a día.

 

Los ilustres predecesores

Bien se ve que quienes le critican no conocen la historia del toreo (La Historia del Toreo con mayúsculas), la historia de Juan Belmonte, de quien decían lo mismo que dicen de Saúl, o la historia de Frascuelo quien, en cada estocada, perdía los agremanes de la manga de la chaquetilla o la más reciente historia de Diego Puerta quien, hasta en los Festivales ya retirado, salía toreando de rodillas con la muleta o la historia de Ignacio Sánchez Mejías… ¡Ignacio!

Y es que la historia del toreo (La Historia del Toreo con mayúsculas) está jalonada por los lances y avatares, heroicos a veces y dramáticos otras, de esos diestros valientes que van poniendo el necesario contrapunto a las tardes de sueño y gloria de los artistas o a los alardes de conocimiento del que hacen gala aquellos diestros que se ajustan la montera con páginas de las más viejas tauromaquias.

Son, sin embrago,  los toreros de la cuerda de Saúl, los del valor seco y la verdad desnuda, los que nos ponen el nudo en la garganta y justifican, por su mera existencia, hasta la propia existencia de esta Fiesta secular.

 

  2012-08-23 Bilbao Saul 05

Saúl se desplanta ante un toro de Bilbao en agosto de 2012

 

El futuro de Saúl

Suponemos que serán nuestras ganas o nuestro deseo de que, alguien que ha entendido la profesión desde sus inicios de esa exigente manera, se vea recompensado de alguna forma, las que determinan nuestra opinión sobre este torero.

Es cierto que se relaja a veces y que, a veces, no hay estructura en sus faenas. Es cierto que, en ocasiones, se embarulla, que idealiza el toreo y que, al final, se pierde en la búsqueda de la faena soñada, de un toreo imposible, de un muletazo perfecto... y eso ¿es malo? nos preguntamos.

2012-08-23 Bilbao Saul

La búsqueda del muletazo perfecto

Todo lo contrario. Que un chaval con veintipocos años le haga al toro aquello que sueña, sin una traición, sin optar por otros caminos más sencillos, sin apoyarse en unos recursos técnicos (nada fáciles tampoco, no nos engañemos) que estamos seguro que conoce y que, por voluntad propia, no pone en práctica, nos resulta sorprendente y gratificante.

Su toreo se hace a base de grandiosos muletazos en series incompletas, soberbios lances en quites atropellados, circulares imposibles ligados a una voltereta tras otra..

En nuestra opinión, el sueño de un chaval que debió beberse y mucho a José Tomás, debería tener premio como recompensa no solo a él sino a una manera auténtica de entender el toreo y la vida.

 

  2012-08-23 Bilbao Saul 03

Una manera auténtica de entender el toreo y la vida

 

Tiempo al tiempo. 

Nuestra apuesta está clara: Saúl Jiménez Fortes tiene que llegar a ser figura del toreo, sí o sí. No tenemos ninguna duda.

Tarde o temprano, Fortes pondrá en orden todo aquello tan extraordinario que posee. Esa verdad desnuda, esa manera de entender el toreo, esa pureza, la entrega, su verdad, su gran clase sin mentiras ni tapujos, sin un mal gesto sin concederse la mínima ventaja (pues todas, todas se las da a los toros).

“Así no se puede torear” le dijeron a Belmonte. Y al final, todos los toreros, todos, tuvieron que torear así. Así como toreaba Belmonte.

“Así no se puede torear” dicen unos y otros de Saúl y, sin embargo, nosotros deseamos, de todo corazón, que su apuesta torera cuaje y triunfe porque esa fidelidad a una personalidad propia, tiene que tener recompensa. Y la va a tener.

De eso, estamos seguros. Queremos estarlo. 

 

Tiempo al tiempo, Saúl triunfará… Estamos seguros

viernes, 25 de julio de 2014

La Feria de Málaga calienta motores. El Pregón del COAAT

Por Jose Morente

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Miguel Abellán en el cartel

 

La llamativa Feria malagueña de este año tiene, entre otros muchos e interesantes actos- un prólogo de lujo en ese magnífico Pregón Taurino que organiza el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos y que se celebrará (con permiso de las 4 autoridades competentes y si el tiempo no lo impide) el próximo 29 de julio a las 9 de la tarde.

Ya van 25 años seguidos que gracias al infatigable celo de Juan Manuel Pozo (aparejador, promotor, violinista, ganadero, aficionado, novillero en su juventud y, sobre todo y lo que es más importante, hombre bueno y amigo de sus amigos), se celebra este simpático acto al que, desde aquí, convocamos a todos los incorpóreos lectores de este blog.

Un acto al que la presencia de Miguel Abellán, el heroico torero madrileño que será presentado por Elena Salamanca, le da un lustre especial.

Allí estaremos.

 

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