sábado, 29 de agosto de 2026

De Romero a Roca. Enigma resuelto.

 Por Jose Morente

Dibujo preparatorio de Goya (Tauromaquia I). Un diestro entrando a matar con un sombrero en la mano en lugar de una muleta 

Esta imagen de Goya siempre me ha impresionado. Ahi es nada un diestro matando a un toro con solo un sombrero en la mano.

Más impresionante aún es el relato que hace Pedro Romero de su primer enfrentamiento con Pepe-Hillo en Cádiz:

Ocurrencias acaecidas entre D. Pedro Romero, José Delgado (alias Illo), Joaquín Rodríguez (alias Costillares), Francisco Garcés, Juan Conde y Bartolomé Ximénez, con otras noticias relativas al primero».

El año de 1778 comencé y trabajé en mi ejercicio de matador de Toros en la Plaza de Cádiz con D. José Delgado (Illo) y habiendo llamado al Maestro Barbero para que me afeitara, quien también afeitaba a dicho Illo, me preguntó el expresado maestro que si era yo el mozo que iba a matar a Cádiz, y le dije que sí, entonces me respondió, pues hoy en mi casa ha dicho, que ha mandado varias misas a las ánimas a fin de que abone el tiempo, (porque llovía) por estar deseando trabajar con la gente guapa; yo dije a dicho maestro, que así que llegara la hora, cada uno haría lo que pudiese; se verificó el primer día de toros, y al primero armé la espada, y se la tiré al toro, le dió un pase de muleta, y hecho mano al sombrero de castor, que se estilaba entonces, y lo mató de una estocada; como tenía allí tanto partido, oí a la consideración de V. el alboroto que se armó en la Plaza; salió el segundo toro que era de los Padres de Sto. Domingo de Jerez, llegó la hora que tocaron a muerte, y el toro se paró en medio de la Plaza, la gente estaba toda en expectación a ver que hacía yo: armé la muleta, bociné al toro, y así que llegué a una distancia regular, lo cité, y luego que el toro se enteró, antes de que partiera tiré la muleta a un lado, me quité la cofia, y la tiré también, hecho mano a una peineta que se estilaba para sujetar dicha cofia, que sería como de dos dedos de ancha, di tres o cuatro pasos hacia el toro, y viéndome tan cerca me arrancó, lo agarré bien por lo alto de los Rubios, y lo eché a rodar, dejó la consideración de V. que no se armaría en la Plaza (...)

En Cádiz, Hillo, el más antiguo entró a matar al primero de la tarde con un sombrero. Romero en el segundo usó una peineta de dos dedos de ancho y le dió una estocada en todo lo alto. Como dice Romero en la plaza se armó un gran alboroto...

Pero este párrafo me ha traido siempre a mal traer. ¿Como es posible matar a un toro con una peineta de dos dedos de ancho? Y hacerlo sin encunarse que es como yo he visto matar sin muleta a los diestros de más valor y arrojo de esta época (Antonio José Galán, Fandiño, etc.). Pero no solo entrar sin muleta sino además pegándole al toro una una estocada en todo lo alto como decía Pedro Romero. 

A mi, eso siempre me había parecido imposible...Siempre me ha parecido imposible hasta hace un par de días. 

Y es que, el pasado jueves 27 de agosto de 2026, en la plaza de Bilbao, el diestro Andrés Roca Rey entró a matar sin muleta a un manso y ofensivo torazo de Victoriano del Río. Y lo que es mejor, propinandole un estoconazo en todo lo alto.

Roca mató al toro sin muleta con una estocada en todo lo alto igual que, en Cádiz hace casi 250 años, mataba sin muleta Pedro Romero  a otro toro con una estocada también en todo lo alto. En los rubios. 

El enigma (mi duda de tantos años) ha quedado resuelto. Se hizo la luz. Por fin, sé como se puede hacer la suerte que yo pensaba que no se podía hacer. La que yo pensaba que era producto de la imaginación fantasiosa de un torero de leyenda de finales del siglo XVIII... 

Y lo sé gracias al valor y arrojo de un torero de hoy: Andrés Roca Rey. 


Asi se mata sin muleta. De Cádiz a Bilbao solo han pasado 250 años.

PD.: No está de mas que hoy 29 de agosto, aniversario de la muerte de Manolete en Linares, hablemos de la estocada pues el torero de Córdoba ha sido, si no el primero, uno de los diestros que han ejecutado esa suerte con mayor entrega y verdad. Gloria siempre a su memoria.