miércoles, 30 de noviembre de 2016

Manolete. La culminación de un sueño (VII) De Guerrita a Manolete (7ª parte)

Por Jose Morente

Estatuario de Manolete en Málaga. Un pase que fue "santo y seña" de su toreo. Un muletazo con más enjundia lidiadora de lo que aparenta (Fotografía publicada en El Ruedo en agosto de 1944)
Como hemos comentado en la entrada anterior, con Manolete se cumple la profecía de Juan Belmonte (“llegará un día un torero que toreará a todos los toros”) y es que Manolete les hará faena -toreará- todas las tardes a todos sus toros.

Una faena que, como también hemos visto en esa entrada, consigue fundir la lidia con el toreo. Manolete no recurre a la "lidia evidente", al toreo de dominio sobre las piernas para someter al toro, sino que lo somete directamente en redondo y por naturales. Manolete lidia a los toros con sutileza máxima y encubierta. O sea, toreando.

Pero su aportación no se limita a eso (aunque "eso" hubiera sido suficiente para pasar a la historia del toreo) sino que, además, su faena se convertirá en modelo y patrón del toreo venidero. Pero ¿cómo era esa faena? ¿cuál era su faena tipo?


La faena tipo de Manolete

Decía Felipe Sassone del toreo anterior a Manolete:
"Un pase aquí, dos allá, tres acullá, recorriendo todos los sitios de la plaza, cortando el lance, no por defecto del toro, que no huye cuando es bravo, sino por voluntad temerosa del torero que no resiste o no consigue, por falta de habilidad, torear seguido, no constituye faena propiamente dicha".
El párrafo de Sassone aunque excesivo (algunos diestros anteriores, y estoy pensando sobre todo en Juan Belmonte, aportaron un evidente y cierto sentido de unidad a sus trasteos aunque, por supuesto no siempre ni todas las tardes) resulta revelador y clarificador. Lo que antes de Manolete era normal y admitido (la faena como sucesión de muletazos sin orden ni concierto), deja de serlo a partir de él. Hasta tal punto ello es así que, para Sassone, la faena de pases sueltos ni siquiera merecerá ya llamarse faena. Para eso, exigirá coherencia y unidad

Y es que Manolete tuvo muy claro como tenía que ordenar sus faenas. Tanto que estas van a seguir siempre un mismo patrón (patrón que se convertirá en referencia de la faena moderna): Es el siguiente:
Inicio por estatuarios.
Tandas en redondo (culminando el sueño de los toreros anteriores).
Manoletinas de remate.
La cosa tiene más enjundia de la que parece y merece la pena detenerse en ella.


Inicio por estatuarios



Alameda decía de ese inicio, que a él, en un primer momento, esos estatuarios le parecieron insulsos comparados con los ayudados por alto ganando terreno y barriendo los lomos de los toros de otros toreros, 

Más tarde comprendió que esa era la manera del torero de Córdoba de interrogar al toro. De descifrarlo.

Dejándolo ir a su aire, sin forzarle, sin condicionar su embestida, Manolete comprobaba en esos primeros compases, cual era la verdadera condición del toro: Si punteaba, si se vencía o acostaba, si se quedaba corto o se rebosaba,... 

Una forma muy inteligente de proceder y muy propia de gran lidiador que eso es lo que siempre fue el diestro de Córdoba. Una cualidad suya que creo que no ha tenido el reconocimiento que se merece.




El toreo fundamental




Después de los estatuarios, venía la faena de muleta estructurada en tandas de naturales y derechazos rematados con algún otro muletazo (en Manolete pocos veces mediante pases de pecho pues el toreo cambiado le era extraño y ajeno). 

El natural de Manolete es el natural clásico, cargando la suerte con los brazos y no con las piernas. 

Manolete se colocaba al rafe del pitón para respetar el viaje natural del toro y una vez pasada la cabeza por el cuerpo del torero, rematar hacia atrás para poder ligar los muletazos. Precisamente, para ligar los muletazos, se colocaba de perfil como había hecho años antes el Guerra

Manolete además citaba con la muleta a la altura del cuerpo que tal era la norma clásica. La muleta adelantada es escudo y defensa, la muleta a la altura de cuerpo es pura entrega. Por eso su natural era tan emocionante.


Una de las características más impresionantes del toreo de Manolete era su aguante. Antonio Luis Aguilera en Córdoba nos recordaba hace pocos días que Manolete era el único torero capaz de quedarse quieto ante los toros gazapones. Una hazaña de incalculable mérito e importancia fuera de lo común.
La faena de Manolete se estructuraba sistemáticamente en tandas (series de muletazos), lo que, además de novedoso, era también muy inteligente. Los toreros antiguos toreaban de un tirón (salvo alguna pausa para reposar con el pretexto de arreglar la muleta, o cambiar los terrenos) porque las faenas eran muy cortas y de muy pocos muletazos (sólo los que el toro tenía).

Al darle más importancia a la faena de muleta, esta se alarga y la lidia ya no consiste en machacar al toro de salida, sino en un dominio dosificado (para conseguir que dure la emoción y la faena).

Estructurar la faena en tandas será clave para poder realizar esa lidia dosificada.pues las pausas permiten descansar al toro y, sobre todo, que este recargue el depósito de la bravura (que vuelva a querer pelear, a embestir). 

Están muy bien las faenas cortas, pero 10 o 12 arrancadas las da casi cualquier toro. Lo difícil es torear cuando el toro se para y hay que tirar de él (y no sólo llevarlo o acompañarlo aprovechando inercias). Hay quien ha dicho que cuando el toro se para, es cuando empieza el toreo.

Dentro de su faena, causaron sensación los pases mirando al tendido

Manolete quiso demostrar que toreando en redondo se podía dominar totalmente al toro. Esa es la explicación de su pase mirando al tendido. Una expresión de dominio total. Tanto que, cuando toreaba mirando al tendido, los públicos rugían de entusiasmo.

La mejor prueba del dominio sobre el toro. Un toro que va totalmente toreado y embebido en el engaño. El pase mirando al tendido fue "marca" de la casa.



Remate de faena por manoletinas


Verticalidad y grandeza incluso en los adornos. Aunque debajo de esa estética aparente de líneas rectas, ascetismo y seriedad, había mucho más. El fondo en Manolete tuvo tanta o mas importancia que sus impactantes formas.  
Por lo que respecta al remate de al faena por manoletinas era su manera de conseguir mantener o incluso acrecentar el clima de emoción sostenido durante toda la faena, antes de la estocada

Algunos diestros de hoy, lo consiguen llevando el toro de los medios o del tercio a la barrera, toreando en ochos. Manolete lo hacía como había empezado con un toreo de línea natural, no cambiado. 

Eso demuestra la total coherencia de su sistema, de su forma de torear.





El triunfo de un concepto

Manolete conseguía todas las tardes y en todas las plazas imponer a los toros su modelo de faena. La faena del diestro de Córdoba será el mayor referente de todo el toreo que vendrá después.


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