domingo, 1 de julio de 2012

¡Vive Dios que me espanta esta grandeza!

Por Clarito

¡Vive Dios que me espanta esta grandeza

y que diera un doblón por describilla!

 

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Batalla de Lepanto

(José Tomás y  el Juli en Badajoz, el pasado 25 de junio, y debajo Imagen de la batalla de Lepanto en la que participó Miguel de Cervantes autor de los versos reproducidos)

 

Venimos de un caluroso Badajoz de ver torear a José Tomás y a Julián López Juli y el caso es que, pasados varios días y después de tanto comentario y de tanta crónica laudatoria pero también después de tanta crítica acerba y amarga,  sobre todo de los que no estuvieron en la plaza (aunque parezca mentira los ha habido), parecería que queda poco por contar  y puede ser cierto pues se ha escrito mucho y bueno (De los blogs, recomiendo leer a Juanma Lamet y a Menacho y, singularmente, a Juan Medina que analiza de modo magistral –como siempre- la repercusión económica del evento) y es que no resulta fácil elegir adjetivos para explicar lo que uno sintió sin caer en el ditirambo o en el tópico más manido.

Pero más vale pasarse que quedarse corto pues, en ese último caso, faltaríamos a la verdad, lo que no es de recibo.

Vamos a contar algo sobre lo que se vio y un poco más sobre lo que se dijo.

 

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Plaza llena para una corrida de expectación que no causó ninguna decepción (Fotografía de Domingo Cáceres)

 

Como llegaron los toreros

Para Tomás era su primera corrida en el año. Juli vino convaleciente de la lesión que tuvo hace unos días y de la que no está planamente recuperado.

Sin embargo, a ninguno de los dos se les notó lo más mínimo las circunstancias con las que afrontaron la contienda. Tomás parece que lleva 30 ó 40 corridas toreadas está temporada, tal fue su aplomo, y viendo a Juli nada hacía suponer que llegase con los huesos fisurados.

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Para Tomás era su primera corrida del año en una temporada reducida al mínimo (Fotografía de J.V. Arnelas publicada en Hoy.es)

Tomás me recordó a Antonio Ordoñez cuando toreaba una goyesca al año y Juli a Juan Belmonte cuando llegó a Sevilla para torear con Gallito una corrida de Don Eduardo, reventado por la paliza de una cogida anterior.

La impresión que dieron ambos (pese a todos los pesares y a lo que arriesgaron en todo momento) fue de total seguridad toreando.

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Juli llegó roto a Badajoz lo que no se le notó en ningún momento

 

Como llegamos nosotros. La excursión a Badajoz

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No como los toreros, pero también bastante perjudicados llegamos nosotros a la Plaza.

La excursión a Badajoz (siete horas de viaje desde Málaga con transbordo de tren a autobús en Sevilla, el mismo día de la corrida) fue un remedo de los viajes que hacían los aficionados antiguos en pos de sus toros y toreros preferidos cuando no había autovías y las infraestructuras de nuestro país dejaban mucho que desear.

Autobuses de Sevilla

De Sevilla a Badajoz en autobús parando en casi todos los pueblos del trayecto. Suerte que la compañía (en el viaje y en la plaza) fue magnífica.

Para colmo, la temperatura en Badajoz era algo más que inapropiada y excesiva para estas fechas. Pero al aficionado nada le molesta ni distrae cuando tiene verdadero interés en las cosas que le merecen la pena.

 

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¡A los toros! En autobús o en tranvía de mulas. Al aficionado nada le molesta cuando tiene interés en lo que va a ver (Fotografía de 1900)

El tema tiene su lado favorable pues no se valora igual lo que te regalan que lo te cuesta un esfuerzo.

Al contrario, lo peor que se puede hacer (y, en esto, creo que todos estaremos de acuerdo) es masificar el toreo y ofrecerlo a granel. Pues la fiesta de los toros es como una de esas piedras preciosas de rara calidad que no se puede (ni se debe) malbaratar.

 

Juan José Padilla, el digno testigo

Muy digno estuvo Padilla (ese heroico Manuel Domínguez de nuestra época) en su papel de testigo del enfrentamiento entre Tomás y Juli. Que ya es papel comprometido.

Padilla estuvo valiente, lo que en tarde de valientes es más meritorio y aprovechó las magníficas embestidas de su segundo toro en una faena que, si no artística, tuvo momentos de gran calado. Puso muchas ganas y cumplió con creces su cometido.

 

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Padilla. Más que digno

 

Lo que me gustó de José Tomás

Aunque sus toros no fueron los mejores (sino todo lo contrario) el de Galapagar estuvo inconmensurable.

A mí me gustó mucho:

  • Con el capote en su primer toro. Creo que no he visto a nadie (o casi nadie) torear con tanta suavidad

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Máxima suavidad en el capote de José Tomás (Fotografía de Domingo Cáceres)

 

  • Con la muleta toda la tarde. Le vuela como no le volaba antes. Quizás debido a su mayor tamaño (aunque se lo comenté a mis acompañantes de localidad y me dijeron que les parecía que no) pero ahora le coge un vuelo espectacular. Sobre todo en los remates. Fue un detalle que me llamó la atención y me encandiló.

 

 

  • Tanda final de naturales en su segundo toro. El toro no era bueno y nadie apostaba por una faena grande pero este torero no tiene fondo. La tanda final fue tremenda por lo que expuso, por lo que aguantó y por la longitud de los muletazos que sacó.

Porque,  como se preguntaba un gran amigo mío y grandísimo aficionado, “¿Cómo se puede llevar la embestida de un toro agarrado al piso, justo en el final de la faena, con su fuerzas agotadas, con esa pequeña porción de trapo, hasta… el infinito? La respuesta es muy sencilla. Pura magia. Puro toreo. Toreo puro. La esencia de José Tomás”.

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José Tomás, Cumbre del toreo al natural (Fotografía de Domingo Cáceres)

 

Lo que me gustó del Juli

Su primer toro fue sensacional y casi tan bueno como el segundo de Padilla. Su segundo no tan bueno como querían hacernos ver los partidarios de su contrincante (sana pasión).

Me gustó mucho:

  • En ambos toros. Que se los dejara crudos en el caballo.
  • Con el capote. Que “acuchara” el capote igual que “acuchara” la muleta.  Es el primero torero al que se lo veo hacer tan ostensiblemente.

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En esta magnífica foto de Domingo Cáceres se ve perfectamente la forma en que Juli “acuchara” el capote. La mitad del percal se arrastra horizontalmente por el albero. 

  • En su primer toro. Que se empeñara en torear por la izquierda que era el lado malo y que, a pesar de ello, consiguiera cuajar una gran faena.

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Al contrario que el muletazo, la imagen tiene poca calidad, pues se ha capturado del video, pero es muy ilustrativa del excepcional toreo del Juli. Sólo hay que fijarse en la posición de la muleta, en la pierna derecha del torero y en la cabeza del toro. Quien a la vista de esto se atreva aún a hablar de “destoreo” demuestra si no una absoluta falta de imparcialidad, un más que preocupante desconocimiento de la técnica del toreo.

 

  • En su segundo. Que corrigiese todos y cada uno de los defectos del toro (los tuvo) y, sobre todo, que se montase (metafóricamente) encima del animal. El final de faena fue de traca. Lo vemos.

 

 

Dos palabras más. La primera, sobre la plaza

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La plaza de Badajoz es muy funcional y cómoda pero, objetivamente, nada bonita. Desde el 25 de junio de este año su categoría ha subido varios enteros.

 

Decía al principio que la corrida había sido objeto de algunas críticas (mucho ruido -en realidad- y pocas nueces), sobre todo de “los que no estuvieron”.

Los dos reparos más repetidos han sido los toros y la plaza. Se ha dicho que la corrida fue chica (lo que es mentira) y que la plaza no tiene categoría suficiente (pues Badajoz es plaza de segunda)

Y eso, como si sólo se pudiesen ver toros en Madrid y de determinadas ganaderías. Como si todo lo demás que pasa en el toreo no tuviese importancia alguna.

Tremendo exabrupto este. Como sigamos así, habrá que reescribir la historia del toreo y borrar todo lo que no pase o haya pasado en Madrid. En ese caso, ni Manolete murió en Linares (otra plaza sin categoría) ni Joselito en Talavera (menos categoría aún) ni tampoco Pepe Luís Vázquez se excedió nunca (lo dijo su mozo de estoques) en Valladolid (cuya categoría ya ni comento).

Y para mí, que es justo lo contrario, pues la categoría de la plaza la da su público y quien torea en ella. Sobre todo, desde Joselito el Gallo y Manolete, quienes nunca miraron la categoría de la plaza donde toreaban para jugársela sin cuento. Y es que, comparando públicos y diestros, hoy por hoy, Badajoz gana –en categoría y con mucho- a Madrid.

La moraleja es que cada cual tiene, al final, el premio que merece y Madrid ya no se lleva ni la pedrea.

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El premio gordo de la lotería taurina ha caído este año en Badajoz aunque (por fortuna) todavía quedan números en el bombo (Fotografía de J.V. Arnelas publicada en Hoy.es)

 

La segunda palabra. Sobre los toros

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El comportamiento de los toros en varas fue desigual aunque interesante a veces. Quizás lo único que no me gusta en las plazas de segunda es que el toro sólo va al caballo una vez. Es cuestión a intentar corregir entre todos (Fotografía de J.V. Arnelas publicada en Hoy.es)

Mucho se ha escrito de los toros. Sin embargo, pocos peros se le pueden poner al encierro de Garcigrande y Domingo Hernández. Ni por presentación (corrida en puntas), ni por comportamiento pues hubo variedad dentro de una tónica general muy buena.

Manseando y sin opciones el primero, que se paró muy pronto. Bajo de casta el segundo. Bravo y repetidor el tercero. Noble y con movilidad (el mejor) el cuarto. Manejable y noble el quinto y con movilidad y defectos pero corregibles, el sexto.

Lo contrario de lo que se ha dicho y es que sobre el toro se vierte mucha demagogia.

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Un bonito slogan futbolero

Es bueno recordar al respecto, pues circula mucho por Internet, un “slogan futbolero” que dice “Nada tiene importancia si no hay toro”. Bueno fuera si fuera verdad, pero tiene trampa y es que en realidad lo que se quiere decir es:

“Nada tiene importancia (para mí) si no hay (el) toro (que a mí me gusta)”

Con lo que se entiende mejor el slogan y la intención de quien lo difunde. Y es que este aforismo, es de esas coletillas cómodas de las que viven determinados aficionados: “Si el torero está mal, es un petardo, pero si está bien, no tiene mérito porque lo que tiene enfrente no es un toro sino una cabra, un chivo o un gnomo”.

Y es que lo se dice hoy sobre el toro de hoy, se ha dicho siempre sobre el toro de todas las épocas para rebajar importancia a un torero o a una faena cuando no nos caen bien ni el torero ni su toreo. Pero, como enseñaba Gregorio Corrochano:

“Cuando un toro tiene edad de toro, está bien criado –no quiero decir muy gordo-, lo que supone poder y salud, y en el tipo de su ganadería, es toro, pese lo que pese. Si le faltan la edad, el poder y el trapío no es toro, es novillo, pese lo que pese”

Deberíamos todos tomar nota de esta definición de Don Gregorio y aprendérnosla de memoria.

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Más que correcta la presentación de los toros de Garcigrande (Fotografía de J.V. Arnelas publicada en Hoy.es)

Volviendo a la frase de marras (“Nada tiene importancia si no hay toro”) he de decir que yo, por el contrario, cada vez estoy más convencido que la importancia de la fiesta y la emoción verdadera la pone el torero no el toro.

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La emoción verdadera la pone el torero (Fotografía superior de J.V. Arnelas publicada en Hoy.es. La inferior es de Domingo Cáceres )

Un ejemplo. Nunca el toreo fue más emocionante que en la época de Manolete, cuando precisamente se corrieron los toros más pequeños y de menor edad (circunstancias de la guerra) de toda la historia.

Y otro. Nunca el toreo fue más aburrido que en la época de Bombita y Machaquito cuando se lidiaban posiblemente los toros de más peso, sino de más edad, que se han lidiado nunca.

Esto no es elogio del toro chico y dócil (que no gusta a nadie y ni siquiera al propio torero) sino elogio del torero. Y es que se hace mucha demagogia con estas cuestiones, quizás porque, en el fondo, de lo que se trata es que el torero fracase.

Lo dijo, con mucha precisión y sagacidad en 1925, Uno al Sesgo en su libro “A los cuarenta y tantos años de ver toros” (págs. 118 y ss.):

“Se me antoja un disparate el de “los buenos aficionados” que defienden la teoría de que a los mejores toreros deben dárseles los peores toros, los de lidia más difícil, los de casta más dura, los de intenciones más aviesas, los más grandes y cornalones.

(…) el “sentido común” les dictaba que los toritos nobles, bravos, suaves, son precisamente los que deben destinarse a a los que no saben torearlos ni han de poder aprovecharlos, y en cambio los de malas condiciones son los más a propósito para los toreros máximos, a fin de que no puedan hacer nada con ellos y nos aburran.

Es cuestión de equidad y justicia. Lo equitativo, lo justo es ayudar y proteger al torpe, al inepto e inutilizar al apto y al inteligente, para mayor gloria de la fiesta.

(…) Si una plaza de toros fuera una escuela de tauromaquia y si los espadas que figuran en una corrida tuvieran el carácter de alumnos, y el público asistiera no como a un espectáculo, sino como a una prueba de aptitudes, estaría bien que a los discípulos más aventajados se les reservasen los toros que ofrecieran mayores dificultades, y viceversa. Pero no se trata de eso: Una corrida es un espectáculo al que el público va a divertirse lo más posible, y los espadas que en él toman parte están todos revalidados (…)

¿No lo sabe esto todo el mundo?

Pues hacen muchos como que lo ignoran, y lo mismo ayer cuando Lagartijo y Guerrita, le ponían reparos al ganado colmenareño, como después cuando Joselito y Belmonte preferían ciertas castas andaluzas (…), los “buenos aficionados” ponen el grito en el cielo, como si cometieran los diestros el mayor de los desafueros, cuando en realidad, al mirar por sus conveniencias, miran por las del público”.      

…Lo dijo Uno al Sesgo y lo suscribimos nosotros.

 

Una última palabra sobre las competencias en el toreo.

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José y Julián. La competencia… ¿Todavía posible?

Lo importante es que Tomás toreó para él y Juli toreó para el público y para darle la réplica a Tomás. Juli, en el sexto, hizo al natural lo mismo que había hecho Tomás en esa ya famosa postrera tanda del toro anterior. Como dijera el Duque de Rivas (y va de citas):

“Pues si él es de reyes primo,

primo de reyes soy yo;

y conde de Benavente,

si él es duque de Borbón”

Tomás demostró porqué es quien es (y sobran los comentarios). Juli llegó más al público quizás porque sus toros fueron mejores (Esto es subjetivo).

Tomás toreó con más pureza (esto también es subjetivo) y Juli toreó con mayores recursos (esto no lo es).

En resumen, choque de trenes. Joselito y Belmonte redivivos.

 

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Un torero de enormes recursos. probablemente el mejor torero de la historia del toreo, Joselito el Gallo, toreaba en Badajoz un 11 de junio del año 16, le vemos en un recorte después de un quite.

Y una reflexión:

¡Qué competencia más importante se ha perdido la historia del toreo por la incompetencia de los empresarios y taurinos que, en su día, la evitaron y que por eso (y sólo por eso) se han hecho merecedores del fuego eterno!

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La barca de Dante, pintada por Eugene Delacroix en 1822, debería ir llena de taurinos incompetentes

 

Acabando como empezamos

En mi vida de aficionado he visto grandiosas tardes de buenos toreros, tardes triunfales, salidas a hombros dobles y triples, éxitos clamorosos pero torear, lo que se dice torear, como se vio en Badajoz, en una misma tarde, a dos toreros tan excepcionales eso, yo personalmente, no lo había visto nuncahasta el lunes pasado.

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Lo que se ve pocas veces: Dos toreros excepcionales juntos. Ayer, José y Juan. Hoy, … (Foto de Domingo Cáceres)

Y aunque hay cosas muy difíciles de contar y transmitir con justicia (y sin trampas) a quien no estuvo en la plaza creo que nos basta terminar como comenzamos y limitarnos a exclamar (como hizo Miguel de Cervantes Saavedra ante el túmulo de Felipe II en Sevilla) la frase de inicio de esta entrada, con la que creo que queda todo dicho y resumida nuestra opinión:

¡Vive Dios que me espanta esta grandeza!

 

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El túmulo de Felipe II en Sevilla

13 comentarios:

laura dijo...

Me vas a perdonar, teniendo examen mañana, no he podido evitar leer esta entrada tan bonita.
Preciosa la fotografía de los aficionados en el tranvía de mulas.

Jose Morente dijo...

Laura:

Perdonada, guapa

Un beso

Anónimo dijo...

Buenos dias , he leido su post, hay un punto en el que estoy en total desacuerdo. Creo yo que Garcigrande no es una ganaderia de figuras,no puede serlo. Permitame el ejemplo. El real Madrid contra el Lagun-Artea,el equipo de mi pueblo,el Barcelona contra Lagunak, el equipo de Barañain,la Seleccion Española contra Uganda. Las figuras tiene que torear en tardes de compromiso toros de ganaderias que les obliguen a desarrollar todo su conocimiento,todo, y con las que se enfrentan usted sabe que no es asi. Ese es mi parecer.
un saludo.
Kaparra

Jose Morente dijo...

Kaparra:

Es la eterna discusión de la fiesta. Por eso, incluía el texto de Uno al Sesgo que enfoca creo que razonablemente la cuestión.

Como dice Orts y Ramos, si se tratara de "un examen", no podría menos de estar de acuerdo con usted.

Pero el toreo no es una prueba de aptitudes sino un espectaculo para el aficionado y, sobre todo, para el disfrute y solaz del público.

Pretender que el público que es quien paga, "financie" los gustos particulares que tenemos los aficionados podrá ser muy hábil pero me parece un pelín descarado.

El toro de calidad es el que permite el toreo de calidad y la máxima diversión del espectador.

A las pruebas (Badajoz) me remito.

No obstante, y en esto coincidiremos, otra cuestión es que puntualmente (como ha pasado siempre en la Fiesta) los toreros punteros hagan el gesto de torear encierros de ganaderías duras y complicadas. Eso, las figuras de hoy lo han olividado y aunque no por ello (en mi opinión) dejan de ser figuras, creo que es el mayor reproche que, en la hora actual, podemos (y debemos) hacerles.

Un abrazo y gracias por su comentario

Vazqueño dijo...

Comentarios varios:

No creo que sea necesario despreciar la categoría de Madrid para ensalzar lo que ocurrió en Badajoz. Madrid es Madrid y Badajoz es Badajoz. Que las figuras actuales no triunfen en Las Ventas con la frecuencia que debiera no sólo se debe a la intransigencia de su público, cada uno aporta su granito.

En mi opinión la categoría de una plaza la otorga el toro que en ella sale y el nivel y número de aficionados que confluyen en los tendidos, independientemente de quién toree.

La emoción, qué duda cabe que irremediablemente llega según el riesgo que el torero esté dispuesto a asumir. Pero también puede ocurrir que esa excitación del ánimo llegue a raíz del comportamiento del toro, unos transmiten más y otros transmiten menos. No sé si buenos o malos aficionados pero los hay que van a ver toros a la plaza y a mi me parece muy comprensible -porque seguramente me encuentre entre ellos- que haya aficionados que no se sientan plenamente setisfechos si no hay un toro con la pujanza y brío que en su fuero interno demandan.

No me gusta el gesto de Juli arrojando la muleta al suelo para que el toro se encele con ella, abandonando a continuación la escena. No es toreo, ni adorno, ni siquiera desplante, me parece más un feo desprecio al toro.

Lo mejor los naturales de José Tomás, soberbios.


Saludos.

Carlos dijo...

Al César lo que es del César, no coincido en nada de lo que Vd. escribe, pero no puedo dejar de reconocer que su espacio bloguero destila buen gusto.

Por otra parte, y como coletilla, comentar que las figuras, para ser consideradas como tales, tienen la obligación moral de torear toros que infundan respeto y no pena; toros con casta y fuerza, y no febles bichejos que, en cuanto ponen la pezuña en la arena, ya se están muriendo. Y, principalmente, torear con toda la pureza que sea posible para ser espejo y referencia para nuevas generaciones. Torear largando pico, colocado al hilo del pitón y escondiendo la pierna contraria es y será una burda trampa innoble e intolerable en aquellos que, como estos dos toreros, saben torear.

Un saludo.

Jose Morente dijo...

Estimado amigo Vazqueño:

Por mi parte, no hay el más mínimo desprecio a Madrid (puede usted darlo por seguro) sino crítica a la actitud de parte del público madrileño y a la complacencia aparente del resto, en los últimos años. Pienso (es mi opinión y puedo estar equivocado) que esa actitud intransigente (al revés de lo que algunos piensan) le hace perder categoría a la plaza, a ojos vista. Y eso, pese a los muy buenos aficionados que tiene esa plaza (muchos de ellos, por suerte para mí, buenos amigos míos).

Que la categoría la da el público y el torero (como sostengo yo) o el toro y el aficionado (como sostiene usted) son criterios aparentemente dispares y puede que opuestos. Pero acepto su propuesta y si admitimos que la categoría la dan aficionados y toros (y no público y toreros) entonces la categoría máxima la vuelve a tener Badajoz por los toros (magnífico el encierro de Garcigrande) y los aficionados (más aficionados por metro cuadrado no creo que se hayan juntado este año en plaza alguna)

Sobre la emoción, estoy de acuerdo con usted y me parece obvio que puede venir también del toro. Sin embargo, pienso que son dos emociones distintas: Una, la que provoca la fiereza del animal y otra, la que produce el riesgo y la apuesta del torero. Puestos a elegir, yo personalmente, me decanto por la segunda pero en absoluto crítico la primera postura. Entre otras cosas, porque sería contradecirme a mí mismo y a las innumerables veces que me he emocionado en una plaza de toros simplemente contemplando la embestida encastada de un toro poderoso.

El gesto del Juli creo que debe analizarse en contexto. Fue (pienso) el digno remate a una explosión de casta y poderío y un modo de expresarlo (¡Ahí queda eso!). Lógicamente, gustará más a unos y menos a otros. A mí me emocionó su toreo y su coherencia.

Los naturales de Tomás...

Sobre los naturales de José Tomás que quiere que le diga... Y es que todavía me emociona sólo con recordarlos. Eso (para mí) es torear.

Un fuerte abrazo

Jose Morente dijo...

Carlos:

Lo primero, agradecerle su opinión sobre este blog máxime cuando mantenemos opiniones dispares.

Bueno, quizás no sean tan dispares pues para empezar, coincido con usted en que Tomás y Juli, saben torear de verdad. Me parece incuestionable.

Yo además, pienso que lo hicieron en Badajoz y sobre todo sostengo que los toros fueron dignos oponentes pues tampoco me gustan nada (aquí volvemos a coincidir) los “febles bichejos que, en cuanto ponen la pezuña en la arena, ya se están muriendo”.

En lo que si disiento es en lo que considera usted torear con pureza. Ni el pico es pico, creo, ni retrasar la pierna contraria es escamotear el toreo, sino todo lo contrario. Sobre esto, pico y pierna, hablaremos en próximas entradas de este blog.

Espero que le interese.

Un fuerte abrazo

Carlos dijo...

Lo cortés no quita lo valiente.

Su blog está francamente cuidado, sus posts sobre Joselito están muy bien documentados e ilustrados y su prosa es excelente.

En lo que respecta a sus opiniones sobre la ejecución del toreo, cronistas taurinos -Vidal en particular-, opiniones acerca de ciertos sectores, opiniones y publicos, he podido comprobar que son totalmente opuestas a las mías.

Aun así, estaré atento a sus próximas publicaciones.

Saludos.

Jose Morente dijo...

Carlos:

Muchas gracias

Me place que nos siga en el blog aunque no compartamos opiniones.

Un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

Aunque no pude presenciar a este acontecimiento, me permito observar que hay toreros que se lo pasan tan o màs cerca (el mismo Juli o Perera) que torean con la misma arte o màs (ponemos a Morante) que torean tan o màs templado (JMM) y que matan de formas màs meritoria de lo que hace Josè Tomàs y no 20, 10 o 3 tardes por temporada sino durante toda y por esto no generan tantas espectativas ni todo lo que hacen parece tan excepcional por ser casi habitual.
Esto creo que hay que valorarlo y ponerlo en el sitio adecuado por lo muy bien que haya estado JT (que lo estuvo, segùn parece verse en los video) y por buena que fuera la presentacion de los toros (de segunda, pero).
Ademàs dado que Josè Tomàs parece recuperado (como ya le vimos en Barcelona, donde rozò niveles cumbres y superiores a los de Badajoz), no entiendo su postura actual de hacer esta micro-temporadita, si no por razones de dinero y marketing.
La comparación con Ordóñez no me parece adecuada, ya que el Maestro de Ronda, despuès de volver tras su primera y larga etapa de matador (12 temporadas donde torèò en todas las plazas toreando todo tipo de toros y encastes que le costaron muchas cornadas llegando a ser una de los toreros màs importantes de la historia), volvió (dos años despuès) a lo grande toreando en todas las plazas y compitiendo con las figuras de aquel tiempo (y su despedida definitiva en 1971, despues de 20 años de alternativa, fue con toros de Pablo Romero en San Sebastian...). Las corridas de Ronda "sueltas" vinieron depuès de eso.
Por esto en mi opinion creo que a Josè Tomàs hay que exiguirle màs porque lo puede hacer y porque con un mini-tour asì pierde la Fiesta (o por los menos no gana lo que podria).

Un abrazo,

Paolo

Jose Morente dijo...

Paolo:

Uno.- Coinicido con usted en que es posible que haya razones de dinero y marketing en la temporada que ha planteado José Tomás pero me va a permitir que las ignore.

Es posible también que esa micro-temporada sea criticable por muchas otras razones.

Es posible que haya toreros que se lo pasen al toro tan cerca como él y otros que toreen con el mismo arte o con el mismo o mayor temple.

Es posible que pudieramos exigirle aún más todavía(¿?).

Todo ello es posible... pero (como decía el sábado pasado el torero David Vilariño) "a mí este torero... me tiene encandilado y me trae loco".

Dos.- Por lo que respecta a la comparación con Ordoñez.

No creo que al maestro de Ronda le hubiera molestado... Más bien, al contrario.

Y es que, por lo que respecta a las cogidas, poco hay, en ese aspecto, que criticar al torero de Galapagar "cosido -literalmente- a cornadas".

Parece pues razonable que, a estas alturas de su profesión, pueda eligir hacer una temporada "singular" como hizo en su día Ordoñez.

Tres.- Y, cuidado que, lo dicho sobre Tomás, no quita para que Juli sea (para mí y hoy por hoy) el mejor torero; Morante (para mí), el más genial; Manzanares (para mí), el que más templa y Talavante (también para mí) el más innovador.

Y que Castella y Perera me parezcan tremendos. Que no me olvide del capote de Daniel Luque (¡Ese capote!). Ni del oficio de Fundi o la mano izquierda del Cid (¡Dos carreras de tanto mérito) o de la inteligencia del incombustible Enrique Ponce. Sin olvidar la personalidad de Javier Conde y la torería inmensa de Salvador Vega. Ni tampoco de la valentía y gracejo de Mari Paz o el pundonor de Ferrera o Robleño. Las ganas de apostar de Castaño, el pellizco de Curro Díaz, la elegancia de David Mora o la solvencia de Fandiño y la juventud (¡Divino tesoro!) de Saúl Jimenez Fortes ni, por supuesto, de la pureza (pura esencia torera) de Diego Urdiales.

Y ojo, que me dejo sin nombrar a cuatro o cnco (o diez) toreros de los buenos, de los de verdad... Por ejemplo, de los diestros mexicanos (punto y aparte en el toreo) y de los que ya hablaremos cumplidamente, y como se merecen, en este blog.

Un muy fuerte abrazo ("morentista" y morantista).

Anónimo dijo...

Magnífico blooger.Enhorabuena