miércoles, 9 de julio de 2014

Falta de respeto

Por Juan Antonio Polo

Pamplona. Tendido de sol una tarde cualquiera

Da gusto ver una plaza de toros llena de gente feliz y contenta, como estaba esta tarde el coso de Pamplona… y como lo seguirá estando con toda probabilidad durante los próximos siete días.

Lo triste es tener que preguntarse “a qué” viene esa gente a los toros, una pregunta que me hice a mí mismo unos minutos más tarde, cuando un valentísimo Miguel Abellán recibió a su primer toro, de rodillas, con dos limpísimas largas cambiadas, se lo llevó después a los medios con unas soberbias verónicas y cerró la serie en el mismísimo platillo con media verónica de rodillas… mientras la solanera, ajena a cuanto ocurría en el ruedo, se divertía cantando a voz en grito “El Rey” y “La chica ye-yé”, que son las únicas canciones que se escuchan en la plaza desde hace treinta años.

Una auténtica falta de educación y de respeto al toreo y a unos hombres que se están jugando la vida. Y aunque he mentado a la solanera, conste que la sombra tampoco está libre de pecado: apenas unas tímidas y escasas palmas premiaron la labor de Abellán. Comprendo que haya toreros que se nieguen a venir a Pamplona.

La corrida de Torrestrella, que lució distintos pelajes y unas arboladuras de impresión, estuvo bien presentada, aunque algunos espectadores, enamorados del toro grande y cuanto más grande mejor, dijeran que sólo “se tapaba” con la cara. Lo malo es que algunos toros tuvieron poca fuerza y que tres de ellos presentaran ciertas complicaciones.

El mejor toro fue indiscutiblemente el quinto. Un gran toro con el que Abellán, visiblemente mermado de facultades a causa de una lesión de abductores sufrida en el segundo, construyó una meritoria, larga y trabajada faena, de menos a más, en la que trazó algunos muletazos muy limpios y de muy buen son, que le permitieron cortar la única oreja de la tarde.

Buen toro también el sexto, permitió que un animoso Daniel Luque, muy bullidor en quites toda la tarde, dibujara unos magníficos naturales en el tramo final de una también muy trabajada y adornada faena, aunque sus reiterados fallos con el verduguillo –debió dejar que el toro doblara– le hicieran perder una oreja que ya tenía en el bolsillo.

Ferrera no tuvo su tarde. Se le vio espeso, incluso con las banderillas, y no supo entenderse con su aceptable primer oponente, tras un inicio de faena realmente prometedor. Ferrera, al igual que sus compañeros de cartel, despachó a sus toros de sendas estocadas. No es corriente ver liquidar una corrida a estocada por toro, aunque varias de ellas fueran traseras, como suele acontecer con demasiada frecuencia.

martes, 8 de julio de 2014

Cante flamenco taurino (XIII) La verdad de Diego Urdiales

Por Jose Morente

 

Pase de pecho de Diego Urdiales en Madrid, el día 3 de junio (Foto: Burladero)

Cantaba Antonio Núñez "Chocolate", con su voz ancestral esta toná:

Los carbones de la fragua 
dicen a mí corazón
lo que más duele en el mundo
es quemarse de pasión

Y si no es verdad
que Dios me mande un castiguito mu malo
si me lo quiere a mí mandar

El día 3 de junio, en Madrid, Diego Urdiales toreaba sin alharacas ni adornos, con la verdad desnuda de su toreo antiguo, ancestral, a un toro de Adolfo Martín, por naturales.

Quemándose, por dentro, con su pasión torera con sabor a fragua. La verdad del toreo.

Lo vemos y lo oímos




Un soplo de aire fresco

Por Juan Antonio Polo

 

El novillero sevillano Borja Jiménez salió a hombros de la plaza de toros de Pamplona tras cortar tres orejas en la novillada.

Borja Jimenez por la Puerta Grande de Pamplona (Foto agencia EFE)

Acostumbrados como estamos a presenciar la lidia de reses tontas, sin fuerza y, lo que es peor, mansas y descastadas, la novillada de El Parralejo jugada ayer en Pamplona supuso un auténtico soplo de aire fresco.

Bien presentados, sin exageraciones, los seis novillos se comportaron como debe suponerse que deben hacerlo los toros bravos. Algo desiguales en presencia, también fue desigual su juego, aunque en todo momento predominó la nobleza.

Corretones de salida, costaba fijarlos; algunos, como el primero y el sexto, mansearon algo con los caballos, pero todos se vinieron arriba en el tercio final, se movieron y embistieron a las telas con casta y alegría.

Buenos el primero y el quinto, sosote el segundo y con problemas el sexto, el tercero y el cuarto, "Donador" y "Camillero", merecen una mención especial por su bravura, clase y nobleza. Ambos se ganaron la vuelta al ruedo, aunque la presidencia sólo sacó el pañuelo azul tras la espectacular muerte en los medios del encastadísimo cuarto.

Los toreros, por su parte, también decidieron sumarse a la fiesta, especialmente el debutante sevillano Borja Jiménez, que tuvo una gran tarde y se llevó tres justísimas orejas. Bien con el capote, se prodigó en quites, cuajó dos excelentes faenas, mató bien a sus enemigos y en el cuarto dejó una faena para el recuerdo. Temple, hondura, empaque, clase e inspiración. ¡Casi nada! Un torero de una pieza.

Buenas formas mostró el también debutante Francisco José Espada, que confirmó su triunfo madrileño y muleteó con un gran desahogo a sus dos oponentes, despachándolos con eficacia. Cortó una oreja del quinto e hizo pensar en lo que podría haber realizado de caer en sus manos un novillo como el tercero o el cuarto.

El extremeño Posada de Maravillas, triunfador en la novillada del año pasado, tuvo la mala suerte de resultar feamente herido con el estoque al pinchar por segunda vez al extraordinario tercer novillo, tras una faena iniciada con sosería y ciertos titubeos, que tuvo la virtud de ir a más y que en sus últimos compases, con la muleta en la izquierda, adquirió una dimensión inusitada. El citado accidente le hizo perder las orejas.

Finalmente cabe señalar el atípico aspecto que, sin peñas y sin una gran parte de abonados, presentaba ayer la plaza de Pamplona. Los amigos y parientes de los abonados desertores, que usufructuaron las entradas de la novillada, no parecieron enterarse de nada durante los primeros compases de la lidia. Sin embargo, fue curioso ver como merced al juego de los toros y al comportamiento de los espadas, los asistentes fueron entrando en la corrida y salieron de la plaza convencidos de haber visto algo importante.

domingo, 6 de julio de 2014

Cante flamenco taurino (XII) El Juli en Málaga por granaínas

Por Jose Morente

 

clase magistral de El Juli en Málaga

 

Aunque todavía hay quien parece negarlo, la capacidad torera del Juli es indiscutible. El pasado día 2 de julio dictó en Málaga una lección magistral ante cuatro alumnos de las Escuelas Taurinas y un numeroso público que disfrutó de lo lindo toda la tarde.

El nivel de los alumnos de las Escuelas (tanto foráneos como locales) es impresionante y pusieron el listón muy arriba, tanto que el diestro de Velilla, que venía dispuesto a pasar el rato, tuvo que apretarse los machos (figuradamente, pues vestía de corto) y torear como sólo los grandes toreros saben torear.

A destacar la sensacional labor de las Escuelas Taurinas poco apreciadas por algunos aficionados pero que están poniendo orden y enseñanzas en este mundo de los toros donde circulan demasiados tópicos en los Tendidos cuando la única verdad está en los ruedos.

Andrade, Galdós, Lavado y Adame torearon con una solvencia más propia de matadores consagrados que de becerristas incipientes (lo que son aunque no lo parecieran).

Ante el reto, curioso reto, el Juli tuvo que ponerse la pilas y se las puso con un toreo mucho más relajado que el que estamos acostumbrados a verle en las plazas. No obstante, siempre innovador, deslizó entre su aparente clasicismo algunos detalles rompedores que no habrán pasado inadvertidos a los aficionados de buen olfato.

Me ha parecido interesante repasar su toreo de capote ante el buen eral de su propia ganadería con fondo de música flamenca. En concreto, un conte por granaínas de José Luís Rodriguez Ojeda. De su DVD Cantes flamencos al toro y al toreo que me ha llegado vía (magnífica vía) Ignacio Sánchez-Mejías a quien le agradezco enormemente su regalo que me ha permitido disfrutar de ese buen rato de cante flamenco de temática taurina que se encierra en esas grabaciones. Mejor, imposible.

Como divertimento propongo identificar (o intentarlo) el nombre de los lances de capa que ejecuta Julián en la Malagueta.

En la variedad está el gusto. En este caso, el buen gusto del toreo del Juli.

 

 

 

Video: Irene Martín Moya (para Mundotoro)

Cante por Granaínas: Jose Parrondo Guitarra. Paco Cortés

(Cantes flamencos al toro y al toreo” de José Luis Rodríguez Ojeda)

lunes, 30 de junio de 2014

El destoreo (II) Paco Camino

Por Jose Morente

1971-05-29 (p. 06-01 ER) Serranito natural paco Camino

Madrid. 29 de mayo de 1971. Paco Camino en un natural a Serranito de Pablo Romero. Un toro que embiste, como es habitual en ese encaste, con la carita alta

La faena que hizo Camino al 4º de la tarde del 29 de mayo de 1971, de nombre Serranito y de la ganadería de Pablo Romero se ha convertido en una faena mítica.

Un aficionado de los de ahora, se atrevería a decir que con este toro o con uno similar, (con el toro con el que triunfaban las figuras de antes), fracasarían los toreros artistas de ahora, Morante de la Puebla por poner un ejemplo. Diría eso… pero se equivocaría de medio a medio.

Y es que Serranito no fue, ni con mucho, “ese toro imponente que impone respeto”, ese toro que “da miedo” y que tanto gusta a los “toristas” de nuestros días sino, más bien,… todo lo contrario.

Serranito fue un buen toro. Flojo, pues se cayó hasta dos veces al salir de la segunda vara, y sobre todo noble, muy noble. Tuvo, eso sí, el defecto de llevar la cara alta como era (y es) tan frecuente en esa ganadería pero, como hemos dicho, fue bravo y nobilísimo. Un toro de los que hacen posible el triunfo de un torero.

1971-05-29 (p. 06-01 ER) Serranito

Serranito, de Pablo Romero, no fue el toro con el que sueñan los toristas sino el toro con el que sueñan los toreros.

En el vídeo se ve muy bien, tanto el defecto de llevar la carita alta como esa embestida noblote y suavona, siempre en línea recta sin vencerse hacia el cuerpo del torero, que tanto ayuda al buen toreo.

Como, además, Serranito llevaba en el anca el hierro de la mítica ganadería de la divisa celeste y blanca, era el toro perfecto para triunfar en Madrid.

Y Camino triunfó. Un poco in extremis, porque la feria se le iba sin mayores éxitos, pero con un triunfo legítimo y practicando un toreo de muchos quilates.

Un buen toreo basado en el dominio de la técnica o, quizás fuera mejor decir, basado en ese conocimiento (de las reses y de las suertes) que siempre ha distinguido al sevillano.

Camino toreó con un planteamiento menos radical y avanzado que el que le pudieron ver en México. años antes. Quizás porque en España los cánones pesaban y pesan mucho o, quizás, porque Madrid es Madrid, lo cierto es que el de Camas hizo algunas concesiones a la galería de los ortodoxos como ese primer muletazo de cada tanda donde echa la pata ‘alante como dicen los puristas que se debe torear.

Un muletazo, eso sí, con un toro que se arranca de lejos y va fijo en la muleta y que por tanto sigue esa trayectoria rectilínea que tanto denigran los aficionados de escuadra y cartabón.

Lo hemos dicho muchas veces y no está de más repetirlo una vez más, la pata ‘alante está recomendada y es casi obligatoria cuando quiere ganarse terreno al toro y se alternan los pitones. O sea cuando, por ejemplo, se torea a la verónica con el capote o en los principios de la faena de muleta.

1971-05-29 (p. 06-01 ER) Serranito veronica paco Camino

Un lance de recibo. Camino mide y observa la embestida de Serranito

También es admisible en el primer muletazo de la tanda o cuando los muletazos suceden de uno en uno (pues entonces cada uno es el primero de su propia serie). Pero cuando se torea en redondo y se liga, lo ortodoxo, lo correcto y lo canónico es no menear los pies en el embroque ni antes de él.

Camino con Serranito 01

En el toreo en redondo, lo correcto es no menear lo pies en el embroque ni antes de él.

En el toreo en redondo, la colocación de perfil con la pierna de salida en línea o, incluso, algo retrasada respecto a la otra (“escondida”) es lo más correcto y lo que debe hacerse si no se quiere que el muletazo sea demasiado corto y brusco. Y sobre todo, conviene recordar que, en el toreo en redondo, lo importante es traer el toro hacia el terreno de dentro y no expulsarlo hacia fuera como ocurre cuando se adelanta la pierna de salida (lo que, por otra parte, no se ve nunca o casi nunca).

Camino con Serranito 02

La aparente facilidad de Camino. Lo que algunos quisieron confundir con una supuesta “desgana

Otras cuestiones, denostadas por los dogmáticos, se reflejan también en el vídeo. Tal son los toques, el cite con la muleta oblicua y el palillo inclinado hacia arriba, la colocación de perfil y al hilo (lo que llaman fuera de cacho) o ese, necesario e imprescindible, perder pasos entre los pases cuando el toro se queda corto.

Son medios técnicos correctos, empleados correctamente por uno de los toreros que mejor han toreado en la historia del toreo. Unos medios técnicos que son, hoy día, perfectamente reconocibles en los toreros de nuestros días pues ni ellos, los de nuestros días (Tomás, Morante, el Juli,…) ni sus inmediatos antecesores (Capea, Espartaco,…) los han inventado sino que simplemente los han heredado.

Sin embargo, cuando los toreros de ahora torean como toreaban los toreros de hace medio siglo, hay incluso aficionados que se atreven a acusarlos de ventajistas y “destoreadores” mientras que a aquellos, a los toreros antiguos, por hacer lo mismo, se les enaltece y reconoce como grandes maestros. Vivir para ver

¿Es sólo desconocimiento o hay algo más?

 

 

Epílogo  

1971-05-29 (p. 06-01 ER) Serranito estocada paco Camino

Aunque Camino era capaz de matar muy bien, una estocada ida, por no decir atravesada, con saltito y saliéndose de la suerte, fue la que puso colofón a esta faena que, sin embargo y merecidamente, fue premiada con las dos orejas del burel por el entendido público madrileño de entonces.

jueves, 26 de junio de 2014

La facilidad lidiadora de Daniel Luque

Por Jose Morente

 

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Daniel Luque “desencasillado” en Madrid (Foto de Julián López para Mundotoro)

Solemos ser los aficionados a los toros los seres más cómodos de todo el Planeta. Una vez que hemos visto a un torero un par de veces, lo encasillamos y etiquetamos  (con acierto o sin él) y de ahí ya no nos mueve nadie.

Es una forma facilona de andar por la vida, como digo, pero tremendamente injusta pues si algo caracteriza al toreo es precisamente ese carácter variable e imprevisible que tanto encanto le confiere.

Y es, además, un encasillamiento que no nos permite disfrutar de las buenas actuaciones de los toreros a los que tenemos sentenciados de antemano. El caso es que la tan manida frase “yo no soy de nadie sino del que lo hace” no responde casi nunca a la verdad pues, en realidad, somos del que lo hace… pero como a nosotros nos gusta.

En ese sentido, uno de los toreros más “encasillados” por los doctos aficionados actuales es Daniel Luque. Un torero al que se le tiene catalogado como torero fácil y un tanto frío y vulgar.

Sin embargo, el diestro de Gerena es un buen torero, nada heroico si se quiere, pero que atesora un gran conocimiento técnico, no exento de cierto porte en su desenfadada forma de torear. Es, por ende, uno de los mejores capoteros actuales y aporta, además, ese punto de desdén en sus formas que le confiere un curioso sabor a modernidad, algo que no parece gustar a los aficionados más rancios.

 

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Pese a todo parece que poco a poco, aunque a regañadientes, los aficionados se van convenciendo ya de la categoría que, con el capote, tiene el diestro sevillano.

Resulta que, el pasado día 5 de junio y ante un magnífico encierro del Puerto de San Lorenzo, Daniel Luque se reivindicó ante la Cátedra madrileña deshaciendo muchos de los clichés con los que algunos aficionados quieren desacreditarlo.

Cuando tantos otros diestros han pasado por esta feria abdicando de su forma de torear y de su personalidad, intentando así  contentar al sector más radicalizado de la afición madrileña (lo que siempre se ha llamado “torear para la galería”), Luque se limitó a torear como el sabe sin mixtificar su estilo ni su propia personalidad. 

Pero no es de sus formas toreros ni de sus buenas faenas a los dos toros del Puerto de San Lorenzo que le permitieron (en justo premio) salir por la Puerta Grande de las Ventas, de lo que me interesa hablar aquí, sino de su capacidad lidiadora puesta de manifiesto en el tercio de varas del toro “Cartuchero”.

Luque colocó a “Cartuchero” (el bravo toro del Puerto que, junto a Zahonero” de Miura ha acaparado la mayoría de los premios de la Feria) frente el caballo, en las dos varas que tomó, con una rara precisión. Con economía de medios. Con una displicente y suave elegancia lidiadora. 

La buena lidia se debe hacer, tal y como enseñó Daniel Luque con el capote en Madrid, sin alharacas ni gestos innecesarios pero con precisión milimétrica.

Desgraciadamente todo eso pasó casi desapercibido. Conviene, pues, que lo recordemos.

 

sábado, 21 de junio de 2014

José Tomás o el poder de la Fe

Por Fernando Cámara

JT (Mundototro)

José Tomás paseando por la arena con la naturalidad de un dios del Olimpo

Aquel héroe épico se pasea por la arena con la naturalidad de un Dios por el Olimpo. Consciente y capaz de cualquier cosa, su trágica y misteriosa figura somete voluntades animadas e inanimadas, su enorme personalidad hace estremecer hasta los viejos ladrillos que rodean la arena. Llena espacios con su sutil devaneo por el ruedo de la muerte, e impacta en la mente de los que no somos más que simples espectadores de su frio idilio con el oscuro personaje de la guadaña.

Ocupa el espacio de todos los toreros de la historia y hasta el del rey de la fiesta, el toro. Roba el protagonismo a todo artista y destroza el simbolismo de la fuerza mítica del cornúpeta en un íntimo mano a mano contra si mismo, enamorado de la muerte y con la gracia del cielo en sus muñecas.

Este José Tomás trasciende a lo humano a lo lógico y hasta a la razón para dibujar impetuosos trazos de un surrealismo divino. ¿Como hace tanto de forma tan sutil?

La fuerte convicción de José Tomás, somete la voluntad animal a su antojo y cuando se coloca, la suerte está echada, ya tiene en la mente lo que hará y con una increíble pero sabia tozudez, aparece la magia de lo imposible. Su fuerte torera determinación acaba realizando lo que su mente imagina y así, surge la obra y la sorpresa, impactando firmemente en el sentido de sus numerosos y fervorosos feligreses que lo admiran con total fascinación.

Feligreses

Los feligreses fascinados

El Mesías del toreo, el Dios de los ruedos, el Profeta de los toreros. A lo mejor nos hemos vuelto locos todos los que vamos a presenciar la danza con el miedo de José Tomás y vemos musas en el aire, pero lo que es tangible, es que José Tomás impacta en las mentes del que participa en su religioso arte.

Se coloca totalmente convencido y sin dudas, sin esperar lo peor ni tampoco lo mejor de su fiel oponente, pero resuelto al más mínimo ajuste de su técnica hasta la última décima de segundo donde se refugia el miedo, estremece los corazones, desata la sorpresa y se asoma al abismo donde al fondo se presume la eterna luz.

José Tomás, el más mítico y misterioso también es el más generoso, casi tanto como el Dios que pudo poner su propio sacrificio en los pitones del quinto de la tarde.

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El sacrificio del Dios

Fotografías de esta página: Santana de Yepes para Mundotoro