viernes, 3 de marzo de 2017

Cuaderno de notas (CXV) Morante. El hilo de oro del toreo




Morante ha heredado el hilo de oro del toreo y lo ha anudado de forma natural a una forma de estar y ser en el mundo que lánguidamente agoniza. Y por eso -y no es exageración- todo lo que sucede con este torero en la plaza es un acontecimiento: desde la forma de hacer el paseíllo hasta los bordados del capote de paseo en que se cobija o al búcaro de barro donde sacia su sed. Sus gestos son manifestaciones verdaderas de un mundo de ayer, virtudes puras y esenciales. Un desafío a la posmodernidad.

Morante, a diferencia de otros toreros de su linaje, ha dicho su misterio muchas veces, incluso demasiadas. Nos ha conducido en la plaza a un umbral que una vez traspuesto no tiene retorno: la belleza, lo repetiremos con Rilke, no es sino "el principio de lo terrible, justo aquello que aún podemos soportar y que -impasible- desdeña destruirnos".

Porque la belleza arde, porque la belleza quema.

CLEMENTE NARANJO, Lorenzo en "Morante de la Puebla-Tratado de armonía" (1ª ed., Madrid, La Esfera de los Libros, S.L., 2014, páginas 11-13)