miércoles, 14 de mayo de 2014

Cuaderno de notas (XXVII) Fandiño por Viard

 

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La noticia de que Fandiño entró a matar sin muleta, ha circulado con profusión y se ha destacado en todos los medios de comunicación pero, en realidad, la verdadera noticia es que la casta de este gran torero hizo frente a la casta de los toros de Parladé (Foto de Javier Barbancho para el Mundo)

 

Frente a la unanimidad de una prensa que ha saludado como se debe el triunfo de Fandiño en Madrid, han respondido las mal llamadas redes sociales con un aluvión de críticas demasiado injustas que pretenden reducir el mérito del torero al de una estocada sin muleta.

A fuerza de no controlar las palabras, y muchas veces gracias al anonimato, Internet ha conseguido obtener un resultado paradójico: Todas las opiniones tienen el mismo peso, incluso las menos fundamentadas, incluso las más estúpidas.

A fuerza de criticar de manera sistemática todo lo que pasa en el ruedo, ciertos aficionados parecen haber caído en el absurdo que consiste en no creer en nada. Este nihilismo no conduce a ninguna parte, sino solo a aumentar la enfermedad que aqueja al espectáculo de una tauromaquia en decadencia por culpa de aquellos que serían los mejor situados para preservarla.

Entonces, cuanto un torero ofrece lo que él es, a su manera quizás gastada, pero con una gran verdad, cuando un hombre se ofrece al desnudo para reivindicar el lugar que merece, chapotear en la ortodoxia de sus maneras denota poco sentido común.

En Madrid, en todos los tiempos, una estocada siempre ha valido una oreja. Que a veces no se haya concedido no significa que el mérito no exista. Pero cuando se ha logrado, y cuando además supone la Puerta Grande para un torero que tendría que haberla abierto ya en cuatro ocasiones al menos, curiosamente matando mejor, la única actitud posible es un inmenso respeto, por la voluntad y la constancia demostradas.

Un respeto aumentado por una gran gratitud. Gracias a Fandiño la feria de San Isidro ha estallado y se ha fijado el nivel de intensidad mínimo que debe alcanzar una faena. A las figuras que quieren entrar en escena, ese torero del que ellos no quieren oír hablar acaba de lanzarles un claro mensaje: Para privarle del título de triunfador de San isidro, será necesario que demuestren tanta sinceridad como él ha demostrado.

Lo que no es un reto pequeño.

 

André Viard.Sinceridad” Editorial de Terres Taurines (traducción de Jose Morente)

5 comentarios:

Vazqueño dijo...

Chapó

Anónimo dijo...

En el centro de la diana.
J. C. Romero

Anónimo dijo...

Amén

Badila dijo...

Así ha venido siempre Fandiño a Madrid y así vino de nuevo, dando todo lo que tiene.
En Las Ventas eso sigue teniendo premio, a pesar del nihilismo de, ayer viernes en concreto, media docena de nihilistas.

Un saludo cordial.

Esther dijo...

Badila:

Debe tener premio y lo tiene (pese a todos los pesares)

Un cordial saludo