viernes, 6 de noviembre de 2015

Luis Miguel cierra el círculo (y III) Con el NO-DO de testigo

Por Paco Carmona/Jose Morente

Luis Miguel, un torero de inteligencia (como Guerrita, como Joselito, en cuya línea estaba) que, quizás por eso, por su inteligencia y dominio no llegaba tanto a los públicos, siempre más proclives a entusiasmarse con los toreros que torean en el filo de la navaja (ya sea del valor o del arte). Tuvo por ello que utilizar toda su inteligencia y todas sus virtudes y capacidades (igual que Guerrita, igual que Joselito) tanto dentro como fuera de la plaza para que se le reconociese como merecía.
Resumen de las entradas anteriores. 
Decíamos en la primera entrada de esta serie, que una vieja aspiración de los toreros antiguos fue, desde tiempos "inmemoriables", torear en redondo cerrando el círculo. O sea, que el toro diera una vuelta completa en derredor del torero bien mediante varios pases engarzados (toreo en redondo) o bien mediante un único pase aislado (pase en redondo o circular).

Para lograr lo primero ("toreo en redondo") hubo que esperar hasta la llegada de Joselito el Gallo que puso las bases del toreo moderno al torear (mediante tandas de 3 naturales) muchas tardes.

Para lograr lograr lo segunda ("pase en redondo") hubo que esperar aún más, casi medio siglo más, hasta 1949 mediados del XX cuando Luis Miguel Dominguín puso en circulación el pase circular. El pase circular y su reivindicación personal como máxima figura de su época levantando en alto el índice ("soy el número uno") el día 17 de mayo de 1949, en Madrid.

El comentario de estas imágenes y un análisis sobre la importancia torera del menor de los Dominguines se lo debemos agradecer a Paco Carmona.


3 toreros, 3

Esta bien hablar de toros. Es divertido y apasionante pero lo realmente divertido y apasionante es ver torear.

Por suerte, han llegado hasta nosotros imágenes grabadas de esa tarde en la que Luis Miguel Dominguín se reivindicaba como máxima figura del momento, algo en lo que tenía toda la razón.

Luis Miguel toreaba esa tarde con Parrita y Manolo González. Parrita epígono de Manolete y su más fiel discípulo. Manolo González, diestro que tuvo una vida taurina muy corta fue torero de corte sevillano, adobado de un valor exquisito.

Como los toreros de Sevilla, los de pellizco, siempre han gustado mucho en Madrid. Manolo González armó un verdadero alboroto esa tarde, lo que encorajinó a Luis Miguel y propició que este sacara toda su casta torera para darle la vuelta a la tortilla.

Una vuelta a la tortilla, nada fácil pues los toreros de ese corte, los inteligentes tales como un Guerrita o un Joselito el Gallo, en cuya cuerda estaba Luis Miguel, nunca han acabado de convencer a la siempre desconfiada afición madrileña.

El caso es que Luis Miguel consiguió, lo que quería. Que al día siguiente solo se hablara de él. Esa capacidad, además de otras cualidades, es lo que distingue y caracteriza a las figuras verdaderas.


El NO-DO, testigo de esa tarde

En las, como siempre, escasas imágenes del NO-DO de esta corrida, vemos, en primer lugar, a Parrita. El más fiel de los seguidores del monstruo, un discípulo que acaba toreando muy parecido y muy bien a un toro mansito que facilita esas nuevas formas de esperar con la muleta retrasada y aguante estoico ante la embestida suelta del animal.

Un natural mirando al tendido y el remate característico del cordobés, cierra lo que nos ha llegado de su actuación.

Entra en escena, de forma arrolladora Manolo González. El sevillano no es sólo  la gracia. Es el contrapunto del modelo imperante. Ahijado de Pepe Luis, en todos los sentidos,  el valor de este menudo torero es igual de importante que su acentuada personalidad.  Valor eléctrico en un diestro con un deseo y una disposición a prueba de bombas. En el vídeo vemos que, a cada lance o muletazo, busca con firmeza constante el otro pitón.

Siempre hacia delante,  espera el encuentro para ajustarse y reunirse con un toro mucho menos enrazado que el torero hispalense.

Y rematamos la, por desgracia, corta filmación, con un jovencísimo Luis Miguel que anda por la arena tan fácil y seguro, como largo y poderoso delante del toro.  Una facilidad que podemos comprobar ya en los lances de capa de frente por detrás que se ven al comienzo del video.

Con la muleta, el toreo ya está de perfil.  La máxima es la consecución de los pases perdiendo los menos pasos. Luis Miguel yendo más lejos que Manolete,  acompaña el muletazo más allá de la segunda pierna. Muy dentro del toro, su figura alarga el muletazo con una seguridad y una firmeza de quién es ya figura importante. Un torero capaz de estar al nivel máximo fuera y dentro del ruedo.

Sus giraldillas finales ponen contrapunto de gracia a un toro que no acaba de entregarse y al que hay que buscar muy en corto.


Nota: La película de NO-DO de esa tarde tenía-como tantas otras grabaciones del NO-DO- el audio estropeado. Hemos decidido "ponerle" sonido ambiente 
utilizando una grabación de una corrida en las Ventas del año 2008,intentando sincronizarlo con lo que se ve, en cada momento, en la pantalla

Luis Miguel. Uno de los más grandes

El problema de Luis Miguel es, como hemos señalado, que le costaba llegar a los públicos e, incluso, a los aficionados.

Luis Miguel fue, pese a su aparente éxito y en cierto modo. un torero maldito, tapado por cierta prensa y aficionados, ninguneado a propósito por algunos de sus compañeros. Pero Luis Miguel ha sido una de las figuras del toreo más importantes de la historia.

Eslabón fundamental entre Manolete y ese toreo actual de capacidad, mando y largura que llegaría después. Un torero extraordinario, que lo fue casi tanto en la calle como en el ruedo. Ves los vídeos y, comparando, era el más capaz y el de mayor toreo de toda su época, el que tenía ya el patrón de faena larga, estructurada, a favor de los toros y a favor de los públicos de su época.

Un torero enorme, con un sentido de la responsabilidad y del espectáculo gigante.

De verdad, de verdad... otro "monstruo".


2 comentarios:

Juncal dijo...

Tuve la suerte de conocer en voz de Agustín Parra "Parrita" su recuerdo de aquella tarde. Toreaba divinamente Manolo González -decía-, el lío era enorme, cuando Luis Miguel me dijo en el callejón: Mañana solo se va hablar de mi.
Yo no podía suponer que se iba a proclamar en número uno levantando el dedo índice, pero lo cierto es que al día siguiente toda la prensa daba más importancia a su gesto que a la faena de Manolo. Luis Miguel era un bicho, concluyó al maestro madrileño.

También tuve la suerte de estrechar la mano de Luis Miguel. Fue en Córdoba, en la Semana del Toro de Lidia que se organizaba en la antigua Facultad de Veterinaria. Ese día al estrechar su mano le dije. Maestro es un honor poder estrechar la mano de uno de los toreros más grandes. El sonrió y me dio las gracias. Sin embargo, no podía suponer que era la forma de pedir perdón al torero que me hicieron odiar de pequeño, cuando me decían los mayores que él había sido el culpable de la muerte de Manolete.
La historia y la vida me demostró que no era cierto. Por eso recuerdo con enorme gratitud aquél apretón de manos a uno de los grandes del toreo.

Jose Morente dijo...

Juncal:

Muchas gracias por compartir con nosotros sus recuerdos personales.

Emocionante y que gran verdad su frase final sobre Luis Miguel. Estoy con usted. Uno de los grandes del toreo. Sin duda.

Un fuerte abrazo