martes, 14 de abril de 2015

En busca de la bravura. Hechuras y reatas

Por Jose Morente

Diano de utrero  copia

Diano de Ibarra. El semental por antonomasia. El más famoso. Cuando lo desencajonaron en Colmenar, el mayoral lo describió de forma tan lacónica como expresiva diciendo en un telegrama “tipo fino bonito negro”. Este fue el toro que “hizo” la ganadería de Vicente Martínez, la predilecta de las figuras en la Edad de Oro.

Las hechuras y la reata

Hablábamos en la anterior entrada de lo complicada que era la selección de sementales ya que probarlos en la muleta, que es lo lógico si queremos saber hasta donde llega de verdad la bravura del aspirante, no es posible si no queremos quemar esa misma bravura en las reses que, finalmente, no resulten seleccionadas.

Tentando un macho Fino (Parrado)

Torear las reses con la muleta es “quemar” su bravura y por tanto imposibilitar que vayan a la plaza. Ese es el “coste” del tentadero de machos. En la foto, Finito tentando un macho en Torrehandilla (Foto de Parrado publicada en el Blog Los caminos del toro)

Sin embargo, lo que en realidad tiene su intríngulis es establecer los criterios de selección en base a los cuales determinaremos si un animal concreto puede echarse a las vacas o no.

Una cuestión previa a todo el proceso es determinar que animales se someterán a la prueba del tentadero. En ese sentido, son dos las características básicas que se vienen utilizando para elegir aquellas reses que se “probaran” como sementales: Las hechuras y la reata.

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Elegir entre todas las reses de una camada aquel o aquellos que se van a destinar a sementales no es tarea fácil (En la fotografía reses de la ganadería salmantina de José Cruz de Ciudad Rodrigo)

La reata

La palabra “casta” significaba en origen “familia”.

Por eso Paquiro en su Tauromaquia aconsejaba que, para la lidia se buscasen toros de “casta” ya que, como decía:

“La casta debe ser buena, no porque todos los toros de casta salgan buenos,sino porque hay más probabilidad en que sea bravo el toro cuyos padres lo fueron que no aquel que no sabemos de quien sea hijo, y que acaso sus padres estaban criados a mano”.

Dando por hecho que todos los toros de una buena ganadería son de “casta” o sea, de padres conocidos, lo que nos interesa es elegir de entre los posibles candidatos aquel que pertenezca a una familia de probada bravura. Es decir, que tenga buena reata.

No solo porque, como dice Paquiro, tiene más probabilidades de ser bravo aquel cuyos padres lo fueron, sino porque al tratarse de un carácter consolidado genéticamente es también más probable que transmita esa bravura a su descendencia.

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Grupo de reses de muy buena reata. ¡Y tan buena! pues se trata nada menos que varios hijos del Diano lidiados en Madrid en junio de 1911  (Fotografía del libro Diano de Luís Fernández Salcedo tomada en los corrales de la Plaza Vieja de Madrid antes del reconocimiento)

 

La hechuras

Dentro ya de las buenas reatas (de las buenas familias) y puestos a elegir candidatos, otro buen criterio es optar por aquellas reses que presenten mejor estampa, mejores hechuras siempre claro está que se encuentren dentro del tipo de la ganadería a la que pertenecen. Algo que es muy importante y que, a veces, se olvida.

Carnelito-4-sardo-640-kg De sol y sombra blog

Cada encaste e incluso cada ganadería dentro del mismo encaste tiene sus propias hechuras que diferencia y distingue sus toros de los demás. En la foto, un clásico toro de miura de pelo sardo (una mezcla de pelos blancos, negros y colorados). El miura con ser un toro muy grande y largo suele ser muy fino y agalgado (Fotografía de la revista Aplausos)

Aunque también es verdad que esta regla, elegir animales en el tipo de la ganadería, aunque aplicable en la mayoría de las ocasiones puede no ser pertinente cuando lo que buscamos es precisamente lo contrario o sea, cambiar el tipo de la ganadería. Es lo que ocurre cuando se buscan toros de mayor tamaño o con pitones mas grandes, para adecuarse –por ejemplo- a los cambiantes vaivenes de la moda, esa moda que tanto determina y condiciona, incluso y pese a lo que pudiera pensarse, el mundo del toro.

 

02pistoelro iban Marin (27-05-2012 Madrid)

Pistolero de Ibán en las Ventas (mayo de 2012). A veces no se encuentra lo que se busca dentro de casa y hay que ir a buscarlo fuera. Eso es lo que ocurrió con la ganadería de Baltasar Ibán a finales de los 70 cuando tuvieron que cruzar los originales y terciados Contreras (origen Murube) con ganado de Juan Pedro Domecq de mucho mayor tamaño y corpulencia por exigencias de la “moda” de entonces. Pese al cruce, Pistolero presenta unas preciosas hechuras.

Dentro de las hechuras propias de cada encaste, y aunque algunos gustan de los animales grandones y destartalados (hay gustos para todos los gustos), lo cierto es que el animal más bonito será, en general, el que sea más fino. El toro es un animal depurado a fuerza de selección y la selección “afina” el tipo. Decía Paquiro:

“Para que un toro sea fino ha de reunir el pelo luciente, espeso, sentado y suave al tacto, las piernas secas y nerviosas, con las articulaciones bien pronunciadas y movibles, la pezuña pequeña, corta y redonda, los cuernos fuertes, pequeños, iguales y negros; la cola espesa y fina; las orejas vellosas y movibles. Esto es lo que se conoce por buen trapío”.

1955-01-06 (p. ER) Mesonero de SantaColoma semental en Graciliano - copia

Otro animal fino hasta la exageración y muy bravo, Mesonero de Santa Coloma (más asaltllado que ibarreño) fue el semental que, a lo largo de 16 años padreando, “hizo” la ganadería de Graciliano Pérez-Tabernero (fotografía del Ruedo)

Buen trapío que Montes equiparaba a la finura. Criterio con el que coinciden y en el que abundan la mayoría de autores. Así, por ejemplo, Luís Fernández Salcedo:

“Lo de la finura es quizás lo más convincente, pues un toro fino de hechuras representa de por sí un producto selecto, por la ligereza de su esqueleto, delgadez de la piel, pequeñez de la pezuña, poco grosor de las astas, etc., y como la bravura también es producto de selección, suelen coincidir todas estas circunstancias en la mayoría de las ocasiones –dentro de una vacada- y en caso de discrepar ocurre que un toro fino puede no ser bravo pero la recíproca es muchísimo menos frecuente”.

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Toro de Zalduendo de espectaculares hechuras y pelo. Una preciosidad de toro.

La recíproca es la del toro feo y basto que, sólo en contadas ocasiones, dará ejemplares de irreprochable bravura.

 

1965-09-14 (p. ER) Jerez Cubanosito

La excepción que confirma la regla: Cubanosito ejemplar de la ganadería de Antonio Ordoñez lidiado en la Corrida-concurso de Jerez en 1965 y cuya lidia correspondió a Antonio Bienvenida quien estuvo sensacional con ese toro. Bienvenida comentaría después de la corrida que si Ordoñez se había atrevido a enviar un toro tan feo a una corrida-concurso sólo podía deberse a la confianza que en el tendría como ganadero. En efecto, Cubanosito fue tan bravo y noble que mereció el indulto.

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Azulejo dedicado a Cubanosito (de la web Jerez siempre)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso artículo, el toro, eje de la fiesta, encastes y reatas,como bien conoce, el coloso de Gelves, influyo, en las ganaderías, de Murube,Contreras,directamente, y las de Vicente Martínez,saltillo, y las demás imponiendo, un toro más bravo y toreable, a la etapa anterior, algo que posteriormente, continuaron los ganaderos con esta selección, gracias, Manuel Vázquez

Anónimo dijo...

Si quería aclarar, que tan solo , han existido, dos toros, en la historia del toreo,que fueron toreados antes y después lidiados, uno el toro Filibustero, de Graciliano Pérez tarbenero, lidiado, creo en San Sebastian, a los doce años de edad, habiendo estado padreando y tentado en la ganadería,obteniendo el premio, al toro más bravo de la feria,creo que fue de sobrero, y salto al ruedo, y otro más reciente en Colombia de la ganadería de Vista Hermosa, era un semental y lo vendieron para un festejo en un pueblo,junto a toros sin torear,me comento Frabcisco Garcia, que salto al ruedo, y el torero, no se fiaba de el,pero empezó a embestir y no se acordaba,con lo que se confió con el y lo indultaron, regresando de nuevo a la finca.Felipe Garrigues, hizo un libro contando la historia de este toro, saludos, Manuel Vázquez

Anónimo dijo...

Sonajero, el nombre del toro de Vistahermosa,lo indulto, en la Santamaría , Cesar Ricón,

japolos dijo...

Creo recordar que algo parecido acaeció en la plaza de Barcelona, en los meses previos a nuestra guerra "incivil", cuando el toro "Civilón", de Juan Cobaleda, fue indultado en extrañas condiciones. Su lidia fue anunciada de nuevo... pero ignoro si llegó a efectuarse pues por aquellos días se produjo el alzamiento.