martes, 2 de diciembre de 2014

El destoreo (y V) ¿En una pierna adelantada está TODO el toreo?

Por Jose Morente

 

1936-06-17 (p. MG) Corpus Ortega natural - copia

Antonio Díaz-Cañabate ponía (de manera harto exagerada) todo el toreo en el movimiento del diestro de adelantar la pierna de salida y apoyar en ella el peso del cuerpo, como aquí hace Domingo Ortega en un natural el día del Corpus de 1936. El ditirambo exagerado en defensa del torero preferido ha sido una constante de la crítica taurina de todos los tiempos. Lo que no dice Cañabate es que Ortega, al igual que Belmonte, no toreaba en redondo sino en ochos.

Como nos recordaba hace unos días mi amigo Andrés de Miguel, el crítico taurino de ABC, Antonio Díaz Cañabate, ponía todo el toreo (¡Ahí es nada! ¡Todo el toreo!) en el gesto de adelantar la pierna de salida y apoyarse en ella.

Confieso que, aunque la he buscado, no he encontrado la fuente donde se cita ese axioma. No importa pues me merece absoluta credibilidad sobre todo porque la frase está en línea con lo que sostenía Domingo Ortega en su conferencia “El arte del toreo”.

Para el torero de Borox, para Antonio Díaz Cañabate y para los seguidores de ambos, todo el toreo (¡Ahí es nada! ¡Todo el toreo!) se resume en ese gesto de cargar la suerte y adelantar la pierna de salida.

Tengo que confesar que la frase me resulta difícilmente aceptable no sólo por razones técnicas (que son de sentido común) sino, sobre todo, porque de admitirla tendríamos que prescindir de un plumazo de todos los diestros de la historia que practicaron y practican el toreo de línea natural como Guerrita, Joselito o Manolete (curiosamente los más grandes). Lo que me parece que es mucho prescindir ¿o no?

Sin embargo, es a esa buena técnica del toreo de línea natural (la del toreo en redondo) que practicaron esos diestros, a la que algunos aficionados actuales (¡no usted ni yo, por supuesto!) demonizan adjudicándole la etiqueta de “destoreo”.

Manolete derecha-Toledo-Agosto 47 (blog)

Manolete en Toledo en agosto del 47. El diestro de Córdoba carga la suerte con los brazos sin mover las piernas, como se puede apreciar en esta magnífica foto de Cano. Frente al toreo más defensivo que consiste en desplazar hacia afuera la embestida de la res, el toreo moderno (basado en aguantar sin moverse esa embestida) resultaba enormemente novedoso, emocionante y meritorio. Un mérito que, sin embargo, nunca le han querido reconocer los aficionados “de libro”.

 

El objeto de esta mini-serie

La colocación enhilada, el cite con la muleta a la altura del cuerpo,  la suerte cargada con los brazos y haciendo gravitar el peso del cuerpo sobre la pierna de salida, en línea o retrasada respecto a la otra pero anclada en el albero desde el momento del cite, no son trucos baratos de malos toreros sino, al contrario, el resultado depurado de muchos años de buen toreo, de muchos años de prueba-error y, por lo tanto, de mucha sangre vertida en los ruedos, que han permitido alcanzar las calidades que hoy se alcanzan toreando cuando el toreo lo interpretan los más grandes toreros de la actualidad como José Tomás, Morante de la Puebla, Julián López el Juli o Miguel Ángel Perera.

 

MOrante en Aguascalientes

La técnica del toreo en redondo ha permitido llegar a ligar muletazos de la categoría y la enjundia de este muletazo de Morante de la Puebla en Aguascalientes. Sobran las palabras.

 

Calificar como “destoreo” esa forma de torear es, en el fondo, un insulto a la inteligencia de los buenos aficionados que todavía quedan.

Pensar que se debe torear en redondo de forma distinta a como se torea o sostener que los grandes toreros de la historia han toreado en redondo cargando la suerte con la pierna de salida adelantada es una falsedad y un engaño. 

Desmontar esa patraña. Poner al descubierto esta superchería, ha sido el objeto de esta miniserie, que hoy culmina, donde hemos podido ver a cuatro grandes e indiscutibles toreros toreando en redondo con los recursos técnicos propios de ese modo torear. Toreando en la forma que algunos denuncian hoy como inaceptable. No lo hemos leído ni nos lo han contado sino que lo hemos visto.

Hemos podido comprobar, viendo las imágenes seleccionadas, que el toreo en redondo de Antonio Bienvenida, Paco Camino, Rafael Ortega y César Rincón, en sus mejores tardes, no se diferencia, en esencia y desde el punto de vista técnico, ni un ápice del toreo que hoy practican los toreros de nuestro tiempo antes citados, ese toreo que hoy algunos califican tan cínica y burdamente como el “destoreo”.

 

1956 Zaragoza Ordoñez - copia

El aficionado que se atreva a sostener que este muletazo de Antonio Ordoñez (Zaragoza-1956) es una muestra de “destoreo” merece que lo ingresen en el cotolengo. Ordoñez, que practicó en muchas ocasiones el toreo cambiado cargando la suerte con la pierna de salida, sabía torear en redondo así de bien.

A salvo (a veces y sólo a veces) del primer muletazo de la tanda, la forma de ligar los muletazos, cuando se dan por el mismo pitón, sigue el patrón impuesto por Joselito-Chicuelo-Manolete, los creadores del moderno toreo en redondo.

Es cierto que el toreo de los 60 y el actual presentan matices respecto al modelo formulado por esos nombres sagrados pero son matices técnicos propios de la evolución lógica de las suertes que para nada desvirtúan la esencia del planteamiento básico de ese modo de torear.

 

La otra línea del toreo

El toreo en redondo no tiene nada que ver con el toreo que se produce cuando un diestro torea a la verónica o cuando con la muleta desplaza al toro alternando los muletazos por ambos pitones. En este caso, toreo en ochos, el concepto y los medios técnicos utilizados son (y deben ser) muy diferentes.

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En el toreo “en ochos” la clave si que está en cargar la suerte adelantando la pierna de salida y apoyando en ella el peso del cuerpo. El toreo a la verónica, alternando pitones, es un buen ejemplo de ese modo de torear. En la foto, Morante del Puebla (¿Quien si no?) interpretando, con rara perfección, el toreo en ochos a la verónica.

Es ahí y sólo ahí, en ese toreo en ochos, en el toreo en movimiento, cuando está, no sólo aconsejado, sino también indicado, desplazar la embestida del toro hacia afuera, ganándole terreno y cargando la suerte apoyando el peso del cuerpo en la pierna de salida.

Ese el toreo que han practicado los toreros que se han formado de manera intuitiva en el campo o en las capeas. Es, por tanto, el toreo que han practicado Juan Belmonte, Domingo Ortega, Paco Ojeda o César Rincón.

Un toreo que ha disfrutado de más literatura y de mayores y mejores cantores, palmeros, elogiadores, paroxistas o entusiastas pero de similar (nunca mayor) enjundia en la plaza que el toreo en redondo.

11 D. Ortega. El Arte del Toreo 2ª ed 002

1986 EL toreo puro (Diput Valencia) Rafael Ortega-Angel F Mayo 001

El toreo es grandeza-Vidal (Turner, 1987) 001

La literatura panegirista del toreo cambiado o en ochos ha sido amplía y fecunda. No ocurre igual con el toreo de línea natural (o en redondo) que, pese a ser predominante, ha carecido de ese soporte literario. Las teorías contenidas en esos textos (la mayoría de las veces descontextualizadas) pueden desorientar al más pintado. Todo eso explica la incapacidad de algunos aficionados actuales para entender y valorar cabalmente lo que ocurre realmente en el ruedo. En cualquier caso, no parece adecuado ni acertado juzgar el actual modo de torear en redondo bajo el prisma de otro modelo tan diferente como es el toreo en ochos.

 

Dos modos de torear diferentes pero válidos.

Ambos modos de torear (el toreo en redondo y el toreo en ochos) son magníficos y espléndidos. Y, sobre todo, cuando se ejecutan en su máxima pureza (cada modo tiene la suya propia) entrañan la dificultad y el rigor que tiene siempre la excelencia.

Cada aficionado tendrá sus lógicas preferencias por uno u otro modo de torear. Las dos opciones son, pues, legítimas. Lo que no resulta de recibo es pretender imponer de forma excluyente una de ellas o, peor aún, pretender mixtificar el toreo en redondo exigiendo mezclas espurias. Como tampoco es de recibo descalificar una de las dos formas de torear porque no sea la de nuestra particular elección.

 

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Un extraordinario muletazo de Diego Urdiales en Madrid en San Isidro de este año. Pese a su indudable belleza, conviene precisar que la aplicación sistemática en las tandas de naturales de elementos técnicos ajenos al toreo en redondo (como el cite enfrontilado, la pierna de salida adelantada o el remate detrás de la cadera) y dejando al margen las cuestiones de coherencia estilística, dificultan y comprometen enormemente la ligazón de un muletazo con otro (Fotografía de Miguel Pérez Adradas)

 

Dicen que el mejor aficionado es al que más toreros le caben en la cabeza. Yo reformularía el aserto diciendo que el mejor aficionado es aquel al que más “toreos” le caben en la cabeza.

Y el peor,… al que menos. Dicho sea todo esto sin la acritud de quienes (de modo siempre tan sectario) descalifican a todo aquel (torero o aficionado) que no comulga con sus dogmas.

 

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El buen toreo no puede quedar encerrado en una fórmula matemática o geométrica como muchos pretenden.

Resulta cuando menos sorprendente (si no contradictorio) que sean los aficionados que más reniegan y despotrican de la técnica y los que menos valor le conceden, aquellos que luego quieran encerrar todo el toreo en un único, simple y prescindible mecanismo técnico como es el de adelantar o no la pierna de salida en los lances.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi Estimado José Morente, Como siempre alumbras la oscuridad de la confusión que existe en el toreo. Hay una cosa muy sencilla: cuando vemos una foto de un capotazo o un muletazo que parece demostrar que el torero ha adelantado la “pierna de salida,” no sabemos si en realidad adelantó la pierna de salida o atrasó la pierna de entrada. Pero eso no es importante, excepto para los que entienden el toreo por los tópicos, porque la suerte siempre se carga con los brazos, no con las piernas y lo más interesante, e importante, para el buen toreo es que los pies estén quietos cuando los pitones pasan por el cuerpo del torero.
Jim Verner

Luis A. dijo...

Hola. Para los neófitos en la técnica del toreo, ¿Podrías escribir alguna vez un post sobre la diferencia entre el torero natural y el torero en "ochos"? Gracias. Enhorabuena por tu blog.

Jose Morente dijo...

Jim Verner:

En efecto, la pierna "patinadora" (echar hacia atrás la otra patinando) puede dar en la fotografía una impresión que no se corresponde a la real. Por eso, lo importante no es tanto (como bien decía Domingo Ortega) abrir el compás sino echar el peso del cuerpo ("cargar") sobre la pierna de salida.

Y lo más importante que el tren inferior del torero (las piernas) estén ancladas al suelo desde que arranca el toro.

Un fuerte abrazo

Jose Morente dijo...

Luís A.;

Si se refiere al "toreo" de línea natural o al toreo cambiado, creo que hemos tratado ya este tema en el blog quizás demasiadas veces, entre otras esta:

http://larazonincorporea.blogspot.com.es/2012/02/el-toreo-en-redondo-y-v-no-es-lo-mismo.html

Pero si se refiere a los "toreros" que han practicado uno y otro toreo, puede que todavía queden algunos aspectos interesantes que tratar sobre este tema.

Muchas gracias y un saludo

fabad dijo...

No volveré a entrar. De verdad, mi admirado Jim Verner, ¿crees que la suerte solo se carga con las manos?. Mi admiración por ti y tu toreo y lo que a veces , casi nunca, leo en este blog me dan para retiradme de estas lecturas tan confusas y dirigidas...
Un abrazo Jim, que lo cortés no quita lo valiente.

Anónimo dijo...

Hola,

He seguido los posts que has realizado con gran trabajo y análisis. Meritorios son. Pero tengo que anotar algo que, frente a todo lo que explicas y las razones que das para justificar los "toreos" que pueden caber en nuestra cabeza, tienen una falta que es fundamental. Y es que no recuerdas que todas las tauromaquias/tratados, desde sus inicios, siempre hablaron de la técnica en función del toro, y no en función del estilo que quiere practicar el torero, que es algo muy diferente. Eso lo obvias prácticamente en todos los posts; por lo que así, salen redondas tus observaciones.

Obvias que, si nos fijamos, esos "toreos" que según explicas caben en nuestra cabeza siempre vienen determinados por el toro. Y si el propio Rafael Ortega descargaba la suerte en contra de lo que decía -por citar una de las críticas que le haces a las tauromaquias literarias- es porque el toro ya había cambiado. Y esa es su causa, no que Rafael contradijera el toreo lógico/puro.

Demostración: ¿cuántos toreros -figuras o no- ves que torean descargando la suerte o al hilo del pitón cuando les toca un toro encastado, por muy noble que éste sea?. Ahí está la clave del toreo que obvias.

Saludos.

RECOMENZAR dijo...

me ha encantado el arte de tu blog
un abrazo desde Miami

francisco butler dijo...

Ya que habla de toreros de un tipo y otro de toreo y acordándome de Pepe Alameda sobre la síntesis de ambos como el toreo del futuro, le pregunto: ¿Quiénes y en qué grado piensa que lo han conseguido?
Saludos.

Jose Morente dijo...

fabad:

(Por alusiones a "este blog")

Doy por supuesto que cada tiene todo el derecho del mundo (Bueno fuera lo contrario) a leer sólo lo que le apetezca pero, en mi opinión, limitarse a leer sólo y exclusivamente aquello que reafirma nuestras convicciones previas parece la mejor manera de acabar encerrado en un mundo de dogmatismos y prejuicios.

Este blog estará siempre abierto para quien quiera acercarse por aquí, comparta nuestras opiniones o no.

Un cordial saludo

Jose Morente dijo...

Anónimo:

En primer lugar le agradezco que siga este blog con tanta atención y tanta capacidad de análisis.

En segundo lugar me alegra que plantea la cuestión de la relación
entre la forma de torear y las condiciones de las reses pues es cuestión que (al contrario de lo que usted afirma o piensa) puede considerarse "principio básico" en el que se basa este blog y mis forma de ver el toreo.

La consideración de que existen diferentes modos de torear y que dentro de cada modo es obligado ajustarse a las diferentes condiciones de las reses no sólo no ha sido olvidada por mí y por quienes han colaborado en este blog sino que pienso que hemos sido (yo al menos lo he sido) excesivamente reiterativos en la materia.

Precisamente, como digo, uno de los campos de batalla de este blog es esa teoría que hoy circula con profusión entre los aficionados y que sostiene que debe torearse de la misma forma (concretamente adelantando la pierna de salida) siempre y sea cual sea el modo de torear y sea cual sea el tipo de toro que se tiene enfrente. Evidentemente no comparto esa afirmación.

El error creo que proviene de Domingo Ortega (quien así lo manifestó en su Conferencia el Arte del Toreo) y fue recogido y mantenido por los tratadistas (especialmente periodistas) que escribieron después de él(Corrochano, Cañabate y Vidal. Por citar los más conocidos).

Ninguno de ellos, matizó ni propuso en ningún momento lo que usted sostiene y yo comparto: Que la forma de torear debe estar en función de las condiciones del toro.

Sin embargo no estoy de acuerdo con usted cuando establece una división en los modos de torear en relación a la condición más o menos encastada del toro.

Tampoco comparto (como afirma implícitamente) que el toreo en ochos sea el "puro" y que toreros como Rafael Ortega toreaban impuramente porque el toro de su época había ya cambiado.

Finalmente, tampoco puedo compartir su opinión (derivada de la anterior) de considerar que esos dos modos de torear no tienen nada que ver con el estilo personal de cada torero.

Al contrario, estoy firmemente convencido que es ese estilo personal el que determina la elección por un determinado modo (natural o cambiado), el que cada torero siente como más propio. En consecuencia, hay toreros que están mas cómodos toreando de una forma que de la otra. Que dominan o se acoplan mejor a un estilo que a otro.

Lo que ocurre es que luego y dentro de cada modo (toreo de línea natural o toreo cambiado) su ejecución concreta en la plaza si que debe adaptarse a las condiciones concretas del toro (Ahí si que estoy de acuerdo con usted)

Podríamos efectuar el siguiente enunciado: El modo de torear de cada diestro depende en lo básico de su concepto del toreo (Torero de escuela frente a torero de capeas, por ejemplo) pero su concreta ejecución en la plaza implica los necesarios ajustes para adaptarse a las condiciones del toro-

Este último punto tiene mucho interés aunque exige una importante matización ya que aquí aparecen de nuevo dos tipos de toreros distintos: Aquellos que tienen un insobornable concepto de su toreo y pretenden imponerlo a cada toro frente a aquellos otros diestros que basan su toreo en adaptarse en cada momento a las cambiantes condiciones de los toros y a los muy diferentes matices que presenta su embestida.

En los dos modos de torear existen ejemplos de toreros de uno y otro tipo.

Esa es resumidamente (Bueno, no tan resumidamente) mi opinión. Me gustaría conocer la suya.

Un cordial saludo

Jose Morente dijo...

RECOMENZAR:

Pues, artísticamente, muchas gracias y un saludo

Jose Morente dijo...

francisco butler:

Varios. De forma diacrónica (y perdone la expresión) algunos toreros.

Ha habido muchos y buenos toreros que han practicado (desde la post-guerra a nuestros días) ambas formas de torear con bastante solvencia. Voy a citar a dos: Antonio Ordoñez y Morante de la Puebla.

Al mismo tiempo y fundiendo ambos modos (lo que es distinto y supone una especie de tour de force) creo que el diestro más notable en conseguir eso ha sido Paco Ojeda, partiendo del toreo cambiado o en ochos e incorporando elementos del toreo en redondo.

Sobre Ojeda tengo preparada una entrada (o varias) para publicar en breve. Llevamos mucho tiempo en este blog hablando y analizando el toreo de línea natural. Hora es que le prestemos más atención al toreo cambiado máxime después de la sensacional tarde que nos brindó Diego Urdiales en la Feria de Madrid el pasado Otoño y que yo tuve la fortuna de ver en directo, donde dio un recital de toreo por naturales en la línea o modo del toreo cambiado.

Un cordial saludo.