lunes, 10 de octubre de 2011

La dureza del toreo (V) El señor Manuel Domínguez

 

1884-05-19 La lidia Manuel Dominguez (Detalle retrato)

El señor Manuel Domínguez, torero valiente como indica la orla (Detalle de una lámina de la Lidia)

Introducción

Una cosa es escribir sobre los aspectos trágicos de la fiesta cuando se trata de diestros del pasado y otra muy distinta cuando son contemporáneos nuestros. Toreros a los que hemos visto innumerables veces en la plaza y cuyas trayectorias taurinas se entrecruzan con nuestras vidas.

Que el toreo es de una dureza infinita lo hemos repetido muchas veces en este blog. Pero no es lo mismo contar las desgracias de Curro Guillén, Desperdicios o Pepe-Hillo, que sólo conocemos a través de las láminas de las viejas revistas taurinas, que hablar de Manolete o Pepín Martin Vázquez cuyos avatares ya nos llegaron directamente por boca de aficionados que los vieron torear. Y ya puestos, cuando se trata de toreros a los que nosotros hemos visto o conocido, todo se vuelve mucho más tremendo. Mucho más trágico y mucho más brutal.

Paquirri, Yiyo, Pepe Luís Vargas, José Antonio Campuzano, Lucío Sandín, Luís de Pauloba, Julio Aparicio, José Tomás no son nombres e imágenes borrosas de las colecciones de la Lidia o el Ruedo sino gente de carne y hueso, contemporáneos nuestros.

La cornada sufrida hace un par de días por Juan José Padilla tiene la gravedad de las citadas. Por eso, ahora la que procede es desearle a este torero toda la suerte del mundo. La misma suerte que no tuvo en Zaragoza donde un accidente terrible, aunque asumido en su profesión (como reconocía su compañero de terna Iván Fandiño), se convertía en una de las cogidas más impresionantes de la historia del toreo. Equiparable a las de Granero, Manuel Domínguez Desperdicios o Julio Aparicio. Esté último recuperado como persona, igual que deseamos ocurra en el caso de Padilla.

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Padilla trastabilla al poner un par de banderillas. El toro de Ana Romero le clava el pitón izquierdo en la cara del torero y se la destroza.

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¡No veo, no veo! Exclamaba el torero mientras le retiraban a la enfermería.

Estamos bajo el impacto de la acaecido pero lo ocurrido debe invitarnos a la reflexión. Creo que nos hemos acostumbrado a quitar importancia a lo que hacen los toreros en la plaza lo que –en mi opinión- no es de recibo dado el riesgo que corren.

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Miguel Abellán, muy digno y profesional pero entre lágrimas, mató al toro que había cogido a Padilla.

Bien está la crítica -todo lo dura que se quiera- siempre que esté fundamentada. Pero hablamos de la verdad y la mentira de los toreros (y me incluyo) con suma ligereza. Muchas veces con desconocimiento de los mecanismos internos del toreo que son muy complejos y difíciles de apreciar desde el tendido.

La única verdad del toreo es que quien muere en la plaza es el torero. No muere el público, ni el empresario, ni el ganadero, ni siquiera el apoderado. Sin embargo, todo el mundo se cree con derecho a decir lo que es verdad y lo que no. Como decía  Luís Miguel Dominguín en frase tremenda, por la tremenda verdad que encierra, que ya trajimos a este blog y que me parece oportuno reproducir ahora:

“El toro se muere siempre y el torero de vez en cuando, pero al que le toca se muere de verdad y esta sí que es una verdad irrebatible”.

La verdad del toreo, hoy por hoy, está en Zaragoza en la lucha que Juan José Padilla libra con el “toro” de más difícil lidia de toda su vida.

¡Suerte, torero!

Juan José Padilla (Foto de Esteban Abión)

 

Un antecedente: La historia del señor Manuel Domínguez

Manuel Dominguez Carretera (Historia del toreo-Nestor Lujan) 001

Manuel Domínguez (De la Historia del Toreo de Néstor Luján)

Una cogida similar -en cierto modo- a la de Juan José Padilla fue la que sufrió en 1857 el bravo torero sevillano (de Gelves, para más señas, como Joselito el Gallo) Manuel Domínguez “Desperdicios”.

El apodo de “Desperdicios” le venía de su época de alumno en la Escuela preservadora de Tauromaquia de Sevilla, donde parece que su maestro Pedro Romero dijo de él, en frase que se hizo famosa, que “este muchacho no tiene desperdicio”.

Su historia es pura novela del siglo XIX. Fue banderillero en la cuadrilla de Juan León, el discípulo de Curro Guillén y le dieron la alternativa anticipadamente para que pudiera torear en Montevideo a donde marchó hacia 1836.

Llegados a Uruguay y cuando llevaban toreadas 15 corridas (le acompañaba entre otros el picador Carlos Puerto) estalló en aquel país la Guerra Civil en la que participó Domínguez quien finalmente recaló en Buenos Aires en época muy complicada para alguien de nacionalidad española por lo reciente de la independencia de aquel país.

Fue capataz de gauchos y mayoral de negrada y su fama de valiente más allá de cualquier medida le granjeó sino el respeto si el temor de los que tuvo a su mando.

1884-05-19 La lidia Manuel Dominguez (Detalle capataz de negrada)

Domínguez de mayoral de negrada en Sudamérica (Detalle de lámina de la Lidia)

Domínguez regresa a España

Diecisiete años después, en 1852, volvía a España pero su forma de torear resultaba ya algo desfasada por la evolución que el toreo había experimentado en las manos de Paquiro y Cúchares.

1860-00-00 ca. Dominguez Laurent

Domínguez se fuma un buen puro en esta tarjeta de visita con fotografía de Laurent fechada en 1860 pero que, indudablemente, es anterior a 1857.

No obstante, y aunque era torero de más valor que arte y poco ágil (no andaba sobrado de facultades físicas), su estilo seco y parado y, sobre todo, su forma de recibir los toros causaron sensación, por lo que se formó partido a su favor

1884-05-19 La lidia Manuel Dominguez (Detalle estocada recibiendo)

El Señor Manuel Domínguez recibiendo a un toro (Detalle de lámina de la Lidia)

Restauró (si no inventó) el farol. Además gustaba del toreo de rodillas, en lo que también fue iniciador.

1886-06-28 La Lidia Un acto de valor de Manuel Dominguez (Detall 001

Un desplante de rodillas de Manuel Domínguez (Detalle de una lámina de la Lidia)

Un pase de su invención con la muleta (El redondo por delante o pase de Domínguez le llamó Aurelio Ramírez Bernal) fue una especie de natural dado con ayuda del estoque que remataba con un pase de pecho sin solución de continuidad. Con el capote cambió  la posición de frente por la de perfil. Innovación de enorme calado, según Cossío y que sancionaría años después la Tauromaquia de Guerrita 

Manuel Dominguez Cossio Foto estudio capote de seda

Llama la atención el modo de coger los capotes (en este caso de seda) del torero de Gelves y eso que éste no destacó por su elegancia.

Manuel Dominguez capeando al natural (Anales del Toreo) 001

En esa época, los dibujantes y pintores empiezan a utilizar la fotografía en su trabajo. Este grabado de Aramburu que se incluye en la obra los Anales del toreo de Velázquez y Sánchez está sacado directamente de la anterior fotografía.

 

La cornada del Puerto

Sus actuaciones se desarrollaban con desigual fortuna, cuando Domínguez fue anunciado en el Puerto de Santa María el 1 de junio de 1857, en un mano a mano con el Tato (el yerno de Cúchares).

Toreando de muleta al toro Barrabás de Concha y Sierra, y después de 2 ó 3 pases le entró al volapié (o aguantando según el propio diestro). El toro se le escupió por lo que el pinchazo le alcanzó en las costillas y al sentirlo se revolvió y cogió al torero enganchándole por la chaquetilla y derribándole. Domínguez se agarró a los pitones y en dos derrotes le dio el burel una cornada en la mandíbula inferior y otra en el ojo derecho que le vació en el acto.

1886-08-00 La Lidia Cogida de Manuel Dominguez (Detalle) 001

El toro de Concha y Sierra (Barrabás de nombre) le dio primero una cornada en la mandíbula.

El astado estuvo entablerado, durante unos siete minutos, en la puerta de la enfermería (la plaza entonces no tenía callejón) por lo que el torero no pudo ser asistido hasta que el toro abandonó la plaza al abrirle la puerta de toriles y después de otra estocada corta del Tato.

Domínguez aguantó impávido y de pie, desangrándose, hasta que pudo entrar en la enfermería y ser asistido. Se temió por su vida y parece (aquí entramos en la nebulosa de la leyenda) que la cura se la hizo él mismo, taponando con estraza las heridas. Al día siguiente, el médico que esperaba encontrarle muerto le halló bastante recuperado

Lo asombroso del caso (que esperemos se repita con Padilla) fue su rápida mejoría ya que muy pronto, a los 90 días, volvía a torear en Málaga, con más fortuna de la previsible, sendos toros de la misma ganadería causante de la cogida, Concha y Sierra.

1866-09-30 Cartel Sevilla Manuel Dominguez 001 (2)

1866-09-30 Cartel Sevilla Dominguez (Detalle 2) 001

Lo de torear ganado de Concha y Sierra no fue sólo alarde de su reaparición, como se puede comprobar en esta cartel de una corrida de toros en Sevilla en 1866, nueve años después de su fatídica cogida, donde también se enfrentaba a reses de esta ganadería e acompañaba el infortunado José Ponce (Cartel y detalle)

Toreros que habían pasado por ese trance, como el peón Capita, conocedores de lo complicado de ejecutar las suertes con la visión de un sólo ojo, no salían de su asombro. Capita recordaba que él había andado dos años sin acabar de acostumbrarse a la pérdida del ojo, trastabillando y equivocando las distancias con los toros.

Manuel Dominguez Anales del toreo 001

El señor Manuel Domínguez en grabado que figura en los Anales del Toreo

Pero lo mejor es que su carrera taurino prosiguió con mucha dignidad y llegó a sostener competencia con el Tato en Sevilla. Su decadencia se inició poco después pero por una úlcera en el tobillo de una de sus piernas.  

En Madrid toreó por última vez en 1871 con Frascuelo y Currito (el hijo de Cúchares). Aunque siguió toreando por el resto de España hasta finales de la década del 70 cada vez se espaciaban más sus contratos.

1876-06-11 Malaga Corrida inauguracion 001

Salmanquino (Toros en Málaga-Fco Ortiz Mejias) 001

A mediados de la década del 70 seguían contratando a Domínguez para corridas de postín. El fue quien, el 11 de junio de 1876 (con 60 años), inauguró la nueva plaza de Málaga con El Gordito y Lagartijo. Por antigüedad correspondió a Domínguez matar al primero de la tarde “Salamanquino” de Murube (que aparece en la fotografía).

Su concepto del toreo se había quizás quedado anticuado para la época que vivió. Un día, al llegar a un toro con la muleta como lo viese igualado le entró a recibir sin un sólo pase. Otro día, al entablerársele un toro en Sevilla también durante la faena de muleta, dejo esta, cogió un capote y le sacó de querencia. En ambos caso fue objeto de las críticas de la mayoría.

Retirado, y sin muchos recursos pero no pobre, era muy respetado en Sevilla donde falleció en 1886 y donde críticos y aficionados le consultaban variopintas cuestiones al ser quien mantenía la tradición de los grandes maestros de principios de aquel siglo.   

1898-07-11 La Lidia Una leccion de Dominguez (Detalle) 001

Ya cuando toreaba las lecciones de Domínguez se recibían como agrado. Tal y como merecía la opinión y criterio de un torero inteligente en la brega (Detalle de lámina de la Lidia “Una lección de Domínguez”).

Todo su biografía le concede un lugar de importancia en la Historia del Toreo pero lo más destacable fue sin duda su personalidad y su azarosa vida. Y, sobre todo, su capacidad de sobreponerse a la adversidad y conseguir lo que otros no pudieron.

1855 (ca.¿) Manuel Dominguez Laurent 001

 Domínguez con look de torero antiguo (La foto fechada hacia 1855 es posterior a 1857)

7 comentarios:

Luis Miguel López R. dijo...

Una vez más, la enésima, José Morente nos vuelve a deleitar con esta nueva entrada. No podría haber elegido un momento más oportuno.
No puedo, ni quiero, añadir ni un punto ni una coma a su introducción. Sólo me sumo a ella. Es una verdadera pena que tenga que ocurrir una cogida tan tremenda como la sufrida por J.J. Padilla, para que los aficionados nos demos cuenta de la “única verdad”, que decía L.M.Dominguín. Siempre que está el toro en la plaza, un hombre se juega la vida. Por eso, me duele especialmente, la actitud de público cuando falta el respeto a los que se ponen delante.
Quiero aprovechar la oportunidad que nos da este blog, para lanzar mi mensaje de ánimo al diestro jerezano y sobre todo a su familia, en estos momentos tan duros deben estar viviendo.
Lo primero, desearle la recuperación como persona, para que disfrute la vida que se ha ganado y por la que tan alto tributo ha pagado. Como torero, no tiene que demostrar nada a nadie. Máximo respeto y honor para él. Pero no tengo la más mínima duda de que el “Ciclón jerezano” volverá a soplar. Ya siento su viento... ¡¡¡ÁNIMO TORERO!!!

Jose Morente dijo...

Este blog sigue siendo una delicia para la gente que no andamos sobrados en cultura taurina. Las constantes y certeras referencias y comparaciones entre las diferentes épocas taurinas cada vez están mejor. Esperemos que Padilla, como el señor Manuel, vuelva a ser feliz disfrutando con su trabajo y pasión, que es lo más importante.

Solo decir que estos contenidos espolean la curiosidad y afición de los mejores aficionados y además son de sumo interés para los menos duchos en la materia. Es difícil no engancharse a estas historias y análisis y sentirse uno cada vez un poco más aficionado.

Un barcelonista recuperando la afición.

Anónimo dijo...

Otra vez enhorabuena Josè y gracias por la claridad, la sabiduria y el conocimiento con que escribes!
Ademàs este blog tienes el merito de ser el unico del orbe taurino donde no hay estupidas polemicas y guerras entre aficionados (aunque si avece mi pregunto si los son...) a pesar de algun ataque que ultimamente has recibido y que elegantemente has rechazado!
Quizàs la razòn, encima de todo lo que he dicho, es que tu sientes el TOREO y respeta tanto la Fiesta de los TOROS en todos sus aspecto!
Aprovecho esta oportunidad para enviar tambien desde aqui toda la solidaridad y el apoyo moral a este enorme torero en nombre de nuestro Club Taurino de Milan.

Paolo Mosole

Badila dijo...

Excelente trabajo, muchas gracias.


Fuerza Padilla, Torero.

Luis Miguel López R. dijo...

Aprovechando esta entrada para hablar de J. J. Padilla, parece que las noticias son esperanzadoras. Por cierto, muy buenos los artículos que ha publicado 6TOROS6 en las últimas semanas sobre el diestro jerezano. Uno de Álvaro Acevedo titulado “Ciclón” y la semana siguiente otro de Santi Ortiz (una de mis debilidades lectoras), “Desde el corazón…” muy recomendables de leer.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Gracias en nombre de los que no tenemos ni idea de la Historia de la Tauromaquia y aunque asistí de pequeño a algunas corridas con mi padre en Antequera no me caló lo suficiente como para poder llamarme buen aficionado. Eso me pierdo, estoy seguro.

Jose Morente dijo...

Anónimo:

Gracias usted por seguirnos. Estoy seguro que es usted mejor aficionado de lo que supone

Un abrazo