sábado, 2 de mayo de 2015

El toreo en 1954. Girón el Grande triunfa en Sevilla

Por Paco Carmona y Jose Morente

1954-08-07 (p. 12 ER) Valecia Urquijo Girón (2)

El venezolano César Girón en Valencia en agosto de 1954, cita desde el estribo para banderillear a un toro de Urquijo (Fotografía publicada en el Ruedo)

Dos formas de ver el toreo

Una manera de ver toros, por desgracia demasiado frecuente, es la de quien coge la lupa para buscar defectos, máculas, tachas

Lupa La lupa del aficionado meticuloso

Frente a esa forma de ver el toreo, hay otra más positiva pero también más rigurosa que es la de entender el toreo como un sistema con capacidad permanente de adaptación a los cambios, a las modas, a las tendencias y donde sus protagonistas (toro, torero, afición, público y empresariado) interaccionan y se equilibran (o desequilibran) entre sí.

La difusión por la red de una faena de César Girón en Sevilla en 1954 rescatada por Canal+ (y publicada en la página de facebook de El toreo y su sombra) nos permite aproximarnos al toreo de hace 60 años. Algunos solo verán en esa vieja grabación un toro chico, justito, muy noble y con poquita raza y a un torero que corta un rabo de manera unánime en una plaza entregadísima.

Existe, sin embargo, otra manera de verlo, menos al uso, pero mucho más interesante y positiva.

 

Manolete ya se ha muerto

Estamos en abril de 1954. Hace menos de siete años que Manuel Rodríguez Manolete ha muerto en la plaza de Linares cogido, al entrar a matar, por un toro de Miura.

1947 Manolete muerto Linares (foto Cano)

En 1954, hace ya 7 años que Manolete ha muerto en Linares. Sin embargo, su toreo sigue muy presente  (Fotografía de Cano)

El toreo está lleno de Manolete, un torero muy puro y muy clásico pese a lo que se empeñaban en sostener los cuatro aficionados de siempre que solo son capaces de apreciar la cáscara de las cosas, las formas externas, las apariencias. Al de Córdoba esos aficionados le reprochaban su colocación de perfil, su compás cerrado, el no cargar la suerte. Se le reconocía no obstante, su extremo pundonor del que es muestra su entrega en todas las plazas, su estocada y el aguante de su pase natural.

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Su entrega, todas las tardes y en todas las plazas, será una de las características que mejor definen el toreo de Manolete.

Pero puristas al margen, los públicos se han entusiasmado con este torero y se han entregado a su estilo, a su imponente personalidad.

Aunque, pasados los primeros años de su carrera, los públicos parecen no tenerlo ya tan claro, los toreros en masa se han rendido a su toreo. Todos los toreros son manoletistas. Todos le tienen como referente. Y todos torean o pretenden torear como toreaba Manolete.

Y es que Manolete ha impuesto su presencia, pero también su tauromaquia. Por eso, aún después de su muerte, sigue vivo su recuerdo y su toreo. La huella imborrable del cordobés está presente en el toreo de salón y en las faenas de campo de la mayoría de toreros.

Algunos como Parrita le copian hasta en el más mínimo detalle. Otros como Antoñete siguen su concepto aunque dentro de otros odres aparentemente más clásicos. El mejor, sin duda, es Pepín, quien es capaz de torear mejor que el mejor de los toreros.

Lo importante es que todos captan la esencia de su toreo en redondo que se convierte en la forma canónica del toreo de muleta.

1954 Sevilla cartel de Feria (otro)

Cartel de la Feria de Sevilla de 1954

Girón triunfa y corta un rabo en la segunda de feria de Sevilla

La Feria taurina de Sevilla se componía, ese año, aparte de la habitual del Domingo de Resurrección, de seis corridas de toros (coincidiendo con los 6 días de farolillos) destacando, entre ellas, la tradicional corrida de Miura  con un cartel de lujo (Domingo Ortega, Rafael Ortega y Manolo Vázquez). No estaría mal que tomasen nota las figuras de hoy.

1954 Toros seda (detalle) - copia

El viernes 29 de abril la miurada, con Domingo Ortega, Rafael Ortega y Manolo Vázquez.

El día 27 de abril de 1954, en la primera corrida de la Feria, y con un buen toro de Sánchez CobaledaCésar Girón triunfa cortando un rabo. Así lo vio Barico en el Ruedo

La lidia del segundo fue una sucesión de ovaciones dedicadas a César Girón. El toro, que de salida hirió al peón Agudo, fue lanceado a la verónica por Girón, con mucha gracia y temple. Con dos varas pasó a banderillas.

El venezolano clavó primeramente medio par, prendió luego uno superior y cerró con uno, arrancando del estribo, francamente soberbio.

La faena, brindada al público, la inició con tres ayudados por alto, uno de pecho, tres en redondo, uno cambiándose la muleta por la espalda y otro de pecho, que provocaron ovaciones entusiastas y obligaron a la banda a intervenir con una de las piezas de su «brillante repertorio. Templando mucho, dio seis naturales y uno de pecho que fueron coreados con oles. Siguió, inspiradísimo, con giraldillas de rodillas y otros de pecho, y como mató de un estoconazo entrando a toda ley, cortó las dos orejas y el rabo y dio dos vueltas al ruedo. Allí, en aquel segundo toro, hizo explosión la primera bomba de la Feria.

Arrastrado el sexto, dos «capitalistas» forcejearon con Girón, al que pretendían sacar a hombros; Girón, que se negó enérgicamente a que se hiciera tal cosa, fue despedido con muchísimos aplausos.

Tenemos la suerte de disponer de imágenes filmadas de parte de la lidia de ese toro. Las vemos.

 

Girón en la estela de Manolete

Cuando Girón triunfa en la Feria de Sevilla en ese año de 1954, ya era habitual, como hemos indicado, la faena manoletista de nuevo metraje.

Girón empieza por estatuarios como lo hacía Manolete. Un principio de faena aparentemente insulso pero que, como señalaba Pepe Alameda tiene como objeto principal, no forzar al toro, sino dejarlo ir a su aire para conocer su verdadera condición. Se trata de ver cómo va por cada pitón.

1954-04-27 (p. 29 ER) Sevilla Girón estatuario

Inicio de faena de César Girón al toro de Cobaleda, el 27 de abril del 54 en Sevilla. El estatuario de Manolete es un pase con mayor enjundia torera de lo que aparente.

Luego, en el toreo en redondo, Girón cita con la muleta a la altura del cuerpo, sin cruzarse (para Manolete cruzarse era una ventaja), al hilo del pitón, cada vez más cerca del toro hasta provocar su arrancada. Un cite que llega mucho a los públicos pues el torero no se tapa con la muleta sino que se ofrece a la vista del toro. A su mirada. Un toreo del más emocionante y puro cuño manoletista.

Si bien la veta manoletista es la base del toreo de Girón como era la base de todo el nuevo toreo de la época, no sólo Manolete le influye. Hay más pues, además, de la línea cordobesa, Girón aporta la conexión mexicana.

En la faena de Girón hay muchas cosas que se podrían comentar. Y desde luego, hay mucho de Arruza, mucho de México.

 

MANOLETE Y ARRUZA

En el toreo de Girón, además de su propia y desbordante personalidad, hay mucho de Manolete pero también hay mucho de Arruza. Los toreros –los buenos toreros- aprenden, no leyendo el Cossío, sino viendo torear a otros toreros –a los buenos toreros-. (Fotografía de Manolete con Carlos Arruza. Aunque empezaron algo enemistados, acabaron siendo grandes amigos)

 

Y sobre México la verdad.

Armillita subía los picos, Capetillo destoreaba mejor que nadie, Manolete toreó allí como nadie... Y eso al final se traduce en muchas cosas que damos por buenas o normales en vídeos como este pero que son muy importantes.

A México en el toreo, le echamos en España mucha menos cuenta de la que merece. Y, en nuestra opinión, allí se cuecen muchas de las claves de lo que luego vemos por nuestras plazas. No podemos negar que existen influencias mutuas pero la gran capacidad creativa de los toreros mexicanos alentadas por un público más predispuesto, hace que sea mayor la incidencia del toreo mexicano en el español que al revés. Lo contrario de lo que siempre se ha dicho o pensado.

México

El público de México, desbordante y predispuesto.

Para empezar, México marca la pauta en el toreo moderno. Y la marca porque allí no ocurre lo que en España. En España, mientras mejora el toro y avanza el toreo, los públicos –por el contrario- se han vuelto muy exigentes con lo bien hecho. Hay poco lugar para las sorpresas y menos lugar para las imperfecciones que ya no se admiten.

Por eso México es el puente de unión que hace avanzar al toreo hacia delante, porque gracias a su toro y, sobre todo, a su público, los mejores toreros pueden hacer o intentar hacer aquello que tienen en su cabeza.

2015 Talavante en Aguascalientes (ABC)

Alejandro Talavante en Aguscalientes, hace muy pocos días

Cosas nuevas que se permiten y aclaman en México igual que se permitían y aclamaban antes en España, tal y como atestigua el  vídeo que comentamos.

 

Lo que no se ve en el vídeo.

Girón fue un torero admirado, a partes iguales, por los públicos y por los profesionales, pero cuya huella de torero largo inteligente y capaz fue mayor entre los propios compañeros que entre los públicos. Antoñete, sin ir más lejos, hablaba en privado de él como si fuera Dios pero luego, eso mismo, no se atrevía o no quería decirlo en público.

Girón fue, por tanto, un torero de toreros y eso tampoco se dice hoy quizás porque no era el típico torero encuadrable dentro de los tópicos del clasicismo como Ordoñez, Antoñete u otros toreros de similar corte.

Llamamos clásico a Antoñete pero su espejo era Manolete al que no consideramos clásico.

Antoñete becerrista 06

Foto de un Antoñete becerrista y muy influenciado por el toreo de Manolete, influencia que le llega directamente y también a través de su cuñado Paco Parejo. Antoñete interpretó con suma personalidad y pureza el moderno toreo en redondo del Monstruo de Córdoba. Esa es su gran aportación.

Luis Miguel Dominguin

Un juvenil Luis Miguel Dominguín. Luis Miguel, fue también (pese a su pretendida competencia con Manolete) otro torero manoletista; sobradísimo (el más capaz) y de tremenda personalidad que consiguió injertar la vieja lidia en el molde nuevo. Luis Miguel es, por todo eso, uno de los verdaderamente grandes desde la post-guerra hasta nuestros días y, además, un torero clave para entender el toreo de los toreros que, como César Girón, vinieron después. Sin embargo, su figura se encuentra hoy injustamente olvidada y postergada. Ninguneado por la historia oficial por su inconformismo y rebeldía, concitó la inquina y rechazo de los aficionados más convencionales,

Un Manolete que, con Arruza pero también con Luis Miguel, visten la terna de la cual se compone, aparte de su ambición, de su raza y de su personalidad torera, el toreo de César Girón.

Girón el Grande, el torero que se entretuvo en ser figura entre las figuras de medio mundo.

 

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Girón el Grande. César del toreo.

 

Epílogo inesperado.

Después de su triunfo con los Cobaledas, César Girón volvió a torear en Sevilla, dos días después, el jueves 29 de abril, los toros de Salvador Guardiola.

La corrida de Guardiola estuvo bien presentada pero fue dura y correosa. Girón sufrió una aparatosa cogida durante la faena al único toro que mató, Era un toro complicado por el lado derecho al que Girón entendió y toreó muy bien con la izquierda. Con ese toro, Girón volvió a triunfar clamorosamente en Sevilla y le cortó el rabo. El segundo que cortaba en esa misma feria.

Cuando iba a recoger los merecidos trofeos, cayó conmocionado y lo llevaron a la enfermería de donde ya no saldría esa tarde.

1954-04-29 (p. 05-06 ER) Sevilla Guardiola Giron cogida

 

1954-04-29 (p. 05-06 ER) Sevilla Guardiola Giron natural

 

1954-04-29 (p. 05-06 ER) Sevilla Guardiola Giron cogida (2)

1 comentario:

Anónimo dijo...

En la puerta de cuadrillas, le decía a sus compañeros, cornás para todos,después la madre desde la barrera, le arreaba,para que se arrimara más, fue un ciclón,en todas las épocas cuando aparecía una figura,cuando se iba y más de forma trágica, se tiende a imitarlo,triunfando el que tenga personalidad,propia, buen reportaje, abrazos, Manuel vazquez