martes, 18 de noviembre de 2014

Habla un señor del toreo. El Viti

Por Alberto Marcos Morante

El Viti. Visto por el artista Sveck


Nota de LRI 
Nunca los aficionados de a pie han tenido la oportunidad, como si ocurre hoy día, de acercarse -siquiera sea ocasionalmente- a las grandes figuras del toreo. 
En el pasado, los casos de amistad entre toreros y aficionados, son harto conocidos y sobran dedos de la mano para contarlos. Montes con Abenamar (Santos López Pelegrín), Guerrita con Peña y Goñi o Joselito con Joaquín Menchero (El Alfombrista en sus años mozos) son algunos de esos escasos y raros ejemplos deamistad entre toreros y los buenos aficionados. 
No cuentan las relaciones con políticos, escritores o artistas, como las de Belmontecon los intelectuales de su época (Valle-Inclán, Pérez de Ayala, Zuloaga o Sebastián Miranda) o las de Sánchez-Mejías con las de los poetas de la Generación del 27 (Alberti, Lorca, Dalí, etc.) porque esas se mueven ya a otro nivel de relación y de afinidad. 
En cualquier caso, lo que tengo por seguro, es que entonces no era nada habitual que los toreros desvelaran las claves internas de su toreo como si hacen hoy, acercando la técnica al aficionado. Que el aficionado sea capaz de entender –como lo haceAlberto Marcos Morante- esta complicidad y de aprovechar esas enseñanzas, es harina de otro costal.


Joselito el Gallo con Joaquín Menchero. Admiración, y respeto mutuas que se adivinan en la mirada sonriente de Joselito y en el gesto complaciente de su partidario amigo.


Una jornada con el Viti

Hace unos días, y de la mano de un muy buen aficionado de Vitigudino, Javier Vicente Moro, un grupo de amigos tuvimos la oportunidad, de pasar una memorable jornada con uno de los mejores toreros de la segunda mitad del pasado siglo. Con Don Santiago Martín, conocido en el toreo como S.M. El Viti. Su Majestad en el Viti. Cuatro horas, sin parar, escuchándole hablar de toros…

El Viti con el grupo de aficionados. Una reunión memorable.


Durante la comida, aquello más parecía el refectorio de una Congregación religiosa donde todos guardan silencio mientras escuchan al orador que recita las Sagradas Escrituras, con el temor de interrumpir su exposición con el ruido de los cubiertos. 

El Viti fue desgranando sus recuerdos sobre su carrera, exponiendo su concepto del toreo, explicando la técnica y dándonos la opinión –siempre respetuosa- que le merecen el toreo y los toreros de ayer y de hoy. Un verdadero tratado de Tauromaquia o sea, las Sagradas Escrituras del toreo.

En su exposición, utilizó muchos ejemplos, muchas anécdotas, muy didáctico todo. Parecía que se perdía porque daba muchas vueltas... pero era increíble como "ligaba" las ideas.

Realmente degustamos las palabras del maestro más que la comida...Ni falta que hizo pues el alimento –esta vez- fue espiritual.

Resumimos algunas de las cosas que nos dijo:

Habla el Viti

La palabra de un gran torero y un gran señor 

Empezó con sus inicios, hablando que el torero se hace...y puso como ejemplo lo que hubiese ocurrido si él hubiera nacido en Galicia

Para su despedida en Madrid, donde cortó una oreja, cambió la corrida, hablando con los otros toreros, con la empresa y con los ganaderos… y escogió una más fuerte de Álvaro Domecq. La vio en el campo y le pareció chica. Paquirri siempre se lo agradeció pues triunfó con ella y cortó dos orejas 

Contó mil anécdotas. Cosas de sus banderilleros, de los ganaderos. Nombró como ganadero histórico a Ramón Mora Figueroa... De los de ahora puso como ejemplo, en el sentido de crear una ganadería, a los hermanos Fraile, en concreto y sobre todo, a Lorenzo el del Puerto. 


Lorenzo Fraile. El del Puerto. Un buen ejemplo de buen ganadero


En el tema ganadero, habló de la selección de hoy en día. Dijo que se selecciona mucho más que antes. La diferencia es que antes eran animales con más movilidad, comentó...menos seleccionados para el toreo. 

Habló de los ganaderos. su idea es que se tengan muchas vacas para poder tirar por un sitio o por otro y dejó entrever que el torero debe indicar al ganadero "por dónde tirar".


El Viti dejó entrever que es el torero el que tiene que indicar al ganadero “por donde hay que tirar”

El publico de Madrid, el de su época, era duro, exigente y sabio...Sin embargo, el de ahora… 

Recordó que donde más se le midió fue precisamente aquí en Salamanca, Comentó que el público es sabio, en el fondo, y que sabe lo que está bien y mal 

La prensa no hace los toreros...ayuda o perjudica pero no los "fabrica"...comentó que, en su tiempo, se metieron mucho con Paquirri


El Viti fue un torero hecho a si mismo, en las capeas y en el campo, y como suele suceder en esos, practicó el toreo de línea cambiada o contraria.


Habló del temple y la diferencia entre torear limpio, despacio o con temple. Tiene que dar la sensación que paras al toro (sólo sensación, pues al toro no lo paras) ahí puso como ejemplo a Morante, sobre todo con el capote. 


El capote de Morante. Un buen ejemplo de buen toreo, según El Viti.

Dejó claro que hoy se torea con muchísima técnica, aunque si es verdad que no veía templar a muchos toreros, sin embargo si recalcó la perfección técnica del toreo actual.

A propósito del mejor o peor torero dijo algo que me encantó. Dijo que el toreo “no es medible”. 

Le dio importancia a todos, figuras y no figuras. De hecho, mencionó que un ganadero aficionado práctico toreaba increíble y que le llegó mucho...Insistió en que lo importante es saber transmitir al público, que torear no es dar pases. 

Palabra del Viti. Alabado sea el Señor.


Torear no es lo mismo que dar pases
El Viti con el autor de esta entrada, Alberto Marcos Morante. Admiración y respeto a un grandioso torero por parte de un grandioso aficionado






































2 comentarios:

japolos dijo...

El Viti tuvo una personalidad humana y torera muy definida ―me atrevería a decir que nunca tuvo imitadores―, con una habilidad pasmosa para mantener en pie a los toros de Salamanca, a la sazón mas bajos de casta y de fuerza que los andaluces. En Barcelona toreó en innumerables ocasiones y he de confesar que, sea por su desmedida preferencia inicial por el toro salmantino, sea porque gustaba más del toreo de sus coetáneos Puerta y Camino, tardé mucho en “entrar” en el toreo de El Viti. Sin embargo, evolucionó El Viti y ―supongo que que también evolucionaron mis gustos― terminé por interesarme muchísimo por su toreo. Hasta tal punto que, en septiembre de 1979, momento de su retirada, decidí desplazarme a Logroño a presenciar su última corrida.
Y fue un fiasco, porque en el último momento El Viti “se cayó” del cartel sin mayores explicaciones y dando pábulo a un sinnúmero de comentarios, ya que en aquel festejo se lidió un encierro de Juan Pedro Domecq que lució unas cabezas realmente espeluznantes. Cuento esto porque su “deserción” en la que había de ser su última corrida, contrasta con la actitud que, según leo en el artículo objeto de comentario, mostró El Viti unos meses antes en su despedida de Madrid.
En cualquier caso, El Viti, fue un torero muy importante y los públicos lo echaron mucho de menos a raíz de su retirada, al igual que ocurrió con sus compañeros de fatigas, Puerta y Camino, con los que formó un triunvirato realmente inolvidable.

Luis Miguel López R. dijo...

En primer lugar, como aficionado, mi agradecimiento a Alberto Marcos Morante por compartir esa experiencia con S.M. El Viti con nosotros. También mi enhorabuena por el título, no se podía haber titulado mejor: “Habla un señor del toreo”.
Tras leer con atención esta entrada, me ha resultado curioso cómo se plasman las sensaciones que yo mismo tuve en una conferencia que dio en el 2013 en Toledo, junto a Paco Camino. Lógicamente en este acto no se profundizó en aspectos técnicos en la medida que relata la entrada y que tuvo la gran suerte de vivir el autor, A. M. Morante. Pero cuando hablaba Don Santiago, con esa solemnidad, con ese respecto, ese amor a la profesión, a su padre, a sus compañeros, al toreo…, de sus experiencias, valores, rivalidades… asistíamos ensimismados como si se tratara de un ritual. Hablaba Su Majestad. Hablaba un señor del toreo. También daba la sensación de que se iba a perder en la anécdota, pero realmente estaba “ligando su faena” para llegar a una enseñanza incuestionable. En contraste Paco Camino, mucho más directo, más pícaro, más pillo… La gracia del sur frente a la austeridad castellana… el mismo amor al toreo pero desde diferentes punto de vista.
La verdad es que echamos de menos que las grandes figuras del toreo tengan un acercamiento más directo los aficionados y no aficionados, por eso me parece elogiable tanto la actitud de D. Santiago, como de A. M. Morante por tratar de compartir experiencia con nosotros a través del blog. Muchas gracias a ambos.
Un saludo.