martes, 22 de mayo de 2012

Un cuento (apócrifo) del viejo mayoral. Por mor de la nuevas modas/en Jerez se lidió Pocarropa

 

El apartado Jose Morente 001

El apartado del toro (Dibujo de Jose Morente a la manera de Antonio Casero)

 

Esta entrada es un pequeño homenaje privado a don Luis Fernández Salcedo y a sus Cuentos del Viejo Mayoral, en los que aprendí a gustar y disfrutar de las hazañas de los toreros antiguos Hazañas que no desmerecen, lo más mínimo, las de los toreros actuales aunque estas últimas no tengan ya quien las cante.

 

Por la mañana en el apartado

Desde luego la cara de Antonio, el conocedor de la ganadería de Núñez del Cuvillo, esa mañana de un Domingo de Resurrección en los corrales de una plaza de toros de Málaga, era un poema. Y es que al mayoral se le cayeron los palos del sombrajo cuando el Presidente de la corrida le dijo que, lamentándolo mucho, el toro que llevaba el número 80 no pasaba el reconocimiento previo.

Para mí que el conocedor, en su fuero interno, estaba pensando que lo que el lamentaba era el sesgo que iba tomando la fiesta y posiblemente tuviera razón el vaquero pues, hace cuarenta años, Málaga (como tantas otras) era un plaza preciosa y amable donde daba gusto llevar toros en la seguridad de que los encierros se iban a lidiar completos. Pero los tiempos cambian que es una barbaridad y a mediados de los 70 y principios de los años 80 (curiosa coincidencia con el número del toro de la discordia) empezaron a soplar otros aires.

 

Toros en el campo 001

Pensaba el vaquero, en su fuero interno, que a él lo que de verdad le gustaba era estar en el campo con los toros… (Ilustración de Jose Morente que reproduce un original de Antonio Casero)

 

Así, donde antes se imponían la finura, las hechuras bonitas y la reata empezaron algunos a pedir kilos y pitones. La cosa tenía su explicación –y su justificación- pues los abusos de los años 60 habían sido una “desageración” como reconocía el propio mayoral cuando se le tiraba de la lengua.

Utreros sin kilos y sin pitones y lo que es peor, sin hechuras ni ganas de embestir. Pero en los años ochenta, no. En los 80, ya se había impuesto el hierro que delata la edad y el toro se lidiaba con cuatro años cumplidos.

 

Utrero de los 60 001

El utrero (engordado artificialmente de los años 60). Aún hay aficionados que reivindican ese toro sólo por denostar al toro y al toreo actual.

Para acabar de arreglar las cosas (o sea, empeorarlas) los aficionados y algunos críticos seguían pidiendo el toro más grande aún, más cargado de kilos. Madrid, en eso, se llevaba la palma y es que en los tendidos de las Ventas se sentaban los mejores carniceros de la Sierra Norte… Y todo sea por el negocio. “Toro grande, ande o no ande” y, lógicamente, el toro… no andaba.

Como las cosas del Foro tienen mucha repercusión, la moda del toro enorme se había impuesto por toda España como una plaga de norte a sur.

Para colmo, ahora en Madrid se querían justificar del desaguisado que habían montado y te venían diciendo que ellos nunca habían pedido el toro grande sino el toro con trapío ¡Decir eso después de la que habían liado!

 

De los 80 para aca

El toro de los 80 para acá no tiene nada que ver con el de los años 50 y 60.

Ahora, que eso del trapío es muy cómodo porque si un toro tiene la edad, los kilos, está sano y tiene sus defensas intactas pero a usted no le gusta sólo tiene que invocar la palabra trapío y ya tenemos el pretexto perfecto para no admitirlo. Y es que el trapío existe pero es, como dirían los letrados, un concepto jurídico indeterminado y, a veces, una coartada, que diríamos nosotros, para que quien pueda haga lo que quiera. Y eso es así, aunque lo niegue el mismísimo Tribunal Supremo (¡que a veces dice unas cosas…!)

En Andalucía, no. En Andalucía, como somos más complicados y más listos que nadie, la autoridad (que aquí le dicen la Junta) había suprimido la palabra trapío del Reglamento.

Eso sí, en vez de trapío se puso una frase tan larga y complicada como esa de que el toro tiene que tener “las características zootécnicas de su prototipo racial, de conformidad con la normativa vigente, en función de su encaste, categoría y tradición de la plaza”. ¡Ahí queda eso!

 

Reglamento andaluz 002

Perplejidad ante algunos artículos del reglamento taurino de Andalucía

Y en estas estábamos, en los corrales de la plaza de toros de Málaga, la mañana de un Domingo de Resurrección, con el presidente de la plaza, buen aficionado, intentando explicar al mayoral las razones de su decisión. O sea, intentando explicarle que el toro número 80, Pocarropa, no tenía el trapío suficiente. O mejor, dicho que el toro número 80, Pocarropa no tenía las características zootécnicas de su prototipo en función de la categoría de la plaza. ¡Que ya es complicado explicarlo!

- Que mire usted que le puedo jurar que el toro es de muy buena reata y a la vista está su buen tipo. Decía el mayoral

- Efectivamente el toro es un dije y, a mí, personalmente, me encanta, pero el problema es que no vale para esta plaza, le contestaba muy seriote y muy en su papel el presidente.

- Pero, vamos a ver ¿Por qué no vale para esta plaza?

- Porqué lo que dice el Reglamento. Porqué no reúne las características zootécnicas de su prototipo en función de la categoría de la plaza…

- ¿Eso dice el Reglamento? ¿Qué no tiene qué…?

- Las características de su prototipo racial

- Pues oiga, que sigo sin enterarme…

- Eso quiere decir es que este toro no se parece a los toros de su encaste, de su ganadería.

- ¿Que no se parece a los toros de mi ganadería? ¿Está usted seguro de lo que dice?… Mire. Este toro se remeda mucho a su hermano que se lidió el año pasado en Sevilla y salió cumbre y es el vivo retrato de su padre un semental que lleva seis años en funciones y da productos superiores y si me apura es el calco de su bisabuelo, un castaño retinto, que indultaron en Barcelona. ¡Me va usted a decir a mí que no se parece a los toros de la casa!

- Eso no lo dudo ni un ápice, pero el Reglamento exige no sólo que esté en el tipo, sino que ese tipo se adecue a la categoría de esta plaza…

 

DIálogo corrales 001

El toro de la discordia, muy atento al diálogo de Presidente y mayoral, como si supiera que la cosa va con él

 

- ¿Y que categoría es esa si puede saberse?

- Pues desde que se aprobó el nuevo Reglamento andaluz, esta plaza es de primera.

- Pues vaya faena ¿Como no va a pasar el toro, si está limpio y tiene la edad y el peso reglamentarios?

- Hablando de pesar, solo pesa 10 kilos por encima del mínimo…

- Usted lo ha dicho, ¡Por encima! Luego… cumple el reglamento. Y no sea usted estricto con lo del peso, oiga, que lo que tenemos delante es un toro, no un elefante

- No, no sólo no soy estricto sino que estoy dispuesto a darle la razón… en lo que la tenga. Mire, está discusión no nos lleva a ninguna parte. El toro es precioso y está claro que muy en el tipo de su ganadería, pero el Reglamento hay que cumplirlo. Este toro, hace 40 o 50 años y si me apura hace 10, hubiese pasado aquí sin problemas. Hoy día, no. Así que… vamos a dejar la discusión. El toro no puede pasar, aunque eso no nos guste a ninguno de los que estamos aquí…

Lo que sigue es sabido, pues esta película la vemos un día sí y otro también. Se trae a escape otro toro o se sustituye por alguno preparado al efecto y que ya estaba en los corrales o en el camión en las afueras de la ciudad. Y por la tarde todos tan contentos a los toros, como si nada hubiera pasado.

 

Toreo con la derecha 001

Y por la tarde en los toros como si no hubiera pasado nada en los corrales por la mañana,,,

 

Por la tarde en la plaza

Sólo faltaban diez minutos para empezar la corrida, cuando llega a la plaza Frasco, un muy buen aficionado visceral y apasionado como debe ser, que había asistido esa mañana, por un casual, al apartado.

Frasco llega muy acalorado y saluda aún más alterado a Pepe, su compañero de localidad, quien al ver su semblante demudado, le pregunta de inmediato por lo que le ocurre:

- ¡Chiquillo! ¡Como vienes! ¿Que te pasa? Parece que has visto un fantasma

- ¡Fantasma! Será el fantasma de la libertad… Que va, bromas aparte, lo que ocurre es que todavía no acabo de creerme lo que ha visto esta mañana en el apartado. Te creerás que han echado para atrás al toro más bonito de la corrida.

- ¡Que va, hombre! ¡Eso no es posible!

- Pues lo es. Tal y como te lo cuento. Mira, Pepe, un toro preciso, fino y muy en Cuvillo. Destacaba sobre sus compañeros. No por su tamaño pues, ciertamente, no era grande pero tampoco chico.

- Y que han dicho para justificarse.

- Pues la pura verdad. Que Málaga es ahora plaza de primera y que, por tanto y dada la categoría de la plaza el toro no vale. El caso es que, para mí, el toro hubiese dado buen juego pues tenía una cara de bravo…. O eso aparentaba. Habrá que seguirle la pista y ver donde se lidia y que juego da.

- ¡Habrá que seguírsela…!

 

Dialogo plaza 001 (2)

Por la tarde en la plaza, Frasco y Pepe conversan…

En estas interviene en la conversación un tercer personaje, Remigio, otro vecino de localidad, aficionado que peina canas de los que han visto muchos toros (eso abunda mucho) y se han enterado de lo que han visto (lo que no abunda tanto). Remigio no tiene estudios superiores, ni de los otros, pero atesora más cultura en la sangre que muchos universitarios.

- Jóvenes. Eso que contáis no pasaba antes.

- ¿Antes? Eso de antes hay que matizarlo…

- ¡Antes de la televisión, claro!. Ahora todo el mundo ve lo mismo y quiere lo mismo.

- Ese proceso se llama globalización…

- No sé si se llama globanosequé o no, pero antes de la dichosa televisión cada sitio era distinto y tenía su propia personalidad.

- Se dice idiosincrasia…

- La cosa no tiene ninguna gracia… Mirad. Por ejemplo, aquí en Andalucía ha gustado siempre el toro bien hecho y bien rematado. En el norte era otra cosa pero aquí… Aquí lo que ha gustado ha sido ver al torero torear. Allí lo que gustaba era ver a un hombre pelearse a puñetazos con una fiera para comprobar los redaños del torero.

- Eso viene a ser, en el fondo, lo mismito que decía Cagancho: “De Despeñaperros para arriba no se torea se trabaja”

- ¡Pues eso…!

Juli 002 

…Un toro con hechuras y comportamiento adecuados para realizar el buen toreo…

- ¿Pero, entonces Madrid, Remigio? pregunta el tercer contertulio

- Madrid era y es café con leche. Mitad y mitad o sea que había de todo como en botica. Buena plaza y buena afición. Allí gustaban las dos cosas. Y se veían las dos cosas. Ahora que, en lo que respecta a la presentación de las corridas, el toro de Madrid era antes más bonito. No era chico, eso no, pero las cabezas de las camadas no iban para Madrid como ahora van a veces. Iban al norte, a Bilbao, a Pamplona…

- ¡Que pena…!

- Y que faena. Porque ahora con esto de la moda, montan cada lío en los corrales…

- Desde luego. Rara es la corrida que no se descabala y pasa entera. Y al final el que pierde es siempre el espectador.

- Porque vamos a ver –puntualiza Remigio-, si esto es un espectáculo público y yo pago mi entrada, ya es cuestión del empresario presentar algo que me satisfaga. Si no, no vuelvo… No sé que pinta la autoridad ahí…

- Cambiando de tercio y por poner un ejemplo, dice Pepe, usted se imagina que el día de la final de la Copa del Rey llega el arbitro y dice que Messi no puede jugar porque no tiene… “las características del prototipo racial” de su equipo.

- Pues que tendría razón el árbitro, porque Messi, además de ser argentino y no catalán, es bajito…

- ¡Déjate de bromas, Frasco! Me gustaría ver la cara que pondrían los espectadores. ¡Y la que se armaría!

- Eso, la que se armaría.

- Pues esto es lo mismo…

 

Ha pasado algo más de un mes

Más de un mes después, los dos amigos, Frasco y Pepe, se encuentran un domingo por la tarde para tomar un cafelito y de paso, como no puede ser de otra forma, hablar de lo único serio que hay en esta vida, que son los toros.

- Pepe, te has enterado lo del Juli en Jerez

- Si, Frasco, creo que ha estado cumbre sobre todo con su segundo toro… Le ha cortado el rabo

- Pues el toro ha debido ser superior ya que le han pedido el indulto.

- Sí, aunque el Presidente no lo ha dado. Pero si la vuelta al ruedo.

- Oye, Pepe, ahora que lo pienso, ¿no será el mismo toro que tanto me gustó el domingo de Resurrección y que echaron para atrás?

- No lo creo, sería el colmo…

-¿Cómo se llamaba el de Jerez?

- Mira, en Internet dice que Pocarropa y que tenía el número 80.

- Anda, pues el de aquí era el 80 ó el 40, de eso estoy seguro. ¿Cómo lo comprobamos?

Pepe que, como buen taurino, tiene recursos para todo, saca su i-phone del bolsillo lo trastea y le comenta a su amigo Frasco:

- Muy fácil tengo la foto del parte que colocaron en las puertas de entrada con la lista de los toros el Domingo de Resurrección. ¡Mira! ¡Aquí está…!

Acta Nuñez Cuvillo Malaga (2)

- ¡Anda! Efectivamente, el 80 que se lidió en Jerez es uno de los rechazados en nuestra plaza…

- El castaño que te gustó…

- El castaño que me gustó

- No me lo puedo creer…

- Yo sí. Y mira que el toro era bonito, Y seguro que de buena familia, reata que le dicen. Y fino, Y con buenas hechuras… Las mejores para embestir…

- Y ha embestido, vaya que si ha embestido…

- Ya lo decía el mayoral…

- Y tú, Frasco. Y tú. También lo decías tú.

- Lástima de modas…

- ¡Lástima!

- ¡Pues a fastidiarse tocan, Pepe!

- ¡Eso, a fastidiarse!

 

Epílogo

El toro Pocarropa, número 80, rechazado en Málaga en abril por no se sabe bien que historias reglamentarias del prototipo racial y de la categoría de la plaza, se lidió por mayo en Jerez y fue bravísimo, noble y suave. Fue tan bravo y noble que se le pidió el indulto que el Presidente, puede que con buen criterio, no concedió pero al que se le hicieron los honores de la vuelta al ruedo arrastrado por las mulillas.

 

Juli 003

Juli 004

El Juli con Pocarropa… ¡en Jerez!

 

Pocarropa le tocó en el sorteo al Juli… Suerte para el Juli, pero suerte también para el toro que cayó en sus inmejorables manos y, sobre todo, suerte para los afortunados aficionados jerezanos que pudieron disfrutar esa tarde del buen toro y del buen toreo…

La suerte que, por cierto, no pudieron disfrutar los desafortunados aficionados malagueños privados del espectáculo de la bravura de ese toro por culpa de un artículo reglamentario.

O mejor dicho, por culpa de… la moda

 

Presidente 001

El palco de la plaza de toros de Málaga

 

Sobre las imágenes que acompañan a este Cuento apócrifo.

Todos los dibujos que se incluyen (realizados ex-profeso para esta entrada) homenajean y están directamente inspirados en los dibujos de Antonio Casero los cuales acompañaron, durante muchos años y desde las páginas del Ruedo, a los Cuentos del Viejo Mayoral, añadiendo aún más sabor –si cabe- a esos espléndidos relatos.

Sobre los textos

Los diálogos y situaciones que se describen en este Cuento apócrifo son ficticios y no reales, como no podía ser menos. Lo único real es que el toro Pocarropa de Núñez del Cuvillo fue rechazado en Málaga, un Domingo de Resurrección y que, con ese mismo toro, triunfó – un mes más tarde- el Juli en Jerez de la Frontera en la Feria del Caballo del mes de Mayo. Todo lo demás es fruto de la imaginación del autor. Los diálogos están inspirados en otros similares de don Luis Fernández Salcedo aunque sin alcanzar su peculiar gracejo e ironía. Difícilmente conoceremos lo que realmente se dijo o dejó de decir en los corrales de la plaza de Málaga, entre otras cosas porque lo que se cuece en los entre-bastidores de la Fiesta, con ser de sumo interés, no suele casi nunca trascender fuera.

11 comentarios:

Luis Miguel López-Rojas dijo...

Para enmarcar la labor didáctica de esta nueva entrada de José.

A través de un cuento de ficción describe la más pura REALIDAD. La situación tan absurda y rocambolesca que estamos viviendo actualmente con el concepto “trapío” de los toros (mejor dicho, ya llevamos unos años). A partir de un hecho incuestionable, un toro, con un nombre, un nº y una ganadería (Pocarropa, nº80, de Cuvillo). Rechazado en Málaga. Se lidia apenas un mes después en Jerez , con un juego superior. Cumbre el Juli. Aficionados felices y a torear por la calles. Este feliz encuentro ya pudo tener lugar en Málaga.

¿Quién es el responsable de haber privado a los aficionados malagueños de lo que vivieron los jerezanos? Si es por la “categoría de la plaza”. Como la categoría es un atributo imputable al sujeto que la concede, en este caso y si de mí depende, doy un rango superior a la de Jerez. A lo hechos me remito.

Con los diálogos de los personajes (presidente, mayoral, aficionados…) va desmontando una a una, las razones para esta sinrazón. Pero incide en una que para mí es la principal causa: La moda impuesta por Madrid, a partir de los años 80 de imponer un toro-elefante. Moda que, seguramente por la expansión televisa, se ha propagado como la pólvora al resto de territorios (desde la plazas de primera, hasta las del pueblo más pequeño). El toro bravo, el toro-toro, es el toro de “Madrid”, el que vemos en la tele y es el que queremos para nuestra plaza.Si todos los profesionales (ganaderos, toreros, mayorales), y los aficionados cabales, coinciden es que se ha subido el toro de tamaño al menos 100 kg, lo que dificulta sobre todo su movilidad y consecuentemente la emoción, hay que buscar la causa del problema en los gustos de trapío de la demanda: Afición.

Para incidir en esto, un dato, este año se vuelve a producir en el ciclo isidril el baile de corrales. Para que un ganadero no tenga problemas de reconocimiento, sólo tiene que hacer una cosa, traer un bicho de 600 kg. y dos leños. Si es feo, destartalado, fuera de tipo, sin posibilidades de embestir… no hay problema.

También puede recurrir a otra opción, con los previsible mismos resultados, pintar un cabestro de negro, que también pasa por la mañana y ni un pito por la tarde.

(sigue...)

Luis Miguel López-Rojas dijo...

(viene del comentario anterior...)

Y no me vale esa frase que tantas veces he oído y que muy bien José cita en su texto “que ellos nunca habían pedido el toro grande sino el toro con trapío”. El pasado día 21 de mayo, mis ojos vieron un hecho insólito. Por primera vez, a las diez menos cuarto de la noche (“tomo nota”, que diría Juncal), he visto pitar a una tablilla que anuncia la salida de un toro.

Decía:”Estío, de Domínguez Camacho. 487 kg. de peso”. En Madrid, en lo que debe ser la cátedra del toreo. Después de casi tres horas de festejo. De una corrida remendada, de tres sobreros, cuatro o cinco ganaderías diferentes, de haber visto pasar por delante de sus ojos lo menos parecido a un toro de lidia, grandes, destartalados, feos… Aburrimiento, tedio, espectáculo soporífero, insoportable… Cuando más receptivos tendrían que estar por aquello de que “la letra con sangre entra”. Después de haber sufrido semejante tortura, se anuncia un toro con un peso de toro bravo, 487 kg. y se pega una bronca a la tablilla. Sin haber aparecido ni la punta de un pitón en el ruedo. INCONCEBIBLE.

Se les puso el anzuelo delante y ellos solos se delataron (los que pitaron son los del PESO=TRAPÍO). Desmontada su coartada.

Luego el toro, aunque con excesivos pitones para mi gusto, se movió como un tejón. Aunque no tuvo clase, bravura o como la queramos definir, tuvo mucho “carbón”. Emoción en la plaza. Hizo emplearse a su matador Morenito de Aranda y sensación de que había salido el primer toro bravo, como especie, de la tarde.

Alguien duda lo que hubiera pasado con ese mismo toro con 587 kg. Toro parado, cabezazo va cabezazo viene.

Como idea sugiero que se quite el peso de la tablilla, y que se cuelgue el peso de la canal al final del festejo, en la puerta del desolladero. Que la carne, carne es. Y sólo es relevante para los carniceros.

Y como el programa de mano va a quedar un poco vacío sin tan relevante dato, para paliar el desconcierto que va a provocar en “algunos”, al menos en este S. Isidro, incluiría todos los días este cuento del viejo mayoral de José Morente. A ver si con este relato les entra en la cabeza. Con especial dedicatoria a los de los pitos de la tablilla. Y si me permiten, ya que estamos de peticiones, ampliaría esta publicación a la feria “del arte y la cultura”, que para que se dé el arte, primero debe existir la cultura. Cultura Taurina, me refiero. Que nos están dando “gato por liebre”, perdón, quería decir “elefante por toro”.

Gracias José

Vazqueño dijo...

Jaja, está genial, cómo engancha el cuento. Y los dibujos qué, una maravilla. Mi mas sincera enhorabuena.

Qué toreros teniais anunciados en Málaga el día de los hechos?

No sé si Luis Miguel estuvo en la plaza el día de la "corrida de Bañuelos", yo sí estuve y tengo algunas discrepancias, seguro que tiene mucha razón pero tambíen hay un contexto por el que se recibió con desagrado el cartel que anunciaba el toro de Hermanos Camacho entre ellos los antecedentes de días anteriores con corridas remendadas continuamente y a pesar de ello mal presentadas, habían transcurrido ya casi tres horas de festejo y no por las vueltas al ruedo de los toreros precisamente, se había visto una escalera de toros y encastes que aquello parecía el zoco de Marrakech y para colmo, después de un toro de más de 650 kilos anuncian el sobrero con 487 kilos. Anteriormente también se había pitado al toro quinto por mastodonte y basto.

No quiero justificar lo injustificable porque pitar una tablilla no tiene sentido, pero sí matizar el contexto que empujó a público y aficionados a hacer ese gesto.

Aparte hay que decir que si tenemos en cuenta la procedencia que se dice en los libros ganaderos, Murube y Marqués de Domecq, el toro era una rata, si le quitamos los cuernos yo no le veo las hechuras de su supuesta procedencia por ningún lado.

Saludos!

Jose Morente dijo...

Vazqueño:

El cartel de Málaga motivo del "cuento" lo formaban Juli, Talavante y Perera.

Por lo que respecta a los pitos a la "tablilla" esta claro que el contexto que usted describe explica sobradamente la situación aunque pienso que no la justifica.

Madrid es la primera plaza del mundo y Catedral del toreo, por eso ciertas actitudes (aunque minoritarias) nos resultan tan chocantes a los aficionados de otras latitudes.

Gracias y un fuerte abrazo.

Claudio de Diego Iglesias @TendidoSur dijo...

ESPECTACULAR!!!

Juanito dijo...

Extraordinario Morente, nunca he leido un cuento tan REAL.

Jose Morente dijo...

Qué buena entrada José María!
En Málaga por desgracia no tenemos buenas autoridades pero si grandes aficionados.

Gastón Ramírez dijo...

Buen cuento, don Jose, pero quizá demasiado real y bastante triste...
¡Qué bonitos dibujos! Un abrazo para usted.

Jose Morente dijo...

Curro

Gracias.

Sobre las autoridades, las tendremos....

Un abrazo

Jose Morente dijo...

Claudio y Juanito

Muchas gracias

Un fuerte abrazo a los dos

Jose Morente dijo...

Gastón

La próxima vez cambio el final. El toro se aprueba, lo lidian en Málag y lo indulta el Julia. Toreros, ganaderos y aficionados son felices y comen perdices.

Demasiado dulzón... ¿No le parece?

Un fuerte "abrazo torero".