martes, 22 de octubre de 2013

El natural de Joselito y el de Belmonte

Por Jose Morente

 

1915-06-14 (p-TKL) Natural de Jose y Juan

El natural de Juan Belmonte, emocionante pero de corto trazo, frente al de Joselito, mandón y muy largo (Imágenes publicadas en el The Kon Leche del 14 de junio del año 1915. El año de la competencia y de los “mano a mano”)

 

El pase natural de Juan Belmonte

El natural es, sin duda, el pase más importante de los que se dan de muleta y la muleta es, sin duda, la base del toreo actual.

El confusionismo derivado de una literatura y una crítica taurina poco conocedora de las mecanismos técnicos íntimos del toreo ha llevado a considerar a Juan Belmonte padre del moderno toreo de muleta y su pase natural, paradigma a imitar.

Sin embargo, Belmonte nunca alcanzó con la muleta las cumbres que consiguió con el capote. Y su natural, aunque muy ensalzado por sus panegiristas, escaseaba en sus faenas.

Belmonte, fue en realidad con la muleta, un torero derechista y sólo excepcionalmente (muy excepcionalmente) toreó en redondo ligando naturales en serie.

En la película que insertamos a continuación (con la imagen agrandada, ralentizada y enfatizada), hemos seleccionado, de una de sus faenas, dos muletazos (un natural y un pase de pecho de rodillas) muy representativos de su forma de torear.

A la vista de las imágenes, podemos concluir que el natural de Juan Belmonte se define por:

  1. Cite, muy cruzado, ganando el pitón contrario.
  2. Posición del cuerpo en tres cuartos (casi de frente).
  3. El trazo del muletazo es corto (unos 30º) y sesgado. El cruce (embroque), aunque emocionante, es fugaz (obligado por el cite al pitón contrario). El toro pasa un instante por el costado del torero que no gira la cintura y dirige la embestida con el brazo.
  4. Remate hacia afuera (no hacia dentro)
  5. Ligazón en ochos (no en redondo) con un pase de pecho (no con otro natural) por el otro pitón del toro y con salida, también, hacia afuera.

 

El pase natural de Joselito el Gallo

Al contrario que Belmonte, Joselito cimentó su toreó de muleta en el pase natural al que convirtió en cumbre y clave de sus faenas. Si bien su capote fue variadísimo nunca alcanzó el nivel estético que logró en la verónica Juan Belmonte.

Pero su toreo de muleta fue excepcional y se convirtió en referente de todos los toreros que vinieron después de él.

Gallito hizo habitual iniciar sus faenas con tanda de tres naturales en serie (toreo en redondo), tanda que podía alargar en número (hasta seis o siete naturales) cuando el toro le respondía.

Fue por ello, con la muleta, un torero claramente izquierdista (dicho sea sin connotación política).

Insertamos una película (igualmente ralentizada y enfatizada) de lo que podemos deducir que el toreo de muleta de Joselito se caracterizaba por los siguientes detalles:

  1. Cite, al hilo, dejando venir al toro por su terreno natural
  2. Cuerpo en posición casi frental.
  3. El trazo del muletazo es muy largo (unos 180º). El toro va pasando alrededor de todo el cuerpo del torero que va girando la cintura para acompañar su embestida y que mantiene tendida la muleta para tener embebido al toro en ella, en un embroque de mucha longitud y duración.
  4. Remate hacia adentro y hacia atrás.
  5. Ligazón en redondo con otro pase natural (y, por tanto, por el mismo pitón del toro) que también rematará hacia adentro.

 

Dos naturales distintos

El natural de Juan y el de José son muy distintos y responden a dos modos muy diferentes de concebir el toreo. El natural de Belmonte corresponde al toreo cambiado o en ochos y el de Joselito al toreo natural o en redondo.

El natural de Juan resulta muy emocionante pues el pitón pasa muy cerca del muslo del torero quien aguanta, con mucha quietud, la embestida. Sin embargo, el cite al pitón contrario aunque parezca que aumenta el riesgo del embroque es, en realidad, recurso que lo aminora (Como explicaba magistralmente Claude Popelin en “Los toros desde la barrera” cuya lectura recomiendo).

Por el contrario el natural de Joselito, del que deriva el moderno toreo en redondo, aunque admirable transmite poca emoción al espectador no avezado por la seguridad y facilidad aparentes con la que el torero lleva toreado al toro y embebido en la muleta. Sin embargo, entraña –en realidad- una enorme dificultad y riesgo pues el torero tiene que obligar al toro a seguir una trayectoria antinatural muy larga y muy curva (no recta y sesgada).

El natural de Joselito tiene tanto mérito como el natural de Juan Belmonte pues pasarse todo el toro alrededor del cuerpo del torero,  a velocidad ralentizada, y rematando hacia atrás y hacia dentro,  en trayectoria curvilínea, como hacía Gallito, implica el mismo o mayor riesgo (aunque no lo parezca) que pasarlo bruscamente, por un costado, en trayectoria rectilínea y sesgada hacia afuera, como hacía Juan Belmonte.

 

Joselito Madrid natural

El impresionante natural de Gallito. Sobran las palabras

 

Lecturas recomendadas

1. Sobre el natural de Joselito y el toreo en redondo, conviene leer a Pepe Alameda y, en concreto “Historia verdadera de la evolución del toreo” (páginas 77 a 86, concretamente) y, en su defecto, “El Hilo del Toreo”

2. Sobre el natural de Belmonte, su temple, su forma de parar ante los toros y su patetismo, recomiendo leer las Memorias de Clarito (páginas 127 y 128).

7 comentarios:

  1. Amigo José:

    El tema me parece apasionante como todos los que planteas. Por algo este blog es el único medio en el que, en vez de tratar asuntos accesorios o caer en la autoflagelación, se habla de la esencia de la tauromaquia.

    Pero me surge una duda: cuando se investiga el pasado taurómaco remoto, ¿son suficientes las fuentes de información como para elaborar una tesis?

    Es decir, ¿contamos con suficiente información objetiva como para decir, por ejemplo, que el natural de Joselito o el de Belmonte eran en general así o de esa manera?

    ¿No se puede caer en el error, por muy nobles que sean los deseos de desentrañar el pasado, de convertir en norma lo excepcional?


    Un abrazo.


    Mosquete

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  2. Mosquete:

    Evidentemente, resulta muy complicado, por no decir imposible, hablar de toreros que no hemos visto.

    Sin embargo, creo legítimo hacerlo por varias razones:

    Primero.- Porque la mayoría de las opiniones que hemos formado sobre esos toreros proceden de escritores o críticos que se han limitado a repetir lo que hacían otros anteriores.

    Segundo.- Porque disponemos de abundante material de hemeroteca que nos permite leer lo que dijeron sus contemporáneos. Resulta curioso comprobar a ese respecto como algunos matices negativos que se señalan del toreo de algún torero se van obviando en el tiempo hasta hacerlos desaparecer para crear una imagen mítica con la que "achantar" a los toreros posteriores.

    Tercero.- Porque a partir de finales del siglo XIX disponemos de un acervo fotográfico que es interesante e ilustrativo y, sobre todo, disponemos de un material cinematográfico, extenso, sorprendente y revelador.

    Jose y Juan están filmados y muy bien filmados. Por esas películas donde Joselito torea con profusión en redondo repitiendo tandas de naturales y Belmonte torea parado y valiente pero alternando pitones unidas al comentario y reseña de sus contemporáneos, creo que podemos deducir si no todas las claves de su toreo, algunas de las más importantes y, sobre todo, aquellas de proyección futura que, en su época, era imposible predecir.

    A Belmonte le etiquetaron como diestro de futuro, sin saber como iba a ser el futuro y a Joselito de torero clásico y que cerraba una época sin percatarse de que su toreo influiría en todos los toreros posteriores (como el de Juan pero d eotra forma).

    Ese error de apreciación (lógico entonces pues nadie adivina el futuro) creó unos clichés que han llegado a nosotros y que ahora y sólo ahora es posible matizar y, en su caso, corregir y/o desmentir si es preciso.

    Repetir una y otra vez lo que se ha venido diciendo sin el menor atisbo de análisis crítico es una actitud propia del aficionado pero cero que carece del mínimo rigor intelectual y no debería ser aceptable.

    Un cordial saludo

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  3. Buenas!! acabo de conocer tu blog y lo he enlazado al mío. Creo que los bloggers taurinos tenemos que apoyarnos.

    Si quieres echar un vistazo al mío y enlazarme es: www.terciodevaras.es

    Saludos
    Ignacio Sáez
    @maestrovalencia

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  4. Han pasado unos días desde la publicación de este post y aparecen pocos comentarios. Dada la importancia del tema mi pregunta es a José Morente cual es la razón.

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  5. Francisco Butler:

    Evidentemente, la entrada se prestaba, a priori, al debate pues analiza el modo de torear de Joselito frente al de Belmonte.

    Quizás la inclusión de las películas, tan directas y claras, no ha dejado resquicio a la polémica con la salvedad de la sagaz matización de Mosquete sobre si podríamos generalizar a partir de documentos tan escuetos y que ya aclaramos en su momento.

    En cualquier caso, y vista la falta de contestación de los belmontistas creo llegado el momento de emitir el siguiente comunicado:

    "En el día de hoy, las tropas gallistas han alcanzado sus últimos objetivos taurinos. La guerra ha terminado. ¡Viva Joselito!"

    Un cordial saludo.

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  6. Pare usted el carro amigo, que la guerra no ha terminado. A Gallito hay que situarlo en el pedestal que merece. Qué los exejetas de Juan Belmonte hayan pretendido situarlo, tanto a él como su toreo, por encima de José, es su problema.

    Luis y Adofo Bollaín, apasionados y aprisionados del "belmontismo", se encerraron de tal manera en sus tesis, que llegaron a ningunear no solo a José sino a toda la mal llamada Edad de Plata del Toreo, convencidos de que "el toreo en ochos" era el único que podría con el Toro que ante sí tenían en las décadas de los años 20 y 30; y llevaban nada más que parte de razón; la otra parte de la tal razón, supuso la prueba más evidente del por qué Juan se quitara de enmedio . Se fue cuando vió las barbas del vecino.

    Mosquete lleva toda la razón. Personalmente creo que no hay material suficiente. No nos ha llegado lo mejor de Jose; y de Juan, lo que aprendió de la interpretación que de Jose y del mismo Juan, habían hecho toreros como Marcial, Félix Rodriguez, Chicuelo, Gitanillo etc. a los que Juan no llegaba.

    El pretendido ligado de Juan desde el natural al de pecho, nunca existió: era un natural sin temple, y por tanto sin mando a un Toro encastado y fuerte, que le exigía vaciarlo, despistándolo por el otro pitón. Ligar un natural a uno de pecho dejándose ver lo han hecho muy pocos toreros; y entre ellos, fijénse ustedes Curro Romero.

    Otro día os contaré más cosas. Bien sabéis que lo que yo digo no lo ha leído en los libros. Me da más fiabilidad. Seguramente a Mosquete, también.

    Saludos de Gil de O.

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  7. Gil de O.:

    De José y Juan pienso que si han llegado bastantes películas. Otro tema es que son películas antiguas y hay que ponerlas a velocidad normal o ralentizarlas como hemos hecho nosotros en esta entrada y agrandar su tamaño para apreciar mejor los detalles.

    Y el resultado es sorprendente. Joselito y Belmonte toreaban bien, mejor dicho muy bien. No solo considerando el toro de entonces (no muy fiero pero si, en general, poco picado) sino objetivamente. En mi opinión resisten la comparación con toreros posteriores (para quien quiera y sepa verlo) sin problemas.

    Cuestión distinta es el toreo de la edad de plata. Hay algunos toreros de esa época de los que tenemos testimonio y otros de los que no nos han llegado películas, sólo fotos (p.e. Félix Rodriguez). Ahí, con esos diestros es más difícil intuir como toreaban realmente.

    Las fuentes escritas no son fiables. El toreo es apariencia y realidad. Las formas (lo que nos cuentan los escritos) son fáciles de apreciar y valorar pero el trasfondo, no. Y es ahí, en el trasfondo, donde se resuelve el hilo real del toreo. Su verdadera historia...

    Un cordial saludo.

    PD: Lo repito, de José y Juan tenemos bastantes documentos fílmicos. Iremos publicando poco a poco los que nos han llegado a nosotros.

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