domingo, 30 de noviembre de 2014

El destoreo (IV) César Rincón. La gran conmoción

Por Jose Morente

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De Madrid al cielo… taurino

 

César Rincón conmociona las Ventas

César Rincón llegó a Madrid en el San Isidro de 1991 y arrasó.

El gran torero colombiano abrió la Puerta Grande de las Ventas dos días seguidos, el 21 y el 22 de mayo y aún volvió a salir a hombros, junto a Ortega Cano, sólo un mes después, en junio.

Lo más grande es que regresó nuevamente en Otoño (gesto torerísimo) y volvió a reventar la plaza en su cuarta Puerta Grande consecutiva. ¡Ahí es nada!

Un cronista que cuidaba mucho los títulos de sus crónicas, Joaquín Vidal, titulaba su reseña de esa tarde otoñal con un contundente “La gran conmoción

Es interesante leer lo que Vidal decía de la faena de Rincón a su segundo toro, el de la gran conmoción:

“A muchos, esta faena les supuso la revelación del toreo verdadero, y seguramente ya no querrán ver otro. Algunas figuras lo pudieron aprender también, de paso, mas se duda de que les vaya a servir, pues para torear así -dejarse ver en el cite, traerse al toro toreado, cargarle la suerte, ligar los pases entrando en su terreno- hace falta un conocimiento profundo de las suertes, una mente despejada, un templado corazón, un valor a prueba de bomba”.

Vidal describe muy bien las cualidades toreras de Rincón. A saber: conocimiento profundo, mente despejada, templado corazón y valor a prueba de bombas. Cualidades que, en su caso, se resumen en esa última, la más sobresaliente de todas, un valor a prueba de bombas.

Obviemos el acre y gratuito puntillazo que pega el crítico del País contra las figuras del momento. Y es que Don Joaquín, como le llaman sus fans (que los tiene y muy fervientes) no desperdiciaba ocasión de dejar clara su postura de paladín del toreo puro.

Centrémonos en lo que nos interesa: El análisis siquiera sea un tanto esquemático y superficial del modo de torear del diestro colombiano. Un modo de torear que Vidal sintetiza en las siguientes cuatro puntos:

- Dejarse ver en el cite

- Traerse al toro toreado

- Cargarle la suerte

- Ligar los pases entrando en su terreno.

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El toreo enfrontilado, con todas sus emociones y también con todas sus limitaciones, ha tenido en César Rincón uno de sus “santo y seña”

A la vista de lo que dice Vidal, paladín del toreo puro, cualquiera que no hubiera estado presente en la corrida, pensaría que el toreo que hizo esa tarde Rincón fue un toreo extraordinario (en lo que no se equivocaría pues lo fue desde el punto de vista de la emoción y el riesgo) y, sobre todo, diferente (en cuanto a su técnica) del que se practicaba y se practica aún hoy por la mayoría de los demás toreros. Un toreo puro, como afirmaba el crítico refiriéndose a la faena del primer toro:

“Había quienes no habían visto jamás lo que es el toreo puro, y precisamente eso fue lo que César Rincón reverdeció en el ruedo de Las Ventas”.

Según Vidal, César Rincón sería casi el único torero de aquel momento capaz de hacer el toreo puro ¡Habrá pues que verlo torear!

Lo vemos. Hemos elegido para ello la tarde de su segunda Puerta Grande, el día 22 de mayo de 1991. Un día antes Rincón había salido a hombros de las Ventas. El torero colombiano tuvo el valor y la gallardía de presentarse en las Ventas el día siguiente de su gesta para revalidar el éxito alcanzado con una gran faena al sexto toro de la tarde.  

Una faena representativa del  toreo puro según el público madrileño (que llegó al paroxismo y prorrumpió en gritos de ¡Torero, torero!) y según el paladín del toreo puro, Joaquín Vidal (que certificó la consagración del rinconismo)

Rincon despedida la Santamaría

Pese a lo que han cantado sus exégetas, el toreo de Rincón a partir del segundo muletazo de la tanda se ha desarrollado conforme a los más estrictos y convencionales cánones del toreo en redondo. En la foto lo vemos de perfil y cargando la suerte sobre una pierna de salida que se sitúa en línea (no adelantada) respecto a la otra e, incluso, con el detalle (hoy surrealistamente demonizado) de levantar el talón del otro pie para alargar el muletazo.

 

El mérito de Rincón

César Rincón recuperó, en comandita con Antoñete un cite de lejos, muy de largo, muy meritorio y que resultaba muy emocionante pues hacia galopar al muy parado y grandón toro de la época.

Con la muleta muy adelantada, lo que aseguraba, por pura inercia y fuese cual fuese el recorrido del astado, que sobrepasaría el cuerpo del torero. Que no se le iba a quedar debajo.

En ese cite, muy enfrontilado, Rincón avanzaba la pierna de salida y se cruzaba en el camino del toro. De forma relativa pues la mucha distancia minimizaba el cruce y el riesgo del cruce. No el riesgo absoluto pues si el toro no atendía la muleta el torero podía resultar arrollado.

Valencia Cesar Rincon

Rincón y Antoñete (uno de frente y otro de perfil) trajeron a las plazas el emocionante cite de larga distancia (La distancia del cite de Litri padre al que nunca se cita cuando se habla de estos cites). Una distancia algo olvidada por mor del ensimismo que se venía practicando en los años inmediatamente anteriores.

Pero eso era solo en el primer pase

A partir de ahí, Rincón como todos los toreros que han llegado al toreo después de la revolución de Joselito-Chicuelo-Manolete (que fueron quienes diseñaron y consolidaron ese modo de torear) hacía y practicaba el mismo toreo que hacían y practicaban todos los toreros: el toreo en redondo tal y como es ese toreo en redondo. A saber:

  • Retrasando la pierna de salida en el cite para alargar y profundizar el pase.
  • Perdiendo pasos si era menester, que lo era, con el toro quedado.
  • Colocando oblicua (y no plana) la muleta para tocar el ojo contrario y embarcar en ese ojo la embestida
  • Salvando el embroque fiado en el juego de brazos y no en sus piernas (ancladas  en el albero desde antes que se le arrancara el toro) y
  • Rematando mucho más allá de la cadera (no detrás).

Eso que algunos llaman “destoreo” pero que constituye la verdadera técnica del toreo en redondo es lo que Rincón practicaba tarde tras tarde… después de ese primer muletazo de la tanda.

Un “destoreo” que fue magistralmente ejecutado e interpretado por César Rincón en Madrid en la primavera y en el otoño del año de gracia de 1991y que podemos ver y analizar ahora.

Un detalle

No obstante y antes de ver el vídeo, no me resisto a comentar un detalle del cite para el cuarto muletazo de la tanda.

En el remate del muletazo anterior el toro, que reponía mucho, le gana terreno y Rincón se queda descolocado y excesivamente cruzado. En vez de rectificar la posición, aguanta sin mover los pies y completa el muletazo a base exclusivamente del juego de brazos, tocando al ojo contrario del toro con el pico de la muleta.

Un buen ejemplo del aguante y valor del torero colombiano.

 

Si no ve el vídeo pinche aquí

viernes, 28 de noviembre de 2014

Dos toreros flamencos: Santiago y Andrés

Por Jose Morente

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Don Santiago Martín el Viti, un gran torero y un muy buen aficionado al flamenco

El Viti, buen conocedor del flamenco

Que un torero andaluz sea aficionado al flamenco, entra dentro de lo habitual pero que esa doble afición la comparta un torero castellano o leonés no deja de ser sorprendente. Sin embargo, en una conversación con Sureda Molina, publicada en 1965 en uno de los libros de este autor, el torero salmantino El Viti confesaba su afición al flamenco y demostraba un fino y profundo conocimiento de ese arte.

Comenzaba Santiago Martín señalando que el flamenco había que situarlo concretamente en Andalucía y “más concretamente aún en Cádiz, Jeréz, Morón, Ronda y Sevilla”. Allí estaba –según él- la cuna del cante bueno.

La geografía del Cante Jondo (que es el título de este libro de Domingo Manfredi publicado en 1963) es muy amplía pero uno de sus epicentros (sino el epicentro) se encuentra en la zona que describe el Viti.

Puestos a elegir cantaor, el de Vitigudino se decantaba por todos los buenos y, entre ellos, el que más le satisfacía (“por el conjunto de su estilo”) era Manolo Caracol.

Todo lo anterior, dicho con mucho tino y tacto pues “en estas cuestiones artísticas conviene estar seguro de muy pocas cosas”. Un aserto perfectamente aplicable también –por muchas cosas- al toreo.

Puestos a hablar de cantaores el Viti se decanta (con indudable buen gusto) por Manolo Caracol pero se decanta con el mismo exquisito tacto y prudencia con el que se ha conducido y conduce por la vida y el toreo. 

Por lo que respecta a las voces, el Viti se posicionaba sin una duda a favor de las voces “rotas y un tanto acazalladas”. Y decía que:

“En buena terminología jonda, a ese tipo de voz que a mí me gusta se le llama “afillada” porque así era la voz del “Fillo”, tal vez el mejor seguirillero que ha existido”

Debido a esas preferencias por el cante desgarrado, al Viti no le convencían las voces atipladas como la del jerezano Don Antonio Chacón.

Conviene señalar, en su descargo, que, en esos años, todavía no se disponía de las ediciones digitalizadas y remasterizadas de esos cantes de las que podemos disfrutar hoy día. El Viti con sagacidad lo intuía al reconocer que las grabaciones que había podido oír de ese cantaor provenían de viejos discos de pizarra y, por tanto, de grabaciones antiguas y, por eso, “muy desvirtuadas”.

Don Antonio Chacón. Hasta la aparición de las grabaciones digitalizadas su voz nos había llegado “muy desvirtuada” como con tanto acierto señala el Viti

Finalmente, y para acabar, el Viti afirmaba que los cantes que más le gustaban eran la soleá y la seguirilla gitana:

“Dos cantes matrices. Dos cantes jondos llenos de hondura, misterio y dificultad

En resumen, unas opiniones certeras y ajustadas sobre el flamenco de un torero como el Viti que –para colmo- confesaba desenvolverse relativamente bien por fandangos.

 

Canta Andrés Vázquez

Aunque no tenemos documentos del Viti cantando si que los tenemos de otro torero de su misma tierra leonesa. Vamos a oír por fandangos, al zamorano Andrés Vázquez, en un fragmento del episodio “La Capea” incluido en la película “Yo he visto a la muerte” (1967) de José María Forqué.

Una escena dramática porque los lugareños (nada conscientes de las consecuencias de sus actos) insisten en emborrachar a unos toreros que se tendrán que jugar la vida pocas horas después.

El Nono (que era como llamaban a Andrés Vázquez en su época de maletilla) se escabulle con el pretexto de que no podría cantar si bebiera pero uno de sus amigos y compañeros no podrá negarse a hacerlo y encontrará la muerte en la capea del día siguiente.

 

Si no se ve el video pinche aquí

viernes, 21 de noviembre de 2014

Belmonte por soleares

Por Jose Morente

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Atardecer en Gómez Cardeña, la finca de Juan Belmonte en Utrera

 

Después de retirado como matador, Juan Belmonte siguió, durante algunos años, toreando Festivales como rejoneador .

Después de retirado como rejoneador, Juan siguió hasta el fin de sus días toreando y acosando becerras en el campo. En su finca utrerana de Gómez Cardeña.

Fue en una de esas jornadas, por los principios de los años 50, cuando el cineasta Edgar Neville decidió filmarle toreando para ilustrar el cante por soleares de Fernanda y Bernarda de Utrera.

Lo vemos y la oímos.

martes, 18 de noviembre de 2014

Habla un señor del toreo. El Viti

Por Alberto Marcos Morante

El Viti. Visto por el artista Sveck


Nota de LRI 
Nunca los aficionados de a pie han tenido la oportunidad, como si ocurre hoy día, de acercarse -siquiera sea ocasionalmente- a las grandes figuras del toreo. 
En el pasado, los casos de amistad entre toreros y aficionados, son harto conocidos y sobran dedos de la mano para contarlos. Montes con Abenamar (Santos López Pelegrín), Guerrita con Peña y Goñi o Joselito con Joaquín Menchero (El Alfombrista en sus años mozos) son algunos de esos escasos y raros ejemplos deamistad entre toreros y los buenos aficionados. 
No cuentan las relaciones con políticos, escritores o artistas, como las de Belmontecon los intelectuales de su época (Valle-Inclán, Pérez de Ayala, Zuloaga o Sebastián Miranda) o las de Sánchez-Mejías con las de los poetas de la Generación del 27 (Alberti, Lorca, Dalí, etc.) porque esas se mueven ya a otro nivel de relación y de afinidad. 
En cualquier caso, lo que tengo por seguro, es que entonces no era nada habitual que los toreros desvelaran las claves internas de su toreo como si hacen hoy, acercando la técnica al aficionado. Que el aficionado sea capaz de entender –como lo haceAlberto Marcos Morante- esta complicidad y de aprovechar esas enseñanzas, es harina de otro costal.


Joselito el Gallo con Joaquín Menchero. Admiración, y respeto mutuas que se adivinan en la mirada sonriente de Joselito y en el gesto complaciente de su partidario amigo.


Una jornada con el Viti

Hace unos días, y de la mano de un muy buen aficionado de Vitigudino, Javier Vicente Moro, un grupo de amigos tuvimos la oportunidad, de pasar una memorable jornada con uno de los mejores toreros de la segunda mitad del pasado siglo. Con Don Santiago Martín, conocido en el toreo como S.M. El Viti. Su Majestad en el Viti. Cuatro horas, sin parar, escuchándole hablar de toros…

El Viti con el grupo de aficionados. Una reunión memorable.


Durante la comida, aquello más parecía el refectorio de una Congregación religiosa donde todos guardan silencio mientras escuchan al orador que recita las Sagradas Escrituras, con el temor de interrumpir su exposición con el ruido de los cubiertos. 

El Viti fue desgranando sus recuerdos sobre su carrera, exponiendo su concepto del toreo, explicando la técnica y dándonos la opinión –siempre respetuosa- que le merecen el toreo y los toreros de ayer y de hoy. Un verdadero tratado de Tauromaquia o sea, las Sagradas Escrituras del toreo.

En su exposición, utilizó muchos ejemplos, muchas anécdotas, muy didáctico todo. Parecía que se perdía porque daba muchas vueltas... pero era increíble como "ligaba" las ideas.

Realmente degustamos las palabras del maestro más que la comida...Ni falta que hizo pues el alimento –esta vez- fue espiritual.

Resumimos algunas de las cosas que nos dijo:

Habla el Viti

La palabra de un gran torero y un gran señor 

Empezó con sus inicios, hablando que el torero se hace...y puso como ejemplo lo que hubiese ocurrido si él hubiera nacido en Galicia

Para su despedida en Madrid, donde cortó una oreja, cambió la corrida, hablando con los otros toreros, con la empresa y con los ganaderos… y escogió una más fuerte de Álvaro Domecq. La vio en el campo y le pareció chica. Paquirri siempre se lo agradeció pues triunfó con ella y cortó dos orejas 

Contó mil anécdotas. Cosas de sus banderilleros, de los ganaderos. Nombró como ganadero histórico a Ramón Mora Figueroa... De los de ahora puso como ejemplo, en el sentido de crear una ganadería, a los hermanos Fraile, en concreto y sobre todo, a Lorenzo el del Puerto. 


Lorenzo Fraile. El del Puerto. Un buen ejemplo de buen ganadero


En el tema ganadero, habló de la selección de hoy en día. Dijo que se selecciona mucho más que antes. La diferencia es que antes eran animales con más movilidad, comentó...menos seleccionados para el toreo. 

Habló de los ganaderos. su idea es que se tengan muchas vacas para poder tirar por un sitio o por otro y dejó entrever que el torero debe indicar al ganadero "por dónde tirar".


El Viti dejó entrever que es el torero el que tiene que indicar al ganadero “por donde hay que tirar”

El publico de Madrid, el de su época, era duro, exigente y sabio...Sin embargo, el de ahora… 

Recordó que donde más se le midió fue precisamente aquí en Salamanca, Comentó que el público es sabio, en el fondo, y que sabe lo que está bien y mal 

La prensa no hace los toreros...ayuda o perjudica pero no los "fabrica"...comentó que, en su tiempo, se metieron mucho con Paquirri


El Viti fue un torero hecho a si mismo, en las capeas y en el campo, y como suele suceder en esos, practicó el toreo de línea cambiada o contraria.


Habló del temple y la diferencia entre torear limpio, despacio o con temple. Tiene que dar la sensación que paras al toro (sólo sensación, pues al toro no lo paras) ahí puso como ejemplo a Morante, sobre todo con el capote. 


El capote de Morante. Un buen ejemplo de buen toreo, según El Viti.

Dejó claro que hoy se torea con muchísima técnica, aunque si es verdad que no veía templar a muchos toreros, sin embargo si recalcó la perfección técnica del toreo actual.

A propósito del mejor o peor torero dijo algo que me encantó. Dijo que el toreo “no es medible”. 

Le dio importancia a todos, figuras y no figuras. De hecho, mencionó que un ganadero aficionado práctico toreaba increíble y que le llegó mucho...Insistió en que lo importante es saber transmitir al público, que torear no es dar pases. 

Palabra del Viti. Alabado sea el Señor.


Torear no es lo mismo que dar pases
El Viti con el autor de esta entrada, Alberto Marcos Morante. Admiración y respeto a un grandioso torero por parte de un grandioso aficionado






































lunes, 17 de noviembre de 2014

Cuaderno de notas (XXXV) Las “espantás” de Rafael el Gallo

Por “El toreo por dentro”

 

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Rafael el Gallo participa en un sorteo radiofónico. Un sorteo muy diferente al que tiene lugar los días de corrida.

 

Rafael el Gallo, ese irrepetible personaje, se marcó un simpático cameo en la película “Historias de la radio” (1955) de José Luis Saenz de Heredia.

En el breve dialogo que sostenía con el incisivo Paco Rabal (quien daba vida a un emergente locutor que pretendía competir con un consagrado Bobby Deglané), se decía lo siguiente sobre ese tema:

- (Paco Rabal) A propósito de eso ¿Que me quiere…. qué hay de cierto en eso de “las espantás”?

- (Rafael el Gallo) Las espantadas es no poder con un toro. Que no se puede con él y tiene uno que hacer… unas cosas feas, delante de un toro.

- (PR) ¡Jaaaa! ¡Pero que le han dado mucha fama!

- (RG) ¡Mucha! Y el público lo ha tomado con un interés muy grande eso.

- (PR) ¡Si! Creo que le seguía el público a usted.

-(RG) Siguiéndome mucho. Tanto como en los éxitos míos mayores.

 

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La espantá de Rafael el Gallo. De cabeza al callejón aunque –según el propio torero- con gran éxito de público (Fotografía de José Sánchez-Mejías Herrero)

 

Nota de LRI:

Esta nueva entrega de “Cuadernos de notas” puede servir de curioso introito a la serie que, sobre el miedo de los toreros (uno de los temas más interesantes de la psicología taurina) comenzaremos a publicar en breve.

Una serie que, como novedad, viene suscrita y firmada por un colectivo de aficionados: “El toreo por dentro

sábado, 15 de noviembre de 2014

Cuaderno de notas (XXXIV) El peto y la bravura

 

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La antañona suerte de varas. Según Enrique Ponce, la mayor bravura del toro fue la que obligó a implantar el peto.

 

“El toro ha evolucionado muchísimo en los últimos años. Pero no es la primera vez que esto sucede. Un gran salto adelante, en su evolución, tuvo lugar en los años veinte, cuando se implantó el peto. Antes de eso, la Fiesta era muy sangrienta, desde luego, pero el toro al salir del caballo, se repuchaba, se iba…

Cuando el toro comenzó a ser más bravo, a quedarse en el caballo, además de ser un espectáculo más desagradable, la realidad práctica es que no había bastantes caballos para picar; por eso hubo que poner el peto, por el salto de bravura del toro.

Ahora, el toro suele ser más bravo que el de los años veinte, pero también suele ser más agresivo. Por eso, saltan ahora a los ruedos toros extraordinarios, pero los malos son realmente malos”.

 

Declaraciones de Enrique Ponce en Andrés Amorós “Enrique Ponce un torero para la historia” (1ª ed., Madrid, La esfera de los libros, S.L., 2013, págs., 321-322)

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El cite (4ª parte) El acento personal

Por Jose Morente

2006-05-17 Madrid Rincon cite

Rincón en Madrid en el año 2006. Más que la técnica la clave en el cite es el acento personal que en él pone el torero.

 

A modo de resumen

En las tres entradas anteriores dedicadas a este tema (El cite 1ª parte; el cite 2ª parte y el cite 3ª parte), analizábamos la colocación del torero en el cite del primer muletazo de la tanda.

Una colocación que había ido evolucionando a lo largo de la historia desde el iniciático cite de frente hasta el más moderno y actual cite de perfil.

De igual modo, hoy día es posible que veamos reflejada esa evolución en un mismo toro  pasando, del cite de frente en los primeros compases de la faena al cite de perfil en las postrimerías (o viceversa, que de todo hay en la Viña del Señor), adaptando el torero su colocación, en función de las cambiantes condiciones del astado a lo largo de la lidia.

 

La personalidad del torero

Sin embargo, y con independencia de esto que podríamos denominar pautas generales del cite, lo cierto es que, al final, acaba imponiéndose la personalidad del torero.

Así, en plan propuesta y apuesta, podremos ver citar más que de frente y también, de forma opuesta, citar casi de espaldas, en un “tour de force” que, aunque discutible, reúne todo el mérito que tiene todo lo que se sale del camino trillado.

Esa personalidad del torero, ese acento personal es tan fuerte que, a veces, va más allá de toda lógica y se traduce no sólo en forzar las situaciones sino convertir el cite (ya sea frontal, de tres cuartos o de perfil) en toda una declaración de intenciones y conceptos. Un verdadero manifiesto taurino.

Así, podemos encontrarnos a toreros que gustan del cite de frente, incluso en los compases finales de la faena, aún a riesgo de perder ligazón en los muletazos que se sucederán, necesariamente, de uno en uno.

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Un cite no ya de frente sino exageradamente de frente. El torero (en este caso, José Tomás) ha colocado su cuerpo con un ángulo por debajo de los 0º respecto al eje del toro. Lo que si resulta evidente es que, en esta posición, la muleta se puede adelantar lo indecible pero, también, que el remate será necesariamente forzado y carente de control. Sólo la inercia del toro evitará el embarullamiento o la cogida en ese tramo final del muletazo. Es un cite muy espectacular (por lo sorprendente y exagerado del embroque) pero poco eficiente técnicamente, incluso en los compases iniciales de la faena.

 

Pero el toreo es infinito y. por el otro lado, podemos encontrar toreros que, al contrario, gustan citar de perfil incluso en los primeros compases de la faena o cuando el toro viene arrancado desde lejos, aumentando el riesgo y asumiendo la pérdida de control del inicio del muletazo que conlleva esa forma de citar, sacrificando seguridad en pos de incrementar la longitud y temple del remate.

 

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En el extremo opuesto a José Tomás, podemos ver aquí a Paco Camino en México citando, exageradamente de espaldas, a uno de los Berrendos de Santo Domingo. En México, donde lo que siempre ha primado es la búsqueda de un muletazo lo más largo y templado posible, se había impuesto, por aquella época, la moda (moda que copió el camero y que vuelve cíclicamente a nuestras plazas) de citar casi “de culo” en una búsqueda de un mayor control del último tramo del muletazo. Sin embargo, para algunos autores, más allá de los 90º no se consiga ninguna mejora técnica apreciable y si una merma significativo de la estética. 

 

En el toreo, pese a la lógica aplastante de las soluciones sancionadas por la experiencia e impuestas por el comportamiento cambiante de los toros (el toreo es, a fin de cuentas, un arte pragmático), siempre acaba por imponerse el acento personal de cada torero. Sus gustos personales y su peculiar concepto.

En el toreo, no caben, en resumen, recetas ni reglas fijas…Esa sería la moraleja de esta pequeña historia.

 

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Diego Urdiales en un magnífico natural a un toro de Adolfo Martín la pasada Feria de Otoño. El cite de Urdiales, magnífico y emotivo, tan cruzado y enfrontilado, pone en valor el riesgo que asume, lo que provoca una fuerte emoción en el espectador aunque, quizás, a costa de sacrificar la longitud del muletazos y su ligazón. Urdiales va en busca de una cierta idea de pureza toreando que, hoy por hoy, engrandece a la par que limita en parte su toreo (Fotografía de Miguel Pérez Adradas)

 

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El Antoñete de los años 60. Un torero muy puro (y con muy mala suerte) pero sobre todo, un torero muy influenciado por el toreo de Manolete como se comprueba en esta imagen de un cite para un muletazo inicial de una de las tandas de de naturales al toro blanco de Osborne. Una faena, por todos los conceptos, ya mítica.

 

 

Tauroteca. De lo convencional al acento personal

sábado, 1 de noviembre de 2014

En busca de “Peleón”

Por Luis Miguel López-Rojas

 

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Un perfecto pase de trinchera de Josemari Manzanares (Fotografía dedicada al autor de este artículo)

 

Octubre, ese mes melancólico donde las hojas caen para recordarnos que el otoño entra de pleno. Octubre de últimos festejos y cierre de temporada. Octubre de búsqueda de nuevos horizontes, de vientos que nos lleven a América, en pos de embestidas lentas y gargantas rotas…octubre de vaca traicionera que segara la vida de Antonio Bienvenida. Un octubre también se marchó Chenel. Octubre, siempre octubre…

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En octubre, una vaca traicionera segó la vida del maestro Antonio Bienvenida (Fotografía de Conocida, publicada en ABC)

Cuando a punto estábamos de arrancar su hoja del calendario 2014 nos despertó violento, brusco, para recordarnos que todavía es octubre y que de forma inesperada, un genio del torero también le ha elegido para marcharse de entre nosotros. Josemari Manzanares parte en busca de ese natural eterno, del temple infinito, de la embestida perfecta, de ese arte natural, de la naturaleza del arte, del empaque absoluto, de la elegancia, de la cadencia, de la armonía plena…

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Josemari Manzanares citando para el pase natural eterno, infinito y perfecto (Dibujo de Diego Ramos uno de los artistas que mejor ha sabido captar la esencia y las formas del toreo)

Josemari ya encontraste el reloj inmóvil, ya conseguiste parar el tiempo. Parte al cielo torero donde alternar con los más grandes… con Joselito el Gallo, por siempre rey de los toreros, con el Pasmo de Triana, el Monstruo de Córdoba, su admirado Ordoñez, con el Yiyo, príncipe eterno del toreo… pues la plaza de este mundo, se le quedó pequeña.

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Manzanares. El torero que se miró en Ordoñez y se pareció a Camino”  según afortunada expresión de Paco Carmona.

 

Recuerdo aun siendo niño, a finales de los ochenta, cuando empezaba mi afición taurina, varios reportajes en la revista TOROS´92. Sus actuaciones en solitario en la plaza de Ronda y ese indulto a “Peleón” de Guardiola, me marcaron. Algo que me pareció grandioso, mágico.

Un toro bravo y un torero se funden en el ruedo. El animal se gana el derecho a la vida y el torero la gloria. Una historia de leyenda hecha realidad. Fue el primer indulto del que tengo consciencia. Seguía con especial atención al artífice de lo que para mí era un milagro. La anunciación de la grandeza del toreo. José María Dols Abellán, José María Manzanares. Josemari Manzanares.

 

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Peleón peleando

 

Según progresaba en mi afición, todavía entre pañales, me di cuenta que entre los aficionados fue incomprendido y maltratado a la par que amado y admirado. Pero en cuanto preguntaban a los que se pone delante, siempre espejo. Espejo de toreros. Fuente donde mirarse, fuente donde beber. Torero de toreros. Esas opiniones, para mí las más importantes, defendían a mi héroe, al que indultó a Peleón y con ellas me quedé.

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Cuando sólo se miraba a él mismo. Luego todos estarían pendientes de su forma de torear.

No seré yo el que diga lo que fue, ha sido y será Josemari Manzanares en el toreo. No me siento capacitado, ni con ganas… por eso estas palabras en forma de homenaje, sólo pretenden agradecer lo que fue, ha sido y será en mi afición este torero. ¡Gracias torero!

 

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El agradecimiento de los toreros. Manzanares en Sevilla sale, a hombros de los toreros, por la Puerta del Príncipe el día de su retirada. 1 de mayo de 2006 (Foto publicada en el blog Sevillatoro de Carlos Crivell)

Quisiera terminar con unas palabras suyas extraídas de esas entrevistas en el TOROS´92 que quedaron grabadas en mi memoria:

TOREAR ES HACER QUE EL TORO EMBISTA AL RITMO DE TU INSPIRACIÓN

Sé que hoy partes en busca de Peleón para volver a torearlo al ritmo de tu inspiración, la que hoy te llevas, pero también la que, para siempre, nos dejas.

¡Hasta siempre, torero!

Luis Miguel López Rojas. 28 de octubre de 2014.

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El torero de los toreros y el maestro de los maestros, a hombros de sus compañeros por última vez.

 

 

TAUROTECA Manzanares en Ronda con Peleón de Guardiola